SOY COMUNISTA

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Enviado a las 13/09/2008 01:54:32
Intímate

Intimate massagers. Así se llama esto, un aparato que ha sacado la firma Philips y que por lo visto da gusto con él. La noticia aparece en Libertad Digital, por eso la traigo, no os creáis que soy un viejo sindicalista verde.

Dicen que sirve para él y para ella y que estos aparatos, en general y no sólo los de esta marca, se siguen vendiendo muchísimo pese a la crisis; ya se canta siempre: la cosa no tiene enmienda.

La gama consta de varios modelos, de entre los cuales uno se llama "dúo" (es ése de ahí arriba, y no consigo hacerme a la idea de cómo se puede utilizar a no ser que uno sea marcia-ano).

Entresaco algunos párrafos del artículo, que por otra parte os diré que no tiene desperdicio:

El aparato que ahora ha empezado a comercializar Philips consiste en un pequeño objeto que cabe en la palma de la mano, de tacto agradable…

Ya lo puede ser, porque vale ciento y pico euros la monada, y con lo corto que es; y que tampoco se le ve agujero…

…según explica la propia página web de la empresa, que puede usarse bajo el agua, con lubricantes e incluso calentarlo antes de su utilización.

Yo no sé si me lo compraré pero, desde luego, debajo del agua no lo pienso usar, ni por mucho que las pilas sean de bajo voltaje. En cuanto a calentarlo… quizá, para ponérmelos en la cama cuando llegue el invierno (se me reventó la bolsa de agua caliente).

La casa comercial lo promociona con frases tan sugerentes como ésta:

"Nuestros Intimate Massagers os permitirán a ambos experimentar en excitantes nuevos caminos, aumentando vuestro placer íntimo mientras explorais vuestra sensualidad juntos"

En fin, si os interesa ya sabéis: Intimate massagers, para él y para ella, para el niño y la niña, como los caramelos de menta: carmelos de menta para tener a la niña contenta.

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Enviado a las 25/08/2008 21:46:35
Aspirantes

 

Albert Rivera se queja en este artículo, entre otras cosas, de que el PP ponga flores del día de la diada ésa. Afirma que el día de Cataluña es el día de San Jorge, como es lógico, y que, como es lógico también, ésa es una fiesta imaginaria; yo diría más bien inventada, sin base histórica. Es el separatismo, así se comporta, son los que, también según recuerda Rivera, llaman fascistas a los que utilizan la bandera española. Yo añadiría que, en el caso de ERC y otros partidos, es la degeneración más escandalosa de la izquierda; el fin primordial no es la cacareada igualdad ni la lucha de clases famosa ni esas cosas de los comunistas, sino algo que es común a otros partidos de derechas como CIU o el PNV: el separatismo. Así es como se le debe llamar y no nacionalismo: separatismo. Nacionalismo era lo de Hitler, la exaltación de la raza aria, la creencia en la superioridad de su nación… pero de una nación existente, reconocida internacionalmente, como lo era y lo sigue siendo Alemania. Cuando un provinciano tiene aspiraciones nacionalistas… pues eso mismo, se queda en un aspirante a nacionalista, pero por el momento es sólo un separatista. El loco de Sabino Arana, el esquizofrénico, en un arrebato de megalomanía llamó al partido que fundó "nacionalista" sin tener más nación que España pero pretendiendo que su nación fueran las tres provincias vascas del norte; pretendiendo, pretendiendo, la palabra lo dice: pretendientes nacionalistas, no nacionalistas.
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Enviado a las 18/08/2008 19:30:32
Cáritas y caritas

 

Una avalancha de trabajadores recurre a Cáritas porque el dinero no les llega para pagar las hipotecas. Evidentemente, esto demuestra que el Gobierno ha sido superado por la situación. Pero Cáritas no está para eso, Cáritas está para ayudar a los que no tienen ningún sueldo, para ayudar a los que no tienen ni techo ni a veces ropa y, por tanto, ni siquiera tienen hipotecas; eso sería un lujo para ellos. Cáritas está para ayudar a los que no hablan de llegar a final de mes, porque para ellos es igual el final del mes que los días de en medio; nunca tienen nada más que lo que se les quiera dar.

