Se ha puesto de moda que el personal se despelote
y pose para fotografas que despus publican en calendarios que, bajo el
epgrafe de solidarios, se ponen a la venta, para regocijo del personal y
beneficio de la oeneg de turno.
Lbrenos Dios de enjuiciar si esto est bien o
mal; en todo caso, quien posa lo hace porque quiere, y quien lo compra porque le
da la gana. Nadie obliga a nadie. No obstante, me parece un tanto exagerado que
los alumnos de un instituto extremeo se hayan sumado al posado para un
almanaque. All ellos, sus padres y sus profesores.
En fin, ahora que tenemos a la vuelta el nuevo ao
electoral, por cierto podramos sugerir que tantos candidatos como hay por ah
se desnuden (metafricamente, claro, que una cosa son bomberos o policas ellos
y ellas y otra los candidatos) y posen ante el pblico tal como son, no como
dicen que son, no como lo polticamente correcto les obliga a aparentar. Sin
trampa ni cartn, sin maquillaje, con la cara lavada, sin trampantojos, sin
mercadotecnia, y diciendo de verdad qu piensan de las cosas y qu piensan
hacer.
Bonito calendario. Pero me malicio que no
caer esa breva. Al contrario, veremos lo de siempre: mucho maquillaje, muchas
alturas, soberbias y palabras. Menos mal que, cada treinta das, se arranca la
hoja, se tira, y punto.
Leo que en
Serbia han sometido a un individuo a una operacin de estmago para extraerle,
ante la sorpresa de los cirujanos, un
cuchillo, clavos, tornillos y otros objetos. Ciertamente, no parece habitual
que alguien engulla tales cosas, aunque siempre ha habido, y no slo en los
circos, autnticos tragasables, si bien bajo las carpas es ms frecuente
encontrarse con esos faquires que se meten entre pecho y espalda afiladsimas
cuchillas de afeitar, trozos de cristal o lo que se tercie, ante los ojos
asombrados de unos espectadores, que mientras contemplan el espectculo no paran
de pensar dnde estarn los aseos, por si las bascas se hacen
insoportables.
Pero creo
que ni las hazaas de los faquires ni el apetito metlico del serbio, superan a
lo que los espaoles hemos engullidos (algunos gustosamente, eso s) en los
ltimos tiempos. Las radiografas de nuestros estmagos deben ocupar un lugar
destacado en el museo de los horrores. Primera placa: empiezo por donde
terminaba mi ltimo artculo, de hace dos meses, que ha servido, por cierto, a
algn lector, para pergear algo parecido a un psicoanlisis, cuando lo nico
que pretenda (relanlo, si quieren salir de dudas), era criticar la inminencia
del morreo de algunos con los del hacha y la serpiente. Pues eso, nos hemos
tragado ese morreo, sin dejar atrs ni siquiera la cola de la bicha. Con hacha y
todo. Hasta atrs.
Nos han
metido a presin, como a las ocas destinadas a proporcionar el exquisito
foie-gras, la cuestin catalana, prolegmeno de la vasca, de la andaluza, de la
gallega Dicen, eso s, que Espaa no se ha roto, como agoraban algunos. Pero s
lo ha hecho la igualdad de derechos entre los espaoles. O
no?
No son pocos
los ardores de estmago que nos producen las magnficas relaciones internacionales
del Gobierno de Espaa, que ha encontrado socios privilegiados que prestigian a
nuestra nacin ante las principales
cancilleras. Buena prueba de ello son las continuas llamadas de los principales
lderes mundiales, deseosos de hacerse un huequecito en la agenda y en el
corazn de ZP.
No poco
erosionan la mucosa gstrica otras cuestiones, tales como la invasin de las
pistas del aeropuerto internacional de Barcelona por unos trabajadores cuyos
problemas ignoro, cuyos derechos respeto, pero que no dudan en pisotear los de
los dems, ante la pasividad de nuestras autoridades. O la marea de pateras y
cayucos, que arroja a nuestras costas a seres, vivos y desesperados, o
simplemente muertos; personas con nombres y apellidos difcilmente
pronunciables, pero que sienten, anhelan, y luchan por venir a un pas en el que
tal vez crean que atamos los perros con longaniza. Hay o no hay efecto llamada
en la legislacin buenista del actual Gobierno?
