En Farruquito
se dan cita dos aspectos de la condición humana que, cuando se articulan en torno
a un hecho tan desgraciado como fue el de la muerte que causó, pueden dar con
los huesos de uno en la cárcel. En la cárcel de barrotes y celdas o en la
cárcel del desprecio social, que posiblemente sea mayor condena que la de los
barrotes.
Lo bueno de
disfrutar de los placeres de conducir un lujoso coche –sin carnet de
conducir- dejando las culpas y penas por quitar la vida y el auxilio a un ser
humano para otros. Lo ancho para uno y lo estrecho para el mundo, valiéndose
además de la mentira para conseguir sus fines.
Farruquitos hay unos cuantos por el mundo
adelante. Posiblemente sin ser causa de muerte en la mayoría de los casos, pero
sí con esa enorme facilidad para aplicar siempre que les venga a cuento la tan
conocida “Ley del embudo”.
Sin ir más lejos
en mi ciudad, Aranjuez, tenemos todo un ejemplar. El Concejal de
Urbanismo del Ayuntamiento de Aranjuez, miembro –como ya supondréis
amigos blogueros- del gobierno municipal socialista que dirige el
también socialista alcalde Dionisio.
La
suspensión de pagos –eso que ahora dulcifican bajo la denominación de Concurso
de Acreedores- de Martinsa-Fadesa, que ha puesto una vez más de
manifiesto la profundidad de la crisis que nos niega el engañabobos Zapatero
y la absoluta incapacidad y dejadez del alcalde Dionisio y quienes lo
acompañan en su gobierno para afrontar los problemas que actualmente tiene Aranjuez,
le ha servido a este concejal de Urbanismo para hacer el Farruquito.
La empresa Fadesa
inicialmente y Martinsa-Fadesa en este momento, desarrolló –como
parte de la transformación de Aranjuez gestionado por quien escribe este
blog y por quienes me acompañaron en aquella fantástica empresa- un
enorme espacio residencial en el que se implantaron actividades económicas
determinantes para el modelo de ciudad que en 8 años de gobierno fuimos
capaces de crear.
El alcalde Dionisio
–que en su anterior etapa en la oposición puso todas las trabas
imaginables para impedir este emblemático proyecto- ha obtenido del desarrollo
del PAU de La Montaña –que así se llama la zona en cuestión- una
parte muy importante de los momentos más gloriosos que ha vivido como alcalde y
unos ingresos muy suculentos para las arcas municipales.
La
ineficacia y dejadez del alcalde Dionisio y del concejal de Urbanismo
a la hora de controlar y exigir a Martinsa-Fadesa en su debido tiempo
–llevan en el sillón desde mayo de 2003- la adecuada terminación
de los compromisos urbanizadores que la empresa tenía en La Montaña,
llegando a la ejecución de los avales bancarios depositados en su día por la
misma como garantía de la urbanización, son los causantes de la situación que
se avecina.
No se le
ocurre otra cosa a este imitador de Farruquito que culpar de su
incapacidad y la del alcalde Dionisio al nefasto modelo de urbanismo del
PP de Aranjuez, con José María Cepeda a la cabeza. ¡Vaya
hombre! ¿De que me suena esto?
Y a este
concejal ¿no se le ocurrió comentarle esto al alcalde Dionisio, en vez
de aplaudirle, cuando inauguraba el Gran Casino de Aranjuez –al
que tantas veces se opuso- fruto de la gestión del PP dirigido por José
María Cepeda que el concejal pretende denostar?
¿No se le
ocurrió comentarle esto al alcalde Dionisio cuando inauguraba el
espléndido Hotel Barceló –allí, en La Montaña- fruto de la
gestión del PP de José María Cepeda que el concejal pretende
denostar? ¿Y no se le ocurrió comentarle esto al alcalde Dionisio cuando
inauguraba el nuevo Hospital del Tajo, o cuando se hacía la foto con la
cesión de suelo en La Montaña para que la Comunidad de Madrid
cree la “Ciudad de la Justicia”, o cuando fue a entregar las
llaves del centenar de viviendas de protección construidas por la Sociedad
Local del Suelo-¡vaya, otro invento del gobierno del PP de José María
Cepeda!- en terrenos de La Montaña?
