¿A
qué se dedica el 2º Gobierno de ZP? ¿A arreglar el problema del agua
en el Levante español, donde la agricultura lleva cinco meses sin agua, los
árboles están secos y se han abandonado muchos cultivos? No
padre. (Menos mal que estos días, los piadosos cielos han
traído unas lluvias generosas que están mitigando la aridez y la sequía de
esos campos). ¿Está el Gobierno tomando medidas para paliar la crisis económica
que no ha hecho más que empezar? No padre. ¿Se ocupan de que los españoles sean
iguales en toda España? No padre. ¿Se ocupa de que los padres puedan educar a
sus hijos en su propio idioma? No padre. ¿Se ocupa acaso de arreglar el mal
funcionamiento de la justicia? No padre. El excelso Ministro de Justicia, que
dejó pudrirse la huelga de los funcionarios hasta hace unas semanas, dice ahora
que la culpa la tiene Franco. (No se extrañen que en la próxima ocasión proponga
hacerle un juicio para regocijo de la izquierda y que se pongan contentos los
que se han ido al paro).
Entonces, ¿de qué se ocupa
el Ejecutivo? ¡Hombre, parece mentira! ¿Acaso no es más importante el problema
de la laicidad del Estado? ¡Pues entonces! Ahí lo tienen ustedes preparando una
nueva ley sobre la libertad religiosa, para ver cómo le bajan los humos a los
obispos y a los católicos. ¿Y en qué más cosas se ocupa el Gobierno con
prioridad? Pues va a “arreglar” lo de la ley del aborto, porque
todavía se matan pocos niños en España y hay que matar más
cada año, no sea que nos salgan cristianos o luego pidan trabajo,
igualdad para todos o agua para regar. De modo que ahí tienen ustedes a la anti
Madre Teresa de Calcuta, digo de La Vega, anunciándonos una ley antirreligiosa,
que tanto necesitamos y que nos va a venir como agua de mayo.
Y mientras tanto, maravilla el afán de los medios por darle
caña al PP. Y de eso no se salva casi ninguno. Me refiero a
columnistas, programas de TV y radio, tertulianos, políticos del PP que
caen una y otra vez en la trampa y hasta los mismos afiliados. Ya se sabe que
han tocado a eliminar a Rajoy, por no haber ganado. Todos saben quei ZP
ganó por los independentistas catalanes y vascos, pero eso no les vale a
los que necesitaban ganar a toda costa.
Cuando los periodistas
deberían estar cuestionando a ZP por qué mintió tanto sobre las negociaciones
con ETA (él mismo lo reconoció en El Mundo, cuando ya había disuelto las
Cortes); cuando los columnistas deberían estar erre que erre con lo del
pago a los piratas del barco vasco en las costas de Somalia; cuando en las
tertulias deberían estar demandando al Gobierno sobre las mentiras que dijeron
todos los responsables sobre la situación económica (la desaceleración de
Solbes, que ya por fin se ha convertido en crisis); cuando deberían estar
preguntado a ZP sobre cómo va a crear esos dos millones de puestos de trabajo
que prometió en vez de soltarnos la ristra de parados del mes de abril; cuando
deberían estar preguntándole qué va a hacer para luchar contra la inflación
que ya se ha comido los 400 euros famosos; cuando los medios deberían estar
preguntando al Ejecutivo por qué dice ahora el ínclito Rubalcaba que hay que ser
más duros con la inmigración ilegal, si hace poco llamaban racista y xenófobo a
Rajoy por decir lo mismo; etc., etc., vean ustedes que todos están
volcados en ver cómo se logra hundir al PP.
Sé que lo de estar
cuestionando y resaltando las contradicciones o inoperancia del Gobierno
deberían estar haciéndolo los del PP, pero es el caso que, en general, cuando
los medios interrogan a los dirigentes peperos es para ver si vomitan algo que
vaya contra Rajoy, no para preguntarles sobre los desgobiernos del
Gobierno.
