< Reflexiones de un quark >

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Enviado a las 13/07/2008 17:00:01
Hay esperanza. Siempre la habra.
Leo una novela ambientada en tiempos cercanos, pero
que nos parecen remotos. En realidad es una novela
adelantada a su tiempo, por lo menos si uno vive en
España, pero eso da igual. Lo cierto es que me ha
hecho comprender que ahora no estamos peor que otras
veces; estamos tan mal como otras, peor que muchas,
mejor que tantas.

La naturaleza es sabia, dicen, o por lo menos es
efectiva. La ciencia nos ha enseñado que la naturaleza
usa la variedad genética para lograr la supervivencia
de la especie. Requiere de dos especímenes para
engendrar uno nuevo, de manera que este no se parezca
demasiado a ninguno de los progenitores, y contí-
nuamente introduce ligeras mutaciones que aseguren la
exploración de todas las versiones posibles de la raza.

El ser humano, como la única especie cultural, es la
máxima expresión de ello. Llegarán el mal, la
corrupción, el colectivismo y el acomodamiento y la
mediocridad, pero luego resurgirán el deber, el
orgullo, el individuo y la brillantez, y luego otra
vez todo desde el principio. Nunca será igual, pero
nunca será diferente del todo. Habrá Chamberlains,
pero llegarán Churchills; habrá Carters, pero vendrán
Reagans; tras Aznares retrocederemos a Zapateros, pero
surgirán nuevas Loyolas y San Giles.

No pretendo decir que finalmente triunfará el bien,
porque, ni hay un final (que uno pueda reconocer), ni
de haberlo creo que tenga porque triunfar una de las
alternativas. Es una infinito toma y daca en el que el
único problema es de plazos: siempre hay relevo, pero
este puede tardar 4 años, 50 ó 1000, arruinando una
legislatura, 3 generaciones o 10 siglos. La democracia
es el intento de que toda persona pase en su vida al
menos por un par de épocas buenas (aunque ello
implique un par de malas, también).

De acuerdo, es lento, pero a largo plazo, hay
esperanza. Es un comienzo.


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Enviado a las 10/07/2008 15:50:03
La sociedad esta moralmente enferma
Acabo de compartir mesa con mis nuevos compañeros de proyecto. 3 de mis
4 contertulios ven absolutamente deseable el control de natalidad en
China, consideran que es un inconveniente necesario dada la demostrada
incapacidad de los chinos para controlarse y no acabar de gastar el mundo.

Y yo que estaba escandalizado por un conocido que declara abiertamente
que "en el mundo somos demasiados, y queremos tener de todo, y está
claro que así no podemos seguir".

Tanto como la decadencia moral, es preocupante la supina ignorancia.
Probablemente existe una población límite en el mundo que el planeta no
pueda soportar, pero lo absolutamente seguro es que de momento estamos
lejísimos de esa cifra. Y no hace falta ser ingeniero nuclear; con coger
un avión alguna vez en la vida y mirar hacia abajo, se ve claramente que
la Tierra está prácticamente deshabitada (aparte de que la densidad de
población de China es inferior a la de Europa Central, al menos si
tomamos los números globales).

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Enviado a las 07/07/2008 15:40:01
El Ministerio de la Vida
Poco después del de Igualdad, se creó el Ministerio de
la Vida. Su misión era asegurarse de que todos los
ciudadanos vivieran la vida como debería vivirse.

(...)

Con la práctica y puesta en marcha de las primeras
acciones, enseguida surgieron algunos problemas
iniciales. No todo el mundo sabía cómo debía vivir la
vida. Muchos ciudadanos la malgastaban de una manera
inimaginable, vagueando largas tardes enfrente de la
TV sin ni siquiera salir a respirar un poco de aire
fresco, dejando que la grasa se acumulara en sus
michelines por carecer de una mínima disciplina
personal de ejercicio físico, o compartiéndola con
grupos indeseables de insurgentes o, simplemente, con
personas poco apropiadas, en ocasiones incluso en
relaciones personales. Pero los peores de todos eran
aquellos que, habiendo tenido una vida plena y
satisfactoria con el reglamento del Ministerio, se
aferraban innecesariamente a ella cuando su voluntad
había mermado hasta el punto de convertirse en
auténticos parásitos. Estaban dispuestos a atiborrarse
a drogas, engancharse a máquinas e incluso comprometer
el tiempo y cariño de decenas de personas con el solo
objetivo de alargar su agonía acaso unos meses más,
haciendo que toda su vida pasada perdiera el valor que
tuvo o, al menos, quedara inevitablemente manchada por
esa lastrera época de cobarde debilidad, incapaces de
asumir su última y más valiosa aportación al
colectivo, que tan generoso se había mostrado con ellos.