 

Siempre se ha confundido el importante matiz que existe entre pobres y clase trabajadora; la segunda es a la que tradicionalmente, y supuestamente, en muchos casos, ha ayudado la izquierda, la primera es a la que ha ayudado Cáritas y otras organizaciones; generalmente religiosas.

 

—Ayúdeme, madre —dicen a la monja— que el sueldo no me llega para pagar la hipoteca.

 

Y supongo que la monja contestará, desde la puerta de su centro de caridad, algo así:

 

—No puedo, hijo, fíjate en esta cola de harapientos, a ellos no les llega ni para tener un sueldo como a ti. Votaste al PSOE, supongo, ve a ver si ellos pueden hacer algo, que además quieren cambiar el contrato Iglesia-Estado para que tengamos menos para dar al que lo necesita. Diles que ayuden menos a sibaritas homosexuales que piden operaciones de sexo, diles que subvencionen menos las lenguas autóctonas, diles que dejen en un plano secundario las ayudas a los caprichosos y se ocupen más de las primeras necesidades; así seguro que todos ayudaremos más a los que tienen necesidades de ésas que comprometen la vida misma.

 

 

Qué razón tiene la monja que imagino, qué razón.

 

 

Si esto sigue así, empeorando, quizá la gente empiece a pensar en los que menos tienen y ha darse cuenta de que los gobernantes de izquierdas, de lo que se cree que es la izquierda, mejor dicho, en realidad, ni existen ni nunca existieron.
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Enviado a las 09/08/2008 19:56:41
Queee no.

Eso es lo que hay que repetir a los nacionalistas: queeee no. Lo mismo que hacemos con ese niño que insiste en irse a jugar donde está el jarrón chino, lo que conlleva el riesgo de que lo rompa. El niño se va una y otra vez a esa zona prohibida, pero la madre no deja de repetir, por muchas veces que vaya, "queeeee no, niño, que no". A cada declaración nacionalista que sale en los medios debería aparecer inmediatamente otra declaración, por parte de algún importante político nacional, o del propio Rey, en la que se dijera un qeueeee no.

En la Constitución está claro que el país, la nación, es España, en la Unión Europea también está claro, y en los Estados Unidos y en China —como podemos comprobar precisamente ahora con esto de los Juegos—, está claro por que es la realidad, España es una nación oficial, legal, reconocida. Sin embargo, la oficialidad tiene fuerza no por el hecho de reflejarse en papeles, sino porque es también lo que conoce todo el mundo. Y sabido es que los separatistas utilizan el método de repetir muchas veces, y todos los días, cosas ilegítimas a más de irreales para que el pueblo termine de asumirlas como verdades, como derechos no concedidos. Hace igual que ese niño que insiste, que con frecuencia chantajea a los padres y que incluso en muchas ocasiones se lleva el pato al agua; pero aún así, no se le deja de decir: queee no. Es fundamental porque de esta manera al niño, aun consiguiendo a veces lo que quiere, le queda en su conciencia el peso de que ha logrado algo que no está bien que haya conseguido; y si tiene hermanos también ese queeee no les sirve de ejemplo.

No nos vamos a engañar, ya sabemos que los grandes partidos están cogidos, y por los cataplines, por los partidos nacionalistas, necesitan a éstos unas veces sí y otras también para formar Gobierno. Pero aunque los separatistas siempre consigan alguna concesión, que no falte por parte de los partidos grandes ese queeee no, y que éste sea como un resorte, como una respuesta automática que aparezca en la Prensa debajo de cada titular con pretensiones nacionalistas.

No ocurre eso que digo sino lo contrario, los políticos nacionales cada vez dicen menos queee no, han claudicado, han dicho para sí; "date por jodido".

