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11/05/2008 22:39:55
" Un gobierno sin proyecto "
Se confirma cada vez más la impresión de atonía causada por Rodríguez Zapatero en el debate de investidura. Una vez superado el impacto mediático del primer momento, el Gobierno no tiene casi nada que ofrecer a los ciudadanos. El presidente no ha superado todavía el síndrome poselectoral y las cuestiones que preocupan de verdad a la opinión pública continúan a la espera de las decisiones imprescindibles. El equipo económico del Ejecutivo anuncia una y otra vez las mismas medidas que nunca terminan de ponerse en práctica.
Mientras los titulares de Interior y de Trabajo hacen declaraciones sobre la inmigración que tampoco se concretan en nada. Otros ministros no han vuelto a hacer acto de presencia desde la toma de posesión y los departamentos siguen paralizados en medio de un goteo de nombramientos y de reformas orgánicas. Agotada la agenda social en la pasada legislatura, el PSOE no tiene un programa de medidas positivas que ofrecer a los españoles y, como es notorio, prefiere huir de aquellos asuntos conflictivos que no puede convertir en una operación de propaganda para su mayor gloria y beneficio.
Por ahora, vive de distraer la atención hacia los debates internos del PP, liberándose así del desgaste que produce una acción efectiva de Gobierno. Rodríguez Zapatero está dispuesto a utilizar en provecho propio las discrepancias en el seno de la oposición, al tiempo que controla con mano férrea la situación en su propio partido. En definitiva, el presidente del Gobierno hace «política» en el sentido más estrecho y oportunista del término, pero no está dispuesto a tomar decisiones en serio con la eficacia y el sentido de la responsabilidad que exigen las circunstancias sociales y economicas.
La comparecencia de la vicepresidenta Fernández de la Vega ante el Congreso de los Diputados es la mejor prueba de que estamos ante un Gobierno sin proyecto que lanza cortinas de humo para disfrazar su alarmante falta de ideas. La última «novedad» es dar otra vuelta de tuerca a la laicidad, porque cualquier gesto que incomode a los católicos se presenta como un guiño hacia los sectores radicales, sin que les importe vulnerar la Constitución o los acuerdos Iglesia-Estado.
El anuncio de un «plan» de derechos humanos es la prueba más llamativa de la inconsistencia del programa gubernamental. Los derechos fundamentales se reconocen en la Constitución y se desarrollan en las leyes, y todo lo demás son fuegos artificiales en una política de cara a la galería que no produce ningún beneficio tangible. El Ejecutivo pretende sobrevivir a base de ocurrencias más o menos ingeniosas, pero una sociedad desarrollada y compleja exige de sus gobernantes mucho más que retórica sin contenido. Los problemas siguen ahí y algunos empiezan a ser ineludibles, como la respuesta firme e inequívoca del Estado de Derecho ante el desafío soberanista de Ibarretxe.
Una cosa es que la democracia mediática sea un fenómeno característico de nuestro tiempo y otra muy distinta es que todo se reduzca a una política de imagen para salir del paso. Donde se juega de verdad la credibilidad de un gobierno es en esa letra pequeña de la gestión diaria, orientada por la eficacia y el sentido común. Todo esto se echa de menos en un equipo que agota su periodo de gracia dejando una impresión muy preocupante. Como demostró a lo largo de la pasada legislatura, Rodríguez Zapatero es especialista en eludir los problemas reales y en provocar conflictos artificiales. La opinión pública contempla la situación con un creciente malestar, porque el Gobierno no ejerce su responsabililidad y afronta la legislatura sin el respaldo de un proyecto serio para el futuro de España.