Pronto se mostró imprescindible mantener un cierto
control sobre la situación. Se creó un grupo de
funcionarios, que dieron por conocerse por "los
montecitos", nadie sabía muy bien porqué, si bien
corrían varias versiones al respecto. Ellos se
encargaban de identificar estos casos de vidas que no
merecían la pena ser vividas, haciendo énfasis sobre
aquellas que resultaban especialmente onerosas, ya
fuera en forma de dinero o tiempo de los familiares,
para la sociedad, y darles un fin digno y acorde con
la pretérita existencia del ahora supérfluo despojo.

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Enviado a las 21/03/2008 12:13:56
Sundance no es lo que era
"Leones por Corderos", la última película de Robert
Redford, no necesita de ninguna comparación para
mostrarse patética. Quiero pensar que el cada vez más
ideologizado Redford se limitó a poner su alisada
cara, el dinero y la firma, pero no se molestó en
dirigirla, porque en caso contrario las arrugas le han
llegado al sentido del gusto.

Pero si encima pocos meses después aparece "La guerra
de Charlie Wilson", entonces ya la obra del padre del
festival de Sundance es arrastrada por el fango. En
esta el director se limita a contar con maestría,
distancia e ironía una historia de por sí muy
interesante, que no necesita aclaraciones, que ni
siquiera las tiene, y que transmite un mensaje mucho
más profundo y complejo pero también mucho más
efectivo que el maniqueo "liberalism" hollywoodense
del algo trasnochado Redford. Una muy buena película,
que a mí me pareció extraordinaria ya que esperaba
encontrarme un bodrío anti-sistema al uso.

El secundario, aunque se deshincha algo al final,
debería ser de Óscar fijo. Ya se verá.
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Enviado a las 19/02/2008 19:47:51
Antes de la mafia que del vecino de enfrente
He desarrollado durante esta legislatura un simpático
acto reflejo consistente en que sólo oir mencionar a,
o acaso ver la foto de (escasas las ocasiones desde
las municipales), Miguel Sebastián, me viene a la
cabeza automáticamente el adjetivo 'miserable'.

Dicen de este socialisto de pro que es inteligente y
competente; lamento no poseer los conocimientos
técnicos para analizar su trayectoria profesional,
porque a la vista de experiencias previas, es fácil
que sea un perfecto inepto con buen marketing personal
y un potente lobby detrás. Pero tiene mi opinión sobre
él la virtud de que, si es incompetente, es un
rastrero, pero si además no lo es, entonces es que es
un auténtico miserable.

Porque miserable hay que ser para robar al pobre para
dárselo al rico, que aunque hay gente que lo tiene
como profesión, no debería hacerse desde el poder
público, que supuestamente debe ayudarnos a todos por
igual. Pero si se hace, por lo menos no presumir. Pero
si se presume, por lo menos haberlo conseguido. Pero
si se ha intentado y, a pesar de contar con el poder
omnímodo, ni siquiera se ha conseguido, por lo menos
callarse.

Sospecho no obstante que voy a tener que degradarle a
rastrero, porque para ser miserable ya digo que hay
que ser listo, y este tío es tonto de remate. Porque
si uno miente, por lo menos debe hacerlo de manera
discreta. Es este Robin Hood invertido el único
analista del mundo que para defender la bonanza
económica de un país toma como ejemplo a seguir a *la
cuarta* economía del país en lugar de a la primera,
además del discutible (pero admisible) detalle de
hablar de PIB PC y ocultar la tendencia.

Y sin embargo, después de haberle puesto a caldo, debo
confesar que su arbitrariedad es razonable, porque si
unimos el hecho de que la primera economía nacional es
la de Madrid (gracias a que se ha convertido en punto
de encuentro de las clases medias productivas de todo
el país) con la reciente comparación realizada por ZP
con la economía italiana, podríamos a poco que no
anduviéramos finos acabar en la expresión "antes
italiana que madrileña", y hasta ahí podíamos llegar.

Creo que en Baviera están preocupadísimos, porque a
ellos les queda fatal: "antes polineso que bruneano".
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Enviado a las 17/01/2008 20:07:20
jo, jo, jo
Escribiré, escribiré sobre Gallardín... esperad que se
me pase la risa... jo, jo, juaaaa.