La lcera
viene de la mano de la noticia que, si se confirma, nos sumir en la vergenza.
Dicen que es posible que un polica haya avisado a un colaborador de ETA para
que no fuera capturado. Todo sea por el
proceso. Qu explicar Rubalcaba? Espaa, como l bien deca, se merece un
gobierno que no mienta. Ni pisotee el dolor de tantas cientos de
vctimas.
En fin, no
sigo. Ya ven, y lo que aqu pongo slo es un botn de muestra, que nosotros, nclita raza ubrrima, no necesitamos
que nadie nos venga con machadas de tragaldabas. Pa chulos,
nosotros.
La India siempre me ha parecido una tierra fascinante:
sus contrastes sociales, sus peculiaridades religiosas, sus maharajs de
leyenda, su proceso de independencia de la potencia britnica, tan similar al
del Estado de Israel Reconozco, eso s, que buena parte de lo poco que conozco
sobre el subcontinente asitico son meros tpicos. Supongo que eso debe pasarle
a muchos.
Claro, lo del tpico es muy socorrido: uno evoca la
imagen de un pas en el que elefantes magnficamente enjaezados recorren la
jungla portando a sus lomos a intrpidos cazadores de tigres de Bengala; o se
acuerda de las vacas sagradas, o de las abluciones multitudinarias en el Ganges,
y ya est. Aadimos un algo a nuestro cacho de culturilla general.
Lamentablemente, con la LOGSE ya no es que muchos ignoren dnde demonios est la
India, sino que quiz no hayan odo hablar de esos lugares comunes tan
socorridos. Qu sera de nuestras veladas con los amigos sin las conversaciones
intrascendentes, esas en las que se habla de todo un poco, y en las que cada
cual, a poco que tenga algo de conocimientos rudimentarios, aporta su granito de
arena a la charleta. Quiz por eso en ciertos lugares la msica est tan alta
que no se puede hablar. El ruido disimula perfectamente otras
carencias.
A estas alturas, el lector debe de andar preguntndose a
cuento de qu me ha dado hoy por hablar del extico pas. Pues satisfago su
curiosidad. Ni ms ni menos, porque ha ocurrido que una seorita ha
matrimoniado, con ceremonia por todo lo alto incluida, no con un gan domador
de elefantes, ni con un sencillo agricultor, ni siquiera con una estrella de
Bollywood. No. Ha celebrado nupcias con una serpiente cobra. Hace unos meses
otra moza se cas con un perro, claro que sta ltima boda debe ser menos
arriesgada. Y menos emocionante, claro.
Esto de casarse con bichos debe ser moda, lo cual me
inquieta. Porque, cranme, ando estos das preocupado con la posibilidad de
noviazgo similar en Espaa. S, en la muy tradicional Espaa (hasta que lleg
Zapatero, claro). Alguna zagala que desea himeneo con una vbora cornuda?
Algn soltern empedernido, ahto de caravanas de mujeres y otras zarandajas,
en busca de un escarabajo pelotero con el que compartir sus das? No, hombre,
no. En Espaa puede que alguien se morree con una serpiente que se enrosca en un
hacha. Aunque sea slo por poderes, esta boda sera repugnante. Hay amores que
matan, y cuando uno se acerca a las sierpes el riesgo es seguro. Al menos, en la
India consideran sagradas a las bichas. Dios nos ampare.
En circunstancias normales me entusiasman los xitos
deportivos, por cuanto suponen de recompensa por el esfuerzo continuado. No
suelen conseguirse los laureles por casualidad. Es preciso entrenarse, sudar la
camiseta, dejarse el pellejo en el estadio da tras da, hasta coronar la cima.
Un servidor, tan poco dado a la calistenia como a la contemplacin deportiva
salvo en contadas ocasiones y para limitadas prcticas es firme partidario de
la promocin del deporte entre los ms jvenes: se aprende a luchar para
conseguir los objetivos, a trabajar en grupo o a exigirse el mximo a uno mismo,
se apartan las neuronas de otros pensamientos poco recomendables, y se goza del
cansancio fsico, que al fin y al cabo resulta reparador y es antdoto, creo, de
la fatiga psquica.
