Estamos como sociedad en donde algunos han pretendido que
estemos. Estas cosas no pasan porque sí, sino que más bien al contrario son el
colofón de lo que determinadas ideologías vienen mascullando y puliendo a lo
largo de años.
Me refiero amigos blogueros a este glorioso
momento que vive la sociedad española en el que son otros los que piensan por
nosotros, son otros los que reflexionan por nosotros, son otros los que debaten
por nosotros, son otros los que establecen lo correcto e incorrecto para
nosotros, son otros los que deciden por nosotros y son otros en definitiva los
que están encantados de habernos conocido, manipulado y sometido.
Hace un año que la joven Marta del Castillo
desapareció asesinada según autoinculpación de varios degenerados. Al día de
hoy nada sabemos –nada saben los padres, que es lo más angustioso- del
paradero de los restos de Marta sin que quien tiene la responsabilidad
de conseguirlo haya hecho decir la verdad a esos malnacidos. Dicen que la
mataron, pero ni siquiera de su muerte podemos tener la certeza.
Asesinos como el de Sandra Palo campan a sus
anchas por los juzgados y las calles entre delito y delito, disfrutando de una
libertad que parece estar solo al alcance de los más bellacos, los más infames,
los que a poco que nos despistemos se pueden convertir en iconos para una parte
de nuestra ineducada juventud.
Pederastas y violadores condenados, cumplen ridículas
condenas y se suman interminablemente a ese batallón de indeseables que pululan
a nuestro alrededor cotidianamente ostentando todos los derechos posibles y
ninguno de los deberes que a los demás nos obligan.
Nuestros campos, nuestros paisajes, se transforman
ofreciendo una indescriptible y horrorosa imagen de molinos de viento
generadores de energía que hubieran espantado al mismísimo Don Quijote o
de inmensos mares de paneles –que hubieran puesto de punta los pelos de
la barba al pirata para unos y corsario para otros Francis Drake-
capaces de recoger la luz para generar energía, todo un intrincado negocio que
bajo el eufemismo de energías renovables va poniendo en manos de unos
cuantos la tierra, el sol y hasta el viento –ese aire en movimiento que
algún “tonto el haba” quiso nombrar dueño de la tierra-
impidiendo no solo la vista del horizonte, sino el debate sobre lo que están
destrozando.
Un pueblo se niega a continuar con el cachondeo de la
ilegalidad, y le imponen la legalidad del cachondeo. Lo ocurrido en Vic
con el empadronamiento de inmigrantes ilegales, es justo lo contrario de lo que
dicta el sentido común y creo que también lo que pensamos una gran mayoría de españoles.
Sea como fuere, lo cierto y verdad es que temas como
los que acabo de mencionar forman parte de aquella inmensa parcela de nuestras
vidas sobre las que pesa la “inoportunidad” del debate.
¿Cuántas veces amigos blogueros hemos tenido que oír aquello de que no
es oportuno debatir ni tomar decisiones en caliente sobre algunos importantes
temas?
Los que piensan, reflexionan, debaten y deciden por
nosotros no encuentran nunca el momento adecuado y oportuno para que la
sociedad, los ciudadanos que la componemos, las personas que le proporcionamos
la condición de humana a esa sociedad, debatamos en profundidad sobre asuntos
que son relevantes, muy relevantes para nosotros. Asuntos que tienen mucho
interés y en los que tenemos mucho interés porque buena parte de nuestro futuro
y el de nuestros hijos depende de ellos.
A mi edad, ya estoy un poco hasta el moño de que me
sigan considerando menor de edad para establecer y participar en determinados
debates. Los dieciocho años los dejé atrás hace ya bastantes y quiero decidir
cuándo, en dónde y sobre qué quiero debatir. Me jode profundamente que otros lo
quieran hacer por mí y me traten como a un incapaz intelectual.
La introducción de la pena de Cadena Perpetua
para determinados delitos en los que indudablemente incluiría a los
terroristas, los violadores y los pederastas, las condiciones y la capacidad
que nuestro país tiene para acoger a más inmigrantes, la utilización de la
energía nuclear como fuente alternativa a lo que nos están imponiendo, la
utilización de métodos más eficaces y contundentes ante asesinos como los de Marta
del Castillo…
Poder debatir sincera y profundamente sobre estos y
otros asuntos sin que nadie nos venga a negar la “oportunidad”
y también sin que nadie venga a tacharnos de racistas, xenófobos,
intolerantes…y toda esa retahíla que algunos –curiosamente siempre
los mismos- emiten por sus bocazas cuando nuestra sociedad quiere avanzar
fundamentando ese avance en el debate serio. Debatir con datos y sin
insultos, aunque en los manuales de algunos no figuren esos conceptos.
Nos ocurre con una frecuencia pasmosa amigos blogueros,
tan pasmosa que debería preocuparnos en serio. No hay elemento, persona o
situación capaz de permanecer eternamente en el lado de lo incómodo,
desagradable, antiestético. Seguro que todos vosotros recordáis el dicho “No
hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo aguante”. Reflexionando
sobre el asunto, uno llega a la conclusión de que lo primero en ese dicho es
producto de lo segundo. Es decir, las cosas malas no duran cien años no porque
tengan limitada su duración física o temporalmente, sino que no duran cien años
porque no hay cuerpo que lo aguante. La naturaleza es sabia –en esto como
en todo- y nos ha dotado de unos mecanismos involuntarios de autoprotección
–MAI- que nos permiten situar en el plano de lo invisible,
inaudible e inodoro –el plano “in” que dirían algunos
modernos- aquello que de permanecer continuamente ante nuestros sentidos podría
llevarnos a la desesperación o incluso la locura.
Tengo un amigo que mantiene la teoría –por lo que
conozco no es solo una teoría, sino algo fácil de comprobar en todo momento- de
que en su casa cualquier nuevo plano horizontal tiende a ser ocupado
rápidamente por todo tipo de enseres y objetos domésticos cuya ubicación
anterior nadie es capaz de recordar. Es decir objetos que no acaban de ser
introducidos en su casa, permanecían en nadie sabe dónde y ante la aparición de
un nuevo plano horizontal son depositados allí por los miembros de la familia.
