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1557: Y se armó la de San Quintín

Pedro García Luaces
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El 10 de agosto de 1557 las tropas españolas de Felipe II se imponían a los franceses en San Quintín. En honor de esta costosa victoria mandó construir el monarca el monasterio de El Escorial y dicen que un anciano Carlos V, desde su retiro de Yuste exclamó eufórico: «¡Ya está en París mi hijo, el Rey!».

Desde los antiguos enfrentamientos entre Francisco I y Carlos V, Francia y España serán enemigos recurrentes durante todo el periodo de los Austrias, bien en pugna por el predominio de Italia, bien interfiriendo el uno en los intereses del otro. La batalla de San Quintín se enmarca en ese contexto de guerra permanente que Felipe heredó de su padre. En noviembre de 1556 el monarca francés Enrique II, alentado por el papa Paulo VI, conspira contra el territorio español en Italia haciendo de la vigente Tregua de Vaucelles papel mojado. El duque de Alba se dirigirá a Roma con sus tropas para persuadir al Papa y allí le espera el Pontífice con las tropas francesas del duque de Guisa.

En cuanto Felipe II conoce la alianza franco-vaticana ordena a sus tropas de Flandes invadir el país galo. Él mismo se une a la ofensiva desde su cuartel de Cambrai. Forman sus huestes cerca de 40.000 hombres, españoles, flamencos y alemanes, comandados por Carlos Manuel Filiberto, duque de Saboya. El general prepara un ardid. Desplaza sus tropas simulando un ataque a Marienburg para que los franceses concentren allí su defensa, y a continuación se lanza sobre San Quintín. Acude a socorrer la ciudad con el grueso del ejército el condestable Montmorency, que confía en acorralar a las tropas imperiales. Pero el duque de Saboya se adelanta y le sale al paso, logrando romper sus filas gracias a la embestida de la caballería flamenca, que manda el conde Egmont. Con las tropas dispersas, los franceses son presa fácil para la potente infantería española, que diezma sus filas.

Tras la batalla de San Quintín el duque de Guisa abandona al Papa, se olvida del duque de Alba y marcha a defender París pues, como bien sabía Carlos V, el camino estaba expedito. Sin embargo Felipe, demasiado joven y ya muy prudente, frena la marcha. No había prisas. Los franceses recibirían la puntilla al año siguiente en las Gravelinas.

Otras efemérides de este día que deberías conocer

0997: Las tropas de Almanzor saquean y destruyen la ciudad de Santiago de Compostela, llevándose como recompensa las campanas de la ciudad.

1519: Zarpa de Sevilla la expedición del portugués Magallanes, que descubriría el paso entre el océano Atlántico y el Pacífico y acabaría dando la primera vuelta al mundo.

1759: Fallece Fernando VI.

1913: Firma en Bucarest del tratado que pone fin a la guerra de los Balcanes.

1932: Sanjurjada, intento de golpe de Estado protagonizado por el general José Sanjurjo.

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