Pero en ocasiones, ms de las que uno quisiera, la
contemplacin de la prctica deportiva, sobre todo en los llamados deportes de
masas, me produce una sensacin de vergenza ajena que me fastidia enormemente:
figuras tan marrulleras como bien retribuidas; hinchas que agreden fsica y
verbalmente, incapaces de contener sus instintos primarios; organizaciones que
burocratizan el deporte y lo convierten en una prctica rayana en lo
funcionarial El etctera es largo, en mi humilde opinin.
A mayor abundamiento, quiero referirme a una sospecha que
me asalta desde que me enter a fuerza de gritos, bocinazos y alboroto que el
F. C. Barcelona jugar la final de la Copa de Europa, o como demonios se llame
ahora, en Pars. Ignoro quin ser su rival, lo que les dar cumplida idea de mi
aficin futbolera. Reitero lo que al principio deca. Suelo alegrarme de los
xitos del deporte espaol en sus competiciones con equipos de otros pases. Y
me alegrara que el club de la Ciudad Condal paseara nuestro estandarte y sacara
a relucir la furia espaola por la vieja Europa. Pero, ocurrir tal cosa? Se
exhibir por la aficin o por los futbolistas algn smbolo que represente no
slo a la pasin azulgrana, sino al orgullo de representar al pas al que
pertenece el veterano equipo, por ventura llamado Espaa?
No apuesto nada, pero me temo lo peor, cranme. Ms bien
me inclino por la presencia masiva de banderas catalanas (muy respetables, no
faltara ms) y catalanistas. De pancartas con el ya clsico lema freedom for Catalonia, y de cualesquiera
otros smbolos, siempre que estn diametralmente situados ante lo que pudiera
remotamente identificarse como espaol.
Nada me agradara ms que equivocarme, pero me temo que
la cosa discurrir por el cauce habitual. Por eso, no s si alegrarme por el
xito del Barcelona al llegar a la final, que no dudo sea merecido. Creo que
tienen un gran equipo y que sus figuras, aparte de cobrar ingentes cantidades,
como corresponde a las estrellas modernas de un gran club, juegan bien y ganan.
Pero me desazona que pueda darse el caso de que la reivindicacin nacionalista
perenne ahogue lo deportivo y lo espaol. Si as ocurriera, estoy convencido de
la perplejidad de los franceses no les hablen a ellos de nacionalidades, nos
miran como lo haca Astrix a esos locos
romanos; tambin del desconcierto de los millones de espectadores que sigan
el partido por todo el mundo, y que tendrn que recurrir al atlas escolar de sus
hijos, para comprobar si Barcelona sigue siendo una ciudad anclada en el litoral
mediterrneo espaol. Que el mundo ha cambiado mucho en los ltimos aos, claro,
y han surgido pases como setas.
De cualquier modo, y ya puestos, deseo que el Bara gane;
siquiera para que al Real Madrid le aguijonee el amor propio y nos d alguna
alegra en un futuro no muy lejano, que uno es del equipo merengue aunque no
practique y entienda poco; porque la otra batalla, la de los colores nacionales
(los de verdad, no los de ningn prembulo), me temo que est
perdida.
"La lección de don Alfredo", por Amadeo de Argángary
Al bueno
de don Alfredo Di Stfano, la Comunidad de Madrid lo ha honrado con su medalla
de oro. Mritos no le faltan, su trayectoria futbolstica lo convierte en un
grande entre los grandes, y no es mala cosa que quien ha sido tanto tenga
sobrado reconocimiento aos despus, sin que quede olvidado en el almacn del
olvido, del que tantos slo salen para aparecer en la necrolgica del da.
Merecimientos aparte, ya
conocemos aqul refrn que dice del viejo
el consejo. Buena cosa es escuchar a los que acumulan aos, pesados como
piedras, en sus espaldas. A pesar de los achaques y de los sustos de sus
corazones, muchos suelen mantenerse firmes y dignos en el camino de la vida. Es
el caso de don Alfredo, que, con ocasin del acto de hoy, ha pronunciado
palabras de viejo sabio (o de sabio viejo, quin sabe), que vienen como anillo
al dedo al Real Madrid: Necesitamos amor, fe, actitud, entusiasmo y rectitud.
Ah es nada. Alguien duda que cuando uno ama sus colores, cree en lo que hace,
se esfuerza, lo da todo y obra con honradez, es ms fcil ganar?
