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Refinanciando España, S.A. (2)

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En efecto, España parte de una situación en la que se han hecho grandes inversiones que han sido poco rentables y en algunos casos ruinosas; y lo ha hecho a costa de endeudarse fuertemente (deuda privada: inversión inmobiliaria; deuda pública: planes de estímulo tipo plan E). Como le pasa a esa empresa, el banco (que en este caso serían los inversores internacionales que prestan al Estado y a la banca) le está presionando cada vez con más dureza. Así, cada vez que renueva “pólizas de crédito” (las nuevas emisiones de deuda y la refinanciación de los vencimientos) le sube el interés. Y le pide que, si quiere seguir siendo refinanciada, debe mostrarle las cuentas de su “negocio” (incluso manda empleados suyos al “departamento financiero” –el Ministerio de Economía- para comprobar cómo hacen esas cuentas, ya no se atreven a poner la mano en el fuego). En el caso de esta España, S.A., la situación es algo peor que la de la empresa que visité, pues está entredicho la capacidad de la compañía de generar flujos de caja (PIB) positivos. Hace dos años fue negativo y el último año ha rondado el cero. Las previsiones del departamento financiero es que en este ejercicio el resultado va a positivo. Sin embargo, en el banco que le financia tienen serias dudas de que eso vaya a ser así, pues España S.A. tiene tanta capacidad productiva ociosa (20% de paro) que ve francamente complicado que la cuenta de resultados mejore. Por eso, en este caso, además le impone, como condición, cambios profundos en la empresa (que serían la reforma del mercado laboral, de las pensiones, congelación de salarios públicos, etc.).

Por otra parte, y al igual que hemos visto con grandes empresas aquí (Reyal Urbis, Sacyr, Prisa,…) y allá (AIG, Royal Bank, ING,…) el financiador, en el fondo, teme la caída de España, S.A.: es tan grande que podría llevarse por delante al banco (“too big to fail”). Eso le lleva a ser paciente y cauteloso, y está deseando “creer” que la empresa se salvará, por lo que, mientras pueda, va a preferir seguir solucionando la situación mediante refinanciaciones continuas.

En definitiva, gracias a las refinanciaciones estamos comprando tiempo, que deberíamos aprovechar para poner en marcha medidas que vuelvan a poner a tope el tejido productivo: el día que los inversores crean que somos capaces de repagar la deuda sin graves tensiones, la presión se relajará. Mientras tanto, están jugando al mismo juego que han jugado los bancos españoles con las promotoras importantes: la huída hacia delante pensando que “de aquí a dos años a lo mejor escampa y todo se arregla”. La clave está, por tanto, en que el negocio, la explotación en sí, genere flujos positivos. A partir de ahí ya adecuaremos los pagos de la deuda a la liquidez sobrante generada.

Como el país está tan acuciado por las deudas, se está desatendiendo el negocio. De hecho, todavía no hemos presentado un Plan de Negocio sino que nos hemos limitado a implantar, con pereza, desgana e incredulidad, los cambios que nos han impuesto. Por otro lado, el banco (los inversores) tampoco se acaba de creer el valor de las “existencias” (activos inmobiliarios) de nuestra compañía. De hecho, sabe que en otra compañía que se dedicaba a lo mismo que nosotros (Irlanda) sus existencias estaban sobrevaloradas. Pero le da miedo conocer su valor actual, no sea que tenga que forzar el concurso (el rescate).

Sin ese Plan de Negocio completo, integral, coherente; sin actualizar el valor de esas existencias; y sin flujos positivos (PIB positivo), el riesgo de concurso sigue vigente. Más aún si cabe que hace un año en cuanto que en el resto de países del mundo la crisis es historia: su fortaleza puede animarles a acometer la costosa empresa de reordenar España, S.A.

Desdramaticemos el rescate. Al igual que el concurso de acreedores puede ser –y de hecho lo es en muchísimos casos- fantástico para la continuidad de la empresa; al igual que las recapitalizaciones en EE.UU. han sido por lo general un éxito (AIG, GM, etc.), el rescate sirve para sanear, poner en orden la empresa, sin preocuparse todo el día por la deuda porque ya la tienes concedida, a un buen precio, y con un buen calendario de pagos.

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comentarios
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1 Fernando, día

Felicidades por su acertada y breve descrippcion de la realidad economica. Deberian hacerle leer el artículo a toda la ciudadania. En lo que soy más pesimista por que creo que lo saben pero prefieren rechazar la realidad. Negando la existencia del problema la solucion queda oculta.

2 Fernando, día

Parece simpatizar con la idea de la intervención. Pero, ¿No piensa que deberíamos como sociedad aceptar la situación y poner en marcha las reformas necesarias para comenzar a remontar la crisis y sentar las bases de una economía más diversa y ágil, todo ello pactado, debatido y aceptado entre nosotros? Estoy de acuerdo con VD en el 100% de su análisis y comentario, sin embargo pienso que la intervención sería la humillante capitulación al hecho de que los españoles no se pueden administrar ellos mismos.

3 José Luis Ruiz, día

Fernando, la intervención en efecto es un descrédito para el país. A mí me gustaría que no se produjera, aunque hay días -viendo el panorama- en que pienso que nos vendría bien. También pienso que hemos llegado a un punto en que no estoy seguro de que ya dependa de nosotros. Creo que lo que nos está salvando es el too big to fail. De hecho, si al final no intervienen, temo que nos convirtamos en una de esas promotoras zombies a las que refinancian en plan huída hacia delante. Ojalá nuestros dirigentes empiecen a estar a la altura del reto.

4 Fernando, día

Precisamente! Por las informaciones que tengo, la caida de Espana en default se considera la caida del Euro y la consecuente convulsion en la economia mundial. Si, se nos considera ya un "too big to fail" en equilibrio precario al borde del terraplen. Y ello no causa simpatia en el extrangero. Lo que sigo sin comprender es por que VD puede describir la situacion en dos parrafos mientras la sociedad en general parece enterarse pasados los hechos meses. Vivo en el RU y cada vez que viajo a Espana solo veo mas miedo en la gente, y la misma desinformacion. Otra sensacion que me deja cada visita es que el sentido comun se enterro hace tiempo y que el discurso de las ideologias dominantes impide, no ya aceptar, mirar a la realidad de frente.

5 admin, día

Fernando, Ud mismo da la respuesta: "el discurso de las ideologías dominantes impide, no ya aceptar, sino mirar la realidad de frente". No puedo añadir nada más.

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