Los nacionalistas vascos cerraron filas ayer con el lendakari para apoyar las exigencias que Juan José Ibarretxe presentará el próximo día 20 a José Luis Rodríguez Zapatero. En la Asamblea Nacional del PNV celebrada en Bilbao, Íñigo Urkullu quiso dejar claro al presidente del Gobierno que todo el partido está detrás de la propuesta soberanista que Ibarretxe ha enviado a La Moncloa.Para reforzar sus palabras y su labor de tutelaje de esta estrategia, el presidente de la Ejecutiva del PNV afirmó ante los seiscientos miembros de la asamblea que se había visto con «Don Juan Carlos I y con Zapatero» para tratar asuntos del País Vasco, según aseguró a ABC uno de los asistentes a la Asamblea peneuvista. Sin embargo, fuentes del Palacio de la Zarzuela consultadas por este periódico dijeron no tener constancia de un encuentro formal de Urkullu con Don Juan Carlos, si bien recordaron que el papel moderador que la Constitución otorga al Rey le faculta, para entrevistarse con dirigentes políticos, algo que puede hacer en cualquier ocasión.Reglas de juegoUrkullu aseguró también ante los asambleístas que si no hay acuerdo en torno a la propuesta de Ibarretxe, el PNV respaldará al lendakari en su iniciativa de consultar a la sociedad vasca el próximo mes de octubre. «Si no hay acuerdo, cada uno defenderemos nuestros planteamientos y nuestras iniciativas... hasta el final», dijo.Aunque Urkullu matizó que su partido actuará desde el respeto a las «reglas de juego, con absoluta normalidad democrática», tal puntualización no resulta significativa, puesto que para el PNV la consulta no contraviene el ordenamiento jurídico, al no considerarla técnicamente un referéndum.Urkullu organizó ayer la escenificación de la unidad del partido, al convocar una asamblea extraordinaria en el Palacio Euskalduna de Bilbao, donde normalmente sólo se celebran las asambleas que cada cuatro años renuevan la dirección del PNV y sus distintas ponencias. Habitualmente, las asambleas del PNV tienen lugar en la sede del partido y no suelen estar abiertas a la prensa, ni siquiera, como ayer, para escuchar el discurso final del presidente del partido.El aplauso cerrado de los seiscientos asambleístas en pie, con el que respondieron al discurso de Urkullu, tampoco es algo normal en el PNV, por lo que cabría suponer que hubo instrucciones al respecto. En todo caso, es evidente que hubo voluntad, por parte de la dirección del partido, de escenificar la unidad interna y el apoyo del partido al lendakari. Urkullu e Ibarretxe se abrazaron efusivamente ante los fotógrafos y el discurso de Urkullu también incidió en que son el PNV y el lendakari quienes hacen, de forma conjunta, un ofrecimiento firme de acuerdo a Zapatero para modificar el marco jurídico del País Vasco.Según Urkullu, el traje confeccionado para el País Vasco en la transición se le ha quedado «pequeño y pasado de moda», por lo que hay que confeccionar uno nuevo, de «diseño propio».El dirigente peneuvista considera que el PSOE y su partido tienen legitimidad y respaldo ciudadano suficiente para negociar un nuevo marco para el País Vasco con el que «se profundice en el autogobierno, es decir, en la ampliación del poder político vasco y en la recuperación para nuestra ciudadanía de su capacidad para decidir en cada momento su futuro y el estatus jurídico político de su nación».En línea con la propuesta enviada por el lendakari a Rodríguez Zapatero, que tiene el mismo contenido de fondo que el «plan Ibarretxe» rechazado en el Congreso, Urkullu reclamó un acuerdo basado «en la bilateralidad y en el reconocimiento de la capacidad para preguntar a la sociedad vasca».El respaldo del PNV a la propuesta maximalista del lendakari se produce después de que pareciera que el partido había rebajado el nivel de sus reivindicaciones para conseguir a toda costa un acuerdo con Zapatero que les sacara de la encrucijada de tener que convocar una consulta a la sociedad vasca en octubre, tal como se comprometió el lendakari.
El negocio de Padre Pío: 120 millones de euros y más visitantes que Lourdes
Un monje capuchino de larga barba blanca se ha convertido en una mina para los vecinos de San Giovanni Rotondo, una pequeña ciudad de la región sureña de Puglia, en Italia. Si se cumplen las previsiones de la revista italiana Economy, esta localidad superará pronto en número de peregrinos a Lourdes y se colocará en segunda posición en la lista de lugares religiosos más visitados, sólo por detrás del Vaticano. Esta gran afluencia de visitantes lleva de la mano un espléndido negocio, valorado en 120 millones de euros anuales.
Según la citada publicación, nueve millones de personas viajarán cada año a San Giovanni Rotondo para venerar el cuerpo de San Pío de Pietralcina, más conocido como Padre Pío, cuyo santuario está ubicado en esta localidad. Desde hace dos semanas, el cuerpo de Padre Pío, uno de los santos más célebres de la historia reciente de la Iglesia, se encuentra expuesto al público, lo que ha multiplicado el número de devotos visitantes. La demanda ha sido tan grande que los responsables del santuario han tenido que prorrogar el plazo inicial y ampliar hasta septiembre de 2009 el tiempo que el cadáver de Padre Pío será expuesto en su urna de cristal.
En San Giovanni Rotondo “el 80 por ciento de los ciudadanos trabaja en el turismo religioso”, dice Economy. Es tal la expectación que levanta Padre Pío entre los católicos de Italia y de otros países que las 9.000 camas de los 98 hoteles y pensiones estarán ocupadas por los peregrinos durante los próximos meses. Igual de boyante es la situación de los 132 bares y 110 restaurantes y pizzerías, donde es harto difícil encontrar una mesa libre. Las tiendas de imágenes religiosas, estampas y camisetas también hacen su agosto, vendiendo figuras de vírgenes por hasta 600 euros y rosarios que alcanzan los 100.