¿O
comentárselo por lo menos cuando el alcalde Dionisio habla de los 3.000
puestos de trabajo que se crearán en el centro comercial que se está terminando
de construir en La Montaña? Por cierto, le podía recordar este Farruquito
local al alcalde Dionisio sus tiempos en la oposición, cuando a la
previsión por parte del gobierno municipal del PP de José María
Cepeda de creación de 3.000 puestos de trabajo en La Montaña,
él contestaba entre chanzas y descalificaciones que serían 300 en vez de
3.000.
¡Hay que
joderse con los Farruquitos de la vida! Solo tenía que controlar, exigir y en su caso ejecutar
el aval bancario y se ha entretenido con las poses para los fotógrafos y le ha
pillado el toro. Y lamentablemente con él a los ciudadanos de Aranjuez.
A ellos les quedó el trabajo fácil y como no lo han hecho, ahora intentan
repartir marrones al más puro estilo de Farruquito.
Se le
conocen dos cosas importantes a este Farruquito de la política local y,
las dos, parece que inspiradas en la forma de actuar de su mentor el alcalde Dionisio.
El enorme marrón que nos vamos a comer los ribereños por su dejación de
funciones frente a la empresa Martinsa-Fadesa y el enorme marrón que
también nos vamos a comer los ciudadanos de Aranjuez por la ilegal
licencia de las 33 viviendas del Montecillo concedida por los
socialistas del alcalde Dionisio.
¡Todo
un Farruquito este señor concejal!
Ha sido
este un post largo, tan largo como sus mentiras.
Hoy sin
duda es para muchos españoles el día esperado durante once meses. Llegan las
vacaciones para los que hacen/mos el parón de 15 a 15. Pero lo más
importante es que hoy es el día de las Cármenes, el día de su santo.
Felicidades a todas, y especialmente –si me lo permitís amigas blogueras-
a una que me tiene pillado el consciente y el inconsciente desde
hace…desde hace toda una vida.
Ya conocéis
amigos blogueros el cariño que le profeso a Pere Navarro, el Director
General de Tráfico, a quien le deseo cada vez que cojo el coche para hacer
un viaje una pronta dimisión o un fulminante cese.
Bueno, pues
el bendito de Pere en su línea continua de buscar las causas de los
muertos por accidente de tráfico en otros y nunca en el estado de las carreteras,
las malas señalizaciones o las normativas injustas –todo esto dependiente
del gobierno al que él pertenece- ha decidido presentar junto con los monjes
budistas un casco con el que los seguidores de Buda en Barcelona
parece que quieren asegurarse el paso tranquilo por la crisis económica que
vemos y vivimos todos menos Zapatero.
Mantras de sabiduría y paz cerca de la
coronilla de los motoristas parece que son un buen camino para evitar
accidentes. Así se desprende al menos de lo dicho, con la participación del Director
General de Tráfico, en la presentación del mencionado casco.
Me pregunto
–sin entrar en valoraciones sobre las posibilidades reales que tiene el
mencionado casco de evitar accidentes- sobre la corrección, la ética para que
nos entendamos, del susodicho Pere al participar en la presentación
comercial de un producto que se pone en el mercado con fines clara y
legítimamente onerosos. ¿No habrá incurrido el Director General de Tráfico
en una clara incompatibilidad? Pero, dejemos esto para los abogados y los
juristas.
¿Os
imagináis amigos blogueros lo que llovería, lo que habría que escuchar
si el Director General de Tráfico hubiese participado en la presentación
junto con la Conferencia Episcopal Española del último modelo de San Cristóbal
–patrón de los conductores- para el salpicadero del coche? ¡Ja!,
habría que escuchar al rojerío progre repartiendo estopa de laicidad.
De todas
formas estos monjes budistas –que parece que tienen buen olfato para los
negocios de ventas- podían trabajar algo más en el tema de los cascos buscando
los mantras, el diseño y los colores apropiados para echar una mano a
más de uno.
Sin
ir más lejos, un casco para que se lo pusiesen encima del turbante el grupo de
musulmanes residentes en las comarcas leridanas de Segarra y Urgell, que
han exigido a los respectivos ayuntamientos que las piscinas municipales
segreguen hombres de mujeres, para que las suyas puedan bañarse al abrigo de
miradas de hombre alguno.