Así no es de extrañar que cada vez haya más jóvenes que realmente no sepan cuál es la realidad, no sepan qué es oficial, legal, y qué es ilegítimo; y lo peor es que muchos creen que la cosa es al revés, que la realidad es falsa y la falsedad es la verdad oficial.

Pues una y mil veces: queee no. Vamos, esto si queremos que no nos rompan el jarrón.

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Enviado a las 05/08/2008 20:56:34
Ciudadanos
Lo he oído por la radio, no sé si esa señora era ministra o qué cargo podía tener; ha sido un flash captado con los oídos en vez de con los ojos, salía de casa en ese momento y no me he enterado de más. Sólo he oído algo así como que protestar por la liberación de de Juana era hacerle un flaco favor a la democracia. Mientras andaba por este horno en forma de calles vacías, pensaba en ello. Y no sé cómo, me ha venido a la cabeza algo que dijo Sabater hace bastante tiempo: "La idea de España me la sopla" No parece que un pensamiento tenga mucho que ver con el otro, y por eso precisamente me he puesto a pensar en qué podría haber unido ambos. Sabater se justificó en su día diciendo que a él lo que le importaba eran los derechos de los ciudadanos, que esas exaltaciones de la idea de España las dejaba para otros. Y ahora caigo en que esa señora que hablaba por la radio también ha nombrado la palabra Derecho; Estado de Derecho, concretamente. Quizá tenga que ver con esto lo que me ha llevado a unir ambas declaraciones, tal vez a partir de ahí he buscado los puntos débiles de las dos.

Sabater se olvidaba de que la idea hace referencia al significado del término; sí que es importante, es lo importante. España, como término, es una palabra, un conjunto de letras, pero detrás de ella hay una idea que engloba esos derechos y mucho más, como las obligaciones, sin las cuales no pueden existir los derechos. El obrero tiene derecho a cobrar porque trabaja, pero no podría tener ese derecho si no fuera porque el empresario tiene también la obligación de pagar por ese servicio, por ese trabajo.

Al catedrático, al señorito universitario, al rojo de salón, se le olvidaba algo que no debería olvidar un profesor de ética. Pero es que hoy en día hablar de obligaciones está muy mal visto, los políticos y los mamporreros de los políticos tienen que hablar sólo de caramelos, de derechos, para que les voten, no recordar lo desagradable o lo que puede costar trabajo cumplir, las obligaciones. Eso no les conviene. De ahí precisamente que no guste recordar que el ciudadano tiene la obligación de no matar, de hablar la lengua común, de respetar los símbolos de su país, como puedan ser la bandera o el propio cristianismo tan unido a nuestra historia, y de tantas cosas que son necesarias.

En cuanto a la mujer ésa, que de verdad que no sé si es del PSOE o de ETA —qué triste resulta que esto no sea una broma— debería pensar que los favores no se hacen o se deben hacer a la democracia, sino a las personas; sean éstas ciudadanas o no. ¿Sabéis como diferencia este viejo sindicalista ambos términos? Un ciudadano es un número de carné de identidad, un número de identificación fiscal, un número de cuenta en el banco, un nombre, un conjunto de letras metido en un ordenador del censo, un voto cuando toca votar, etc. Los ciudadanos son personas, pero no todas las personas son ciudadanos; un niño que nace en la selva y lo crían los lobos es una persona, pero no un ciudadano, por ejemplo. El ciudadano es la persona que interesa al político, por eso ellos no dicen nunca personas; es la persona activa, rentable… Las que no son ciudadanos no es que no les interesen, es que creen que ni existen.

Estoy harto de la izquierda y de su discurso falso, la detesto precisamente porque la conozco.

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Enviado a las 01/08/2008 20:41:50
La línea editorial de ABC en aquellos días rozó la traición a España.