Los negocios asociados al santo han saltado hasta los medios de comunicación. Los monjes han impulsado Tele Radio Padre Pío, que emite por satélite y en Internet durante 24 horas los pensamientos del capuchino, sus milagros y, por supuesto, llamamientos a los fieles para que hagan donativos. El imperio mediático también incluye dos periódicos y decenas de biografías y libros dedicados al santo, cuyos derechos de autor generan unas ganancias de 25 millones de euros anuales.
Es igualmente rentable asociar el nombre de Padre Pío y su divino perfil a los productos típicos de la zona. Los dueños de la fábrica de aceite del pueblo decidieron bautizar su producto con el nombre del santo y han visto multiplicadas sus ganancias. Al calor del dinero seguro, también ha aflorado en San Giovanni Rotondo un bingo, que hace las delicias de los fieles cuando terminan de visitar el convento donde está expuesto San Pío de Pietralcina. Algunos fieles, según cuentan, piden incluso al santo que les eche una mano para poder cantar bingo.
" Hizbulá retira a sus milicianos de las calles de Beirut tras la mediación del Ejército "
La calma ha vuelto momentáneamente a las calles de Beirut tras cuatro días de intensos enfrentamientos entre seguidores de Hizbulá y partidarios del líder de la mayoría gubernamental, Saad Hariri. Los choques han dejado una veintena de muertos. En medio de este escenario ha irrumpido el Ejército con un llamamiento para que se cierre una crisis que amenaza con desembocar en otra guerra civil. La mediación ha dado sus frutos y el 'Partido de Dios' ha decidido retirar a sus milicianos de las calles de Beirut. También el líder de la mayoría parlamentaria anti-siria, Saad Hariri, y el Partido Socialista Progresista del dirigente druso Walid Yumblat han aprobado la intervención del jefe de las Fuerzas Armadas. El Ejército libanés había frenado de manera temporal las medidas aprobadas por el Gobierno del primer ministro, Fuad Siniora, que había decidido acabar con la red de telecomunicaciones del grupo chií y destituir al jefe de seguridad del aeropuerto de Beirut. En un comunicado difundido hoy, el Ejército instaba a los milicianos a retirarse de las calles y apuntaba que tratará la investigación de forma que ni el Estado ni Hizbulá salgan perjudicados.De esta forma frenaba la decisión del Ejecutivo de Siniora adoptada el pasado martes y que Hizbulá interpretó como una "una declaración de guerra". Fue el detonante de los violentos enfrentamientos que sacuden el Líbano desde el miércoles y que han costado la vida a al menos 27 personas y han dejado más de 100 heridos.Siniora da marcha atrásEn un intento de dar marcha atrás y reconducir la situación, Siniora había asegurado poco antes de la mediación del Ejército que ninguna de las dos decisiones era oficial. Su aprobación final la dejaba en manos del Ejército. En un discurso a la nación desde el Palacio de Gobierno en Beirut, Siniora ha reconocido que la toma de la zona oeste de Beirut es "un golpe militar" y ha acusado a los milicianos de "hablar de paz y practicar la guerra", al tiempo que advertía que el Gobierno no "caerá bajo el control de los golpistas".Ha sido su primera aparición pública desde que el miércoles comenzaron los enfrentamientos. Al término del discruso, Siniora ha pedido a los libaneses que mañana a mediodía guarden un minuto de silencio "por todas las víctimas", que sirva para que todos puedan reflexionar sobre la situación del país. Conocido el comunicado del Ejército, la reacción del Ejecutivo ha llegado desde el Ministerio de Telecomunicaciones. Su responsable, Marwan Hamade, ha asegurado que lo expresado por el jefe de las Fuerzas Armadas está en conformidad con la iniciativa de Siniora, y ahora "sólo resta ver si Hizbulá respeta la decisión".
Rajoy se apoya en Valencia: González Pons suena con fuerza para la nueva cúpula de Génova
El presidente del PP, Mariano Rajoy, anunció este sábado que tendrá "colaboradores" del Partido Popular de la Comunidad Valenciana "muy cerca" de él y señaló que algunos le ayudarán desde esta región y "algún otro" en Madrid, punto en el que citó a Esteban González Pons. A cuarenta días de la celebración del XVI Congreso Nacional del PP en Valencia, Rajoy participó en el Teatro Serrano de Gandía en un acto organizado por el Partido Popular de la Comunidad Valenciana para agradecer el trabajo de sus interventores y apoderados en las pasadas elecciones generales.
Acompañado por el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, el presidente del PP avanzó un poco en desvelar algunas de las claves del que será su nuevo equipo tras el Congreso de Valencia, una vez conocido que Angel Acebes no repetirá como secretario general y que recuperará las figuras de portavoz y vicesecretarios.
Dijo que el partido hará "las cosas bien" y estará "a la altura de las circunstancias" y añadió que tendrá colaboradores del PP de la Comunidad Valenciana "muy cerca" de él. "Muchos me van a ayudar desde aquí yendo de vez en cuando, y algún otro estará sentado por allí ayudándome", matizó, citando a González Pons, que se encontraba presente en el acto.