Esta descripción de lo que le ocurre a mi querido amigo
con los planos horizontales de su domicilio, encierra en sí misma una
afirmación sobre la idea que os comentaba amigos blogueros del MAI
que nos permite volver invisibles, inaudibles e inodoras a situaciones, cosas y
personas. Los objetos que ocupan los nuevos planos horizontales que van
apareciendo en el domicilio de mi amigo, ya estaban dentro del domicilio
-posiblemente llevasen allí muchos años- pero el MAI de cada uno de los
miembros de la familia los mantenía en un plano en el que no estorbaban, no
incordiaban –aunque en realidad sí estorbaban, sí incordiaban y desde
luego sí ocupaban un espacio- y no complicaban la vida a nadie. Una vez
aparecido el nuevo plano horizontal –una simple caja de cartón que uno
deja en el pasillo junto al radiador, por ejemplo- a todo el mundo le viene
bien para dejar algo que antes estaría en cualquier otro lugar de la casa Pero
esto ya es problema de mi amigo.
Un arañazo en el parquet, una pequeña grieta en el
techo, una señal de tráfico torcida, un montón de chatarra junto al cartel que
dice ARANJUEZ en la entrada de la ciudad, un banco público con el
respaldo roto, una farola con la tapa para acceder a las conexiones rota, un
alambre que quedó colgando al quitar las luces de navidad de la calle hace tres
años, las hojas del olmo que –me imagino que en homenaje a Machado-
permanecen en la calle desde mediados de noviembre, la rejilla metálica hundida
en el alcorque dañando al árbol y a quien la pise, esas ocho señales de tráfico
puestas en dos metros cuadrados en alguna esquina de la ciudad…¿verdad
que todo esto os suena amigos blogueros? Está ahí dañando la vista de
quienes lo ven por primera vez, pero formando parte de nuestra cotidianeidad
sin incordiarnos merced a ese MAI -mecanismo de autoprotección
involuntario- al que ya me he referido.
Es un mecanismo que por involuntario puede sernos
perjudicial. De hecho creo que nos perjudica en asuntos de tremenda
importancia, aunque también es cierto que nos beneficia en otros que no le van
a la zaga.
En estos terribles días en los que los miles de muertos
haitianos se agolpan en los noticiarios, el MAI nos perjudica en la
medida en que los miles de fallecidos en el terremoto y los millones de
afectados pasan ante nuestros ojos a través de las imágenes de las cadenas de
televisión y llega un momento en el que pasamos de conmovernos a asumir la
situación como algo normal entre cucharada y cucharada de sopa. Lamentablemente
desde ya, dentro de muy pocos días, semanas a lo sumo, la miseria, la desdicha
que rodea a aquellas personas será algo muy lejano, algo invisible, inaudible e
inodoro para nosotros.
Sin embargo el MAI tiene consecuencias muy
positivas. Creo que todos vosotros amigos blogueros tenéis claro que si
tuviese que concentrar en una persona todas las connotaciones que reflejen lo
indeseable, antiestético, desagradable, es decir lo nada positivo, esa persona
se llamaría Zapatero. Lleva tanto tiempo diciendo y haciendo lo que no
nos interesa a los españoles, es tal el grado de idiotez que quiere
adjudicarnos a los españoles, está tan alejado de la realidad y de nuestros
problemas, me hace sentir tanta vergüenza ante el resto de ciudadanos del mundo
al pensar que puedan creer que los demás españoles somos, pensamos y hablamos
igual que él, que el MAI ha actuado y últimamente Zapatero ha
pasado a formar parte de lo “in” para mí.
Por eso amigos blogueros quiero trasmitiros
después de varias semanas de darle vueltas al asunto que posiblemente no haga
muchas referencias a partir de hoy a ese personaje en este vuestro/mi blog.
No ocurrirá así de momento con los que le rodean y hacen el coro como la ViceVogue,
Trolalcaba, el papá Chaves, etc.,etc., a los que dedicaré todas
las líneas que sean precisas, pero con Zapatero me ocurrirá como le
ocurre a mi querido amigo con los planos horizontales nuevos de su casa.
Solo lo mencionaré si el MAI lo saca de lo “in” a
través de un nuevo plano horizontal, y por ahora la pantalla de mi ordenador es
vertical y el corrector ortográfico no me marca el MAI como incorrecto.
Simpáticos, lo que se dice simpáticos, he de reconocer
que nunca me han resultado los sindicatos, pero ocurre con ellos lo mismo que
con una buena parte de quienes deambulan –silentes unas veces y
estridentes otras- por el amplio abanico de “lo público” en
nuestro país. Es decir, están, tienen derecho a estar, se supone que se les
supone un papel importante o al menos necesario y los dejamos estar sin llegar
a plantearnos siquiera si podríamos emprender algún tipo de acción democrática
y estrictamente legal que les ubicase o les adjudicase un papel distinto, más
acorde con las necesidades de la sociedad española actual e, indudablemente,
más ajustado a lo que han demostrado que saben hacer a lo largo de estos
últimos decenios.
No es motivo de este post amigos blogueros
reflexionar sobre esa posibilidad, aunque ahí lo dejo porque estoy convencido
que muchos, muchísimos españoles, llevamos ya una buena cantidad de años
pensando –posiblemente en voz baja, para que no nos señalen- que los
sindicatos, al menos los grandes sindicatos de nuestro país no están
respondiendo a lo que inicialmente estaba escrito en los papeles. Y estoy
también convencido de que ese pensamiento expresado en voz alta puede servir
para que alguien se plantee la necesidad de iniciar alguna reforma en ese
ámbito. Es más, si se habla con ligereza y alegría de cambiar la Constitución,
o se legisla -como es el caso del Estatuto catalán- tan al borde de los
folios que contienen el texto constitucional, o se establecen alivios para la
mayoría legal de las menores de 18 años que quieran abortar, ¿no será
este un buen momento para que al tiempo que se habla de reformas del mercado
laboral se hable también del papel del los sindicatos en nuestra sociedad
española?
