No hace mucho ha concluido el viaje de Benedicto XVI a EEUU. Durante él, además de cumplir con todos los compromisos contraídos, con naturalidad, sencillez y fortaleza, dio al traste con muchos prejuicios. Sus movimientos ágiles y ligeros, llamativos a sus 81 años y su claridad de pensamiento, acabaron con el de la edad, considerado por algunos, en el momento de su proclamación, como impedimento para cumplir las obligaciones de Pastor de la Iglesia.
Con valentía, no exenta de dolor y ternura, abordó el problema que años atrás empañó el rostro de la Iglesia, ganándose el corazón y la voluntad de muchos. Con facilidad pedagógica, trasladó a todos su mensaje, tan profundo como su saber, en la homilía de la Misa celebrada en la catedral de S. Patricio.
Con fortaleza, claridad y firmeza, habló ante la Asamblea de la ONU, de muchos asuntos importantes: de derechos humanos; de la obligación de los presentes de trabajar por el bien común; de la libertad religiosa, de la que el hombre no puede prescindir, pues sería renunciar a una parte de sí mismo, para ser ciudadano. En su reunión con gente joven, fue escuchado atentamente: por el convencimiento de que era el Vicario de Cristo y por su encanto paternal.
En la “Zona Cero”, rezó y atendió a las personas y familiares de víctimas que acudieron a saludarlo, y lo hizo atentamente. Tanto, que en algún momento, ante algo escuchado, enarcó las cejas con gesto expresivo.
Esto que no parece normal, lo es. Olvidamos que, al morir un Papa, junto a los cardenales reunidos en Cónclave para elegir sucesor, está siempre el Espíritu Santo, que velando por su Iglesia hace surgir, en cada momento, el Pastor adecuado.
Actualmente, el sedentarismo, según los informes de la Organización Mundial para la salud (OMS), es una de las diez causas principales de mortalidad en el mundo, hasta el punto de provocar alrededor de dos millones de muertes al año.
Hace tan solo sólo treinta años la mayoría de las actividades cotidianas se efectuaban mediante el esfuerzo físico humano. Si requeríamos trasladarnos para comprar, ir al colegio o simplemente conversar con un amigo íbamos caminando.
La mayoría de las labores domésticas como limpiar pisos, lavar ropa, etc. se realizaban manualmente, y era mucho mayor la cantidad de trabajos manuales que en la actualidad. La vida moderna ha traído muchos beneficios con máquinas que nos facilitan el trabajo, se suele usar el ascensor para subir -o incluso bajar- unos pocos pisos y el coche para recorrer unos cientos de metros.
Sin embargo, el cuerpo humano está diseñado para estar en movimiento, por lo que la inactividad atrofia los tejidos musculares y tendones y es un factor de riesgo para múltiples enfermedades como las cardiovasculares, hipertensión, diabetes, sensación de fatiga, dolores de espalda, depresión ansiedad, obesidad y algunos tipos de cáncer como el de colon y de mama.
Como remedio al sedentarismo, los consejos médicos atienden recomendaciones sencillas: una dieta equilibrada y ajustada a los requerimientos de cada organismo y actividad física moderada, entendiendo ésta no como arduos entrenamientos deportivos, sino actividades como bailar, paseos diarios de media hora, pilates, carreras de quince minutos, o rutas en bicicleta.
Y es que la mayoría de los beneficios que aporta el deporte se pueden conseguir con actividades moderadas como las citadas.
El incremento del recurso a la cirugía estética entre los jóvenes ha disparado las alarmas de los profesionales del sector, que han solicitado una regulación que cubra el vacío legal y frene estas operaciones estéticas en menores de edad.
Y es que cada vez más jóvenes españoles confían en que la cirugía estética les dé lo que la naturaleza les niega. Decuatrocientas mil personas que se operan cada año en España, el 10% son menores de 18 años. Estos jóvenes “pacientes” suelen demandar rinoplastias, implantaciones y liposucciones.