El nombre de González Pons, hombre de confianza de Camps y cabeza de lista por Valencia -desplazando así a Eduardo Zaplana- en las últimas elecciones generales, ya sonó para portavoz en el Congreso y ahora lo hace para portavoz del partido. Fuentes cercanas a Rajoy informaron hace unos días de que éste ya tiene decidido quién será el secretario general y el portavoz, aunque los propios implicados o implicadas aún no lo saben.
Rajoy no habló más del Congreso ni de la situación interna del PP, aunque sí lo hicieron Camps y Barberá para defender la importancia de un partido "unido". "No hay otro camino para el futuro del PP y no hay otro camino para el futuro de España que Rajoy sea el gran presidente del gran Partido Popular", señaló Camps.
La alcaldesa de Valencia pidió a sus compañeros del PP de toda España "responsabilidad y unión" en estos momentos "no amables y difíciles" para el partido. Barberá dijo que, tras 17 años ganando elecciones y siendo alcaldesa, tiene "autoridad moral" para hacer esa petición a los populares. "Pido a todos que apoyéis a Rajoy", insistió.
En 1937, tras dos años de constantes escaramuzas, estallaba la guerra total entre China y Japón. El 9 de julio, elementos del ejército japonés de guarnición en la concesión de Tien Tsin estaban de maniobras en las afueras de Pekín, cerca del puente de Marco Polo. Un soldado se apartó para orinar y se perdió. El mando de su compañía pensó que había sido capturado por tropas chinas acuarteladas en las cercanías y pretendió registrar los pabellones. Permiso denegado tajantemente, ante lo cual el oficial de mayor grado ordenó el bombardeo de la unidad china, dando principio a la guerra. Mucho antes de que se iniciara el bombardeo, el soldado “extraviado” se había reintegrado a su unidad. Aquello fue el último capítulo del plan-escalada nipón iniciado en 1931, que situó a Manchuria bajo su yugo según la forma del “Estado-reino” de Manchukuo, al que siguió la invasión a la provincia de Jehol en 1933 y a la de Mongolia interior en 1935. Pekín cayó en manos de los japoneses y al mes siguiente se apoderaron de Shanghai tras duros combates. Avanzando hacia el oeste por el curso del Yangtsé, las tropas de élite niponas pusieron sitio a Nankín. Allí ostentaba el mando personalmente Chiang Kai-shek y el avance se atascó.Un testigo alemán
Lo que sucedió a continuación quedaría de algún modo eclipsado por los horrores de la Segunda Guerra Mundial, Hiroshima, Dresde, los campos de concentración y “la solución final”. En una época en que la transmisión de noticias distaba mucho de ser inmediata y no existía la televisión, los detalles de lo sucedido en Nankín tardaron en conocerse en Occidente. Sin embargo, por ironía del destino, el relato más completo de “la violación de Nankín” fue el nacido de la pluma de un alemán, el general Albert von Falkenhausen, un aristócrata prusiano que posteriormente se haría famoso por su participación en un atentado de oficiales del ejército alemán contra Hitler. Falkenhausen estaba en Nankín cuando los japoneses entraron en la ciudad un 10 de diciembre de 1937, y era el agregado militar acreditado ante Chiang Kai-shek, en realidad decano de sus asesores militares.
Cuando Chiang Kai-shek vio que su situación en Nankín era desesperada y que sus tropas iban a quedar envueltas y cercadas por el enemigo exterior, optó por huir, como siempre más preocupado en su guerra personal contra “los bandidos comunistas” y sus adversarios internos dentro de la coalición del Kuomintang. Falkenhausen permaneció en la ciudad y el relato que hizo de los acontecimientos se distingue por ser el más minucioso, ajustado a la realidad y condenatorio, precisamente por tratarse de la fría reseña elaborada por un militar a propósito de una serie de atrocidades tan espantosas que, como señala el propio alemán, resultan “casi inverosímiles en tropas regulares”.
El oficial japonés al mando de las operaciones en Nankín era el general Iwane Matsui, un acendrado budista que no tuvo en verdad nada que ver con los sucesos que se produjeron tras la caída de la ciudad. Sus órdenes fueron ejemplares. Sólo eran necesarios unos cuantos batallones para ocupar la ciudad después de la huida de Chiang Kai-shek. “Ninguna unidad entrará en Nankín desordenadamente”, decía el parte; la ocupación “tenía que resplandecer a los ojos de los chinos para que Japón se granjee su confianza”, y la tropa debía evitar todo tipo de pillaje. Sin embargo, durante las fases de la batalla de Nankín, el emperador Hiro-Hito envió a su tío, el príncipe Asaka, un militar profesional, para que supervisara las operaciones. Las órdenes que el príncipe Asaka dio a las tropas fueron muy distintas: “Matar a todos los prisioneros”.