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Enviado a las 03/01/2008 08:32:07
Nervios socialistas
¡Qué barbaridad!. ¡Cómo se han puesto!. ¿Qué les pasa
a los socialistas?. ¿Se estarán creyendo ellos mismos
el espejismo de que el PP puede ganar las elecciones?.
¿No tienen otra manera de movilizar a sus votantes
borricos?. ¿Tienen que llegar a sacar a "los curas"?.

¡Madre mía!. ¡Qué encuestas deben tener!.

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Enviado a las 04/10/2007 21:55:04
El mejor escribano echa un
Y quién no, y Dios nos libre de lo contrario. Primer
error, que yo le recuerde, de Esperanza.

Me refiero a cesar a todos los implicados en la
elaboración del vídeo en el que se ridiculiza a los
aficionados del Atleti. Con la libertad que da ser
militante del PP, abonado del Atleti y fan de
Esperanza, me siento legitimado para opinar sobre el
tema con la información que tengo.

Si la cosa es lo que parece (véase el último párrafo),
no ha estado fina mi presidenta. Que el vídeo es una
cagada, queda fuera de toda duda. Que puede ser un
error inocente, me parece perfectamente verosímil. Que
se ha sacado de quicio, lo saben en Roma (habrá que
eliminar este dicho del refranero, suena católico).
Pero si realmente ha sido un error, puedo comprender
retirar el vídeo (que me parece exagerado) pero pedir
responsabilidades y despedir a los implicados me
parece una salida de pata de banco, con génesis
probablemente en un principio de complejo, nunca antes
exhibido por Esperanza Aguirre, del "qué dirán", "a
ver si nos van a identificar con...".

Esto es lo que realmente me molesta del tema. Doble
contra sencillo a que si el que lo hace bien es del
Atleti y el que peca (¡fumar y hablar por el móvil
mientras conduce!: ¡¡merece eutanasia prematura el
individuo!!) es del Madrid, no retiran el vídeo. ¡Le
ha salido el complejo!. "A ver si van a identificar a
'los nuestros' con los pijos, y al 'pueblo llano' (más
honrado, trabajador y cabal, según una tradición de
izquierdas concienzudamente instalada en la opinión
pública) con 'los otros'". ¡Espe, que nunca has caído
en estas idioteces!.

Por cierto, ir al fútbol en Metro no se parece nada a
lo que se ve en el vídeo, por si ha engañado a
alguien. Aparte de eso, en el Bernabeu el fútbol se ve
fatal, lejísimos, y no juegan un pimiento; mucho mejor
ir al Calderón.

Para acabar, una duda: la cosa es muy distinta si el
problema consiste en que los asesores son los mismos
que los del "Espejo de lo que somos". Al traidor o
infiltrado, con mala leche, y encima cobrando, a ese
aceite hirviendo, sin pestañear. Y la cosa tiene toda
la pinta, si se piensa bien.
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Enviado a las 12/09/2007 19:04:15
Grandes Hermanos varios
Refresco mi profecía sobre la DGT: el GPS tiene los
días contados (eso estaba claro), luego prohibirán
fumar en tu propio coche, y finalmente el uso de la radio.

Reflexionan ellos: si las muertes no bajan (en cifras
absolutas, que en relativas no paran de bajar), es
porque no estamos prohibiendo lo suficiente, no porque
la solución no sea prohibir (y, desde luego, porque el
conductor es imbécil).

Y lo de la SGAE es asombroso. ¡Van a pasar por el
canon los móviles!. ¡Los móviles!. Bueno, lo de las
impresoras es incluso peor, y apenas si nos enteramos
de ello. Esto es increíble, no imagino dónde está el
límite. Y es pasmosa la pasividad de la sociedad civil
(¡ah!, ¡que no tenemos una!).
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Enviado a las 11/09/2007 18:01:08
La borroca galega
Durante mi descanso estival en las Rías Bajas, veo por
la calle pegatinas y un par de pintadas, escritas en
sin duda un perfecto gallego, por un grupo que firma
como AMI: "El turismo es colonialismo". En las
pegatinas explican algo así como: "lujo para ellos;
desgaste de los recursos naturales, no sé qué y empleo
precario para nosotros".

He descubierto para mi sorpresa que es un grupo el de
los turistas en Galicia por el que manifiesto un
fuerte sentimiento de pertenencia, superior por
ejemplo al de mi Atleti o el PP, sintiéndome
directamente afectado (apuntado, por mejor decir) por
tal profunda reflexión del AMI.

No me atrevería yo a discutirles nada a este excelso
grupo de, indudablemente, grandes intelectuales, pero
sólo por saber a qué atenerme de ahora en adelante, sí
quisiera pedirles una aclaración para futura
referencia. Asumiendo que 'turismo' es la presencia de
'turistas', ¿quién es exactamente considerado un turista?.