Digo en el título "rozar" por no ser más duro. Y es que lo que va a ser la base de este escrito se me ha ocurrido porque un recuerdo, ya algo lejano, me ha asaltado a media noche; no a media noche, sino de madrugada, pero es que el calor me ha despertado y, al interrumpir éste mi sueño por la mitad, pues para mí ha sucedido a media noche. Os parecerá que la cosa no viene a cuento ahora, y quizá es así, sin embargo, es de lo que me apetece hablar; tanto como si se tratase de una noticia reciente.

Os acordaréis de ese militar, de ese General, al cual destituyeron por recordar el artículo ocho de la Constitución. Es una de tantas iniquidades entre ésas que han quedado ahí sin que se haya puesto remedio, sin que se hayan restituido los derechos ni el honor del afectado. Aquel militar, cuyo nombre lamento no recordar en este instante, no cometió ninguna violación, no hizo nada prohibido porque no dio una opinión política en ningún momento. Ante unos hechos objetivos que se estaban dando, y que se siguen dando hoy, como lo son la retirada de las fotos del Jefe del Estado, banderas españolas, etc., de distintos estamentos oficiales; como lo son tantas manifestaciones, por parte de políticos locales, a favor de la separación nacional de Cataluña y Vascongadas, como lo fueron las propias palabras del presidente afirmando que el concepto de nación es discutible, como lo es el Estatuto o la pretensión de referéndum de Ibarreche y tantas otras cosas más, ante esto, repito, y apoyándose en estos hechos objetivos, recordó que si la situación terminaba en la ruptura de la unidad de España el Ejército estaba facultado para intervenir.

No fue, por tanto, una opinión política y, por consiguiente, ningún desacato respecto de la Constitución.

Si embargo, una masa de opiniones insultantes se echó sobre la persona que simplemente había recordado ese artículo ocho; se le llegó a llamar golpista por esto, por mencionar un artículo de la Constitución, por citar una ley. Y encima, después, el simulacro de ministro de defensa de entonces, Bono, actuó contra el militar.

Desde mi punto de vista, en este momento se puso la guinda al plan de acoso y derribo que se empezaba a diseñar desde dentro contra el Estado; creo que fue crucial, personalmente fue cuando yo dije: no les para nadie.

Ese militar era también un trabajador, un trabajador al que se le había suspendido en su empleo sosteniendo una falsedad, una "interpretación" interesada y a favor de los planes de los separatistas y de los asesinos de la ETA. Los sindicatos, que están para defender al trabajador que sufre situaciones injustas sea cual sea su desempeño y su ideología, tampoco hicieron nada. Al día de hoy todos nos hemos olvidado de este hombre, de este trabajador, y nadie se acuerda ya; como si una injusticia no se pudiera reparar por lo menos mal que bien.

Y quién es la empresa en este caso, me podría preguntar algún excompañero sindicalista.

Buena pregunta (me digo yo mismo).

Desde que se profesionalizó el Ejército, la empresa es el conjunto de los contribuyentes; pero el que hace efectivo los pagos es el Gobierno, y también es él el que decide las subidas de los salarios de los militares. ¿Nos acordamos de aquella subida peloteril de sueldo que Bono puso en práctica cuando el Ejército estaba de uñas por todas estas situaciones? Al Gobierno es al que hay que hacer la reclamación. Si se dice que el poder judicial ha perdido la independencia y que ésta ha sido absorbida por el poder político, pues lo mismo se puede decir del el poder militar. Los militares de ahora, profesionales, son acallados fácilmente por los políticos: mira que te pago menos, mira que si me haces caso te subo un equis por ciento.

