Qué desastre. Y qué desesperación. Acaba de anunciarse que Mariano Rajoy sigue al frente del PP. Por dos veces hemos querido vendérselo a los españoles y las dos veces nos han dicho que nos fuésemos por donde hemos venido. Y ahora nos disponemos a llamar a la puerta por tercera vez, a vender el mismo producto rancio y conocido de siempre. Está visto que no hay dos sin tres.
Y sigue ¿para qué? Para volver a perder una vez más. Seguro.
-Oiga, que no me gustan los calamares.
- Pues te comes kilo y medio
¿Es que no hay nadie en el Partido Popular que quiera ganar unas elecciones?¿Es que ninguno es capaz de advertir que Rajoy está -desgraciadamente- completamente quemado, un tanto más que la torre Windsor?¿Es que nadie se ha preguntado por qué ha pasado lo que ha pasado?¿Nos mola tanto perder siempre?¿Nadie se acuerda de esta historia que ya vivimos a cuenta de Manuel Fraga?
El Partido Popular, si quiere competir con alguna garantía de éxito, debe buscar a un hombre con un perfil parecido a éste: joven, guapo, moderno, que sonría mucho, que mienta más y que se meta en la cama con el que le mantenga sin importar sexo, nacionalidad o credo. Exagero, lo sé, pero ustedes me entienden. En otras palabras, y para entendernos un poco más: necesitamos -Dios me perdone- un Zapatero del PP. Sí, un Zapatero del PP. Nadie se escandalice. Un tipo que, guardando bien el corral de sus votos, entre en corrales ajenos a por gallinas. Esas gallinas son los jóvenes, los descreidos, los currelas, los nuevos ricos, los que piensan que ser moderno es ser de izquierdas, los nacionalistas moderados, las mujeres, los gays, las putas, los viejos, yo qué sé. No hay otra salida.
Rajoy ha convocado Congreso del PP en junio. Bien. Pues nos quedan dos meses, dos, para que aparezca un tío con dos cojones que, cumpliendo esos requisitos grosso modo, esté dispuesto a matar a su padre. Porque necesitamos matar al padre para ganar las elecciones. Un padre extraordinario como Mariano Rajoy que es un hombre íntegro, serio, leal, patriota, cojonudo. Pero tenemos que hacerlo porque no hay otra salida. Zapatero lo hizo en el año 2000 asesinando a puñaladas a Felipe/Bono en las puertas del Senado. Los idus de junio están a la vuelta de la esquina y aquí ni se muere padre ni cenamos.
Ni se muere padre ni cenamos.