Tres meses de matanzas
Durante casi tres meses, la VI y XVI divisiones, esta última al mando del teniente general Kesago Nakajima, ex-jefe de la policía secreta japonesa, desataron la desenfrenada y horripilante carnicería. La mayoría de los escasos soldados chinos que quedaron en la ciudad habían abandonado su uniforme, buscando refugio en el “barrio europeo”. Pero apenas los oficiales japoneses conminaron a los dirigentes de las colonias europea y norteamericana, éstos comenzaron a organizar la salida de prisioneros que inmediatamente recibían los nipones para irlos matando a bayoneta, quemándolos vivos o utilizándolos como diana del tiro de ametralladora.
En una orgía de violaciones de la que no se libraron abuelas, embarazadas ni menores, la tropa, animada por sus oficiales, acorraló a todas las mujeres que encontró y miles de ellas fueron atadas a una cama y usadas como forraje de burdel hasta que ya no servían o morían o eran asesinadas.
Los almacenes del ejército se llenaron de productos de botín, inventariados con minucioso detalle castrense. La operación final, coordinada a la perfección, consistió en el incendio de todos los barrios saqueados, destruyéndose en su totalidad más de un tercio de la ciudad. El príncipe Asaka regresó a Tokio y fue recibido por el emperador Hiro-Hito, al que le comentó largamente su brillante intervención en Nankín durante el desarrollo de una partida de golf.
En 1946 y 1947, en el Tribunal Militar Internacional de Tokio —el equivalente oriental de los Tribunales de Nuremberg—, se dijo que había habido unas trescientas bajas civiles en la batalla en sí de Nankín, pero que habían sido asesinados doscientos mil hombres y más de veinte mil mujeres habían sido violadas, en casi todos los casos repetidas veces, entre el 15 de diciembre de 1937 y el 12 de febrero de 1938, cuando se realiza el último estupro —sobre una niña de doce años— consignado por el infatigable general von Falkenhausen.
Apenas días después de iniciarse “la violación de Nankín” el general Matsui fue trasladado a Shanghai, pero terminó siendo el chivo expiatorio de los acontecimientos que él mismo deploraba y había intentado evitar. Iwane Matsui fue ahorcado como criminal de guerra en 1948. Su ejecución fue una de las tantas injusticias del Tribunal Militar Internacional. Pero para el general la sentencia fue casi un paliativo a su vergüenza. Medio senil, balbuceando incoherencias ante el Tribunal a propósito de la amistad chino-japonesa, pagó el último tributo como soldado a su divino emperador.
Los auténticos culpables, como en tantos casos, quedaron tranquilos e impunes. Nakajima se retiró en 1939 fabulosamente enriquecido con el botín de Nankín y el príncipe Asaka nunca fue citado a deponer: ambos murieron años después en su cama. El general Matsui pagó por todos ante el tribunal de crímenes de guerra. Por lo demás, oficialmente, en los archivos del ejército nipón figuran sólo desmanes menores: un oficial, cuyo nombre no se cita, habría sufrido castigo, aunque no se aclara ni por qué ni cuál fue la sanción; y un soldado japonés fue castigado “por robar la chinela de una señorita china”. Todavía hoy algunos manuales escolares japoneses minimizan este abominable crimen de guerra.
Es un clamor social. Los sondeos de opinión coinciden en situarlo como el primero de los problemas que afectan a los españoles. Millones de personas salen a diario a la calle reclamando soluciones... ¡Ah! No. Perdonen. ¿Qué, habían pensado que se trataba de la crisis económica? No, hombre, no. Me refiero a la laicidad. No hay reunión de vecinos, tertulia de bareto o timba de cartas en la que no se trate el tema. Es lo único que, de verdad, interesa a los ciudadanos de este país. Hace un siglo se colgaba a los curas y se quemaban las iglesias. Ahora, como estos ‘rojos’ de visa oro y Chanel 5 son un poco –sólo un poco- más civilizados, les atizan a los curas con la Ley de Laicidad. El otro día salió Sor De la Vega, madre superiora de la Orden de la Laicidad, de la que es Padre Prior Rodríguez Zapatero, a explicárnoslo, y los hermanos de la orden ya nos han dicho que de lo que se trata es de que, a partir de ahora, sea el Estado el que eduque las conciencias de nuestros jóvenes. Es decir, una versión edulcorada, pero igualmente peligrosa, de la ficción orweliana llevada a la práctica por este Gobierno populista-laicista.