Y en cuanto a los
que andamos por aquí y por allí, escribiendo su parecer, muchos de
los que hace sólo unas semanas defendíamos la necesidad de que estos
destrozapatrias salieran del Gobierno de España (nunca, desde la 2ª República
había habido dirigentes socialistas tan contumazmente destrozapatrias como
ahora), pues henos aquí haciendo el coro y la ola a los medios, con
lemas bien explícitos como “váyase Sr. Rajoy” y cosas por el
estilo.
La conclusión no puede ser
más que una: Poco se puede dudar de que, en realidad, es verdad que tenemos el
Gobierno que nos merecemos.
Ya tenemos el 2º Gobierno del Sr.
ZP en marcha. ¿Y a qué se dedica ese Gobierno? ¿Quiere arreglar el
problema del agua en el Levante español, donde la agricultura lleva cinco meses
sin agua, los árboles están secos y se han abandonado muchos cultivos?
No padre. Menos mal que estos días, los piadosos cielos nos han
traído unas lluvias generosas que están mitigando la aridez y la sequía de
los campos levantinos). ¿Está el Gobierno tomando medidas para paliar la crisis
económica que no ha hecho más que empezar? No padre. ¿Se ocupan de que los
españoles sean iguales en toda España, en todas las autonomías? No padre. ¿Se
ocupa de que los padres puedan educar a sus hijos en su propio idioma? No padre.
¿Se ocupa acaso en arreglar el mal funcionamiento de la justicia? No padre. El
excelso Ministro de Justicia, que dejó pudrirse la huelga de los funcionarios
hasta hace unas semanas, dice ahora que la culpa la tiene Franco. (No se
extrañen que en la próxima ocasión proponga hacerle un juicio para condenarlo en
su misma tumba).
Entonces, ¿de qué se ocupa
el Ejecutivo? ¡Hombre, parece mentira! ¿Acaso no es más importante el problema
de la laicidad del Estado? ¡Pues entonces! Ahí lo tienen ustedes preparando una
nueva ley sobre la libertad religiosa, para ver cómo le bajan los humos a los
obispos y a los españoles que quieren seguir siendo católicos. ¿Y en qué más
cosas se va a ocupar el Gobierno con toda prioridad? Pues va a “arreglar”
lo de la ley del aborto, porque todavía se matan pocos niños en
España y hay que matar más cada año, no sea que nos salgan
cristianos o luego pidan igualdad para todos, agua para regar o no voten al PSOE
de ZP. De modo que ahí tienen ustedes a la anti Madre Teresa de Calcuta, digo de
La Vega, anunciándonos una ley antirreligiosa, que tanto necesita el pueblo
español y que le va a venir como agua de mayo.
Y mientras tanto, maravilla el afán de los medios por darle
caña al PP. Y de eso no se salva casi ninguno. Me refiero a
columnistas, programas de TV y radio, tertulianos, los mismos políticos del PP
que caen una y otra vez en la trampa y hasta los mismos afiliados. Ya sabemos
que han tocado a eliminar políticamente a Rajoy, a quien se le culpa de no haber
ganado. No vale el que todos saben que si ZP ganó por los independentistas
catalanes y vascos que desertaron de sus partidos naturales, ERC y Batasuna,
para que siguiera este señor que se pasó su mandato anterior almacenando
verdades, porque muy pocas dejó salir de su boca.
Cuando los periodistas
deberían estar cuestionando a ZP por qué mintió tanto sobre las negociaciones
con ETA (él mismo lo reconoció en El Mundo, cuando ya había disuelto las Cortes,
seguramente para que no le pidieran explicaciones los del PP). Cuando
los columnistas deberían estar erre que erre con lo del pago a los piratas
del barco vasco en las costas de Somalia. Cuando en las tertulias deberían estar
demandando al Gobierno sobre las mentiras que dijeron todos los responsables
sobre la situación económica (la desaceleración de Solbes, que ya por fin se ha
convertido en crisis). Cuando deberían estar preguntado a ZP sobre cómo va
a crear esos dos millones de puestos de trabajo que prometió en vez de soltarnos
la ristra de parados del mes de abril último. Cuando deberían estar
preguntándole qué va a hacer para luchar contra la tremenda inflación que ya se
ha comido más de 400 euros de aquellos a quienes no se los va a devolver. Cuando
los medios deberían estar preguntando al Ejecutivo por qué dice ahora el ínclito
Rubalcaba que hay que ser más duros con la inmigración ilegal, mientras llamaban
xenófobo a los del PP cuando decían los mismo, etc., etc., vean ustedes que
todos están volcados en ver cómo se destroza el PP.