Mantras
de igualdad a espuertas deberían cubrir en su totalidad estos cascos. Y un
mensaje claro en la visera del casco: ¡Ah! se siente. En este país
miramos a las mujeres. Si son guapas dos veces, por guapas y si son feas,
también dos veces, para encontrarles su punto de belleza.
Y
puestos a hacer cascos, uno –da igual que lleve mantras o no- con
dos agujeros para los cuernos, para De Juana Chaos, para que sus
próximos vecinos no tengan que soportar la visión de su repugnante cara
Hoy sin
duda es para muchos españoles el día esperado durante once meses. Llegan las
vacaciones para los que hacen/mos el parón de 15 a 15. Pero lo más
importante es que hoy es el día de las Cármenes, el día de su santo.
Felicidades a todas, y especialmente –si me lo permitís amigas blogueras-
a una que me tiene pillado el consciente y el inconsciente desde
hace…desde hace toda una vida.
Ya conocéis
amigos blogueros el cariño que le profeso a Pere Navarro, el Director
General de Tráfico, a quien le deseo cada vez que cojo el coche para hacer
un viaje una pronta dimisión o un fulminante cese.
Bueno, pues
el bendito de Pere en su línea continua de buscar las causas de los
muertos por accidente de tráfico en otros y nunca en el estado de las carreteras,
las malas señalizaciones o las normativas injustas –todo esto dependiente
del gobierno al que él pertenece- ha decidido presentar junto con los monjes
budistas un casco con el que los seguidores de Buda en Barcelona
parece que quieren asegurarse el paso tranquilo por la crisis económica que
vemos y vivimos todos menos Zapatero.
Mantras de sabiduría y paz cerca de la
coronilla de los motoristas parece que son un buen camino para evitar
accidentes. Así se desprende al menos de lo dicho, con la participación del Director
General de Tráfico, en la presentación del mencionado casco.
Me pregunto
–sin entrar en valoraciones sobre las posibilidades reales que tiene el
mencionado casco de evitar accidentes- sobre la corrección, la ética para que
nos entendamos, del susodicho Pere al participar en la presentación
comercial de un producto que se pone en el mercado con fines clara y
legítimamente onerosos. ¿No habrá incurrido el Director General de Tráfico
en una clara incompatibilidad? Pero, dejemos esto para los abogados y los
juristas.
¿Os
imagináis amigos blogueros lo que llovería, lo que habría que escuchar
si el Director General de Tráfico hubiese participado en la presentación
junto con la Conferencia Episcopal Española del último modelo de San Cristóbal
–patrón de los conductores- para el salpicadero del coche? ¡Ja!,
habría que escuchar al rojerío progre repartiendo estopa de laicidad.
De todas
formas estos monjes budistas –que parece que tienen buen olfato para los
negocios de ventas- podían trabajar algo más en el tema de los cascos buscando
los mantras, el diseño y los colores apropiados para echar una mano a
más de uno.
Sin
ir más lejos, un casco para que se lo pusiesen encima del turbante el grupo de
musulmanes residentes en las comarcas leridanas de Segarra y Urgell, que
han exigido a los respectivos ayuntamientos que las piscinas municipales
segreguen hombres de mujeres, para que las suyas puedan bañarse al abrigo de
miradas de hombre alguno.
Mantras
de igualdad a espuertas deberían cubrir en su totalidad estos cascos. Y un
mensaje claro en la visera del casco: ¡Ah! se siente. En este país
miramos a las mujeres. Si son guapas dos veces, por guapas y si son feas,
también dos veces, para encontrarles su punto de belleza.
Y
puestos a hacer cascos, uno –da igual que lleve mantras o no- con
dos agujeros para los cuernos, para De Juana Chaos, para que sus
próximos vecinos no tengan que soportar la visión de su repugnante cara
Existen
vecinos que por su carácter un pelín peculiar se constituyen en elemento de
discordia continuo. Se podría escribir todo un tratado sobre los diferentes
tipos de vecinos/as que poblamos la faz de la tierra en su parte urbanizada
Un vecino
te puede alegrar o amargar el día e incluso puede llegar a amargarte la vida
entera hasta el punto de determinar tu cambio de residencia.
Indudablemente,
al carácter del vecino hemos de añadir una serie de elementos circunstanciales
que perfilan la mayor o menor incidencia de estos vecinos en nuestras vidas El
hecho de que hablemos de un vecino de la calle, o un vecino del edificio o el
vecino del chalet de al lado influirá en la interferencia e influencia que el
vecino tendrá en nuestra vida.