Os comentaba amigos blogueros que nunca me han
caído excesivamente simpáticos los sindicatos –especialmente sus actividades
y sus mensajes- pero desde la supuesta manifestación del pasado sábado, me caen
antipáticos.
Ya el llamamiento a la manifestación –una
manifestación tardía, con al menos dos años de retraso- encerraba una clara
animosidad contra el sector empresarial y una nada oculta tendenciosidad contra
lo que ellos denominan la derecha política y la derecha mediática. Es decir,
una manifestación para poner a caer de un burro a quienes crean y mantienen los
empleos en nuestra sociedad y a una derecha que –posiblemente con menos
contundencia de la deseable- viene llamando a la cordura y al reconocimiento de
la realidad al gobierno de Zapatero, el único por competencia funcional
y por posibilidad de convocatoria que al día de hoy mantiene el drama de más de
cuatro millones de parados y no plantea ninguna solución real.
Ya podíamos imaginar por donde vendrían los discursos
de los sindicalistas –enclavados ¿cómo no? en el rojerío progre- y no nos
defraudaron. Zapatero para ellos es un ángel bendito que sufre las
horrorosas embestidas de la patronal y la derecha cavernícola, empeñadas en
destruir el mayor número de empleos posible y someter a los trabajadores al
estatus de esclavos. Zapatero el Benefactor,Zapatero el Gran
Hacedor, Zapatero el Solidario, Zapatero el Libertador,
en fin, Zapatero (el subvencionador) nada tiene de responsabilidad en
las penurias que los trabajadores padecemos en este país. Lo dicho, más de lo
mismo aunque el sábado sacaron a la calle a todos sus liberados y algunos a los
que alguna engañosa promesa les habrán hecho.
En Facebook somos muchos los que compartimos una
página que tiene por nombre “Yo opino lo contrario de lo que opine
Pilar Bardem” y mira tú por dónde, la dejaron subir otra vez al
escenario y le dieron la alcachofa para que martirizase con sus gilipolleces a
los allí presentes. Vale, más apoyos para la página mencionada de Facebook.
En eso la “mani” del sábado -¡qué tiempos aquellos en que
los sindicalistas estaban más cerca de los trabajadores que de los pijos!-
discurrió tal y como era previsible, sin embargo dos temas me han llamado la
atención –no por extraordinarios, sino por desagradables- que me han
hecho terminar de perderle la simpatía a esta gente.
Por un lado la presencia y la intervención de ese
titiritero estreñido que desde su ridículo programa televisivo manipula
imágenes y palabras y señala con el dedo a quien -¡qué casualidades tiene la
vida! es agredido bestialmente. Que Wyoming-¡semejante parásito
de la farándula!- sea objeto de cariño y apoyo por parte de los
sindicalistas, obviando cualquier atisbo de arrepentimiento por su payasa
manipulación o de preocupación por la gravedad de la agresión a un periodista,
dice muy poco de los “compañeros”. Será que como el discurso
de la leña al mono en la figura de la derecha les gusta, le dejan el micro al
primer indigente intelectual que lo pide.
Con mucho la imagen que más me desagradó fue la de un
panel con las fotos de Zapatero, Rajoy y Díaz Ferrán
–el patrono de los patronos- a las que tiraban huevos como si una
atracción de feria se tratase. No entiendo muy bien qué pintan las fotos de Rajoy
y Díaz Ferrán en esa bufonada, pero entiendo aún menos la invitación a la
violencia que conlleva esa invitación a tirarles huevos, incluso a Zapatero
y aunque sea a sus fotografías, pero con mucho lo que no entiendo y no puedo
compartir es el mensaje que los sindicatos convocantes de la juerga del sábado
pretenden trasladar. ¿Qué tienen huevos de sobra? A estas alturas ya muy pocos
que no cobren la liberación les creen y sobre todo si, como ocurrió el sábado,
intentar ocultar su servilismo al gobierno arrojando a las cavernas a la
patronal y la derecha.
Seguro que a algunos les encantará acusarme de demagogo
pero ¿acaso no han caído en la cuenta los líderes sindicales de la cantidad de
personas que en nuestro país lo están pasando tan rematadamente mal, como para
entender que los huevos que festivamente arrojaron contra las fotos de Zapatero,
Rajoy y Díaz Ferrán en la manifestación hubieran permitido comer a un
buen número de ciudadanos que posiblemente ese mismo sábado se las vieron y
desearon para llevarse algo de alimento al estómago? Pero ellos, los
sindicalistas ya no están en esa realidad. Están a años luz de los que
necesitan empleo y de los que apenas pueden subsistir. Llevan ya muchos años ,
muy lejos.
Ya, ya sé que a la verdad algunos la confunden con la
demagogia. Sobre todos si son verdades que ponen de manifiesto su
insolidaridad y su mentira.
La
verdad es que sea con el desgobierno de Zapatero –a quien más de
la mitad del país le está pidiendo la dimisión- o sea con cualquiera de los
anteriores gobiernos, las chorradas de Marruecos, su gobierno y su Mohamed
ya cansan. Llevan tocándonos las narices toda la vida de Dios y
demuestran a cada paso que las relaciones con ellos deben estar presididas por
el rigor y la seriedad exclusivamente. No, no se trata de putearlos o
menospreciarlos sino de dejarse de zalamerías, amiguitis y otro tipo de
actitudes –en la línea de este gobierno- semiserviles que hoy sirven
para solucionar en parte algún problema pero a la vuelta de la esquina se nos
vuelven, porque Marruecos, su gobierno y su Mohamed, a la vuelta
de la esquinan siempre se nos vuelven.
