He leído la entrevista a Zapatero realizada por Pedro J. Ramírez, director del periódico “El Mundo“ y publicada el pasado 13 de enero.
Tengo pocas dudas acerca de que conceder esa entrevista es una estrategia de preparación y anticipación de argumentos de cara a los debates electorales con Rajoy. El impacto de alguno de los puntos, en especial de los relativos a la negociación con ETA, se produce ahora y no delante de millones de espectadores los días de los debates televisados.
Más allá de lo político lo que más me ha llamado la atención es la frase:
“… ¡Siento tanta repugnancia ante cualquier síntoma de violencia ! Es lo que más repugnancia me produce en la vida. Cualquier manifestación de violencia. Cualquiera. No soporto ver a dos personas pegarse y no me gusta ver a un padre dar un cachete a un hijo…”
La mayoría de nosotros hemos sido educados en un momento cultural en que lo reprimido era la pulsión sexual, por eso si convertimos la estructura de la frase de Zapatero en una estructura similar pero con la sexualidad como objeto, podremos comprender mejor el significado mental de la expresión inicial:
-¡Siento tanta repugnancia ante cualquier insinuación sexual ! Es lo que más repugnancia me produce en la vida. Cualquier forma de sexualidad. Cualquiera. No soporto ver a dos personas besarse y no me gusta ver a una madre acariciar a un hijo.
Creo que así todos podemos captar mejor que en ese tipo de manifestación hay algo cuando menos extraño. Técnicamente puede coincidir con lo que se denomina formación reactiva y es típica de los perfiles obsesivos, pero no sólo. El objetivo es expresar precisamente todo lo contrario de lo que bulle en el interior de la persona, normalmente a su pesar.
Uno de los recuerdos más impactantes que recuerdo de algún político es el de ver y escuchar por TV a Gaspar Llamazares hablando de paz con un rostro, un tono y un discurso feroces.
Lo que me interesa de todo esto es el tema de lo normativo y el tema del verdadero cambio interior.
Enseñar, adoctrinar a veces, tiene que ver con transmitir y usar técnicas para que alguien aprenda, interiorice, haga suyas, una serie de normas, de valores, que son los que, con mayor o menor éxito, mantendrán a raya los impulsos interiores, para lograr una persona, en principio, socializada conforme a la ideología imperante en determinado momento histórico.
Este es el método de las ideologías, la educación, y por desgracia creo que también el utilizado en ocasiones por los cristianos.
Frente a esto, me emociona este pasaje de San Pablo perteneciente al conocido capítulo 13 de la 1ª de Corintios:
“… 4 . La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; 5 . es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; 6 . no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. 7 . Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta …”
1ª Corintios, 13, 4-7
Esto no es una cuestión de educación moral. Esto sólo aparece emprendiendo un viaje interior con Cristo, entregándonos a Él, y en la medida que nos entregamos en verdad, nuestro interior cambia, más allá, de otra manera, que cualquier técnica pueda conseguir.
La oración de Taizé de hoy lunes es:
Santiago escribe: Abandonaos en Dios. Resistid al tentador y huirá lejos de vosotros. Acercaos a Dios.
Sant 4,6-12
Padre, perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores y no nos dejes caer en tentación mas líbranos del mal.
De mis lecturas juveniles de Sven Hassel, escritor danés de hazañas bélicas sobre la Segunda Guerra Mundial contadas desde el bando alemán, quedó el recuerdo del concepto “No man’s land” (en tierra de nadie), referido a esa franja de terreno no ocupada por nadie que separaba las trincheras de dos ejércitos enemigos. Sin duda la más peligrosa de todo el campo de batalla.
En los últimos meses me encuentro, espiritualmente hablando, en esa zona. La mayoría de las lecturas, personas, conferencias e impactos de información provienen del campo del no-cristianismo. Para los cristianos soy demasiado laico y para los laicos demasiado cristiano.
Pienso en una primera diferencia entre fe y creencias. Me doy cuenta de que tengo muy pocas {creencias}. De hecho, sistemáticamente me cuestiono mis creencias; sin duda es reflejo de una mentalidad científica en la que el avance sólo se consigue dejando atrás lo que hasta el momento era provisionalmente cierto.