Pues me
temo que s, que hay quien lo duda. Y no slo en el ftbol, que las palabras del
genial futbolista se pueden extrapolar y resultan buenas para todos los rdenes
de nuestra vida. Ya saben que en los tiempos que corren no se aprecia particularmente el valor
del esfuerzo. Ni tampoco, en muchos casos, el del respecto, ni el de la
urbanidad, ni tantos otros. Ahora, el ande yo caliente goza de absoluta carta
de naturaleza y nos topamos a diario con energmenos provistos de patente de
corso para exhibir su falta de educacin sin complejos.
Todo vale.
O todo va valiendo, pero todo se andar. Empolvado el algn lugar, donde pocos
lo abren, queda el tomo en el que don Gregorio Maran escribi que el hombre,
como individuo o como pueblo, padece una crisis del deber y una hipertrofia del
derecho. No extraa que muchos tomen las obras de cafres por simples
eutrapelias, y todos tan contentos. Que no, hombre, que no, que eso del esfuerzo
y de la correccin no vale para nada. Que hay que ser frescos, hay que vivir la
vida, o bebrsela, si se tercia. No vemos en los anuncios de la tele que todo
es frenes?
Pues por
esto me resultan impecables las palabras del bueno de di Stfano. Qu bonitas
habran quedado en ese concurso que alguien convoc hace unos das, para buscar
los vocablos ms bellos de nuestro idioma. Amor, fe, actitud, entusiasmo y
rectitud. Tmense a partes iguales, mzclense y agtense segn arte, dispnsense
a grandes dosis y tendremos una panacea digna de la mejor alquimia. El
resultado: responsabilidad y respeto, para con uno mismo y para con los dems,
frente a desidia y mentecatez. Gol de Di Stfano!
Ahora que Espaa est en fase de indefinicin, por
contraste con las alternativas nacionales que se vienen afirmando, y que
crecern como hongos, es el momento de que aparezcan en nuestros brillantsimos
hombres de Estado las genialidades propias de la raza. La nueva realidad
plurinacional nos convertir en ciudadanos de primera, segunda, tercera o
cuarta, segn donde nos toque vivir. Claro, los gobiernos autonmicos, caf para todos, pero dos tazas, se
esforzarn en que esto no ocurra, haciendo que todos lleguemos a ser naciones,
que farda ms que ser meras comunidades autnomas.
Pero, como deca, esta situacin se compensa con la
agudeza del socialismo gobernante: como los espaoles vamos a dejar de ser
iguales, elevemos al mono, nuestro pariente entraable y lejano, a la categora
de miembro de nuestra especie. Hay que legislar para que los derechos humanos,
que tantas veces no se aplican a los hombres (y mujeres, claro, que si no lo
escribo as no es polticamente correcto) se depositen en esos juguetones y
peludos exanimalitos.
Lo que me preocupa del caso es si los derechos de tan
simpticos seres sern los mismos en todas las naciones ibricas. Por ejemplo, gozar
de los mismos privilegios civiles un mono de Aragn que otro de Catalua? O,
mejor an, el hombre tendr los mismos derechos que el mono? Porque si en las
bellas tierras catalanas se obliga conocer el cataln para optar a determinados
puestos de trabajo, se obligar a ello a los simios, por ejemplo a los el
zoolgico de Barcelona? Si no se hiciere, resultar que el mono tiene ms
derechos que el hombre? Por ventura ser obligatorio el retrato de Copito de Nieve, conocido lder
sufragista de los simios en los despachos oficiales?
Item ms, se exigir paridad en las listas electorales,
para que puedan acoger la gozosa nueva realidad de los simios dotados de
derechos civiles? Podr subsistir nuestra original democracia sin la presencia
de ellos en las Cmaras? Acaso ya existe algn infiltrado en las mismas? Del
mismo modo que ERC presiona al Gobierno, hay algn lobby simio trabajando por la
progresista, innovadora, genial y digna de encomio iniciativa legislativa
socialista?
Nada, nada. Lo socialistas siguen empeados en arreglar
nuestros problemas reales. Somos los espaoles los que nos empeamos en no
enterarnos, y por eso no entendemos lo de los nuevos Estatutos, ni lo del kelifinder, ni la nueva realidad humana
del mono. Somos necios, y no asumimos que El Planeta de los Simios no es una
ficcin, sino una venturosa profeca, llamada a aplicarse en nuestra piel de
toro. Y que los chimpancs de los circos se afiliarn a sindicatos de clase,
como es de ley en un pas democrtico.