Independientemente
de la actuación del gobierno en este lamentable asunto de la activista saharaui
Aminatu Haidar –me refiero al gobierno de Zapatero, que en
una cadena de inexplicables decisiones ha permitido la entrada de Aminatu
en territorio español sin pasaporte y, por lo tanto, la realización de su
huelga en un aeropuerto en el que se convierte en un problema para España
y los españoles, dicho esto sin entrar en el fondo de la cuestión que
reivindica- Marruecos está dando de nuevo la vuelta tras la vuelta a la
esquina y utiliza para ello su ya conocido recurso al chantaje político. Lo han
dicho muy claro, el apoyo de España a la búsqueda de una solución que
pueda satisfacer las pretensiones de Aminatu puede poner en peligro la
relación que en estos momentos Marruecos “nos permite” en
materia de terrorismo y de inmigración. Así, con un par.
Marruecos –por mucho
que el Rey Juan Carlos se sienta hermano de Mohamed VI- lleva
jugando con nosotros mucho tiempo y en estos momentos en los que la ineficacia
de la diplomacia española dirigida por Moratinos y las iluminadas
decisiones de Zapatero en materia exterior nos han hecho perder peso en
el ámbito internacional, aquel país que echa el aliento en el cogote de Ceuta
y Melilla se cachondea cuando quiere y como quiere de éste país al que
echan el aliento en el cogote desde Gibraltar.
Nuestro
peso en el mundo mundial es tal que, ni somos capaces de encontrar y conseguir
una solución para ese trozo de España que nos tienen okupado los
ingleses, ni somos capaces de exigir a Marruecos el cumplimiento y
respeto de la resolución de la ONU que reconoce al pueblo saharaui el
derecho a la celebración de un referéndum de autodeterminación, porque aunque
algunos no lo quieran recordar, nosotros tuvimos y por lo tanto tenemos mucho
que ver con el Sahara, su pasado, su presente y su futuro.
Por
lo tanto amigos blogueros, vaya desde aquí mi apoyo a Aminatu en
sus reivindicaciones aunque no comparta que esté poniendo en grave riesgo su
vida. Creo que la finalización de su huelga de hambre a través de un compromiso
firmado por parte del gobierno y de la oposición mayoritaria –sí, no pasa
nada porque el PP se moje a través de un documento firmado conjuntamente
con el gobierno de Zapatero- que los comprometa a las gestiones
inmediatas y oportunas para forzar el cumplimiento de la resolución de Naciones
Unidas sobre el referéndum del Sahara podría ser un buen camino.
El
desgobierno de Zapatero, que ya tienen larga experiencia en esto de
volcarse en conseguir objetivos internacionales concretos -¿acaso podemos
olvidar el despliegue que realizaron para conseguir que le dejasen media silla
a Zapatero en la reunión del G-20?- no debería poner grandes
trabas en solicitar el apoyo del PP. Su cagada en este asunto -como en
la mayoría de las actuaciones llevadas a cabo en esta legislatura- es de tal
grosor que a la hora de buscar soluciones debe tener cualquier cosa menos
complejos.
De
todas maneras Zapatero debería reflexionar sobre los últimos
acontecimientos en los que la vida de personas depende de las decisiones que él
y su gobierno van tomando. El Playa de Bakio, el Alakrana, los
tres cooperantes secuestrados por Al Qaeda, o ahora la huelga de hambre
de Aminatu Haidar nos dan a todos –y a él le darían si se quitase
las gafas de iluminado- la impresión de que le han cogido la medida. Si fuese
la medida de la solidaridad, o la medida de la humanidad, o la medida de la
rectitud, o la medida…, pero no, lamentablemente a él la que le han
cogido es la medida de la incapacidad mezclada con altas dosis de improvisación
y una cucharadita de autosuficiencia. Vamos, lo que se dice una verdadera bomba
ambulante.
Estoy
convencido –y esperanzado también- de que en caso de que Aminatu
decida continuar con su huelga hasta perder la vida, la justicia intervendrá
ordenando su ingreso en un hospital para alimentarla a la fuerza. Será el momento
en el que un médico forense determine que su estado “puede no ser
compatible con la vida”.
¿No
habrá algún médico forense que sea capaz de dictaminar que la presencia de Zapatero
al frente del gobierno “no es compatible con la vida de la mayoría de los
españoles”?
Se veía venir desde hace tiempo, pero tengo la
sensación de que las más de las veces preferimos dejarnos llevar sin utilizar
los recursos –nuestra voz es uno de los más importantes- de que
disponemos para denunciar que el camino se está torciendo, que esto no es lo
que tenía que ser. Nos dejamos convertir –por vagancia y comodidad la
mayoría de las veces- en masa. Masa utilizable, masa manipulable, masa silente
y consentidora que se conforma con la cercanía de la injusticia. Masa que
escurre su conciencia por el grasiento laberinto del anonimato, escapando entre
la colectividad de un deber inexcusable y sagrado, el deber de la denuncia de
la injusticia aunque no nos afecte en primera persona.
Diréis amigos blogueros que ¡vaya filípica!
os he largado para animaros el día, pero incluidme a mí entre los receptores
del mensaje, porque no me puedo sentir ajeno ni excluido de esa pertenencia a
la masa. Nos da pereza, o miedo, o vergüenza o vaya usted a saber qué extraño
sentimiento llamar a las cosas por su nombre. Me imagino que el temor
instaurado por una parte del rojerío progre ante la denuncia de cualquier hecho
que esté al margen de lo políticamente correcto influye –aunque ninguna
excusa nos debería servir- a la hora de arrugarnos ante la manifestación de lo
que pensamos.
Viene todo esto a cuento de lo ocurrido con un joven en
Tenerife, su condena y lapidación moral inmediata con la participación y
el aliento de los medios de comunicación y el inexplicable error de unos
sanitarios en doble sentido. En primer lugar el diagnóstico y en segundo la
publicidad.