La mayor
proximidad, el mayor roce, la visión más continuada son aspectos que
indudablemente nos llevarán a sentir una mayor presión del vecino.
Es cierto
que determinadas vecindades no reportan sino alegrías para nuestra vida, aunque
no es ese el tipo de vecino en el que hoy quiero pararme. ¿Acaso no nos alegra
la existencia la vecina del 5º cuando nos cruzamos con ella en la
escalera y durante escasos segundos disfrutamos de su fresca belleza y su
insinuante sonrisa? ¿Acaso no os alegra el día amigas blogueras el
vecino del ático cuando en el portal del vuestro edificio se ofrece,
desplegando su fornida juventud, a subiros las bolsas de la compra –y lo
que haga falta- hasta la entrada de vuestro piso?
Claro que
sí, pero dejemos esos generalizados sueños para reparar durante unos instantes
en los “otros” vecinos. El que tiene la costumbre
–guarra, pero costumbre en definitiva- de tirar la colilla en el rellano
de la escalera, el que deja el portal siempre abierto, la que inmoviliza el
ascensor en el 3º mientras el niño alivia el retortijón que le ha dado
cuando iban a salir de casa, el que baja la basura a las tres de la tarde en
pleno mes de Julio inundando de vomitivos efluvios el tiro de la
escalera o el que lleva la bolsa chorreando aceite desde su casa en el 4º
-vía ascensor- hasta la calle, el que se niega a pagar la comunidad o el que se
empeña en que la comunidad invierta los dineros que no tiene en poner un espejo
hortera en la entrada del edificio.
El que hace
obra en su chalet desparramando los materiales delante de las casas de otros
vecinos o permitiendo que las molestias sean las mismas para ellos que para el
resto de vecinos que no hacen obra, el que disfruta escuchando todas las noche
un par de canciones de las de “chunda, chunda” con los
altavoces a toda pastilla antes de apagar el coche que aparca delante de tu
casa. ¡Vecinos…!
Pero
vecinos al fin y al cabo con los que podremos hablar y entendernos, o hablar y
discutir muy agriamente sin llegar a conclusiones válidas, o hablar para
terminar retirándonos la palabra y hasta el saludo. Vecinos como la vida misma.
La alimaña Iñaki
–mejor dicho Ignacio, que seguro que le jode que le llame así- de Juana
Chaos mata al que no le gusta. Cuando el 2 de Agosto salga de
la cárcel –habrá dejado de cumplir aproximadamente 3.000 años de
condena- irá a vivir al mismo barrio en el que residen familiares de 5
víctimas de ETA. Eso no es crear un problema de vecinos. Es poner a un
asesino al lado de personas a las que seguramente le apetecerá asesinar. También
hay vecinos que matan.
Me
confesaba Moura –ya sabéis amigos blogueros, mi encantadora
y mágica amiga Meiga- a raíz de mi post sobre la corbata de Sebastián,
que es esa una prenda que a los hombres nos da mucho juego. Es cierto, un
trapito de nada nos permite hacer variaciones continuas e infinitas de nuestro
yo externo que en buena cantidad de ocasiones estarán reflejando nuestro yo más
interno. Los colores, la forma de combinarlas e incluso la forma del nudo y si
me apuráis la tensión o laxitud con que el mismo esté en nuestra garganta, son
sin ningún género de dudas –al menos para quien esto escribe- una
manifestación medida y exacta de lo que llevamos dentro.
Es cierto
que algunos más que llevar corbata deberían ponerse un pañuelo en la cabeza
anudado por sus cuatro picos. Igual que no todas las mujeres son capaces de
mover entre sus manos un abanico que nos dé algo más que aire, en el sexo
masculino con las corbatas pasa lo mismo. ¿Acaso amigas y amigos –ya me
estoy pareciendo al de vascos y vascas- blogueros no habéis tenido en
alguna ocasión la necesidad de pedirle a una mujer el abanico que estrangulaba
con sus zarpas para ponerle un pico o una pala entre las manos? ¿No habéis
pensado que cualquier insinuación proveniente de los aspavientos de aquella
revienta abanicos no podía ser mas que una mala jugada del destino?