Esta Espaa, plagada de fachas que no entienden las
aportaciones al olimpo de las ideas que hacen progresar la Humanidad, no tiene
remedio. En el extranjero ya nos admiraban, respetaban y seguan con los ojos
cerrados en pos de la Alianza de las Civilizaciones. Ahora, la nacin que
descubri Amrica florece con esplendor gracias a nuestra ltima aportacin, la
hermandad con los simios, nclita raza ubrrima!
Lo que nos faltaba, apidese Dios de nosotros. Ha
sobresaltado mi plcida lectura del peridico la noticia de que Fernando Esteso
y Andrs Pajares vuelven a reunirse ante las cmaras para rodar una espaolada,
parodia del exitoso Cdigo Da Vinci.
Dice el papel, y yo me lo creo, que
haca veinticinco aos que no se malgastaba celuloide en sus
andanzas.
Cranme, esto es una bomba. Ahora que Alfredo Landa se
dedica al cine serio, vuelven estos dos y nos colocan, de sopetn, en el
recuerdo de la Transicin. Tena que ocurrir, claro. Zapatero ha decidido
redisear a Espaa, lo que nos sita, irremediablemente, en un proceso de
deconstruccin burda del Estado y, correlativamente, de siembra
neoconstitucional. Comparto las tesis de Leopoldo Calvo Sotelo, al que a pesar
de ser gallego se le entiende perfectamente, cuando dice que la nueva
transicin espaola parece arrancar de la blasfemia histrica non est Hispania, Espaa no
existe.
Una nueva transicin, esta vez sin deseos de poner la
vista en la proa, sino mirando a popa, qu bonitos quedan los trminos
marineros, puesto que en el proceso que se emprende hay vencedores morales (los
republicanos de la II Repblica, claro, y por supuesto de la izquierda) y
vencidos inmorales (toda la derecha, porque toda ella es franquismo puro y duro,
golpismo latente e irreductible husped de la caverna).
Con este panorama, cmo no iban a reunirse nuestros
ilustres cmicos para perpetrar una espaolada de entretiempos? Slo nos faltaba
que volviese Lazarov, Mister Zoom, para aplicar su esttica televisiva a las
comparecencias de la Vicepresidenta De la Vega. No me digan que no quedara
majo.
Un servidor no es de los que piensan que cualquier tiempo
pasado fue mejor, pero se queda con la primera Transicin, la que podemos
escribir con maysculas, con la genuina, la fetn, como dira un castizo; aquella en
la que por las rendijas de la Historia se fueron colando la voluntad de vivir en
paz y los anhelos de libertad, hasta que la puerta se abri para todos, y entr
en Espaa aire nuevo y vivificador. Lo de ahora, si me lo permiten, puede ir de
mal en peor. Como le pasaba a Lzaro de Tormes, que escap del trueno y dio en
el relmpago.
Leo, no sin cierto sofoco, algunas citas que J. M. de
Prada recoge hoy en su artculo de ABC, y que no recuerdo haber escuchado antes,
lo que no obsta para conocer perfectamente el resultado y las consecuencias de
lo que tales palabras encierran. Son pronunciadas por lderes republicanos (de
la II Repblica Espaola). La primera de ellas no tiene desperdicio: Todos los
conventos de Madrid no valen la vida de un solo republicano. Su autor: Azaa,
personaje que parece que todo el mundo ha dado en reivindicar, empezando por
Aznar, que hurg buscando algo bueno en l. No s, no s. Quien pronuncia
semejante barbaridad no me resulta de fiar. Ni tenan que haber ardido
edificios, ni tena que estar en riesgo la vida de nadie, si aquello hubiese
sido un rgimen serio.
La segunda frase es atribuida a Indalecio Prieto. Don
Inda. Parece ser que un socialista moderado, segn la tradicin al uso.
Pronuncia sus palabras en 1933, cuando la CEDA ha ganado las elecciones. En el
caso de que las derechas sean llamadas al poder, el partido socialista contrae
el compromiso de desencadenar la revolucin. Vive Dios que lo hizo. De los
hechos da cumplida cuenta la Historia.
Este panorama refleja el inters que la izquierda tena
en solucionar los problemas de una Espaa pobre, desestructurada, acomplejada y,
como hoy diramos, tercermundista. Es este el talante del que bebe el PSOE
actual, y que tanto arroba a sus lderes?