El derecho a la presunción de inocencia –ese
derecho que a algunos entre los que me incluyo nos han quitado, con el que se
han limpiado el culo jueces, medios de comunicación organizaciones de todo tipo
y mentes ciudadanas tan sucias como chillonas- ha brillado una vez más por su
ausencia, y digo una vez más, porque la falta de ese derecho forma parte diaria
de un sinfín de procesos judiciales en nuestro país. A Diego, el
supuesto maltratador y asesino –que ignoro si es un santo o un canalla-
lo han hundido, lo hemos hundido. Es –esto lo he explicado miles de
veces, siempre que ha venido al caso- como tirar un cubo de agua en la calle.
Una vez tirada, alguien es capaz de volver a meter toda el agua en el cubo.
Imposible ¿verdad? Pues igual le pasa al buen nombre de Diego, a su
honorabilidad y a su imagen.
Ahora nos tiramos todos –los medios de
comunicación y los legisladores los que más- de los pelos y nos rasgamos las
vestiduras ante el despropósito cometido. Hacemos funcionar en el propósito de
la enmienda un péndulo que a poco que nos despistemos nos llevará al extremo
opuesto. Contestamos afirmativamente a todo tipo de encuestas en las que nos
inquieren sobre la necesidad de respetar más la presunción de inocencia, sin
ser capaces de entender que esa presunción no se puede respetar más o menos,
sino que es inherente a los derechos que tenemos como ciudadanos, y su
vulneración debería estar seriamente castigada por la justicia.
Espantados por lo hecho con Diego –repito
que no sé si es un santo o un canalla- nos disponemos a exigir a los poderes
públicos una mayor profundización en la legislación sin caer en la cuenta de
que siendo un tema jurídico, no es tanto un problema de legislación como de
toma de conciencia por parte de la sociedad. Nos inculcan a través de la
educación y los medios de comunicación –me imagino que excepciones habrá
como en toda regla- una vida sin valores objetivos, una vida en la que
aceptamos como iconos a las Belenes Esteban de turno y en la que somos
más importantes y admirados en la medida en que conocemos más o menos
intimidades de los casposos al uso.
Se veía venir y ahora con Diego ha llegado Este
es el punto y hora en el que tenemos la obligación de decidir sobre nuestro
futuro y el de las generaciones que –a pesar de la horripilante situación
en la que nos tiene sumidos Zapatero- vendrán después que nosotros. Si
queremos una vida en libertad, alejada de prácticas y planteamientos fascistas,
este es el momento de enderezar el rumbo. Sin complejos, sin miedos a las
etiquetas que nos querrá colgar el rojerío progre, sin miedo a llamar a las
cosas por su nombre aunque la corriente vaya en sentido contrario.
En una sociedad de casposos exhibicionistas,
ninguna legislación podrá garantizar la presunción de inocencia de nadie. Todos
somos carne de espectáculo.
Soy gallego, ya lo sabéis. Es cierto que mi corazón
está entusiasmado –que no dividido- entre mi tierra madre y Aranjuez,
hasta el punto de que me considero un ribereño –así nos llaman a los de Aranjuez,
mi maravillosa ciudad- gallego. Y no es amigos blogueros por ejercer de
gallego y evitar que sepáis si subo o bajo, sino sencillamente porque me
considero un ribereño gallego.
Quizá por esa condición –de la que me siento muy
orgulloso- es fácil que me quede prendado e incluso algunas veces enganchado
con algunas noticias que se refieren a Aranjuez o a Galicia, o
será quizás porque las noticias son tan llamativas que enganchan a cualquiera
que las conozca, o no.
La verdad es que Galicia, los pescadores
gallegos para ser más exactos, ha estado y sigue estando de triste actualidad a
causa de la experiencia traumática y surrealista vivida en torno al secuestro y
posterior liberación del Alakrana. Al delito del secuestro, el Desgobierno
de Zapatero contesta con el delito del pago del rescate. Son vidas de
españoles –gallegos y vascos- que había que salvar, pero su liberación ha
puesto encima de la mesa la inseguridad jurídica que nos rodea.
Si el gobierno de España –incluida la Cataluña
que Montilla y compañía pretenden quedarse por el morro- paga o ayuda a
pagar el rescate por un secuestro sin que a continuación se pongan todos los
medios para detener a los corsarios –sí, corsarios, con los importantes
matices que los diferencian de los piratas- y someterlos a los tribunales de
justicia, eso es inseguridad jurídica.
Si los dos corsarios detenidos inicialmente y
trasladados a España por orden y deseo expreso del inefable Garzón
son objeto de trato distinto y juicio más rápido del que tenemos los que
pagamos los impuestos en España, eso es inseguridad jurídica. Eso sin
tener en cuenta el cachondeo vivido en torno a la indescifrable mayoría de edad
del denominado Willy y la cantidad de dinero gastado –dinero del
contribuyente, por supuesto- en pruebas que determinasen su supuesta edad. Que
digo yo que la cosa se hubiese determinado rápidamente si le hubiesen mirado
los cojones al tal Willy. ¿No los tuvo para participar en el abordaje y
secuestro del Alakrana? Pues ¡hala!, que los tenga también para
ser juzgado y condenado.
Si el Desgobierno - a través de “expertísimos”
agentes del CNI- paga un millón de dólares a un supuesto representante
de los piratas que se queda con la pasta y nada tiene que ver con los piratas
ni con el secuestro, mientras la pacifista Chacón nos dice que tienen
perfectamente localizados a los tres marineros que habían sido trasladados a
tierra –que en realidad no fueron nunca trasladados a tierra, por lo que
la ministra no tenía ni puñetera idea de la suerte que estaban corriendo los
marineros, o lo que es lo mismo, nos estaba tomando el pelo al tiempo que
jugaban con la vida de los pescadores- eso es inseguridad jurídica (y física).
Y sobre este asunto -del que algún día escribiré con
algo más de detenimiento- lo más lamentable es la inseguridad que para el
futuro han creado Zapatero y la pandilla de incapaces que le hacen el
coro a diario desde el gobierno. ¿Quién será el próximo secuestrado?
