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¿Qué tienen que ver Bale (y Neymar) con la burbuja inmobiliaria?

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El mundo del fútbol y el del ladrillo tiene muchos puntos de contacto. De hecho, es bastante habitual –aunque ahora con la crisis, menos- el patrocinio de clubes deportivos por parte de promotoras y constructoras; como también lo es que los “señores del ladrillo” de la localidad ostenten la presidencia o la titularidad del club de turno. Igualmente, todos recordamos las más que habituales operaciones inmobiliarias entorno a estadios de fútbol o ciudades deportivas.

Sin embargo, poco se ha hablado del paralelismo que existe entre el mercado de jugadores y el de terrenos y solares. Las recientes operaciones de Bale y Neymar ilustran perfectamente algunos de los vicios en que incurrió el mercado inmobiliario.

Los solares finalistas, es decir, los solares aptos para edificar, se convierten en un bien absolutamente escaso cuando la demanda de vivienda se dispara. Entonces los ojos se vuelven a los terrenos que están en una fase urbanística anterior, los urbanizables.

Estos suelos acumulan riesgos. Riesgo administrativo, riesgo financiero, riesgo comercial y riesgo técnico. Es decir, hay un proceso de transformación que requiere tiempo, y que se enfrenta a multitud de imponderables. La consecuencia de ello es que, en un mercado no recalentado, el precio al que se intercambian estos solares recogen convenientemente los riesgos asumidos.

Por el contrario, en mercados recalentados o con mucha escasez de suelo finalista, los precios de estos terrenos en desarrollo se disparan. Así, en los tiempos de la burbuja, los precios apenas descontaban el coste estimado medio de urbanización, los honorarios técnicos aproximados, las tasas y licencias y, si me apuras, el coste financiero del tiempo que presumiblemente pasaría hasta convertir el sembrado en edificable. Pero se despreciaban como inexistentes cualquiera de los riesgos mencionados. (En la base del fenómeno bursátil de Astroc se encuentra esta forma de actuar).

¿Y qué tiene que ver esto con el fútbol? Si hacemos un repaso a los fichajes más caros de la historia, observamos que hasta ahora los protagonizaban jugadores consagrados: Zidane, Figo, Falcao, Ibrahimovic o Cristiano Ronaldo habían demostrado con creces su valía en clubes de relumbrón. Son suelos finalistas, sin riesgo.

Sin embargo, los dos fichajes del verano –Neymar y Bale, 57 y 91 millones respectivamente, oficialmente reconocidos- representan, bajo mi punto de vista, suelos urbanizables. Suelos muy buenos, con excelente ubicación, con riesgos estimados muy bajos, pero con un grado de incertidumbre en cualquier caso elevado.

Es probable que tanto Real Madrid como Barcelona terminen haciendo buenos los fichajes, pero de lo que no cabe duda es de que la creación de valor que ambos jugadores pueden llegar a representar se la han llevado, Levy, por un lado, y la pléyade de titulares de derechos e intermediarios de la operación brasileña, por el otro.

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comentarios
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1 Sergio, día

Me parece poco afortunada la columna, la verdad.
En primer lugar porque no hay forma posible de buscar similitudes entre el mercado inmobiliario y el futbolístico.
En segundo lugar porque los Neymar y Bale han fichado más jóvenes que los Zidane, Figo, Ibrahimovic o Cristiano Ronaldo porque han explotado antes (en tu reflexión habría que haber tildado a Kaká de suelo finalista, sin riesgo). Neymar es más estrella ahora y mejor jugador que ninguno de los ejemplos a su edad. Eso por no hablar de que un jugador de futbol, cuanto más jóven, mejor.
Y en tercer lugar porque Cristiano Ronaldo fichó por el Real Madrid con más años que Bale, a priori, por más dinero y han sido varias las ofertas muy superiores a los 96 millones de euros que se pagaron por él que han llegado al club y que demuestran que la creación de valor que pudiera dar no se la quedó el Manchester United al completo. Bale y Neymar bien pueden merecer en años venidos ofertas superiores que las que se han pagado por ellos.

2 José Luis Ruiz Bartolomé, día

Hola Sergio,

Kaká es un caballo cojo. Ya sea por que medió engaño, ya sea porque el comprador no hizo la apropiada "due diligence", ya sea por mala suerte, Kaká era un suelo finalista que tenía gato encerrado. Te puede pasar que compres un suelo finalista que a priori parece estupendo y que te encuentres con que está contaminado. O un edificio de oficinas con amianto y debas reconstruirlo.

Özil se adquirió por unos 15 millones no hace tanto. Había sido el jugador revelación de Alemania. Un crack en ciernes. Pero aún estaba por hacer, no era Zidane ni CR. Ahora se vende por 50. Ha pasado de urbanizable a finalista. Y es un finalista que se ha vendido relativamente barato porque la operación se ha hecho con cierta prisa.

Bale es un gran jugador, del que espero marque época en el Madrid. Pero por diversas circunstancias (pertenece a una selección, Gales, que es "segunda B"; ha jugado en un club de mitad de tabla) no ha tenido ocasión de demostrar si es lo que esperamos de él. Siempre habrá un jeque del PSG de turno que pague 200 millones por la claúsula de Messi, de Bale o de CR, al igual que en la burbuja llegaba un desaprensivo que pagaba trillonadas por urbanizables en las afueras. Un jeque no atiende a razones empresariales, sino de otro tipo. Por eso son tan nocivos para el mercado, pues lo adulteran.

3 Paco, día

¿Y quien sería Mourinho?.... ¿Y Villar????

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