Cuando el pensamiento falta se suple con un buenismo empalagoso que busca paralizar cualquier atisbo de pensamiento crítico.Las estaciones del Metro de la capital han aparecido empapeladas con carteles oficiales en los que cualquier culpable puede leer:Tu dinero hace muchísimo daño. Porque tú pagas, existe la prostitución. Podían haber dicho: Porque tu cobras existe la prostitución. Sin cobrar la cosa no sería sino un amigable intercambio de sensaciones.
Cuando se permite que los anunciantes se muestren ruidosos con sus anuncios (goles o billar) es el principio del fin del soporte donde se anuncian. Darles patente de corso para que molesten por unas monedas sólo conseguirá que los lectores, molestos, eviten la página que les sustenta.¿No han pensado en dar cabida en su lugar a algo más digno como puede ser una línea de contactos? Es igual de rentable y, sobre todo, es menos vulgar.Ahora en serio: Eviten el mal gusto y, si tienen ojos en la cara, vean los anuncios de colonias.