Hoy quería hablar de Galicia y al final me he
enrollado con el Alakrana, los corsarios y los fuleros, pero no quiero
terminar sin centrar la mirada en Cee, en la Costa de la Muerte.
Cerca de allí he compartido horas y horas de
conversación con Moura, mi extraordinaria amiga Meiga.
Conversaciones sobre el mar y la tierra, sobre lo divino y lo humano, sobre el
tiempo y el espacio, sobre lo que no existe y lo que no es y muchas, muchas
veces, sobre la vida y la muerte y la poderosa coexistencia de ambas en el
vivir cotidiano de los gallegos.
Ayer, al darse a conocer la noticia por los medios de
comunicación, vino a verme. Dejó por unos instantes su presencia al borde de
los acantilados en los que la Costa de la Muerte bebe del Atlántico
las historias de vidas que este inmenso mar cobija en sus olas, y vino a
hablarme del muerto desaparecido en el cementerio de Cee. Me hablaba
entre risas por lo que de comedia del tres al cuarto tiene lo ocurrido y los
pormenores que lo rodean. Desaparece un muerto del nicho en el que fue
sepultado –incluida la caja- justo cuando se va a tomar una muestra del
cadáver para determinar si el ADN de un recién llegado al pastel de la
herencia coincide o no con el suyo. Y además el cura que lo enterró –me
imagino que el secreto de confesión le está tapando la boca- dice algo tan
simple como que posiblemente haya cambiado de nicho –el muerto- y que la
silicona blanda, por reciente, seguro que puede dar buenas pistas.
Vamos, que ni Meigas, ni conjuros, ni ritos de
descerebrados. Blanco –no el friki- y en botella.
Curiosamente el Ministro de Justicia –que
ha engordado desde que llegó al ministerio- es de Cee. No digo yo que
tenga nada que ver con lo del muerto desaparecido –ni que no tenga- pero
sí hago la salvedad de que igual que se puede cambiar a un muerto de nicho
–pensemos en cómo han de ser quienes hayan hecho el cambio- aquella
tierra es capaz de lanzar al mundo un ser como Caamaño. Según el parecer
de este defensor de la imposición del gallego a los gallegos, no hay que perder
de vista que el Estatuto de Cataluña fue aprobado por la mayoría de los
representantes de los españoles. ¡Qué torticero el ministro! Pretende
dar por válido lo que la propia Constitución exige que sea aprobado por
una mayoría cualificada superior a la mayoría absoluta de la Cámara, es
decir la modificación de la Constitución.
Según su teoría, que no busque al muerto desaparecido.
La mayoría de los asistentes a su entierro dirán que lo metieron en el nicho
que tienen su nombre grabado en la lápida y por lo tanto ¡ahí tiene que
estar el muerto! Además, si el Desgobierno de Zapatero, con este
prosélito ministro encargado de la Justicia entre ellos, nos tienen
sumidos en la más absoluta inseguridad jurídica, no creo que se pongan a
garantizar el descanso de los muertos, o sí.
El circo montado por los socialistas –al servicio
de Zapatero- el pasado domingo puede ser preocupante –o no-
despilfarrador –o no- y ridículo –o no- sobre todo si tenemos en
cuenta que el show se lleva a cabo en una situación política complicada,
fundamentalmente por los elementos ajenos a la cordura y el respeto a los ciudadanos
introducidos por Zapatero y sus voceros en la cotidianeidad política de
nuestro país, y en una situación económica que parece desaconsejar este tipo de
gastos tan exagerados como innecesarios. Además, ver a los socialistas
españoles imitando el más puro estilo yanqui en un acto de su partido, teniendo
como tenemos grabada en nuestra retina la imagen de ZP sentado al paso
de la bandera de EEUU, es para revolcarse por el suelo de la risa, o de
pena.
No voy a comentar los sentimientos que me inspiran
imágenes como las de Felipe González y Rodríguez Ibarra entrando
a ritmo de jazz en una historia que a ellos –además de mayorcitos-
les pilla ideológicamente lejana, ni por supuesto me entretendré en aconsejarle
a la ViceVogue, no seré yo el niño que en la fiesta le diga –al igual
que en el cuento del rey desnudo- que va hecha un cromo, prefiero que los
necios sigan dejándola pasearse con esa imposible estética que la acompaña
permanentemente.
Lo que más me llama la atención de la ocurrencia de los
socialistas fueron las palabras de Zapatero. Hay un dicho en nuestro
país –que lo quiera o no aún sigue siendo el de Montilla y sus
escapistas socios del gobierno catalán- que asevera que la excepción
confirma la regla. Posiblemente con Zapatero estemos ante esa
excepción.
Científicos de la Universidad Pompeu Fabra han
realizado un estudio por el que concluyen que las personas traducen sus ideas
en palabras en 200 milisegundos, pero que tardan algo más -700
milisegundos- en pronunciar el término. Este desfase –imposible de medir
con un reloj de pulsera, así que no perdáis el tiempo amigos blogueros
en comprobarlo, que con que lo haga el friki Pepiño, que seguro lo hará
al leer la noticia, ya llega- dicen que es debido a que desde que se localiza
el término hasta que se pronuncia hay muchos procesos cerebrales –buscar
la palabra, buscar el sonido, articular el término…- que justifican esta
diferencia de tiempo.
Independientemente de la importancia de estudios de
este tipo pueden tener en la comprensión y posterior tratamiento de determinados
trastornos del lenguaje, nos viene bien a nosotros para explicar la importancia
de las palabras de Zapatero en el espectáculo americano de los
socialistas el pasado fin de semana. Zapatero es la excepción que
confirma la regla. Zapatero, a diferencia de lo concluido en el estudio
de la Pompeu Fabra, tarda solo 200 milisegundos en pronunciar los
términos y por el contrario emplea 700 milisegundos en traducir sus
ideas en palabras.
Dicho de manera más vulgar, Zapatero la va
cagando al hablar, porque cuando consigue saber lo que quiere decir, ya ha
dicho otra cosa, la que primero le ha llegado a la boca. No lo hace a mal,
sencillamente es la lamentable excepción de la regla.