Sé que lo de estar
cuestionando y resaltando las contradicciones o inoperancia del Gobierno
deberían estar haciéndolo los del PP, pero es el caso que, en general, cuando
los medios interrogan a los dirigentes peperos es para ver si vomitan algo que
vaya contra Rajoy, no para preguntarles sobre los desgobiernos del
Gobierno.
Y en cuanto a la plebe que
anda (andamos) por aquí y por allí, escribiendo su parecer, muchos de los
que hace sólo unas semanas defendían (defendíamos) la necesidad de
que estos destrozapatrias salieran del Gobierno de España (nunca, desde la 2ª
República había habido dirigentes socialistas tan contumazmente destrozapatrias
como ahora), los vemos, en su mayoría, haciendo el coro y la ola a los
medios, con lemas bien explícitos como “váyase Sr. Rajoy” y cosas por el
estilo.
La conclusión no puede ser
más que una: Poco se puede dudar de que, en realidad, es verdad que tenemos el
Gobierno que nos merecemos.
Se ha conmemorado ayer en
Madrid una de las gestas más gloriosas del pueblo español; de todo el
pueblo español, sin distinción entonces entre andaluces, castellanos, catalanes,
vascos, gallegos, etc. Hace sólo doscientos años, en 1808, éramos un gran
imperio, con toda la América hispana formando parte de
España.
Y sabemos lo que pasó.
Sabemos por qué el pueblo se levantó, ante la vergonzosa sumisión de los poderes
públicos al emperador Napoleón, que nos había invadido con engaños y nombrado a
su hermano Pepe Botella como Rey, que quería imponer en España las ideas de la
Revolución, entonces ya prostituidas en la misma Francia, mientras se llevaba de
España a la familia real.
Es verdad que luego se
demostraría que ni Carlos IV ni Fernando VII se merecían que el pueblo hiciese
aquello por ellos, pero debe quedarnos claro que lo del pueblo sublevándose en
todos los puntos de la España peninsular (y también del Imperio en América), es
más la reacción patriótica del pueblo llano, que se sentía orgulloso de ser
español, que se sentía parte de una España unida e igual, en cuyas venas latía
la sangre que llevó a sus antepasados a la conquista y expansión de la
hispanidad y del cristianismo por el Nuevo Mundo. Y fue al mismo tiempo un
ejemplo vergonzoso para el poder, principalmente para la Monarquía de entonces,
así como de los afrancesados que habían medrado al calor de los nuevos
poderes.
Hoy, al ver las
celebraciones de ayer en Móstoles, cabe preguntarse si no estamos, doscientos
años después, muy cerca de una situación parecida. La invasión ahora no
nos ha venido directamente desde Francia (aunque no debemos olvidar las ideas de
Valery Giscard d'Estaing al redactar un borrador de constitución europea que los
mismos franceses echaron abajo, pero que los españoles aprobamos sumisamente),
pero sí nos ha llegado por la contaminación propia de los nuevos "afrancesados"
desde una Europa que ha perdido el norte de lo que la hizo un día grande porque
eran grandes las naciones que albergaba en su seno, mientras que la semilla de
la descristianización germina hoy exuberantemente (fruto de la
Revolución Francesa y de la Marxista) y cabe preguntarse si el Presidente del
Gobierno, Sr. ZP, no es hoy el moderno Godoy, afrancesado él mismo
y elegido por los otros “modernos afrancesados”, que no son sino los que
bullen contra la España unida y tradicional, quizá sin darse cuenta de que ellos
serán las primeras víctimas de la descomposición de la España tradicional, si su
“afrancesamiento" consigue que volvamos, como apuntan los síntomas, a la época
cantonal o a la más antigua de los reinos de taifas.