Ya no hay peligro de golpes, que nadie tema eso, está perfectamente controlado por el poder político; el Ejército está capado, ya no es "peligroso". Pero que no se vea lo expuesto como una crítica al gran logro de Aznar al conseguir profesionalizar el oficio de soldado; tiene muchas ventajas, eleva al militar a la categoría de persona, con un sueldo como el de todos los trabajadores, aunque también tiene algún inconveniente como el citado: la empresa es la peor de todas las empresas, el Gobierno (vaya comunista más raro, diréis). Pues sí, sí, es la peor con mucho, suele pagar menos que la empresa privada, a veces mucho menos, y es más difícil defender a la persona que trabaja para el Gobierno que a ninguna otra, porque el Gobierno tiene más poder que cualquier empresa normal. Encima, si el Gobierno va de rojo —si viste de rojo como el de ahora— apaga y vámonos, ya que, como muchos trabajadores son de izquierdas, caen en un síndrome de Estocolmo y no quieren ni ser defendidos, prefieren ser solidarios con sus líderes e ir al matadero como borregos hasta que los sangran.

Me he alargado mucho —uno se pone a hablar consigo mismo mientras escribe y se enrolla, ya lo sabéis— y no he explicado el porqué del título.

En aquellos días, cuando lo de este General, el editorial de ABC puso verde al militar porque decía que si no respetaba la Constitución y demás. Bien es cierto que Antonio Burgos, creo que ese mismo día, escribió una magnífica columna ensalzándolo; en el propio ABC, claro. Desde entonces y hasta hace poco, cuando bajaba al bar en el que leo —o miro, tendría que decir— el periódico, sólo echaba un vistazo a las cuatro cosas del ABC que se podían ver; pues eso, el chiste de Mingote, algunas columnas de opinión…

Por qué me pareció tan traidor a España como digo ese editorial y algunos otros más, y algunas terceras… Bueno, ya lo he explicado arriba, pero además, aun entendiendo como una opinión política, con mucha mala fe, ese recordatorio del artículo ocho que hizo el militar, la Constitución es básicamente un conjunto de leyes, un compendio de reglas que son con frecuencia difíciles de conjugar todo lo bien que quisiéramos, entre las cuales lo que debe prevalecer siempre es la esencia, el espíritu constitucional. Si en un libro de reglas de civismo, por ejemplo, se dice que está mal romper el cristal de un armario, pues cualquiera se da cuenta de por qué se dice eso, y no hace falta que dé más detalles yo aquí, todos sabemos cuál es el espíritu del civismo, lo que pretende, para qué sirve. Así que, dicho esto, a pesar de lo que rece ese artículo, ya sabemos que lo que está acorde con el civismo, en caso de que se declare un incendio, por ejemplo, es romper el cristal del armario en el que se encuentra el extintor; porque lo prioritario es apagar el fuego. El General de nuestro Ejército, éste al que se humilló de esa manera, éste al que se linchó, ni siquiera rompió el cristal, mucho menos sacó el extintor; se limitó a decir que en la Constitución ponía que, en caso de que la unidad de España llegara a peligrar más seriamente, habría que romper el cristal y sacar el extintor.

¿Qué opinaríais vosotros de una persona que, en un incendio, recriminara a otra por sugerir que si no se consigue controlar el fuego habría que sacar el extintor?

Bueno, opinaríais que los dos están tontos perdidos, porque mira que sugerir eso en vez de actuar rápidamente… Cómo para andar pidiendo opiniones, y de forma tan educada.

Bien, pues eso es lo que hizo el responsable de aquel editorial, poner de delincuente para arriba a un señor que, muy moderadamente, sugirió que antes de que se rompiera la unidad de España habría que actuar. Es obvio que la actuación acorde al espíritu constitucional fue la del militar y no la del nefasto escrito que apareció en ABC; traidor al cien por cien y lamentable (lo de otros medios afines al gobierno fue peor, no hace falta decirlo).

Y ahí está hoy el responsable de aquel periódico, el que permitió que saliera a la luz el editorial —no sé si el que lo escribió— ahí está un traidor más a España, quejándose porque se ha herido el honor que él mismo se empeñó en perder ante muchos de sus lectores.

(Salgo a cenar, pero, si no puedo ahora, mañana o cuando pueda contestaré a vuestros comentarios como siempre hago; un saludo muy cordial).