Pues con
las corbatas pasa lo mismo. Algunos –no por agresivos sino por
antiestéticos- parecen predispuestos a rematarte en un aciago día de los que a
menudo transitamos, hiriéndote de muerte la retina con la pavorosa impronta de
una corbata salida de los infiernos. Hay corbatas que no se tendrían que poder
fabricar y hay hombres a los que el uso de esta delicada y atractiva prenda
–masculina generalmente- debería estarles vetada.
De acuerdo
que la libertad de cada individuo debe estar por encima de estas cuestiones,
pero ¿alguno de nuestros legisladores se ha parado a pensar en la cantidad de
bajas laborales por depresión, que pueden tener en su origen la presencia
diaria de un compañero de trabajo que nos invita al suicidio por no poder
soportar la visión de esa horripilante bestia de colorido mortal que porta
anudada a su pescuezo?
Son los
elementos cotidianos que hacen que unos vivan como si estuvieran en el cielo y
otros como si tuvieran que pagar peaje diario al mismísimo diablo.
Es lo mismo
que ocurre con las fajas reductoras. ¿Alguien utiliza faja todavía? A juzgar
por las enormes lorzas con las que a diario nos cruzamos yo diría que menos de
las necesarias. Carne suave y abundante, admirable y deseada e infinidad de
veces sensual cuando está delicadamente recogida, que se convierte en
desparramada lorza antiestética cuando la moda de pantalón prieto y bajo el
ombligo y la camiseta recortada se apoderan de ella.
¿Os
imagináis amigos blogueros a “Las tres gracias” de Rubens
vestidas como Shakira cuando baila su hipnotizadora danza del vientre?
Pues eso.
Ni dieta
ni gimnasio les debemos exigir. Solo que se vistan mirándose al espejo, igual
que a los de las corbatas agresoras.
¡Visca
Catalunya lliure!
Sí, però ¡lliure de Laporta! parece que fue el grito mayoritario de los
hartos socios del Barça. Aunque los partidarios de la censura al
presidente –aspirante a político- del club barcelonés quedasen a un 5%
del porcentaje que marcan los estatutos para hacer efectiva la Moción de
Censura, lo cierto y verdad es que si este individuo, que preside uno de
los clubs de fútbol más importantes de España, tuviese un mínimo de
decoro ya se habría ido a su casa. El número de votantes –teniendo en
cuenta que nos encontramos en pleno mes de Julio- y más del 60%
de los socios pidiendo su marcha, son datos aplastantes.
Pero está
claro que no se irá. El tiene sus aspiraciones políticas que indudablemente
pretende satisfacer incluso a costa del prestigio del club que preside y,
además, es una cuña nacionalista metida con calzador en el centro de gravedad
de un club deportivo que hoy más que nunca necesitan enarbolar quienes en las
asperezas de las diferencias encuentran su agosto enriquecedor. De todas formas
los socios ya han demostrado que cuatro “viscas” y tres
lagrimitas no los engañan y que a poco que Laporta siga en su juego lo
ponen de patitas en la calle.
En el nuevo
reparto de papeles surgido del congreso celebrado durante el fin de semana por
el partido de Zapatero, tengo serias dudas sobre quién dirigirá a partir
de ahora la “fatoria” de “diterios”,“concetos”
y “exabrutos” que con tanto ahínco y dedicación ha llevado
hasta ahora el friki Pepiño. ¿Seguirá él fabricando las mentiras e
insultos dirigidos semanalmente al Partido Popular o pasará el testigo a
la joven Leire? Casi estoy que me quita el sueño pensar que el friki
no nos muerda los huevos todas las semanas. Quizás sea algo sado, pero me
empezaba a gustar.
El fin de
semana ha sido cansino por las loas continuas en los Mass Media al
emperador Zapatero y el domingo fue especialmente cansado para todos los
que con el corazón en un puño –y el culo en la butaca- seguimos el
trepidante y épico partido jugado entre Federer y Nadal.
Asombroso y magnífico Rafa Nadal y asombroso y magnífico Roger
Federer. Me gustó cómo ganó Rafa y me encantó cómo perdió Federer.
¡Todo un señor y un caballero el suizo! Y también –salvando la
distancia que posa la edad- ¡todo un caballero Rafa Nadal!