Anoche presencié (unos diez
minutos) un programa en Tele-5, donde una señora anticatólica, antirreligiosa y
antitodo, cuyo nombre no quiero conocer, un señor llamado Enric Sopena que
sí conozco de otros regüeldos políticos y otro señor llamado Jimmy Jiménez
Arnau, que tiene como mérito haber sido nieto político de Franco, vociferaban
improperios antirreligiosos y discutían ante un joven cura, barbilampiño y
pelilargo, y una corresponsal en el Vaticano, llamada Gómez Borrero. El programa
era altamente tóxico y vomitivo y uno no envió ningún mensaje, por falta de
costumbre y por no entrar en el lodazal. Luego me he hecho algunas
reflexiones que helas aquí:
El hombre nace con el
espíritu puesto (instinto) de la lucha por la vida (Darwin). La vida, en
general, es tan deseable, que nadie quiere perderla. En ese afán el hombre (para
los no creyentes) anhela la inmortalidad o al menos una continuidad de su vida
en un mundo tras una muerte cierta. Se dan varias soluciones (promesas) de una
vida trascendental, contenidas en las religiones. En su inmensa mayoría, el
hombre, una vez socializado, adopta las creencias de sus mayores y antepasados,
y así son mayoría los que tienen alguna religión y creen en las cosas
importantes de ella. En el Cristianismo, es importante la creencia de que vamos
a ser salvados, porque Jesucristo, Hijo de Dios vivo, nos redimió pagando en la
Cruz por nuestros pecados. Es el alimento del espíritu del cristiano:
necesitamos creer que nos espera otra vida junto a Cristo en un Paraíso llamado
Cielo. El alimento de estas creencias lo suministra la sociedad creyente
mediante una organización llamada Iglesia, donde unos agentes (obispos y
sacerdotes) proveen y administran lo necesario para el alma, supliendo las
debilidades e inseguridades humanas, exigiéndose para ello unas pautas de
conducta (moral cristiana) que no contradicen para nada las normas de la
sociedad terrena.
El hombre, como ser
biológico, necesita alimentarse y por ello se organiza de forma que se procura y
tiene a mano (comodidad) los alimentos que necesita para su cuerpo, sin tener
que desplazarse mucho para obtenerlos. Por eso tiene a mano la panadería, la
tienda de alimentos, el almacén de lo necesario...
El hombre, como ser
espiritual que cree en una vida extraterrena (el que lo crea), necesita
alimentar su espiritualidad, su alma. Y quiere tener a mano a los agentes
encargados de administrarle esos alimentos (sacramentos), para no
tener andar mucho para obtenerlos. Por eso el hombre tiene cerca una
iglesia, un cura, etc.
Cuando el hombre enferma,
necesita de médicos y de medicinas para intentar curarse; necesita de centros
(hospitales) donde su cuerpo biológico sea atendido y a ser posible
sanado.
Y cuando el hombre enferma
mortalmente, el hombre que cree, ¿es malo que tenga a mano un agente de la
espiritualidad, que le suministre el alimento del alma, que le reconforte en sus
últimos momentos, si lo quiere?
Pues sí señor. Es muy malo.
Eso es lo que decían anoche esos señores a los que he aludido en el primer
párrafo, asegurando que eso es una imposición de la Iglesia. ¡Oh democracia, oh
libertad para creer o no creer (Art. 18 de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de
conciencia y de religión)!. Esos que creen no tienen derecho a tener
un cura (capellán) cerca en el mismo hospital. Por eso los socialistas quieren
quitar a los curas de los hospitales, aunque pueda ser verdad que al menos el 75
u 80% de los españoles confiesen que creen.
Y en cuanto al programa del
que hablo ¿qué? Pues no volví a él ni lo vi terminar. Era, lo juro, nauseabundo,
productor de bascas, pero este que les cuenta esto tiene un estómago grande,
curtido en tragar sapos y culebras durante muchos años, y a esta hora que les
escribo, les juro que no he llegado a vomitar.
¡Oh
Dios, qué grande y resistente es el organismo
humano!
Se contaba en los mentideros
mediáticos, que hasta los de Rajoy habían admitido que tanto en el
enfrentamiento televisado entre Solbes y Pizarro, como en el doble habido entre
Zapatero y Rajoy, habían ganado siempre los socialistas. Lógicamente, esto es lo
que decían la mayoría de los medios, porque esa mayoría era, como sigue siendo,
del PSOE. Pero algunos "creían saber que hasta los del PP lo admitían
así".