En general, los médicos son contrarios a la cirugía en la población joven, con excepción de la corrección de defectos que no suponen un riesgo para su organismo en formación y en cambio contribuyen a superar complejos serios o problemas de salud, como es el caso de las orejas de soplillo o la hipertrofia mamaria.
Los cánones de belleza actuales exigen ofrecer una imagen perfecta, vinculando en muchas ocasiones el aspecto exterior con el bienestar interior. Esta creencia, nada cercana a la realidad, genera inseguridades en muchas personas, pero en el caso de los adolescentes el perjuicio puede ser peor.
Los mensajes publicitarios, así como los cuerpos esculturales de los famosos, contribuyen a formar una idea equivocada de lo que es una intervención estética en mentes aún inmaduras.
Los medios de comunicación y los mensajes publicitarios cumplen un papel esencial en la difusión de los modelos de la juventud. Es necesario un cambio en su orientación, menos discriminatorio y más acorde con la dignidad de la persona.
Hace poco, la sociedad española se ha sentido conmovida por ciertas prácticas abortivas y la crueldad de los medios utilizados para ocultarlas. Esta realidad ha suscitado de nuevo el debate sobre el aborto en nuestra sociedad.La vida es una realidad maravillosa que no deja de sorprendernos. Cuantos más datos nos proporciona la ciencia, mejor podemos comprender que la vida del hombre es un misterio que desborda el ámbito de lo puramente bioquímico.En su constante progreso, la ciencia afirma cada vez con más fuerza que desde la fecundación tenemos una nueva vida humana, original e irrepetible, con una historia y un destino únicos, una vida que tiene que ser acogida y respetada.Ante esta realidad, todos deberíamos comprometernos a vencer la «cultura de la muerte» y a proclamar el valor sagrado de toda vida humana desde su comienzo en la fecundación hasta su fin natural. La acción genuinamente moral y humana sería la abolición de la «ley del aborto», que es una ley injusta porque nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. Se minaría el mismo fundamento de la sociedad. Que el Dios de la vida ilumine la conciencia de nuestros conciudadanos, especialmente la de los políticos, para comprender y remediar el enorme drama humano que el aborto supone para el niño en el seno de su madre, para la propia madre, y para la sociedad entera. Una alternativa importante es la adopción. Miles de esposos tienen que acudir a largos y gravosos procesos de adopción mientras en España más de cien mil niños murieron por el aborto durante el último año.
Celebramos hoy el tercer aniversario de la muerte de SS Juan Pablo II, que en su día, conmocionó al mundo.Durante una semana todos los medios de comunicación la tuvieron como noticia principal y todos hicieron de ella un seguimiento en directo, minuto a minuto.
Estos mismos medios fueron los que nos transmitieronel ambiente que en torno al Vaticano se respiraba en aquellos días y, admirados, dejaban constancia de mil maneras, del ambiente de cariño, paciente espera y dolor sereno de la multitud que todo lo llenaba, venida desde todos los rincones del mundo sin más convocatoria que la respuesta del corazón a una siembra de amor realizada por el Papa desde el primero al último día de su pontificado.
Pasados los años, noticias ordinarias han venido ocupar su sitio en los medios devolviéndonos a la cruda realidad. Por citar algunas recordemos lo que ocurrió durante años en el servicio de urgencias del Hospital “Severo Ochoa” de Leganés, en el que se produjeron sedaciones letales a numerosos pacientes a pesar de lo cual el jefe de dicho Servicio se ha prodigado, casi como un héroe, en la pasada campaña electoral; o las desafortunadas declaraciones del todavía ministro de justicia en las que ha manifestado que nuestro país ya estaba maduro para la eutanasia.
Su contenido contrasta con lo que se vivió en Roma, transmitido almundo entero: el Papa, consciente de su gravedad, quiso volver a su casa para morir en ella, y considerando su gravedad como cuestión secundaria, si así se puede hablar, no desertó de la responsabilidad de su misión, - “no se bajó de su cruz”-, y la ejerció hasta que las fuerzas le abandonaron.