Lo malo es
que a Zapatero se le acabaron –hasta las olimpiadas de Beijing-
los balones de oxígeno del sentimiento patrio que el deporte nos trae y que
todo lo disimula. ¿Ahora qué? ¿un poquito de mano abierta con el aborto, un par
de guiños a la permisividad ante el envío al otro barrio de enfermos molestos,
grandilocuentes discursos sobre la creación de un nuevo orden mundial y algún
venenoso sorbo de laicidad?
Vale,
pues que se lo vaya contando al banco, al panadero, al frutero, al cobrador de
la luz y al de la gasolinera. Que se lo cuente él y Leire y el friki
que a mi me da risa.
Solbes, el soporífero ayudante de Zapatero
–eso sí, con rango de Vicepresidente del Gobierno- en esa
obsesiva tarea de engañarnos a los españoles sobre la realidad de la situación
económica que vive nuestro país –y nosotros, que es donde más nos jode-
dice que “se ha reducido la capacidad de ahorro de los
españoles”. ¡¡!!
Ya sé que
me vais a decir que soy un pesado con lo de los matices, pero de nuevo me veo
en la necesidad de manifestarlos. No Sr. Solbes, no. Lo que se nos ha
reducido a los españoles no es la capacidad de ahorro sino la capacidad para
llegar a fin de mes. Este buen hombre –no tengo por qué dudar eso- aún no
se ha enterado –no se quiere dar por enterado, mejor dicho- que el
aumento escandaloso de bienes de consumo de primera necesidad como el pan, la
leche o el aceite –por no mencionar las judías verdes o el arroz- junto
con el pavoroso incremento del precio del crudo –mira que está crudo
comprar un litro de gasoil- y la escalada interminable del precio de las
hipotecas, sumado a abusivos aumentos de suministros de uso cotidiano como la
energía eléctrica, impiden que un número ya muy elevado en este momento de
españoles puedan llegar a fin de mes.
Capacidad
de ahorro… ¡ja! Capacidad de llanto es lo que nos va quedando.
Mientras, Zapatero y sus camaradas dedican el fin de semana a
congregarse en busca de soluciones a los grandes problemas que ellos han
detectado en nuestro país, es decir, el aborto, la laicidad del Estado y
el voto inmigrante que –como todos convenimos- son los asuntos con los
que nos devanamos los sesos cuando las facturas que nos llegan a final de mes
no encuentran acomodo en nuestra cuenta corriente. ¡Qué reales son en sus
mentiras!
La alegría
de los complacientes días de luz nublada que transforma en gris perla el azul
gloria del Atlántico en la Costa de la Muerte, también se deja
turbar por las sectarias idioteces que emanan de la mente y boca de quienes
tienen la potestad de intentar dibujar la vida de los gallegos, incluyendo el
fruto de sus calenturientas y estrechas mentes en el Boletín Oficial de la
Comunidad de Galicia.
Subvencionarán
a los comerciantes que pongan todos sus rótulos, carteles, etc. en gallego. En
nada que nos despistemos, nos meten –al igual que ya han hecho en Baleares-
“dinamizadores” en los bares y restaurantes para vigilar que no
se use el castellano. ¿Cuándo dejarán de copiar a Fidel estos
chiquilicuatres de la política? ¿Qué extraños influjos les traen a estos las
aguas atlánticas? Aunque mejor pensado, esto les pasa justo por lo contrario,
por pueblerinos, por desconocedores de lo que vive más allá de su estrecho
mundo. ¡Que viajen pues! Que vayan a los Sanfermines. ¡Que corran
delante de los toros!
Ir a
trabajar sin corbata, cambiar las bombillas de casa y ponerlas de bajo consumo
y regular las luces de los semáforos, parece que son las mejores ideas que
pueden poner encima de la mesa Zapatero y su recua para combatir la
enorme crisis que nos aflige. ¡Todo un dechado de imaginación y talante
–no talento- por parte del patriota ZP!
De
agradecer lo de la corbata, aunque no sé si el alivio de la prenda compensará
el aumento de la temperatura, pero independientemente de esto espero escuchar
de un momento a otro a la miembra del gobierno/a Dª Bibiana, porque se
mire como se mire, la medida adoptada por el revienta bolsillos Miguel Sebastián
es sin ningún género de dudas claramente desigual en su repercusión en hombres
y mujeres. Es una medida machista que una vez más establece diferencias
ventajosas para los hombres en detrimento de la oficializada igualdad.