En estos momentos y siendo prácticamente exhaustivo, creo que:
Existe un Dios que actúa en nuestras vidas y para quien somos importantes.
Existió la figura histórica de Cristo.
Cristo es el modelo de actuación de una vida.
Existe {vida} después de la muerte.
La oración sincera es eficaz, pero no mágica.
Todos los hombres somos {hermanos}.
Sólo el cristianismo nos acerca a Dios. (en revisión crítica).
Creo en los ángeles. (absurdo pero es así).
No todos los que parecen hombres son hombres. (¿diablos?)
Todas las demás creencias tipo Santísima Trinidad (Dios uno y trino), Sacramentos, concepción virginal de Cristo, temas sagrados, Biblia como documento revelado, moralidad católica, interpretación literal de la Biblia, cielo, infierno, Adán, diluvio como castigo divino y varios cientos más de ideas me son hasta el momento indiferentes, son causa de duda, o estoy con una certeza razonable en contra.
Mis dificultades para realizar catequesis a niños estriban en que ésta es una transmisión intelectual, y de adoctrinamiento, de creencias en las que en honestidad no creo; no tan sólo por el contenido sino también por el propio proceso en si mismo.
¿Debe la Iglesia Católica de estos tiempos, desligarse del enorme cúmulo de creencias elaboradas durante dos mil años por la razón y la intuición de los Santos Padres y demás miembros de la Iglesia, dejando que lo laico y lo científico rellenen esos huecos y centrándose tan solo en lo fundamental de la fe y en la tolerancia de una cierta cantidad de misterio?
La oración de Taizé de hoy viernes es:
Rm, 12, 3-13
“Pablo escribe: El que ayuda hágalo sin cálculo; el que ame, que lo haga con alegria”.
Mis dos últimos posts han versado uno sobre la doctrina de la Iglesia Católica acerca de la sexualidad que a ojos de muchos parece anticuada y retrograda en varios de sus puntos y el otro sobre una aproximación al laicismo, la ideología que compite, junto al Islam y el cristianismo porhacerse con las mentes y corazones de las personas.
Mi antepenúltimo post de 29 septiembre del 2006 intitulado “Poner la otra mejilla” terminó con la siguiente afirmación."Poner la otra mejilla no es un mandato de no usar la violencia. Es una petición de confianza en Cristo"
Esta frase me ha estado nutriendo durante meses pues con ella logré expresar algo íntimo y personal.
De algún modo me sugiere que la violencia no es intrínseca y completamente malvada, de ahí que Cristo no se exprese mediante una prohibición de usarla. La violencia es una capacidad humana más y tiene su lugar en ciertos contextos. La Iglesia Católica la acepta en determinadas circunstancias. Sin embargo Cristo, nos pide que confiemos en Él y que no la ejerzamos, incluso que amemos a nuestros enemigos. No es pues una cuestión moral, acerca del Bien y del Mal, ni una cuestión sagrada, sino que es una complicidad, un testimonio para cuidar de nuestros hermanos y así mostrarles en el lenguaje del mundo que nuestro amor a Cristo nos lleva a renunciar incluso a acciones sobre las que tenemos legítimo derecho de ejecución.
Lo que con respecto a la violencia me ha parecido comprender me cuesta con respecto a la pulsión sexual.
En principio la sexualidad es una capacidad más del ser humano y como tal tiene sus consecuencias y sus límites de aplicación. Pero ahora ya no es Cristo el que me pide que confíe en Él y limite algo que no tendría porqué limitar según las leyes de la vida. No, es la Iglesia Católica quien me lo pide, apoyada en los razonamientos de insignes personas, en los dictámenes de los Padres de la Iglesia, y en el dogma de infalibilidad del Papa.
Me ha sobrecogido y confundido, por lo que tiene de sincero, el discurso de Pablo VI días después de publicar su encíclica Humanae Vitae de 1968, revelando que había vivido cuatro años de reflexión, de estudio, de oración y de consultas incluida la de una Comisión pontificia de estudio creada por su antecesor Juan XXIII, para llegar a la certeza de dar a la Iglesia y a la humanidad entera la confirmación de una verdad moral garantizada por su conformidad con el "designio de Dios sobre la vida humana". En esta encíclica se reafirmaba el unir inseparablemente sexualidad, reproducción y matrimonio, formula a partir de la cual se deduce toda la doctrina sexual de la Iglesia Católica, unida al principio del derecho a la vida, por el que cualquier actividad abortiva está prohibida.