Me interesa principalmente
ahora la discusión entre las dos primeras espadas de la economía de cada
partido, Sr. Solbes y Sr. Pizarro. Sí que parece cierto que éste último tras el
encuentro casi desapareció de la escena política y ahora dicen que si se va que
si no se va otra vez a la vida privada de la empresa, que sería lo suyo. No sé
qué hará el Sr. Pizarro, pero sería bueno que antes de irse el PP reivindicara
su nombre e hiciera ver a los que dijeron que había sido vapuleado por Solbes,
que ya se puede demostrar quién tenía razón. Porque ¿en qué consistió la
victoria del Sr. Solbes? ¿En negar que había una crisis económica en ciernes o
ya muy avanzada? ¿En decir que no era tal crisis sino una simple ralentización
del crecimiento? ¿En decir que a España no le iba a afectar los créditos
“subprime” de los EE. UU.?
Ahora, cuando el mismo
Gobierno tiene que rectificar, ¿no está claro que el Sr. Solbes estaba mintiendo
ex profeso, porque ello convenía al proceso electoral del PSOE? Y los españoles
que les han votado porque el PSOE no era catastrofista ni antiespañol, como sí
lo eran los del PP según les acusaban los señores del Gobierno, ¿qué
tienen que decir ahora cuando se demuestra que quien tenía razón era Pizarro?
¿Ya no hay vuelta atrás en la calificación de aquella discusión
político-económica?.
Algunos dirán que dentro de
cuatro años esos que fueron engañados se lo descontarán a ZP. Pero muy lejos me
lo fiáis. Para entonces, ZP puede haber dejado a España hundida económicamente,
como la dejó Felipe González en el 96. Sólo que ahora la cosa puede ser peor,
porque el ínclito Sr. ZP ya se sabe que le tiene un apego especial a meterse con
la estructura territorial de España, que tras su
paso puede quedar más zarandeada que una cabaña tras un
terremoto.
En todo caso, sean
éstas unas palabras de reinvidicación de la honradez de Pizarro al exponer
sus verdades a Solbes, y una denuncia de cómo la mayoría de los políticos, pero
sobre todo los del PSOE, no tienen empacho en mentir a los españoles cuando se
trata de conseguir o mantener el poder. Lo que ocurre es que si son capaces de
mentir en esas ocasiones, ¿qué les va a impedir seguir haciéndolo cuando ya han
conseguido el poder?
Aunque es verdad que también se nota en
otros medios que no son la COPE, la cantinela de F. J. Losantos en
reverbero de las erráticas sendas por las que dice transitar ahora Rajoy, así
como contra los que osan exteriorizar su desacuerdo con algunos puntos,
juzgados extremosos, de sus diatribas mañaneras, se nota reforzada en su blog
personal, que eso sí que es un blog. Porque cómo comparar el fluido discurso del
turolense con los atascos mentales que dejamos traslucir los que aquí podamos
intentar dejar constancia de alguna discrepancia con la deriva que últimamente
han tomado la mayoría de los que hablan en tertulias y programas de la COPE.
Recientemente he leído
algunos posts de don Federico y ya en alguno se colige un solapado aviso a los
que discrepen de sus predicaciones y lo pongan por
escrito.
Y es que don Federico
aparece en lucha constante contra todo lo que se menea, incluida la derecha, y
en sus avances ha de andar saltando de abrigo en abrigo, bien a cubierto de los
fuegos cruzados, porque según él siempre le han disparado tanto los
enemigos como los amigos. Y si no, vean cómo lo explica en uno de sus últimos
correos: “...
yo fundé Libertad Digital bajo el fuego amigo de Aznar, tras haberle ayudado a
superar el fuego enemigo de González. Llevamos cuatro años bajo el fuego enemigo
de Zapatero y ahora nos amenazan con el fuego amigo de Rajoy. Huy qué miedo”.
