RINCÓN DE ANGOLO51

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Enviado a las 29/02/2008 20:13:33
LAS PROPUESTAS DE LOS "ALCAPONES" VASCOS
La banda de asesinos vascos que durante cuarenta años ha estado asesinando a
todo tipo de ciudadanos inocentes con la demagogia del separatismo
nacionalista que le da cierto tinte político de reivindicación patriótica,
no es otra cosa que una telaraña de intereses mafiosos con ramificaciones en
todas los estadios sociales de la comunidad vasca, de la que se beneficia
numerosos sectores: profesionales de diversas actividades, políticos,
religiosos, etc. Los que "mueven el árbol" están en primera línea por su
estructura y composición de encuadramiento en organigrama fraudulento; pero
los que "recogen las nueces" son una gran legión que se benefician más y
exponen menos.

A la sombra del terrorismo vasco, llevan viviendo muchísimos
hampones camuflados que aparentemente se mueven en la impunidad de su
desenvolvimiento social, con una actividad tan aparentemente normal que es
difícil conceptuarlo en alguna tipificación delictiva; pero cumpliendo su
función de colaboración, obediencia y jerarquía dentro de la organización
terrorista y que actúa en una sociedad que dejó de ser democrática hace ya
mucho tiempo. Un pueblo que desde el génesis del nacionalismo, apoyó mucho
más a los terroristas en su concepción romántica-nacionalista que a los
defensores de la legalidad y el derecho y, sólo cuando a la radicalidad de
los pistoleros se le hizo difícil matar policías y militares, continuaron
con las matanzas de otros ciudadanos por diversas razones tácticas, cuyas
circunstancias éticas hizo que muchos se pusieran en contra de la nueva
deriva.

Las propuestas de la extrema izquierda vasca, que es otra
conceptualización del terrorismo vasco, exigiendo el derecho de
autodeterminación del territorio de las provincias vascongadas más Navarra,
es la espesa bruma y el perfecto camuflaje para seguir viviendo del chantaje
y la extorsión al colectivo de empresarios y a todo el que se deje y, al
mismo tiempo, el mecanismo del miedo a que es sometida la sociedad para que
ellos puedan seguir chupando del Estado; en definitiva, "para ganarse la
vida" a base de anular y soterrar la voluntad de un pueblo y por añadidura
de la nación española.

Las ideas utópicas del separatismo y autodeterminación no se las
creen ni ellos mismos, pero tienen que continuar con la labor terrorista y
el entramado en la que están instalado con grandes beneficios y de la que
viven mucha más gente que aquellos de los que sólo "pegan tiros". Por
consiguiente, al albur de este "cuento vasco" han vivido generaciones de
terroristas de distintas capas y raleas, políticos, profesionales del
derecho, industriales, comerciantes, académicos, universitarios y un largo
etcétera muy amplio de personas acomodadas en el fraude social. Todos
ellos, poniendo la mano para recibir los beneficios proporcionales del tiro
en la nuca o del coche bomba que se ha llevado al otro mundo seres tan
indefensos como a niños de todas las edades.

Por tanto, a menos que un gobierno tenga mucha más capacidad y
decisión de la que hasta ahora se ha demostrado para terminar con la mafia
vasca, promoviendo el endurecimiento de la legislación antiterrorista y las
leyes para cumplimiento total de las penas sin recovecos legales que
conlleve la efectividad de la norma, así como una nueva reglamentación
reforzada en el principio de autoridad que dé cumplimiento real a la Ley
General Penitenciaria para el funcionamiento de los centros penitenciarios,
basado más en la eficacia que en la demagogia, en la disciplina, el trabajo
y el esfuerzo para que ningún recluso se crea que va a cumplir condena a un
hotel de cinco estrellas. Fortaleciendo a la vez la defensa y autoridad de
los jueces, policías y funcionarios de prisiones; estos Lucky Luciano,
Johnny Torrio y Al Capone de turno en las vascongadas, van a estar otros
cuarenta años asustándonos y chantajeándonos con el "coco vasco".

Es necesario, por tanto, un gobierno que se plantee las reformas
constitucionales oportunas para establecer de una vez por todas, la
derogación de los privilegios de los territorios autonómicos que tienen
unos fueros históricos otorgados en otra época, sobrepasando y recriminando
a los demás, así como las denominaciones que conlleve singularidades y
reivindicaciones de reconocimientos nacionalistas, que puedan dar a entender
que hay autonomías de primera y de segunda. Mucho nos hubiéramos ahorrado
si la Constitución que nos rige hubiera desestimado desigualdades jurídicas,
administrativa, territoriales y reconocimientos históricos de este tipo. La
equidad es la forma para no establecer desajustes políticos que ponga a unos
por encima de otros. Y si hay que someter a una población al imperio de la
Ley, se hace sin titubeos y con todas las consecuencias, "enseñando los
dientes" a cualquier exaltado berzota nacionalista y aunque estos sean
miles. Porque ya está bien de demagogos baratos, de nacionalismos mesiánicos
y de estafadores congénitos. Es la única manera de evitar mayores
consecuencias y derivas peligrosas.

Habremos de darnos cuenta de que a esta gentuza le pasa como a
los perros diminutos, que sabiendo de su incapacidad ladran mucho para
hacerse notar intentando dar miedo. Y ese es antropológicamente el
síndrome vasco.

En un pueblo libre es más poderoso el imperio de la ley que el de los
hombres (Tito Livio)

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