Blanco –no el friki- y en botella. Lo de Trolalcaba
ayer no deja lugar a ninguna duda sobre la utilización que Rubalcaba
hace de SITEL y sobre las poco piadosas intenciones que tiene hacia Floriano,
el diputado extremeño del PP que, en presencia de González Pons,
escuchó atónito las amenazas y advertencias de ese engañabobos que dirige el
ministerio que tendría que dedicarse a defender nuestras vidas, nuestra
intimidad, nuestro derechos y a lo que se ve, está a otros menesteres.
De lo contado por los medios de comunicación, son
destacables bajo mi punto de vista dos aspectos. En primer lugar el histerismo
y los malos modos de que hizo gala Trolalcaba –buena muestra de
ello es la fotografía que ilustra la noticia en La Gacetahttp://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/politica/sitel-saca-quicio-rubalcaba-
poniendo de manifiesto el nerviosismo que le carcome ese retorcido corazón de
madera, y en segundo lugar el dominio de sí mismos que tuvieron Floriano
y González Pons al no cruzarle la geta a Trolalcaba ante los
insultos recibidos.
Es el mismo Trolalcaba que no se merecía un
gobierno que le mintiese –y para no sentirse mentido entró a formar parte
de la gran mentira que están suponiendo Zapatero y compañía- y que ocho
años antes callaba como un putas ante las insanas actuaciones del Gobierno
de los GAL. Su actuación de ayer –seguro que las mejorará en el
futuro inmediato- nos muestra con bastante claridad el punto de desazón que ha
alcanzado el gobierno de ZP.
Son tantos los frentes abiertos, han engañado y
humillado a tantos millones de españoles, han utilizado el Estado de una
manera tan torticera, tan sucia, tan siniestra, nos han sumido en tal situación
de ruina, han deteriorado hasta tal punto la normal convivencia de los
ciudadanos de España, han hecho que se mofen de todos nosotros de tal
manera en el ámbito internacional, nos han tomado tantas veces por tontos, que
ya no hay Trolalcaba, ni ViceVogue, ni SITEL, ni Pumpido,
ni friki, ni titiritero, ni subvención que pueda detener el estacazo que
se van a dar.
Estamos ante el gobierno de los antisistema. Este es el
gobierno que más ha empujado a los ciudadanos a convertirse en antisistemas.
Parece que todas sus actuaciones, todos sus mensajes, sus gestos y engañifas
iban y van encaminadas a echarnos fuera, a hacernos desconfiar de la justicia,
de las fuerzas de seguridad del Estado, de los maestros, de nuestros
padres y nuestros hijos. Esfuerzos encauzados a situarnos fuera, enfrente de
aquello en lo que creíamos hasta ahora. Los antisistema no han tenido mejor
aliado en estos últimos años que Zapatero y su gobierno, nadie les ha
hecho mejor proselitismo que Zapatero, la ViceVogue, Trolalcaba…
No parece que la cosa pueda ir mucho más lejos. Yo que Rajoy
calentaría motores para tener las cosas claras y dispuestas para el próximo
verano. Es lo que le queda a este gobierno. Zapatero ya solo aspira al
acontecimiento planetario anunciado por Leijín. Lo necesita para su
currículo, para cuando pretenda ser elegido Presidente del Mundo (de los
mentecatos).
Vaya revoltijo de país. ¿No tenéis amigos blogueros
la sensación –no siempre, pero por lo menos 363 días al año- de
que la habitación está puesta al revés? ¿Qué a qué habitación me refiero?, al
mundo, está claro. Es como si le hubiesen dado la vuelta hacia adentro, es
decir, como si a un balón le pones la parte de los pentágonos por dentro, suponiendo
que la parte de los pentágonos fuese la superficie exterior del balón
–que viendo cómo están las cosas, es mejor explicarlo todo- y nosotros
que habitualmente caminamos –o nos caemos- por esa superficie, ahora
estaríamos caminando por el interior, con los pies pegados a lo que antes era
la superficie exterior, que ahora se habría convertido en el techo interior del
que estaríamos suspendidos, como si lo pisásemos, gracias al efecto que la
presión existente dentro del balón ejercería sobre nosotros. Presión que no
sólo evitaría que nos cayésemos todos al centro del balón, sino que nos
mantendría pisando sobre la cara interna del balón –el mundo- que sería
al mismo tiempo el techo del interior del balón.
¿Qué? ¿Cómo os ha quedado el cuerpo? Pues así es como
anda el país.
Para empezar, el cara dura y sanguinario De Juana
Chaos dice que está deprimido y que no puede venir a España. Es más,
sus abogados alegan que volver a España le causaría deterioro de su
salud y mermaría su esperanza de vida. ¡Pobrecito, qué pena, está malito!
En ese sentido sus víctimas, los inocentes que él asesinó están mejor ya que no
tienen depresión ni pueden ver mermadas sus esperanzas de vida. Claro, no la
tienen y por lo tanto no puede mermar. Hombre, viéndolo así lleva razón el
valiente Iñaki. Bueno, a lo mejor podríamos llegar a un acuerdo. El no
viene a España –de momento- a cambio de que todos los días lo
lleven hasta Hendaya, como si lo fuesen a trasladar a Madrid, y
cuando empiece a sudar –con ese sudor frío que los cobardes tienen antes
de irse por la patita abajo- en el momento en que empezase a gimotear, de
vuelta a su casa. Así todos los días hasta que se le pase la depresión, que yo
no le quiero ningún mal. No me gustaría que se mermase ni un solo día de su vida
si viviéndola puede llegar a sentir por él mismo la repugnancia que sentimos
millones de españoles. Pero si no hay acuerdo, que lo traigan ya a España,
que no le permitan reírse ni un segundo más de las víctimas, sus familiares, la
justicia y el conjunto de los ciudadanos que asistimos indignados a este
denigrante folletín.