An se conserva, bien custodiada en el saber comn
socialista, esa tesis endiablada de que nadie que no sea de izquierdas tiene
derecho a gobernar Espaa. Aqullos polvos trajeron estos lodos, y con Zapatero
el PSOE no encuentra estera donde restregarlos. Eso a pesar de que con su
talante, tan predicado como no practicado, se supona que habra de pasar al
almacn del olvido esa taxonoma de la derecha tan usada por ellos en cuya
virtud sta queda divida en de derechas pero demcratas o simplemente
fascistas, segn les convenga a los intereses de la izquierda, parece ser que
la nica con legitimidad de origen para gobernar.
Con no poco papanatismo henos venido tolerando qu
remedio, estas clasificaciones. Sin lugar a dudas, en esto tiene mucho que ver
la angustiosa necesidad de la derecha liberal de sacudirse el polvo del
franquismo. Quien lo tenga en sus zapatos, claro. Como si el franquismo no se
hubiese extinguido hace ya treinta aos. Como si no hubieran sido los propios
hombres del rgimen los que entraran al trapo de la democracia, mal que les
pesara, de la mano del Rey, de Surez y de otros muchos. Como si todos los que
se proclaman de derechas tuvieran edad para haber sido franquistas. Como si no
se pudiera se de derechas y demcratas. Tanto como los de izquierdas. O ms, en
algunos casos.
No es mal motivo para que las izquierdas aoren la II
Repblica el gozar de un rgimen de exclusin, en el que, con su patente de
corso ya comentada, se puedan discriminar los buenos y los malos, y perpetuarse
en el poder sin nadie enfrente. Por eso, tal vez, no les sirve (aunque mantengan
las formas cada vez con menor conviccin) la actual Monarqua. Porque existe
un papel moderador, que no partidista, que ha demostrado cmo ha de entenderse
en su justa realidad nuestro sistema parlamentario. Porque el Rey se empe en
hacer de Espaa un lugar en el que todos cupieran y todos tuvieran la
posibilidad de gestionar sus victorias, segn el deseo del pueblo.
Con los antecedentes espaoles, ya sabemos que en una
repblica, con un presidente de partido, no existe poder moderador, sino
componenda de partido. Y eso no es bueno. Mxime cuando hay quien se ha empeado
en que los ltimos treinta aos no son suficientes para restaar las heridas de
la Historia.
No es que la sociedad espaola no est madura. Es que la
izquierda de salones y moquetas no quiere que madure. Porque la sociedad de las
gentes normales, tengan estas la ideologa que tengan, se encuentra
perfectamente identificada con la situacin actual: una democracia plena (lo que
no impide tener un Gobierno nefasto, as son las cosas), sin necesidad de ms
experimentos infructuosos. Lo que la gente quiere es que se dejen de filosofas
y de consignas y se dediquen a solucionar problemas. Que, entre otras cosas,
para eso cobran. Y si maana tienen que gobernar otros, porque as el pueblo lo
decide, pues que gobiernen. Punto.
Si el tiempo acompaa, hoy har un magnfico da de
primavera, y en la templada noche se escuchar el arrastrar de alpargatas de
costalero, obedientes a la voz quebrada de capataces; el inconfundible sonido de
cadenas, sujetas a los tobillos sangrantes de penitentes, como las miserias
humanas se aferran al alma, mientras clarines y tambores acompaan con notas
profundas. Y saetas que rasgan la noche y el corazn. Y hachones que golpean el
suelo rtmicamente en manos de encapuchados, y farolillos cuyos cristales
tintinean al ritmo de los pasos.
A los sonidos se unir el olor; all donde tengan el
privilegio del azahar, como en Sevilla, se confundir este con el de la cera
derretida y con el de las flores que adornan los pasos. Y bajo ellos, sudor.
Transpiracin de esfuerzo solemne y voluntario, de dolor sin
quejidos.
Y al olfato y al odo se une la vista. Oro y negro,
amarillos, rojos, morados, blancos, celestes el color de los pasos, el de las
mantillas, el de las tnicas; colores del sentimiento y del respeto, a veces
reflejados en la crea faz de las imgenes que se bambolean a golpe de espalda y
riones; colores que ribetean tnicas de vrgenes llorosas y bonitas Y en los
paladares, el acre del humo de las velas y cirios, lo salado de alguna lgrima
traidora, la boca seca cuando pasa el Crucificado.