Sin embargo, es seguro que
el director de La Mañana sí que debe de sentir al menos cierta aprensión, porque
ya se sabe que en los trances de guerra en un momento dado uno se puede quedar
al descubierto y que le alcance la trayectoria de alguna andanada enemiga (o
amiga, como él dice).
Y hablando de las adhesiones que algunos expresan hacia el Sr. Rajoy, afirma el
Sr. Losantos que lo único inquebrantable debería ser la conciencia. No ignora el
Sr. Losantos que la conciencia es el producto impreso en los circuitos
neuronales del elemento conductual de las actitudes y que la disonancia
cognitiva tiene un margen que en algunos es muy estrecho. Precisamente en la
gente más liberal ese margen debería ser superior que en los autoritarios y
extremosos, por lo que aquí aparece una contradicción con el confesado
liberalismo del director de La Mañana.
No necesita el PP emisoras
amigas que lo defiendan así. La guerra contra don Mariano Rajoy aparece diáfana
en los principales programas de la COPE. Las elecciones se las han ganado a ZP
los catalanes y los vascos, principalmente, que lo han votado masivamente
porque saben que ningún otro político del PSOE -y menos de la derecha- sería
capaz de echarle un pulso a la Constitución, olvidando cosas como la igualdad de
los españoles y otros derechos que en la cambiante semántica de ZP no significan
nada o todo lo más lo que él quiera que signifiquen,
como demuestra la cara pétrea del socialismo zapateril al defender que
un trasvase no es un trasvase -por poner el ejemplo más reciente- todo con
el mismo fundamento que cuando afirmaban que el estatuto catalán cabe en la
Constitución.
Por tanto, las elecciones
las tenía que ganar ZP, sin que Mariano Rajoy pudiera hacer nada por impedirlo.
Demonizarlo ahora por no haber ganado, como se está haciendo por J. Losantos, lo
único que está contribuyendo es a revolver más las intranquilas aguas de
los dirigentes descontentos del PP que les toca salir o no entrar, cosa que en
la derecha siempre ha sido motivo de zancadillas internas.
Y aunque don Federico
tenga razón en cosas que dice, la verdad es que no apatece nada oírle la
forma en que lo dice y ver cómo ensarta una retahíla de acusaciones de
inoperancia a Rajoy de forma insistente, una hora tras otra. Tienen derecho en
ese medio a apuntarse al bando de doña Esperanza Aguirre, bando que se
empeñan en crear prematuramente, todo parece indicar por las relaciones
de ésta con Gallardón, a quien se teme el director de La Mañana que Rajoy
elija para sustituir a Acebes. Tiene su derecho el Sr. Losantos en apoyar a
quien quiera, pero la forma en que lo está haciendo, insisto, creo que no
beneficia en absoluto el debate interno en el PP.
En cuanto a ZP, es seguro
que no gusta a nadie de los comunicadores de la COPE que Rajoy llegue a
pactos con él, y menos verbales, sobre todo en asuntos vitales para España,
cuando don Mariano sabe por propia experiencia que ZP es incapaz de cumplir
acuerdo alguno, al carecer de los principios necesarios para ello, cosa que ha
sido escrita por él mismo ("...dado
que carecemos de principios, de valores y de argumentos
racionales que
nos guíen en la resolución de los problemas... entonces todo es posible y
aceptable”, según recogía don Jesús Cacho en su Confidencial en la red). Por
eso a lo mejor a Rajoy le debe dar lo mismo que haya un pacto escrito o
verbal, porque si ZP no quiere cumplirlo, que será lo más corriente, tanto le da
que esté “in black and white”.
Y si el actual presidente
del PP ha juzgado que debe adoptar una estrategia distinta que la llevada hasta
ahora, se podrá criticar, pero tendremos que estar de acuerdo en que está en su
derecho; la verdad es que no le ha servido de mucho mantener la otra, dado que
lo único que logró fue concitar el voto de los extremistas hacia ZP,
temerosos de que ganara el PP.
En resumen, la crítica de la
COPE es buena, pero no lo es la forma en que lo hacen algunos, incluido en
primer lugar don F. J. Losantos. Porque ya ha pasado de acusar al PP de
maricomplejines a acusarle de traicionar a los muertos y a los vivos, y eso
ya parecen palabras mayores.