Dentro del balón también están los responsables del Consejo
de la Juventud de Extremadura con su presidenta a la cabeza. No vendría mal
que en vez de gastarse los cuartos –nuestros cuartos- en el cursito de
marras se los gastase en comprar diccionarios. Acusa a los medios de
comunicación de manipulación, olvidándose de que quienes realmente están por la
manipulación ilustrada son ellos, los del Consejo de la Juventud. Es la
primera acepción que aparece en el diccionario: “Manejar cosas,
especialmente objetos delicados o de precisión”. ¿Acaso no es eso lo
que les van a enseñar a los jóvenes que asistan al curso? Por lo tanto la
manipulación –al igual que el placer- estará en sus manos. Por cierto,
que para terminar con los juegos de palabras, Manos Limpias ha
denunciado al Consejo de la Juventud. Hombre, aquí está claro que en
principio, un cierto riesgo de que se ensucien las manos sí existe, por lo que Manos
Limpias tiene a priori motivos para la denuncia.
Y hablando de diccionarios, ¡marchando uno de
español! para el diputado de CIU que ayer en el Congreso
gritaba a la Presidenta de la Comisión¡”No me hable de
excomulgación”! Se ve que en catalán dicen comulgación en vez de
comunión. Visto lo visto, uno empieza a explicarse lo de que paguen 1000 euros
por una traducción de veinte minutos del español al catalán –o viceversa-
para atender a una delegación de Nicaragua. Si no saben, no saben.
Podríamos seguir así amigos blogueros días y días
y no terminaríamos de relatar y comentar este balón vuelto. Sería entretenido
y hasta divertido si no fuese porque entre chanza y chanza nos vamos jugando
muchísimas cosas. Entre chanza y chanza lo del Alakrana es un disparate
o la puesta en libertad de uno de los cómplices del asesino de Marta del
Castillo no puede sino indignarnos.
En Aranjuez, mi maravillosa ciudad, el alcalde Dionisio
sigue adelante con su errática obra en la calle del Rey pese a tener una
orden de paralización del Director General de Urbanismo de la Comunidad de
Madrid. Dice el concejal de urbanismo -¿dónde los buscarán?- que el Director
General de Urbanismo no es más que el Alcalde. ¿Será posible que
alguien así esté dirigiendo el urbanismo de esta ciudad? No es una cuestión de
ser más o menos que otro. Es una cuestión de competencias pero está visto que estos
socialistas que nos desgobiernan en Aranjuez de lo único que saben es de
incompetencias. Nos las demuestran a diario.
El cartón piedra es una pasta de cartón o papel, yeso y
aceite secante que llega a alcanzar una dureza importante. Actualmente el
cartón piedra se utiliza fundamentalmente en la realización de máscaras y
figuras de todo tipo, teniendo su máximo y más conocido exponente en las
famosísimas figuras de las fallas valencianas, los ninots.
Sin embargo este material ha sido utilizado durante
años en la construcción y en la fabricación de muebles y juguetes. Paredes
forradas de cartón piedra que actuaba como aislante térmico y acústico,
traseras de muebles y fondos de cajones y –los que recordéis esto ya
tenéis unos añitos- fuertes de soldados americanos para protegerse de los
ataques de los comanches o los apaches con Toro Sentado a la cabeza, en
los que el suelo era de cartón piedra. Un uso muy extendido durante años,
muchos años, pero hace años, muchos años.
Hablando de política con un gran amigo –siempre
terminamos hablando de política- me trasladó un pensamiento que no es
desdeñable –ninguno lo es, de nadie- que establecía una relación directa
entre el cartón piedra y el comportamiento de la izquierda oficial que nos
desgobierna en el país. Creo que lleva razón. Zapatero, al igual que sus
voceros –dicho esto con acento del otro lado del charco- es y se comporta
como un muñeco de cartón piedra. Es como si sus planteamientos, ideas,
discursos, se hubieran quedado anclados en los finales del XIX,
principios del XX. Cuando hablas con ellos, es lo mismo que si
estuvieses hablando con un muñeco de cartón piedra.
No te mates en razonamientos, argumentaciones o
reflexiones. Ellos sencillamente no escuchan porque son de cartón piedra. Se
mueven y mueven sus labios para emitir grabaciones de discos –rayados ya
por el tiempo y el mal uso- en las que siempre dicen lo mismo, con el mismo
tono, con las mismas cantinelas demagógicas y ancladas en el principio de los
tiempos.
Probad amigos blogueros a mantener una
conversación ideológica con ellos. Os daréis cuenta de que su bla, bla, bla
es constante. La solidaridad, la colectividad, el interés público, las
políticas sociales, la igualdad, los derechos de los trabajadores, las
nacionalizaciones, las subvenciones, la derechona… ¿No os parece estar
escuchando al friki Pepiño? Da igual el tema de conversación, ellos
tienen que soltar siempre el mismo discurso, venga o no venga a cuento. Hoy, en
noviembre del 2009, sus cuerdas vocales emiten las mismas palabras que Marx,
Engels, Fourier o Saint Simon. Son, como decía mi amigo, inertes
seres de cartón piedra ajenos al mundo en el que vivimos y lo que es peor,
ajenos a los problemas y necesidades reales que tenemos las personas que
vivimos hoy en ese mundo. Eso explica el constatado y constatable hecho de que Zapatero
y su gobierno –y me temo que la mayoría de dirigentes que le acompañan en
su partido- va por un lado en sus discursos y sus hechos y este país va por
otro.
Un repaso rápido por Zapatero y aquellos que son
sus mejores amigos en el escenario internacional nos sitúa claramente en el
mundo del cartón piedra. El propio ZP, Gorila Rojo Chávez, Evo
Morales, Raúl y Fidel Castro, Mahmud Ahmadineyad… no hace falta
seguir ¿verdad? Todos ellos tienen muchas cosas en común pero hay una
destacable sobre las demás. El rostro tan duro que tienen. ¿Lo veis amigos blogueros?
Lo que decía mi amigo, el cartón piedra.