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1888: Crimen de la calle Fuencarral

Pedro García Luaces
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El 2 de julio de 1888 por la mañana, la policía de Madrid acudió a una llamada de los vecinos del edificio de la calle Fuencarral 109: del segundo izquierda salía humo y olía a quemado. En el interior del piso se encontró el cuerpo de Luciana Borcino, viuda de Vázquez Varela, tendido en el suelo, a los pies de la cama, descalzo, boca arriba y cubierto de trapos empapados en petróleo y quemados, que sólo pretendían disimular las puñaladas recibidas por la mujer. En otra habitación, hallaron a Higinia Balaguer Ostalé, la criada, narcotizada, al igual que el perro bulldog que yacía a su lado. Al ser rea­nimada y ver a su ama, rompió a llorar con desesperación. Empezaba así un caso que comprometía a cargos políticos y judiciales, y el de más relieve mediático hasta la fecha: el Gobierno liberal de Práxedes Mateo Sagasta acababa de aprobar, en el marco de la reforma del Código Penal, la Acción Popular, defendida por Francisco Silvela, que permitía a los ciudadanos buscar la justicia como fin social.

Todos los indicios racionales, vistos desde el presente, implicaban a José Vázquez Varela, hijo de la víctima, conocido como el pollo Varela, si bien éste tenía coartada: estaba detenido en la Cárcel Modelo por el robo de una capa. Pero todo el mundo sabía que de esa cárcel, dirigida por José Millán Astray —padre del fundador de la Legión y protegido del político gallego Eugenio Motero Ríos, presidente del Tribunal Supremo—, los presos entraban y salían a sus anchas. O sea que podía ser autor material del crimen, como dijo en su primera declaración Higinia Balaguer. El pollo Varela mantenía relaciones con Dolores Ávila, Lola la Billetera, que era amiga de Higinia, quien a su vez había sido compañera de Evaristo Abad Mayoral, el cojo Mayoral, que tenía una taberna frente a la prisión. Durante el juicio, en el que actuó como abogado de la defensa el ex presidente de la Primera República, Nicolás Salmerón, la opinión se dividió entre los que culpaban al hijo de la finada y los que culpaban a la criada. Finalmente, la mujer fue condenada a muerte por garrote vil. Veinte mil personas presenciaron su ejecución —la última pública en España—, entre ellas doña Emilia Pardo Bazán, Pío Baroja y Benito Pérez Galdós, que escribiría un libro sobre el caso: El crimen de la calle Fuencarral.

Otras efemérides de este día que deberías conocer

1600: Batalla de Nieuwpoort. Las Provincias Unidas derrotan a los tercios durante la guerra de Flandes.

1644: Batalla de Marston Moor, que termina con la victoria de Cromwell y su potente caballería.

1751: Decreto contra la Masonería de Fernando VI de España.

1897: Guglielmo Marconi patenta la radio.

1916: Inicio de la ofensiva aliada en el Somme, dentro de la Primera Guerra Mundial.

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1 Erlantz, día

No es cierto que esta fuera la última ejecución pública ya que, por ejemplo, el 17 de Abril de 1891 unas 11.000 personas fueron como de romeria a ver morir en el cadalso a Monja y Picoba, este último mi antepasado, que fueron acusados junto con otros tantos, a los que después se les conmutó la pena por la perpetua, del llamado "Crimen de Padilla de Duero" hecho acaecido tres años antes el 17 de Mayo de 1888

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