A los
hombres nos invitan –más bien nos obligan al subir la temperatura del
aire acondicionado- a prescindir de una prenda de nuestra indumentaria bastante
generalizada, proporcionándonos así una comodidad mayor a la hora de realizar
nuestro trabajo, por lo que se establece inmediatamente el agravio frente a las
mujeres.
¿Ellas han
de soportar el aumento de la temperatura en el interior de los edificios
públicos sin poder quitarse alguna prenda de ropa? Machista, puramente machista
la medida. Pero he aquí que cualquiera de los hombres que caigamos en la
tentación de socorrer en este envite a las féminas, proponiendo que aligeren su
ropa para estar en igualdad de condiciones de comodidad, seremos tachados
–y seguramente lo harán públicamente con todo el bombo que los progres saben
dar a esto- de machistas recalcitrantes y con toda seguridad nos señalarán
públicamente como obsesos de la cosa sexual.
¡Pues
vaya lío ha montado Sebastián!
Me imagino que Dª Bibiana estará estos días algo acojonada por las
reprimendas públicas que ha recibido de sus superiores –seguro que a la ViceVogue
la ve más como a un hombre que como a una mujer- y lo que menos deseará es
meterse en camisa de once varas para igualar el tema de la corbata. Además, si
se le ocurriese meter baza, ¿qué prenda eliminaría?, ¿lo sometería a votación?,
¿habrán llegado al fin de sus días el uso de fajas reductoras? ¡Vaya lío don
Miguel, vaya lío!
La
reducción del consumo de energía eléctrica regulando los semáforos la tengo más
clara. Me imagino que consistirá en eliminar la luz ámbar. Verde o rojo. Pasar
o no pasar. Con decisión, como este gobierno frente a la crisis.
Menos mal
que frente a tanto ridículo y tanta mediocridad, la vida nos va ofreciendo
momentos para libarla. En Galicia, a la orilla del Atlántico infinito de vida,
una maravillosa temperatura de 19o permite vivir todos los ritmos y
la noticia de la liberación –sin el calumnioso apoyo del gorila rojo- de Ingrid
Betancourt por parte del ejército colombiano es una bendición del cielo,
igual que lo es oírla. En Colombia hablan muy bien el español y le
tienen declarada la guerra a los terroristas. Igual que en España ¿no?
Dice la ViceVogue
que “de otras situaciones peores hemos salido” y no le falta
razón. Habría que añadir un simple –aunque me temo que abismal-
comentario a la afirmación de la mano de hierro de ZP. Cuando hemos
salido de situaciones peores no gobernaban ellos. Las mentiras de Zapatero,
las engañifas hilarantes de Solbes, los insultos facturados por el friki
Pepiño o los asaltos a mano armada al bolsillo de los consumidores de Sebastián
no podían tener ningún efecto –ni bueno ni malo- por el sencillo hecho de
que ellos no gobernaban.
Fueron
otros, con nombres y apellidos conocidos, los que nos sacaron de situaciones
mucho peores –de momento, ya que la cuesta abajo se va inclinando más a
medida que van pasando los días- a pesar de las trabas de los socialistas.
Fueron los mejores, aunque haya un empeño -¿generalizado?- de denostar
sus figuras y su recuerdo, los que consiguieron poner a una España
hundida por la corrupción instalada durante los gobiernos de FG en
situación de privilegio y reconocimiento tanto interno como externo.
Fueron
otros con nombres demonizados por la maquinaria que hábilmente dirige el friki
Pepiño, nombres como Aznar, Rato, Acebes, Zaplana, Cascos, Arenas,
Rajoy, Aguirre, Montoro, de Palacios, Mayor Oreja, Trillo, Michavila, del
Castillo, Costa…y un largo etcétera de valiosos políticos, los que
llevaron a España a una situación de prosperidad como nunca habíamos
imaginado, que en cuatro escasos años Zapatero ha dilapidado
penosamente.
¡Claro
que lleva razón la ViceVogue!, pero no son ellos los capaces para afrontar
la difícil situación con la que nos enfrentamos.
¿Acaso
puede ser la solución para esta enorme crisis económica que empezamos a padecer
la escandalosa subida de la energía eléctrica acordada por el gobierno de Zapatero?