En su entorno hubo médicos y personas que lo atendían en todo momento que, sin duda, con dolor, respetaron siempre la voluntad del paciente, al ser testigos de su sufrimiento. Es verdad que pocas personas son capaces de hacerlo así, porque el heroísmo es la grandeza de los santos, pero hay cosas que llaman la atención en especial cuando se contraponen con los las noticias enumeradas anteriormente, y que aconsejan unas precisiones importantes.
En primer no se debe vulnerar el respeto hacia la persona enferma y su dignidad. Es a ella, si está consciente a quien se le debe explicar su situación y sus posibilidades, y ella, la que, si lo sigue estando, debe decidir su participación o no en la propuesta del médico, que nunca puede ser sedación rayana con laeutanasia.
En segundo lugar, es fundamental el respeto por los familiaresa los que se debe consultarcuando el enfermo no pueda atender. Sin duda que, consultados y movidos por su buena voluntad y su confianza ciega en el médico -más vale que los acontecimientos no nos la arrebaten- confiarán en su criterio, al suponer que lo que les proponen es lo mejor para su enfermo.
Por último en ocasiones no hay amor y sí falsas compasiones hacia unos y otros tomándose como propio y en su nombre el derecho aadelantarun final que no debe estar en nuestras manos. Aliviar el dolor, sí; suavizar la agonía, sí;empecinarse en prolongar artificialmentevida y la agonía, no;pero acortarla por una falsa piedad, tampoco.
El ciclista Alberto Contador vuelve a la actualidad repitiendo victoria en la general de la Vuelta Ciclista a Castilla y León. Aunque el francés Patrice Clerc, ratificó ante periodistas españoles en Madrid que la decisión de rechazar al equipo Astana en sus carreras no tendrá marcha atrás, con la dolorosa consecuencia de dejar fuera a Alberto Contador, nadie puede dudar ya de su indiscutible valía personal y profesional.
Pocas personas, fuera de las del mundo del pedal, conocían el nombre del ciclista que, dos días antes de concluir la Vuelta ciclista a Francia de 2007, acaparó la atención de cuantos seguían su desarrolloa través de los medios.El que saliese a correrla penúltima etapa vestido de amarillo, hizo que muchos españoles estuviésemos pendientes dela contrarrelojque ese día se disputaba.
Es sabido que los ciclistas no poseen las cualidades precisas para defenderse con igual soltura en todos los aspectos de este duro deporte. Por ello, aunque deseásemos el éxito de Alberto Contador, sabíamos que no era fácil que conservase la ventaja que llevaba al que le sucedía en la clasificación. Pero lo logró y pudo proclamarse vencedor de la Vuelta ciclista más importante del mundo.
Dicen que con él, han vuelto cosas nuevas la ciclismo: fortalezasin “aditivos”,fuerza interior y cabeza clara para plantear la lucha y darla en el momento oportuno.Para describirla han retornado vocablos expresivos como“demarraje” o “hachazo”
Con ser esto verdad, no es lo más importante de Contador. Lo importante de este muchacho de 25 años, es su calidad humana: su voluntad, decisión y fortaleza. En 2004 le diagnosticaron una enfermedad vascular en cuya convalecencia tuvo que aprender, de nuevo, a andar. ¿Quién pensaba entonces en que pudiera volver a subir a una bici? Con voluntad y tesón lo logró y ¡de qué manera!
Si a él le sirvió comoreferente para superarla, el comportamiento deAmstrom, -ganador de siete Tours de Francia, tras superar con valentía su cáncer -deseamosa Contador, que él lo sea para muchos chicos españoles,y se convierta en referente para su vida estudiantil y profesional.
Están de moda. La variedad es grande y los aficionados a ellos aumentan cada día. Es normal: pretenden allanar el camino, el éxito o la felicidad, - aspiración permanente de casi todos los mortales -, dentro de un determinado aspecto de la vida o la actividad.