Les voy a ser sincero, yo creo en el laicismo –a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César-, y a mí me parece muy bien que la Iglesia Católica se autofinancie y, si me apuran, en condiciones normales soy totalmente partidario de que la religión se saque de las escuelas públicas y su enseñanza se circunscriba al ámbito de los colegios privados y, por supuesto, del entorno parroquial y familiar. Es más, les diré que si se trata de defender determinadas prerrogativas de los curas que considero obsoletas, conmigo que no cuenten para salir a la calle a manifestarme, sobre todo porque luego no me defienden cuando resulta que quiero objetar para evitar que mis hijos estudien el catecismo socialista, y todo por no contrariar a las autoridades que son las que ponen dinero para sus colegios concertados. La hipocresía es una cosa que llevo muy mal en general, pero mucho más si se trata de quienes supuestamente van por ahí dando lecciones de moral. Pero esta no es una situación normal, esta es una situación extremadamente peligrosa, porque lo que está haciendo este Gobierno radical es sustituir unas creencias por otras, una religión por otra, una fe por otra fe.
Estos tios que tanto despotrican de la Iglesia y que tanto la acusan de intolerante, resulta que son los peores censores, los mayores inquisidores, los más terribles dictadores de la moral socialista. Si no compartes su ideología de género, te excolmulgan socialmente y te convierten en un proscrito, y eso porque no pueden quemarte en una hoguera, que si no lo harían. Sor De la Vega es como Torquemada, y al Padre Prior Zapatero le podríamos llamar Rodríguez el Inquisidor. Lo peor de todo es que, encima, tienen la sensibilidad sobre los derechos humanos en el culo, con perdón. ¿Pues no va y dice la madre superiora de la Orden que las mujeres vieron peligrar su derecho a la intimidad en las clínicas abortistas? Pero de los derechos de los seres humanos más débiles e indefensos, es decir, de los bebés que todavía se encontraban dentro del seno materno y que fueron descuartizados en esas clínicas, de esos derechos no se ocupa este Gobierno, ¿verdad? Claro, los fetos no votan. Al Gobierno de Sor De la Vega y del Padre Zapatero no le importa autorizar el asesinato de niños y de enfermos terminales o incapacitados porque no acuden a las urnas.
Esta va a ser la legislatura de la religión oficial, de la imposición dictatorial de una moral perversa y obscena: esa que situa la igualdad por encima de la libertad y que prima el valor de la muerte frente a la vida. Esta va a ser la legislatura del aborto, de la eutanasia y de la merma definitiva de los derechos y las libertades individuales en beneficio de unos valores colectivos de factura más que dudosa y, sobre todo, peligrosa. Para ello no dudarán en desprestigiar a la Iglesia, intentarán cortarle sus fuentes de financiación y en ese empeño cuentan con aliados poderosos -¿han visto los anuncios de La Secta llamando a los contribuyentes a la rebelión fiscal contra los obispos?-, y sin embargo no se dan cuenta de que muy difícilmente el Estado podría asumir la labor social que hace la Iglesia Católica y que no lleva a cabo ninguna otra confesión. Pero para dañar a la Iglesia, su voluntad es la de primar a otras confesiones, algunas tan increiblemente nocivas para nuestra sociedad y tan contrarias a los derechos humanos y a esos valores de igualdad que se supone defiende este Gobierno, como el Islam. Los primeros compases de esta legislatura son demoledores, y lo peor está por venir.
Esta semana asistimos al fariseísmo de un Presidente de gobierno y una serie de personalidades que le acompañaban, que no solo no son creyentes sino que no les importa "perseguir" a la religión católica con saña, de asistir a la celebración de una celebración de la Iglesia Católica. Si lo que quieren es llevarnos a un laicismo profeso y confeso, ¿porqué no empiezan echándole valor y delante de todo el pueblo y para que los vean desaparecen de estas celebraciones?.
A las ocho en punto de la tarde la Familia Real ha llegado a la esplanada de la Catedral de La Almudena. Ha sido el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quien los ha recibido en la puerta del templo. El himno de España ha sonado en el momento en que los Reyes y su familia entraban en la catedral. Detrás y en procesión les siguieron los obispos y arzobispos que concelebraron en la ceremonia, entre los que destaca el Nuncio Apostólico de España, Manuel Monteiro de Castro. Justo antes de situarse a la derecha del altar mayor, los Reyes han saludado de manera muy afectuosa a la viuda del fallecido ex presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo. Los Príncipes de Asturias, las Infantas e Iñaki Urdangarín se han sentado a la izquierda del altar.
Más de 900 personalidades han llenado La Almudena. Entre ellas, destacan el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, y los dos vicepresidentes, María Teresa Fernández de la Vega y Pedro Solbes, la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, y los presidentes del Congreso y del Senado, José Bono y Javier Rojo.
En su homilía, Monseñor Antonio María Rouco Varela ha resaltado el misterio de la vida después de la muerte: "Lo que parece un enigma indescifrable se ilumna a la luz de Cristo, muerto y resucitado". El arzobispo de Madrid ha querido destacar la fe del ex presidente del Gobierno afirmando que el camino de amor a Cristo fue el iniciado por Leopoldo Calvo Sotelo desde el día de su bautismo, "un muchacho que ha conocido a Cristo desde su niñez". Lo ha definido además como un "católico seglar atento y finamente sensible".