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Enviado a las 26/07/2008 23:42:59
Vicios a los que nos acostumbramos
Había dicho en mi anterior y primer post que no iba a hablar de política, que iba a contar cosas de mí. Ése era mi propósito sincero, como también lo era el esperar al lunes, por lo menos, para publicar sólo una vez cada nueva semana, dado que tengo que tener cuidado con los "vicios". Con el tabaco, por poner de ejemplo la cosa que más me puede, es imposible; lo he intentado todo y a lo más que he llegado ha sido a controlar la dosis de veneno fumándome cinco pitillitos al día. Pero enseguida, a la tercera o cuarta jornada del esfuerzo, cae un séptimo cigarrillo, y un octavo, y así hasta una cajetilla o a veces más. Y vuelta a empezar, vuelta a reducir la dosis.

 

Tengo un amigo que es un verdadero adicto a Internet, no descansa, no para. Y cuando digo que es un adicto a Internet es que no lo es en general al ordenador, porque eso no es exactamente igual, él es concretamente adicto a Internet; hasta el punto de que si un día la línea está mal y no puede conectarse se pone histérico. Cuando le pasa algo parecido me llama por teléfono y comienza a quejarse tal que si le hubieran matado al perro.

 

Le suelo recomendar que haga como yo con el tabaco, que se ponga un plan de control, pero él no reconoce que su actitud no es normal. Chico, si se te va Internet, lees, paseas, que ahora es verano y no hace frío, ves la televisión, llamas a alguien… o incluso escribes en el propio ordenador o juegas con alguno de sus programas. Pues no, él se bloquea y no sabe más que cagarse en la madre que parió a su línea telefónica hasta que vuelve a poder poner sus emails y sus cosas en los foros y en los chats. Si además dijeras que es un hombre que no tiene dinero para salir o divertirse de otra forma, que vive en el polo norte, aislado entre osos y pingüinos, metido en el culo del mundo… pero qué va, vive en Princesa, en Madrid, rodeado de bares y de ambiente, bien comunicado…

 

Precisamente, hoy mismo después de comer, le he llamado por si se quería venir a casa a tomar café; mi hija no ha podido acompañarme, como hace siempre casi todos los sábados, y me apetecía charlar un poco con alguien. Pues nada, que tenía que poner emails a muchos amigos y que mejor otro día.

 

No es cuestión de que acabe por contar aquí todas las dichas y desdichas de este antiguo compañero de trabajo; jubilado hace poco, igual que yo.

 

Y como tenía ganas de hablar y la tarde estaba calurosa para pasear, al final me he puesto yo también a escribir con el objeto de publicar lo que va a ser este segundo post mío; perdonadme si me extiendo mucho.

 

Pero entre renglón y renglón que escribo, echo un ojo a las noticias, y no puedo evitar que alguna me haga enfadar y al final no voy a ser fiel a mi promesa de no hablar de política. ¿De política, es la Lengua un tema político? Es que la noticia en cuestión es ésa que aparece en Libertad Digital en la que Blanco llama "separadores" a los que han firmado el manifiesto por la lengua; pues yo lo he firmado, me ha sentado muy mal que haya dicho eso. Como sindicalista que fui, he sido algo parecido a un político en ciertos aspectos. Este señor debería tener mucho cuidado; su papel como vicesecretario del partido del Gobierno le permite exasperar, picar, pinchar e incluso insultar con moderación al otro gran partido, son gajes del oficio asumibles por la democracia, pero al insultar a los firmantes de ese manifiesto está insultando a mucha gente que no es del Partido Popular y que no tiene nada que ver con la política; incluso está insultando a algún comunista, y de igual manera ocurre cuando menosprecia a los católicos y cristianos en general. Un boxeador no puede pegar al público; por muchas razones, entre las que se encuentra la de que el público es el que paga, el que da de comer al boxeador. Así que el señor Blanco está insultando a quienes pagan su sueldo; "separadores de siempre", nos llama. La ironía y el cinismo agresor y lacerante de sus palabras ni siquiera me parecen dignos de ser comentados, lo entiendo como la típica estrategia del diputado provocador: decir lo contrario de lo que es, llamar enano al gigante, acusar de tu pecado al otro. Lo de todo los días en este señor: ¿Qué es provocación?/ ¿y tú me lo preguntas?/ Provocación es José Blanco.

