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1625: Rendición de Breda

Pedro García Luaces
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Casi todos sabemos, gracias a la difusión que ha alcanzado la obra pictórica de Velázquez, que existe una ciudad llamada Breda que alguna vez se rindió ante las armas españolas, y que ese hecho fue de una enorme importancia. Algunos recordamos incluso que el militar que mandaba nuestras fuerzas se llamaba Spínola. La caída de aquella población tuvo lugar el 5 de junio de 1625, en el marco de la Guerra de los Ochenta Años o Guerra de Flandes, en la que se opusieron las fuerzas leales al rey de España y las de siete de las diecisiete provincias de los Países Bajos, que aspiraban a la independencia y que hoy constituyen Holanda. Las demás, que correspondían a la Bélgica y el Luxemburgo de hoy, se mantuvieron leales a la corona. No obstante, los holandeses ganaron la guerra, se independizaron y llegaron a ser en poco tiempo una gran potencia marítima y comercial. La contienda representó para España un desastre en sí misma, por sus elevados costos, que pusieron a la corona varias veces al borde de la bancarrota en los siglos xvi y xvii, y que ocasionaron la dilapidación del tesoro americano, que se diluía en gastos bélicos en cuanto llegaba. La derrota, por otra parte, se tradujo en una enorme pérdida de prestigio para nuestro país. Ciertamente, Holanda era desde hacía tiempo un país más desarrollado que España. Y, además, era calvinista, lo que introducía la religión en el conflicto. En 1566, la pequeña nobleza local presentó a Margarita de Parma, gobernadora de los Países Bajos por delegación de su hermano, Felipe II, una reclamación formal recordada como el Compromiso de Breda, en la que se solicitaba la abolición de la Inquisición y la libertad religiosa. A aquello sucedieron una serie de disturbios que decidieron al Rey a enviar a los Países Bajos a Fernando Álvarez de Toledo, tercer duque de Alba, a contener la rebelión. Con ese gesto, hizo nacer una parte de la llamada «leyenda negra» española, dada la contundencia con la que el duque reprimió la revuelta. La guerra duró hasta 1648, con la derrota de nuestras tropas y la independencia de Holanda (República de las Provincias Unidas). De modo que la rendición de la ciudad fortificada de Breda fue apenas un capítulo favorable y la pintura de Velázquez un acto de propaganda. Ambrosio Spínola Doria fue un general español de origen genovés, que encontró en Breda su mayor momento de gloria y que murió cinco años más tarde en el sitio de Casale, en Italia, amargado por la hostilidad del conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV.

Otras efemérides de este día que deberías conocer

1465: Tiene lugar la llamada «Farsa de Ávila», grupo de nobles que acusa de tiranía a Enrique IV y proclama Rey al infante Alfonso.

1723: Nace el economista escocés Adam Smith, padre de la economía de mercado.

1883: Inauguración del Orient-Express, primer ferrocarril con coches-cama.

1945: Rendición incondicional de Alemania en la Segunda Guerra Mundial.

1962: Tiene lugar el encuentro político conocido como Contubernio de Múnich.

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