El cardenal ha trazado muy finamente la evolución de Calvo Sotelo, un laico que "preocupado por la dimensión humana del hombre".
Durante la ceremonia era visible la emoción en el rostro de la esposa del ex presidente del Gobierno, Pilar Ibáñez Martín, acompaña por sus ocho hijos y el resto de su familia en el primer banco del templo catedralicio.
En el banco contiguo al de la familia de Calvo Sotelo, el protocolo ha situado al presidente del Gobierno y a su esposa, junto a las altas autoridades del Estado, los presidentes del Congreso y del Senado y la presidenta del Tribunal Constitucional. Tras ellos, están sentados la práctica totalidad de los ministros.
En la tercera fila han coincidido los ex presidentes Aznar y González, separados sólo por la esposa del segundo, Carmen Romero. También ha asistido al funeral de Estado el presidente del PP, Mariano Rajoy, quien antes de que comenzara el oficio ha charlado durante varios minutos con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, sentado justo detrás de él.
En el funeral de Estado del primer ex presidente de la democracia que fallece en España está también presente el Alto Representante de la Política Exterior de la Unión Europea, Javier Solana, varios presidentes autonómicos, ex ministros como Alberto Oliart -responsable de Defensa con Calvo Sotelo-, y ex presidentes de las Cortes.
Al término de la ceremonia, toda la Familia Real se ha detenido durante un largo instante para dar el pésame a todos los miembros de la gran familia de Leopoldo Calvo Sotelo. La Princesa de Asturias y los Reyes han hablado muy cariñosamente a los nietos del ex presidente. A continuación han sido el cardenal arzobispo de Madrid y el presidente del Gobierno y su esposa quieren les han transmitido su afecto. A la salida de la Familia Real ha vuelto a sonar el himno de España al tiempo que muchos de los asistentes han también querido expresar su afecto a la viuda e hijos del Calvo Sotelo.
Entre titulares con tono de obituario político y ante obstáculos electorales imposibles de obviar tras cinco meses de primarias, la candidatura presidencial de Hillary Clinton ha empezado a enfrentarse al escenario de admitir su derrota de forma pronta y digna para no comprometer las posibilidades de Barack Obama en las presidenciales de noviembre. Los susurros dentro del Partido Demócrata para un punto y final se han convertido durante las últimas 48 horas en un coro al que empiezan a sumarse algunos de los más destacados seguidores de la ex primera dama.
Aunque la senadora por Nueva York sigue haciendo campaña y solicitando donaciones desesperadamente necesitadas, se han empezado a plantear toda clase de incentivos para entrar por el camino de una conclusión. Empezando por ayuda económica para saldar las previsibles grandes deudas acumuladas por la candidatura de Hillary. Pero también con promesas de que el apellido Clinton seguirá teniendo un lugar de primera fila en la política de Estados Unidos. Sin que hayan faltado tampoco renovadas especulaciones sobre la posibilidad de compartir un «ticket» encabezado por Obama a pesar de las poderosas razones para que esta opción no se materialice.
Por lo menos, el temor a que esta lucha se prolongue hasta la mismísima convención nacional del Partido Demócrata convocada para el 25-28 de agosto en Denver, fue negado ayer por el presidente de la campaña de Hillary Clinton. Terry McAuliffe indicó que los demócratas tendrán un nominado para principios de junio. Además de reiterar que «si Hillary no gana, tanto ella como el presidente Clinton y sus seguidores ayudaremos al senador Obama».
Con todo, Hillary parece dispuesta a continuar por lo menos hasta la siguiente primaria prevista este martes en Virginia Occidental. Estado rural de mayoría blanca cuyo perfil coincide con el de las jurisdicciones donde la ex primera dama ha obtenido buenos resultados. Aunque, según habría reconocido ella misma, el hecho de ser la mujer que ha llegado más lejos en la política de Estados Unidos le obliga a perseverar y no tirar la toalla.
Además de insistir en que se contabilicen los resultados de las primarias de Florida y Michigan, anulados por no seguir las reglas del Partido Demócrata, la senadora también ha vuelto a argumentar que ella es la opción más fuerte para las presidenciales de noviembre. Destacando en declaraciones al diario «USA Today» que ella ha demostrado que es capaz de atraer a una coalición más amplia de votantes, incluido el bloque de clase trabajadora blanca hasta ahora reacio a respaldar a Barack Obama. Según la ex primera dama, «ésa es la gente que uno tiene que ganar».
Bill Clinton, empeñado
De puertas para dentro, la mayor parte del equipo electoral de Hillary Clinton estaría apostando por una salida elegante en aras de preservar la unidad del Partido Demócrata y aliviar las grandes tensiones generadas por la existencia de dos formidables candidatos. Sin embargo, unas cuantas voces del entorno de la ex primera dama estarían insistiendo en mantener la lucha hasta la convención nacional de Denver. Entre ellos se encontraría su propio esposo, Bill Clinton.