Mientras, los padres se aferran a las manos de sus hijos
y les transmiten, en silencio, emocin, fervor, amor, respeto. Manos juntas,
calor con calor, historia de siglos que fluye a travs de dedos entrelazados,
ternura con callosidad, rudeza y candor; memoria de aos, de rostros queridos,
de gentes que entraban y salan de casas que ya no existen, de rostros que
siempre se vean en los mismos balcones y que ya siguen la procesin desde otros
miradores mucho, mucho ms altos. Historias de fe que se cuentan en
silencio.
Qu quieren que les diga. Un Jueves Santo es un Jueves
Santo, vengan como vengan los tiempos. Es un da para creyentes, claro, pero
tambin sirve para incrdulos que, aunque no comprendan el Misterio, quiz
aprendan aprendamos- algo de los que se entregan al desfile y a la
contemplacin con respeto y profundidad.
Que el general
Bono abandone el poder, dejando tras de s un ministerio que le permiti
lucirse, exhibirse y disfrutar de momentos populistas, por fuerza ha de deberse
a causas graves. Mxime cuando este abandono es de toda actividad poltica, lo
que le impide, en principio, seguir en pos de su sueo de ser Presidente del
Gobierno, ilusin que le tumb Zapatero, con la ayuda, sobradamente
recompensada, de Maragall y otros.
Adems, Bono era uno de los ministros mejor valorados; la
verdad, no se por qu. Intuyo que por su espaolismo, que predicaba de
boquilla, puesto que no se cort un pelo a la hora de tumbar smbolos: lo mismo
cambiaba los versos declamados en los homenajes militares a los cados, que
borraba el lema a Espaa servir hasta morir, de la Academia de Suboficiales.
Si a esto sumamos su empeo en recordar perennemente el accidente del Yak-42, o
en hacer del Ejrcito una ONG con pocos cometidos ms que rendirle honores en
sus visitas a los acuartelamientos, no s dnde queda la buena gestin ministerial. No obstante,
prefiero a quien se proclama espaol, aunque despus sea un mal gestor, antes
que verme en manos de los relativistas. Lo que pasa es que estos ltimos van
ganado la partida, y supongo que por ese Bono deja los
Ejrcitos.
El malabarismo dialctico utilizado por el PSOE para
aprobar el Estatuto de Catalua, contra la lgica poltica, histrica y
constitucional; la debilidad de partida frente a ETA, son llaves que abren las
puertas de futuras reivindicaciones. Detrs vendrn los vascos, siguiendo la
inexorable senda del amojonamiento territorial; hasta Andaluca se est
contagiando. Dios nos libre de estos gobiernos autonmicos, ms preocupados de
mirarse al ombligo que de solucionar los problemas reales.
No muy lejos anda el espritu republicano; pero no el de
los que consideran a la repblica como otro rgimen, tan valido como pueda serlo
la monarqua, para la gestin de la cosa pblica. No. De lo que se trata es de
poner en pie el espritu de la II Repblica, aupndola al podio de las virtudes
democrticas, cuando lo que la Historia nos dice es que fue un gran fracaso y un
semillero de odios. Pero a quienes quieren cambiar a toda costa la situacin
actual, para hacerse un huequecito en la historia y, como bien dice Carlos
Herrera, colgarse alguna medallita, les importa un comino la
realidad.
Todo est en almoneda. Todo es mutable. Tardar mucho el
gobierno en encontrar frmulas lingsticas que le permitan complacer las ansias
de nuestro adorable vecino de ms
all del Estrecho? Estar ste presionando ya? No les quepa duda que, ante el
panorama de un Gobierno que tiene la misma idea de Espaa que un caracol de
ingeniera aeronutica, Marruecos debe andar frotndose las manos. Y yo que los
de Ceuta y Melilla, contratara a la Real Academia Espaola en pleno, para que
les asesore en materia semntica. Por lo que pueda venir.
En fin, con Paco Vzquez en el Vaticano, y Bono en el
limbo, Zapatero tiene ms margen de maniobra para seguir haciendo de las suyas.
Para cundo Guerra, Ibarra y dems compaeros mrtires?