¡Dichosos los años en la Universidad! Sí, gracias a determinadas situaciones, circunstancias, acontecimientos y personas, empezaron a crecer en mí unas ansias infinitas de conocer lo nuevo, lo desconocido, lo que no venía en El País, lo que no escribían ni decían los autores de la izquierda, lo que no decía Gabilondo, lo que no escribía Eduardo Haro Tecglen, ni lo que representaban los Bardem, ni los Almodóvar, ni los Sabina, ni los Tuñon, mucho menos los Cebrian... etc. Y me convertí en un fascista. Sí, sí, soy un fascista. O eso dicen los amigos de lo único- único pensamiento y único partido, claro. Empecé a leer a “otros autores”, definidos políticamente incorrectos, y ello me descubrió otro mundo, otra realidad, un reto contra la estupidez y la “empanada mental” se mostró ante mí. Ahí empecé a ser un fascista, para algunos nazi, para otros facha, y los más comedidos dicen que soy un fanático. Como, claro, nazis, fachas, fascistas y totalitarios son diez millones de personas en este país. Todo ello a pesar de que el único partido que me representa tiene por nombre el de “Libertad” y por bandera la española. Sí, sí. En cuanto no compras El País, no escuchas a Iñaki y tampoco ves las pelis de Almodóvar, pues eres un fascista. Si criticas al gobierno socialista: eres un fascista. Si adviertes del apagón informativo en el caso del Carmelo: eres un fascista. Si te manifiestas contra la negociación con la ETA y apoyando a las víctimas: eres un fascista. Si expones que Zapatero está vendiendo España a los enemigos de la misma: eres un fascista. Si condenas con total firmeza al señor Castro por sus crímenes: eres un fascista. Si lo mismo haces de Chávez y el rey moro: eres un fascista. Si reclamas que a la vez que emiten las horripilantes imágenes de un campo de concentración nazi (nacional-socialista) lo hagan también de un campo de concentración bolchevique, comunista, estalinista: eres un fascista. Si frente a las torturas que se puedan cometer en Guantánamo, exiges que se denuncien las cometidas en Cuba o Venezuela: eres un fascista. Si defiendes la libertad del individuo frente a cualquier estado, y madre mía si es socialista: eres un fascista. Si lees a Salvador de Madariaga: eres un fascista. Si a quién lees es a Ortega: eres un fascista. No leas a Isaiah Berlín porque: eres un fascista. Ni se te ocurra leer a John Stuart Mill, si lo haces: eres un fascista Si lees a Condorcet, Helvetius o a Arnold Toynbee: eres un fascista Si lees Libertaddigital: eres un fascista. Si lo que lees es España Liberal: eres un fascista. Qué decir tiene si lo que lees es el ABC, La Razón o El Mundo: eres un fascista. Si escuchas a don Eduardo en Radio Intercontinental, a Losantos o a Vidal en La Cope o a Carlos Herrera en Onda Cero: eres un fascista. Todo por no leer, escuchar o ver lo que ellos dicen que hay que ver, escuchar o leer. Y yo que pensaba que el fascismo fue aquel movimiento político y social de carácter totalitario que se produjo en Italia, tras la 1ª Guerra Mundial, promovido por Benito Mussolini. Yo, ¿fascista?
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