Y en esas estoy en esta época. En oración, reflexionando, observando y preguntando para encontrar una respuesta personal al tema, que en el fondo es el de mi relación con la Iglesia Católica, no normativa sino basada en una confianza que de momento y en conciencia no puedo otorgarle.
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La oración de Taizé de hoy domingo es:
(Juan, 6, 57-63)
"Jesús dice: Sólo el espíritu da vida, la carne no sirve para nada. Las palabras que yo os he dicho son espíritu y vida."
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Padre, yo quisiera confiar en la Iglesia pero sabes que no comprendo algunas cosas. Guíame Señor.
El sueño de la razón produce monstruos. (1793-1796)
Grabado. Capricho nº 43
Museo del Grabado de Goya, Fuendetodos (Zaragoza).
Los no-creyentes honestos creen que…
1.- Por laicismo hay que entender:
A.- La voluntad de construir una sociedad justa, progresista y fraternal, dotada de instituciones públicas imparciales, garantes de la dignidad de la persona y de los derechos humanos, asegurando a cada uno la libertad de pensamiento y de expresión, así como la igualdad de todos delante de la ley, sin distinción de sexo, de origen, de cultura o de convicción y considerando que las opciones confesionales o no-confesionales corresponden exclusivamente a la esfera privada de las personas.
B.- La elaboración personal de una concepción de vida que se funde sobre la base de la experiencia humana, con exclusión de toda referencia confesional, dogmática o sobrenatural, lo que implica la adhesión a los valores de libertad de conciencia, la emancipación respecto a toda forma de condicionamiento y el imperativo de una ciudadanía completa y justa. El laicismo ha concebido el proyecto de una sociedad liberada del dogmatismo, sea de la naturaleza, que sea, clerical o también ideológica, donde las mujeres y los hombres puedan tomar su destino en mano.
2.- Importancia de la subjetividad.
Con el ascenso de los valores de la izquierda que ha venido a continuación del declive de la religión judeo-cristiana, los sentimientos personales han suplantado estándares universales. En realidad, los sentimientos son la mayor característicaunificadora entre las posiciones progresistas contemporáneas.
3.- La libertad de conciencia.
Valor laico por excelencia, la libertad de concienciaimplica no solamente la afirmación de un derecho, el de la absoluta libertad de conciencia, sino y sobretodo la afirmación de un deber; el de no reconocer ningún dogma y de proceder con espíritu crítico en la discusión de las ideas recibidas, de todas las ideas impuestas.
4.- Sólo existe el aquí y el ahora.
La utopía laica es la aspiración al progreso, es decir a más de libertades, a más de responsabilidades, a más de autonomía. Es la convicción que todo se decide aquí y ahora. Porque no existe el “más allá” y que el sueño de eternidad forjado por las culturas antiguas y las religiones de aquí y de otras partes no es más que un señuelo, sólo nos resta asumir lo absurdo de la vida, limitada desesperadamente a estas pocas decenas de años que separan el nacimiento de la muerte, limites absolutos de nuestro propio fin.
5.- Rechazo del sufrimiento (eudemonismo).
El hombre no ha nacido para sufrir sino para encontrar su parte legítima de felicidad. Una sociedad feliz sólo puede componerse de individuos realizados. Para los laicos, el sufrimiento no tiene ningún valor de redención.
6.- No hay una moral absoluta.
No existe una ley moral cuyo fundamento y cuya obligatoriedad emanen de un Legislador supremo. Las leyes y valores humanos no son realidades absolutas, siempre válidas, sino que evolucionan con el hombre, con la comprensión siempre nueva que él tiene de sí mismo y el mundo, con los inventos y descubrimientos científicos que lleva a cabo, con las exigencias y necesidades siempre nuevas que debe satisfacer.
7.- Rechazo a la exclusión.