Con todo, el consenso en la Prensa de Estados Unidos y en círculos políticos insiste en que ha comenzado el principio del final de la era Clinton, que durante los últimos 16 años ha dominado el Partido Demócrata. Un final que según todas las predicciones no va a ser fácil, ya que plantea una transición cuando menos complicada, empezando con un profundo cambio generacional en puestos de liderazgo.
Hay que reconocer que la comparecencia en Comisión antes de ayer de Maria Teresa Fernández de la Vega ha sido muy esclarecedora. Primero porque, por fin, alguien del Gobierno aparece por ese lugar que representa la soberanía popular y que se llama Parlamento y que, según parece, el Ejecutivo de Rodríguez ha borrado de su vocabulario. Segundo, porque nos ha permitido conocer un poco, tener un atisbo de las pretensiones del Gobierno para esta legilatura y, francamente, son para ponerse a temblar. Voy a dejar la reforma de la Ley de Libertad Religiosa para otra ocasión porque merece un comentario aparte, y permítanme que me centre en el resto de anuncios de la vice, a cada cual más peligroso y que constatan que Rodríguez no solo no ha abandonado las pretensiones de la pasada legislatura, sino que vuelve por sus fueros, si cabe, con más ímpetu que nunca.
No deja de ser curioso que entre todas las prioridades del Gobierno no se encuentre, ni siquiera de manera tangencial, la crisis económica, pero debe ser que como para el Ejecutivo no existe, sino que se trata de una aceleración de la desaceleración que se desacelera a un ritmo más o menos acelerado y que, por lo tanto, hay que esperar a que la desaceleración se desacelere para poder volver a hablar de una cierta aceleración. Es decir, mejor quedarse sin hacer nada o, como mucho, subir un poco –bastante- los impuestos para apretarnos más las tuercas a los sufridos ciudadanos. ¿Y que nos propone De la Vega, que es la voz de su amo, para que nos olvidemos de la crisis? Reforma de la Constitución, reforma de la Ley Electoral, una Ley Integral para la Igual de Trato y contra la Discriminación, un Plan de derechos Humanos, aborto... Es decir, una dosis combinada de cambio de régimen con buenismo a mansalva de ese que tanto le gusta a Rodríguez y que convierte a todo el que no comparte su visión doctrinaria de la sociedad en una especie de apóstata de la religión oficial. Pero, insisto, de esto hablaré mañana.
Me preocupan las dos primeras cuestiones, por lo que tienen de riesgo sin precedentes para la continuidad del modelo de Estado que nos dimos en la Constitución del 78. Es evidente que Rodríguez sigue empeñado en cambiar las reglas del juego, y de hacerlo, obviamente, a su favor. La reforma de la Carta Magna tiene trampa, y una trampa peligrosa. Les debo recordar a ustedes que ya en su día el Gobierno pidió un informe al Consejo de Estado sobre la reforma de la Constitución, informe que el PP suscribió de inmediato pero que, sin embargo, a Rodríguez no le hizo ninguna gracia porque no iba en la dirección que él quería, es decir, en la de abordar una reforma controlada del modelo político y territorial. Del modelo político, si, porque la intención de Rodríguez es dar una vuelta de tuerca al sistema de monarquía parlamentaria. En esto, tengo que decirles que no seré yo el que mueva un solo dedo en la defensa de una Monarquía que se dedica a agradar los oidos de sus enemigos para que no les busquen las vueltas. Pero se las acabarán buscando, ya verán.
Lo del modelo territorial viene ya de lejos, de la reforma del Estatuto Catalán que fue un primer intento de reforma de la Carta Magna por la puerta de atrás, sin que todavía el Constitucional a las órdenes de Rodríguez se haya pronunciado sobre esta materia, y todo hace sospechar que el TC de María Emilia Casas nos acabará metiendo aún más en el pozo de la desarticulación del Estado. Pero, si lo de la reforma constitucional es grave, lo de la Ley Electoral no quiero ni contarles. Lo escribí hace bastante tiempo, porque esto ya formaba parte de los planes de Rodríguez en la pasada legislatura, solo que entonces se le acumularon los problemas encima de la mesa y dió prioridad al proceso de cesión al chantaje de ETA. Pero el objetivo de Rodríguez no es otro que el de reformar la citada ley, no para mejorar el sistema de elección en la linea de una necesaria regeneración democrática, sino que su pretensión es ampliar de 350 a 400 el número de diputados, y hacerlo en aquellas circunscripciones en las que puede perjudicar lo más posible al PP. Es decir, que ahora va a avanzar en el proceso de exclusión del centro-derecha por la vía legal. Muy grave, gravísimo retroceso de nuestras libertades y de nuestros derechos: Rodríguez sigue siendo el mayor déspota que ha conocido este país. He dicho.