Yo me doy por jodido, ya que aunque hijo de gallega,
soy nacido y residente en Madrid, y no suelo pasar más
de dos semanas al año en Galicia, por lo que encarno
el prototipo de charnego deleznable. Un caso más
interesante es el de mi madre: de familia de muchas
generaciones de gallegos, nació en Cartagena estando
su padre destinado allí, se crió en Galicia hasta la
juventud, para finalmente mudarse con su familia a
Madrid, donde se casó y reside hace 40 años, a pesar
de lo cual pasa no menos de 2 meses al año en su
adorada tierra gallega, en la cual pudo por fin
comprarse residencia propia. ¿Es una turista mi
madre?. Supongo que el accidente de haber nacido en la
extraña España es más o menos fácilmente subsanable,
aunque peor arreglo tiene lo de vivir en ultramar.

Aparquemos por un rato a mi madre para fijarnos en mi
amigo Pablo. Lucense de nacimiento y crianza, pasa
desde que el tiempo alcanza a recordar unos 4 meses al
año en las Rías Bajas, antes alquilado, más
recientemente en la casa adquirida por sus lucenses
padres. Estudió la carrera en Vigo y actualmente
trabaja y reside en Orense, de donde escapa siempre
que puede para visitar su querida Villagarcía de
Arosa. Cuando está descansando o de fiesta en la
provincia de Pontevedra, ¿es un turista Pablo?. Intuyo
que en este caso, dado que no ha sido contaminado por
la pestosa meseta central, el AMI consideraría a Pablo
uno de los suyos, pero sin embargo esto nos llevaría a
la terrible conclusión de que lo pernicioso no es el
turismo en sí, sino el origen de ciertos turistas.

Bien, supongamos que superamos todos estos
tecnicismos. Consideraremos turista, digo yo, sólo a
los 'extranjeros', y para poder lidiar con casos como
el de Montilla en Cataluña, le otorgaremos carnet de
ciudadanía a aquellos alien afincados en la tierra
madre el tiempo suficiente. Con criterios del estilo
de los que aplican en el padrón o la expedición del
pasaporte, y una antigüedad suficiente en la zona, uno
puede vivir en Galicia sin ser considerado un turista.
En este admirable escenario, imaginemos que un
explotador de allende la A-6 como yo decide en un
momento dado cerrar un contrato con una empresa sita
en la perfectamente preservada (ahora sí) terra
galega. Cojo un avión y reservo un hotel. ¿Seré
turista?. En principio no, puesto que voy por
negocios. Pero imaginemos que en uno de mis viajes
decido quedarme 3 días más para descansar y disfrutar
de la gastronomía de la zona. Entonces estoy haciendo
turismo, y eso es terrible para la tierra donde Dios
se echó a descansar. Habría que crear un ministerio
(perdón, Consellería [creo]), la Consellería para la
Libre Circulación, que controlara que la gente que
viene a hacer negocios se limitara a eso, y no
cometieran el abuso de quedarse gozando de los
recursos naturales tan laboriosamente creados por los
autóctonos. Naturalmente habría que controlar las
carreteras, una frontera como Dios manda hará el
servicio. No será una frontera al uso, ya que el
pasaporte se basará en la residencia, no en la
nacionalidad en sí, y sobre todo en el uso que se haga
del tiempo en Galicia, ya que, aunque los extranjeros
no sean bienvenidos, entiendo que el turismo en sí
también es perjudicial, luego sólo se podrá entrar en
Galicia si eres residente o vienes a trabajar, y para
las vacaciones habrá que irse fuera, salvo que vivas
en ciudad con playa, que igual puedes hacer un apaño.

Para mí, disculpen la opinión de un intruso, que el
AMI se está complicando. En primer lugar, la misma
definición de hotel ya implica la presencia en una
tierra que no es la tuya, luego yo empezaría por
cerrarlos todos, excepto tal vez los urbanos de
ciudades sin playa, por eso de permitir algunos
intercambios comerciales, acaso estos sean deseables
con forasteros. Además, ello permitiría que los
actuales empleados de dichos establecimientos buscaran
otros empleos más dignos y mejor remunerados, en lugar
de estar esclavizados, sin duda obligados bajo
amenaza, por el agesivo turismo. Una vez cerrados los
hoteles, y con un pequeño esfuerzo censal y
expropiatorio, en muy poco tiempo podría alcanzarse la
Cuba... ¡perdón!, Galicia, con la que el AMI sueña.


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