Visto lo visto, pretenden que volvamos al tiempo de las lámparas de carburo o
al uso de velas para alumbrarnos. La sociedad del bienestar construida con el
esfuerzo de casi todos, pretenden liquidarla con su incompetencia unos pocos.
¿Qué
seguridad jurídica podemos tener cuando el gobierno de Zapatero, por
decreto, deja sin efecto la tarifa nocturna a la que estaban acogidos cientos
de miles de hogares españoles? ¿Quién les paga la adecuación de la instalación
al capricho del gobierno? ¿Quién se hace cargo del enorme desembolso que les va
a suponer el cambio de sus aparatos de calefacción? ¿Hay derecho a semejante
atropello?
Nunca he
tenido tarifa nocturna, pero me indigno al pensar en cómo un gobierno que se
besa a sí mismo, que está encantado de haberse conocido, que se ha querido
colgar cientos de veces la bandera del reparto solidario del dinero común de
los españoles, puede actuar de forma tan vil.
Lamentablemente
para Zapatero y sus voceros ya pasó la fiebre que nos envolvió a todos
con el triunfo de la selección española de fútbol en la Eurocopa.
Comienza el mes de Julio y los que no tienen ya agotada la línea de
crédito de sus tarjetas, están dudando sobre las vacaciones. Muchos saben que
en Octubre -como muy tarde- la realidad que Zapatero oculta con
la semántica les abofeteará en plena cara.
Todos
sabemos que “ellos” nunca nos sacarán del abismo. Solo saben
mentir y ni siquiera se atreven a decirnos qué diccionario debemos utilizar
para entenderlos. Posiblemente “la fuerza del cambio”
consista en obligarnos a todos a convertirnos en semantistas. ¡To the shit!
¡Maravilloso! El cálido sol vertiendo sus
preciosos rayos sobre la desierta playa atlántica en un rincón gallego. Un
oasis de paz y energía para deleite de los sentidos y los sentimientos. Uno de
los rincones vividos y narrados por Moura. La acariciante brisa de ese
mar de vida, de ese océano que traslada historias reales, dejando respirar el
aroma de lo inmenso, de lo incuestionable, de lo cierto.
Sentado
en una roca, dejando mecer el tiempo al compas de las olas, sintiendo sobre la
piel 21o de sol, de viento, de luz y de vida, huido de los
cerca de 40o que atosigan a la mayoría de la piel de toro,
uno no para de maravillarse al recordar el rio de banderas españolas que han
inundado nuestro país a lo largo de las últimas semanas.
Quienes
hayan empeñado su esfuerzo y acción en denostar la representación simbólica que
ostenta ese sencillo trapo de dos colores, habrán caído en la cuenta de lo
baldío de su empecinamiento. No vamos a hablar de los que en supuesta
representación de una parte del pueblo vasco han deseado públicamente la
derrota de la selección española de fútbol -¡vaya obsesión de los Mass media
rojos en llamarle “la roja”! en sus decisivos
enfrentamientos con Rusia y Alemania. No vamos a hablar –al
menos yo- de ellos, sencillamente porque son tontos y, sinceramente, ya me he
cansado de tanto tonto como anda suelto por ahí adelante.
Si
bien es cierto que la ausencia de una letra oficial –la no oficial existe
hace ya muchos años- genera una exasperante frustración a los aficionados
deportivos, sobre todo ante eventos tan destacados como la reciente Eurocopa,
en esta ocasión, de manera natural hemos convenido todos en utilizar un símbolo
bajo el que cabemos todos. La bandera de España.
No
se trata de extrapolar el evento deportivo al ámbito de la política, no Quienes
vayan por ese camino cometen un error de bulto. Se trata de poner de manifiesto
cómo los ciudadanos vamos en muchas ocasiones por delante del discurso político
y en otras incluso al margen. Los ciudadanos, cuando queremos expresar nuestra
comunión con un hecho que entendemos representativo de nuestras ilusiones y
sentimientos, tenemos muy claro qué símbolos nos representan, qué símbolos
amparan nuestros sentimientos como nación.
Lo
demás son gaitas, cuchufletas y mamoneos. ¡Qué bonita luce España cuando
nuestra bandera luce en todos los rincones!
¡Qué
bien jugó la selección española de fútbol!Ni siquiera la presencia del gafe Zapatero
pudo torcer su buen juego.¡Enhorabuena!