La utopía laica es una sociedad donde el hombre sea el criterio último. Una sociedad “todos aceptados”, “todos ciudadanos”, “todos participantes”, sin distinción social, sexual, cultural, filosófica o religiosa.
8.- La tolerancia.
La tolerancia es el respeto de las personas, en tanto que individuos portadores de ideas, de creencias y de convicciones. La tolerancia no implica la aceptación ni el respeto de las ideas, las cuales pueden o deben ser combatidas. Todas las ideas no tienen el mismo valor. La crítica, la contestación, incluso radical, no es incompatible con la tolerancia, si la persona del adversario y su dignidad son respetadas. Es todo el inverso del pensamiento único.
9.- La búsqueda del sentido.
La espiritualidad es la búsqueda de sentido. Debe hablarse de libertad espiritual más que de libertad religiosa.
10.- Privado y colectivo versus lo público.
La libertad espiritual forma parte de la esfera de lo privado, que no quiere decir individual, puestoque incluye la dimensión colectiva de asociaciones religiosas o filosóficas formadas por personas que eligen una misma opción espiritual.
11.- La solidaridad.
La solidaridad es un compromiso moral de ayuda entre los seres humanos.
12.- La conquista de la ciudadanía.
La ciudadanía se completa y conquista cada día. Ella es la prolongación social de la emancipación individual, porque ningún ser responsable podría desinteresarse de la vida ciudadana.
13.- El respeto a la diversidad.
El laicismo valoriza las diferencias consideradas como un enriquecimiento del patrimonio común, sólo si estas diferencias no afectan, en sí mismas, la integridad de otras personas y el derecho a la emancipación de cada uno.
14.- La democracia.
Una sociedad democrática debe estar fundada sobre el respecto de los derechos del hombre y del pluralismo. Ella se caracteriza igualmente por la necesidad de un Estado de derecho, por la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, así como por la separación de la Iglesia y del Estado (laicidad).
15.- Educación sin dogmas.
En la escuela pública sólo puede resultar aceptable como enseñanza lo verificable (es decir, aquello que recibe el apoyo de la realidad científicamente contrastada en el momento actual) y lo civilmente establecido como válido para todos (los derechos fundamentales de la persona constitucionalmente protegidos).
16.- Democracia versus teocracia.
No asistimos a un choque de civilizaciones ni a un enfrentamiento entre el Occidente y el Oriente sino a una lucha mundial entre demócratas y teócratas.
REFERENCIAS COMENTADAS:
BAROMETRO OCTUBRE 2006. Centro Investigación Sociológica (CIS). Interesantes la pregunta 11. Las respuestas reflejan que la Iglesia Católica es la institución que suscita más desconfianza.
DECLARACION DE DERECHOS DE VIRGINIA, 1776. Esta Declaración sirvió de base para la Constitución de los Estados Unidos de América de 1787. Especialmente interesante me parece el artículo 16, donde comienza a contraponerse razón y dogma religioso.
DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO, 1789. Inspirada en la Declaración de Derechos de Virginia de 1776 marca el fin de la era de los derechos feudales y abre a una nueva época. En la declaración se definen los derechos irrenunciables como la libertad, la propiedad, la seguridad, la resistencia a la opresión. Asimismo, reconoce la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la justicia. Por último, afirma el principio de la separación de poderes. Esta Declaración inspirará, en el siglo XIX, textos similares en numerosos países de Europa y América Latina. La tradición revolucionaria francesa está también presente en la Convención Europea de Derechos Humanos firmada en Roma el 4 de noviembre de 1950.
LAICISMO DÍA TRAS DÍA. PARA UNA FUNDAMENTACIÓN FILOSÓFICO-POLÍTICA, Miguel Ángel López Muñoz. Defensa razonada en defensa de la pretensión del laicismo de crear las condiciones jurídicas, políticas y sociales para el desarrollo de la libertad de conciencia y enfrentarse así al el conflicto que crean las religiones en su esfuerzo por controlar la sociedad. Efectúa un recorrido histórico del concepto de laicismo, pasando por Marsilio de Padua (1290-1343), Guillermo de Ockham (1280-1349) y especialmente Alexandre Vinet, (1797-1847), en su “Essai sur la manifestation des convictions” (1839).
