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El último escandalazo de la banca (que el Banco de España ha evitado)

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La picaresca y las golferías no son exclusivas de los ladrilleros. ¿Quién –en su ámbito de trabajo- no conoce personas e instituciones que utilizan todo tipo de argucias –legales e ilegales, morales e inmorales- para obtener fines lícitos o ilícitos? Es el pan nuestro de cada día. Lo que es una sorpresa es que la banca, aún a sabiendas de estar siendo observada como nunca lo ha estado por los medios de comunicación, los inversores internacionales, las agencias de calificación, el Gobierno y, por encima de todos, el supervisor (BdeE), actúe con la misma impunidad y desparpajo con que lo haría un primo de Ben Alí en el Túnez de antes de ayer, o un cuñado de Mubarak en el Egipto de hace unas horas.

Algunas de las estrategias actuales de la banca, legítimas aunque no exentas de picardía, son consecuencia de la necesidad de aguzar el ingenio en momentos difíciles. Así, amparados en el seguro de vida que les proporciona la Ley Hipotecaria (la responsabilidad personal con todo el patrimonio, presente y futuro), están transformando exposición a promotores (con mora del 15% o más) en exposición hipotecaria (con mora del 2,5%) sin pasar por el balance. De esa manera, reducen tasa de mora y exigencias de provisión.
Con un ejemplo se ve más claro: el típico promotor hiperendeudado y casi desahuciado, que se ha quedado colgado con una promoción a medias de terminar de cien viviendas. En esas condiciones, el banco lo considerará como mínimo “subestándar”, con riesgo de ejecución inmediata. Así que, ¿por qué no transformar esta deuda en otra de “más calidad”? Se trata de aportar un poquito más de financiación –lo justo para terminar la obra- y vender los pisos. Pero, ¿no dicen que ahora no se vende? Bueno, eso depende: si el que vende es el banco, la cosa cambia: financiación del 100% (o más), tipo de interés al mínimo histórico, periodos de carencia, posibilidad de dar marcha atrás para el comprador,… una autopista hacia el cielo (o infierno) de la deuda. Aún a costa de aplazar e incluso agravar el problema del sobreendeudamiento, lo cierto es que sus maltrechos balances salen reforzados por prácticas como ésta.

Lo que les voy a contar a continuación (que, por fortuna, ha sido detectado por el BdeE) trata de un intento de engaño, de la ocultación intencionada de datos y riesgos. Es sorprendente que lo hayan intentado sabedores y conscientes del estrecho marcaje al que les somete el BdeE que, en muchos casos, cuenta con inspectores desplazados que auditan permanentemente sus cuentas. Hace unos días conocimos la noticia de que el Banco de España había exigido, al conjunto de las entidades financieras, el listado completo de clientes con exposición inmobiliaria. La noticia, en principio intrascendente, pasó desapercibida al encajar perfectamente con todas las que en los últimos tiempos hacen referencia al “streaptease” inmobiliario.

Pero había algo más: en una de las frecuentes, rutinarias y casi permanentes auditorías mencionadas, los inspectores del BdeE detectaron algo que les llamó la atención: Manteniéndose prácticamente inalterado el número total de clientes de una determinada entidad (una de las más importantes), el número de los que estaban calificados o considerados dentro de la entidad como “promotores/constructores” se habían reducido a la mitad en apenas unas fechas. ¿Cómo era posible? ¿Tan genial había sido la gestión dentro de la entidad? Lamentablemente no.

La citada entidad se había dedicado en los últimos tiempos a facilitar a las compañías de promoción y construcción un montón de nuevos créditos; préstamos de pequeña cantidad pero que no tenían la calificación de “ladrillo”: préstamos personales, préstamos para consumo, etc. De esta manera, y gracias a ser titulares de estos préstamos, la entidad podía “legalmente” y conforme a su procedimiento interno,  reclasificar a cada uno de estos deudores en un apartado distinto del de “ladrilleros”.

¿Con qué fin? Parece obvio que para mejorar su apariencia de solvencia, ergo su valoración.

Magnífica noticia la diligencia con la que el BdeE ha actuado en esta ocasión. ¿Será esta la única argucia indecente utilizada por el sistema financiero? ¿Cuántas más nos habrán colado? ¿Nos debe dejar tranquilos el llamado “streaptease” inmobiliario? ¿No habrá más sorpresas en el futuro?

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comentarios
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1 David, día

Las habrá, las habrá. También algunas consultoras están dedicándose a prácticas más que dudosas.

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