 

Por eso que acabo de decir me sorprende que Internet hoy no sea un clamor contra José Blanco, me sorprende que no se esté pidiendo su dimisión; igualmente que me sorprende que no pase esto en otros medios de comunicación. Será porque he sido sindicalista, pero enseguida estoy presto a pedir la dimisión de todo político que con cualquier acto (insultos, abuso económico, de poder, etc.) vaya contra una mayoría representativa del pueblo que no tiene por qué soportar los desprecios de esos políticos que, al fin y al cabo, no son más que una especie de empresarios abusones y muy poco modélicos

 

Tristemente lo que pasa hoy es que al pueblo no lo defiende nadie, salvo la iglesia, algún medio de comunicación y poco más, los sindicatos están vendidos al capitalismo socialista, que está resultando el peor de la historia, el más injusto, el más dañino para el débil; toda la izquierda está vendida a su propio capital y a su comodidad, es asqueroso. Y lo más triste de todo es que parece ser, por lo que nos vamos enterando al oír y al leer a los buenos historiadores, que la cosa fue así siempre; la izquierda nació podrida. En esta democracia todo nos ha ido envolviendo como a mi amigo Antonio (el de Internet) de una forma malsana, drogodependiente, la mentalidad fraudulenta nos ha ido acostumbrando y por eso aguantamos sin levantar la voz todas estas injusticias. Hemos caído en esa dinámica, en ese mal vicio, hemos perdido como conjunto social la capacidad de reacción.

 

¡BLANCO, DIMISIÓN!

 

Un saludo, camaradas.
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Enviado a las 24/07/2008 03:57:58
Soy comunista
Espero ser bienvenido y yo también quiero dar la bienvenida a todos.

 

Sí, soy comunista, pero vengo en son de paz. Mi padre fue minero, como el de la canción de Víctor Manuel. El hombre murió joven, de triquinosis, al igual que muchos de sus compañeros. Se le fue la vida mientras levantaba el puño y entonaba con un soplo de voz la Internacional. Naturalmente, un suceso así no podía dejar de influir en mí; nací rojo, como las amapolas, como las fresas, como la sangre…

Pero yo no he venido aquí a hablar de política; aunque, como resultará obvio, si he elegido este lugar para escribir es porque no puedo soportar este simulacro de Gobierno de España, no puedo aguantar a este conjunto de imbéciles (perdonadme por la expresión) que está llevando nuestro país a la ruina; a la ruina económica, a la ruina moral, a la ruina de los sentimientos, a la ruina de la honradez y a la ruina de todo. Estoy harto de políticos que actúan como jovenzuelos imberbes y soberbios, estoy harto de tiralevitas, de tirillas, de señoritos que engatusan a los trabajadores menos favorecidos y a los pobres. Si bien, la verdad, es que ya ni siquiera se molestan en engañar a éstos, ahora les basta con hacer como si no existieran, ahora la atención está puesta en captar el voto del homosexual (de los que muchos de ellos no tienen la culpa, eso es cierto) del separatista, del delincuente e incluso del asesino; nada tan extraño, porque alguno de éstos lleva sangre de asesino.

 

Porque sí, soy comunista, sí, pero no trago al criminal de Carrillo ni al estúpido de Llamazares ni al asqueroso de Carod-Rovira ni a tantos de ellos.

 

No quería hablar de política, sin embargo, lo he hecho y me he quedado a gusto (así podré hablar de otra cosa, más desahogado, la próxima semana).

 

¡VIVA ESPAÑA ROJA, CATÓLICA Y UNIDA!

Un saludo, camaradas.

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