LAICOS, LAICIDAD Y LAICISMO. Excelente artículo con una amplia reseña histórica sobre estos conceptos. Dado que este enlace parece no funcionar adecuadamente, puede encontrarse aquí un resumen.
LOS EVANGELIOS AL BANQUILLO. Juan Manuel de Castells. 2007. Espectacular escrito crítico con los Evangelios. Analiza multitud de anacronismos, errores geográficos, contradicciones con el contexto histórico y contradicciones entre los mismos Evangelios. Su conclusión es que estos textos sagrados cristianos no pueden tomarse como relatos con algún grado de credibilidad histórica. No he realizado la comprobación de todo lo que allí se menciona ni sobre la bibliografía mencionada.
LOS VALORES DEL LAICISMO. Seminario de Philippe Grollet. 2001. Un excelente resumen, breve y conciso sobre los valores del laicismo. El autor, Philippe Grollet de la Universidad Libre de Bruselas, es presidente del “Centre d’Action Laïque” y un defensor del laicismo. Parte del contenido de este post se basa en este seminario.
5 PIÙ 5. MANIFIESTO LAICO DE ROMA. 1988 , 1977 ?. Texto redactado por Enzo Marzo, Giorgio Bocca, Alessandro Galante Garrone, Vito Laterza y Paolo Sylos Labini . Es interesante porque es un manifiesto firmado por intelectuales italianos de primera línea en el país sede de la jerarquía católica. El planteamiento de lucha de poder puede observarse en la primera frase “Esiste anche un’altra Italia. E se ne deve tenere conto. L’Italia laica…”, donde se reivindica un lugar al laicismo en los círculos de poder Italianos. En su día fue causa de polémica dada la negativa a firmarlo de Norberto Bobbio (1909-2004), importante filósofo de la izquierda italiana del siglo XX. Dicha negativa se plasmó en una carta de Bobbio a Enzo Marzo. Aunque publicado y notoriamente comentado en 1988, he encontrado un texto en italiano de 1.977. quizá sea un error.
1.- La masturbación mutua o en solitario es pecado.
(Encíclica Humanae Vitae, 14; Catecismo de la Iglesia católica 2352; declaración Persona Humana, 9).
2.- Las relaciones prematrimoniales (fornicación) son pecado.
(Catecismo de la Iglesia Católica 2353; declaracion Persona Humana, 7).
3.- Las prácticas homosexuales son pecado.
(Consideracionesde la Congregación para la Doctrina de la FeAcerca De Los Proyectos De Reconocimiento Legal de Las Uniones Entre Personas Homosexuales;declaración Persona Humana, 8).
4.- Ejercer y contratar prostitución es pecado.
(Catecismo de la Iglesia Católica 2355).
5.- Ejercer y consumir pornografía es pecado.
(Catecismo de la Iglesia Católica 2354).
6.- Las prácticas sodomitas (relaciones sexuales anales) son pecado.
18.- El uso de la Anticoncepción Hormonal Postcoital (la pastilla del día después) es pecado .
(Encíclica Humanae Vitae, 14; declaración sobre La "Píldora del Día Siguiente").
19.- El uso de dispositivos anticonceptivos (DIU, espumas, diafragma,) es pecado.
(Encíclica Humanae Vitae, 14)
20.- La retroacción preorgásmica (coitus interruptus, marcha atrás) es pecado .
(Encíclica Humanae Vitae, 14).
21.- La esterilización temporal o definitiva (ligadura trompas, vasectomía) es pecado .
(Encíclica Humanae Vitae, 14).
22.- La reducción embrionaria (en caso de embarazo múltiple la eliminación de algunos embriones para salvar a los otros ) es pecado.
(Pontificio Consejo para la Familia Declaración sobre la llamada "reducción embrionaria" ).
23.- La continencia periódica, los métodos de regulación de nacimientos fundados en la auto observación y el recurso a los períodos infecundos (método Ogino, método Billings) son morales .
(Catecismo de la Iglesia Católica 2370; Encíclica Humanae Vitae, 16)
24.- Las técnicas de inseminación y fecundación artificiales practicadas incluso dentro del matrimonio son pecado.
(Catecismo de la Iglesia Católica 2377; Evangelium vitae, 14 y 63).
25.- Las técnicas de donación del esperma o del óvulo, préstamo de útero son pecado .
(Catecismo de la Iglesia Católica 2377).
26.- La investigación con células madre es pecado.
(Evangelium vitae, 63).
27.- El divorcio es pecado .
(Código de Derecho Canónico, 1983, canon 1056 y 1141; Gaudium et spes, 48; Catecismo de la Iglesia Católica 2364 y 2382; Mateo 5:31-32, 19:3-9; Marcos 10:9; Lucas 16:18; 1 Corintios 7:10-11, Mateo 19:7-9).
28.- La separación de los esposos con mantenimiento del vínculo matrimonial puede ser legítima en ciertos casos previstos por el Derecho canónico, así como el divorcio civil también en determinados casos.
(Catecismo de la Iglesia Católica 2383)
29.- El cónyuge separado o divorciado, en casos especiales y como último recurso o siendo víctima inocente de la ruptura, que no vuelva a casarse, no peca.
(Catecismo de la Iglesia Católica 2386; Familiaris consortio, 83).
30.- Católicos unidos con mero matrimonio civil es pecado y no pueden participar de los sacramentos.
(Familiaris Consortio, 82).
31.- Después de separarse o divorciarse, volver a casarse por lo civil es pecado aún más grave, no pudiendo accederse a los sacramentos de la Reconciliación ni de la Eucaristía, a menos que en la nueva unión se practique la continencia sexual absoluta.
( Catecismo de la Iglesia Católica 2384; Familiaris consortio, 84; Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la recepción de la comunión eucarística por parte de los fieles divorciados que se han vuelto a casar, 4).
Declaración “Persona Humana” , Congregación para la Doctrina de la Fe, 1975. Sobre algunas cuestiones de ética sexual.
La oración de Taizé de hoy martes es:
Rom 8, 18-25
"Pablo escribe: Sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. También nosotros gemimos en nuestro interior anhelando la redención de nuestro cuerpo"
Señor, dame luz para dirimir el dilema entre mi conciencia y la autoridad de la Iglesia.
Estaba, ayer por la mañana, sentado en un banco de una plaza de Barcelona, cuando un hombre de unos 30 años se sentó en otro banco situado a mi izquierda. De repente y sin previo aviso comenzó a gritar con todas sus fuerzas: " ¡ cabrones de moros, hijo de puta, ven aquí, te voy a matar !", dirigiéndose a un interlocutor imaginario. Al poco comenzó a amenazar, gritando desaforadamente, a una camarera de un bar cercano: " ¡ tú, maldita mora, te voy a rajar la cara con la navaja, sí, a tí , no te escondas !".
En cuestión de segundos todos los bancos en 15 metros a la redonda quedaron vacíos. Sus ocupantes se habían levantado y desaparecido.
Sentí miedo dentro de mí. Era un tipo alto, con pelo corto, cráneo tallado en el hueso y encastrado en el pecho mediante un cuello corto y ancho. No estaba musculado pero era fibroso y de huesos largos. Sin duda un rival de cuidado en caso de pelea. Además, estaba agitado y fuera de sí. Posiblemente se trataba de una persona mentalmente deteriorada por un alcoholismo severo.
A pesar de mi gran inquietud decidí permanecer en mi sitio. El Señor siempre me ha hablado a través de las personas más desamparadas de la sociedad y esa era sin duda una persona extremadamente desprotegida. Me dispuse a intentar comprender.
A los 5 minutos de gritos y amenazas continuadas decidí telefonear con el móvil a emergencias a quienes solicité la presencia de la policía.
Mientras esperaba a las fuerzas de seguridad durante minutos que se hacían interminables, pensaba en el diálogo que mantenía en el blog de nuestra estimada Aleon sobre lo que significa para un cristiano poner la otra mejilla.Quizá iba a necesitar tomar una decisión.
Me pareció comprender que poner la otra mejilla es, entre otras cosas, no huir ante la agresión o la ofensa. Permanecer delante del agresor y buscar soluciones a la dificultad. Pero eso también lo podían hacer los temerarios, los valientes, los asertivos, los idealistas, los tozudos, los pasivo-agresivos, los fuertes. Ser cristiano debía comportar algo más. Ese algo más me pareció que era mantener la confianza en Cristo. Él así nos lo pidió, en contra de cualquier idea racional e incluso del sentido común y a diferencia de cualquier otra religión o ideología. Si hay algo radical y diferente en el cristianismo, es precisamente el poner la otra mejilla.
Poner la otra mejilla es, por supuesto, reaccionar, hacer algo con respecto a la situación de conflicto, pero creo firmemente que la intención profunda de tu corazón es la que marcará el resultado de la acción. No basta con formas externas cuidadas o tolerantes. No basta con soluciones creativas, imaginativas, inteligentes o justas.
Es dentro nuestro donde debemos rastrear nuestra intención, y esta quizá deba ser la confianza en Cristo y el deseo genuino de ayudar a comprender a nuestro agresor que realmente Dios nos ama y que él, y sobretodo él, está incluido en ese amor.
Poner la otra mejilla no es un mandato de no usar la violencia. Es una petición de confianza en Cristo.
La oración de Taizé de hoy jueves es:
Mateo 9, 10-13
“Jesús dice: Lo que quiero es la misericordia y no el sacrificio. De hecho no he venido a llamar justos sino pecadores.”
Padre, como la virgen María quisiera poderte decir de corazón “hágase en mi según tu voluntad”, pero aún tengo demasiado miedo.
Estos días, mi hijo mayor ha decidido la carrera universitaria que quiere estudiar y se ha matriculado en lo que será su futura profesión. Había realizado el Bachillerato científico porque no tenia claro que quería estudiar en la universidad y así dejaba abiertas casi todas las opciones. A un mes vista de tomar la decisión, dudaba entre dos carreras, ambas de una cierta influencia familiar. Al final eligió la carrera que no coincidía con la que yo deseaba, y que, aunque nunca explicité, él adivinaba. Estoy contento, muy contento, porque ha sabido ser libre y elegir en función de sus, y no de mis, deseos ni a la contra de ellos. Se que mis opiniones son importantes para él.
Con la {libertad} y la {voluntad de Dios} siempre he tenido, y tengo, un problema estructuralmente similar.
Si hacemos lo que Dios desea no hay lugar para nuestra libertad, y si hacemos lo que deseamos nos alejamos de la posible voluntad de Dios, a menos que ambas, {lo elegido en libertad} y la {voluntad de Dios}, coincidan. De ahí que me interesase la frase en un comentario de Visconti en su post“hipnosis” del 15 de julioy que decía:
“Libertad no es hacer lo que se quiere sino querer lo que se debe”.
Los sucesos de mi hijo mayor, junto con otras experiencias de estos días, me introducen en nuevas reflexiones.
Quizás no importa tanto el camino elegido libremente como el modo de recorrer ese camino, puesto que el deseo de Dios no se concreta en una decisión, tal como si fuésemos autónomas piezas de ajedrez que tuviésemos que realizar el movimiento adecuado en la partida divina contra el mal y nuestra especial preocupación fuese acertar a desear realizar la, sin duda, mejor jugada de nuestro Señor.
La voluntad de Dios se manifiesta en lo que nos acontece, nuestra libertad se manifiesta en nuestra respuesta. Mi punto de estancamiento estaba, o aún está, en la idea de que yo debía encontrar la respuesta en la que se manifestase la voluntad de Dios.
Lamento no expresarme mejor, me faltan las palabras y la capacidad de expresión necesarias, para plasmar mejor esta intuición. Creo que, visto superficialmente, es simplón y evidente por lo cotidiano, pero a mi me toca muy directamente en estructuras de personalidad profundas.
Al final resulta que todo va a ser como la carta robada en el relato de Poe , que cuanto mas a la vista estaba mas oculta permanecía. Menuda decepción para los gnósticos.
La oración de Taizé de hoy jueves es:
Sal 63
“Mi alma tiene sed de ti, Señor, tu lealtad vale más que la vida.”
Padre, ¿por qué en mí esta idea de que rozar la sombra de tu sabiduría es acercarse al martirio?.