Con el deseo de facilitar la vida a sus hijos, el abuelo Inocencio en su entrañable “Cuaderno”, del que alguna vez hemos hablado, les dejó unos consejos basados en su experiencia que, por sí solos, servirían para incluir en los libros de autoayuda. Muy apropiados para cualquier época del año, podrían ser éstos:
“Procura, de vez en cuando, dar descanso a tu cuerpo y a tu espíritu. No es perder tiempo: esnecesario para que sigas rindiendo como deseas”. “Descansar no es estar sin hacer nada: es, simplemente, cambiar de ocupación con tareas que requieren menor esfuerzo”.
“Leer, pasear, hablar con amigos y conocidos no es perder el tiempo: es una forma de enriquecerse por dentro y de que adquieracalidad lo que hagas después”. “Habla sosegadamente “de sus cosas”, con los tuyos: de lo que les interesa y les preocupa; de sus aficiones, de sus amigos… Te sorprenderá positivamente lo que escuches, y, muchas veces, esasorpresa te dará sosiego y descanso”.
“No dejes ni un solo día, de dedicar unos minutos para hablar con tu mujer o con tu marido, de lo que a los dos os gusta u os interesa. Si dejas de hacerlo, en poco tiempo os convertiréis en extraños y nada más triste que la soledad de dos en compañía”. “Busca la forma de descansar que, de verdad, a ti te descanse. Si no, habrás perdido el tiempo”.
Son consejos llenos de experiencia que podrían servir para cualquiera, ¿o no?
Son éstos los días clave de la Semana Santa, días de estar en la calle. Días de cruzarnos con muchas personas, la mayoría desconocidas. Es que, el torrente humano habitual en ellas, se dispara.
Son días en los que, como movidos por la curiosidad, salimos de nosotros mismos y lanzamos nuestra mirada sobre ese río ingente, como si con ella pretendiéramos abarcarlo, acogerlo… Son los de Semana Santa, días de encuentro también. A veces buscados, a veces inopinados.
En ocasiones, mezcla de unos y otros y , en cada caso, ¡qué miradas más distintas!. “Papá, ¡cómo me mira!”, decía en una ocasión un niño, sostenido en brazos por su padre, al paso de Cristo, cargado con la cruz, en un paso procesional. Es que, aunque se trate de una representación artística, la mirada de Cristo hacia los hombres, nunca es indiferente. Le interesamos y se nota.
Sería bueno que en estos días copiáramos esa mirada para trasladarla, luego, en nuestra vida, a los demás. Y que merced a esa copia, en lo sucesivo, nuestras miradas fueran, miradas atentas, interesadas por la persona y por todo lo suyo: por sus alegrías e inquietudes, por ansiedades y temores.
Que en adelante, fueran miradas acogedoras de compasiva, real y eficaz solidaridad. No arreglarían el mundo, pero borrarían el aire huraño que presenta.
Cuandopara la adquisición de un bien familiar se precisa un desembolso importante, es normal que todos sus miembrosparticipen en su elección.Por ejemplo, en una familia, antes de adquirir el nuevo coche familiar, hay opiniones de todo tipo.
Unos opinan sobre la línea, elcolorido o eltamaño del maletero. Los hijos mayoressobre nombres de marcas y modelosque tienen detallesmuy “guay”.Hasta los amigos y compañeros de trabajo, dan la suya… En el momento de la compra, se escucha atentamente la información que ofrecen los agentes de venta de distintas marcas. Características del motor, velocidad, consumo, seguridad, prestaciones, precio o posibilidades de financiación, vienen a engrosar la lista de datos a tener en cuenta a la hora de tomar la decisión definitiva.Solo después de sopesados todos ellos, se opta por la compra. Es normal: es una inversión importante que hay que hacer rentable a través de una buena elección.
Mañana, todos los españoles estamos convocados para elegir a las personas, mejor a los partidos, quedeseamos que dirijan España durante los próximos cuatro años. Por tratarse de un bienque afecta a todos, es preciso que, todos,pongamos empeño parahacer bien esta elección. Como en el caso del coche, se precisa dedicar un poco de tiempo, -antes de tomar la decisiónque quedará reflejada en la papeleta de voto-, para concretarqué queremos que se haga en ese tiempo, acerca de asuntos que a todos importan. ¿Y qué es lo que más importa a los españoles?
Todas las encuestas ponen de manifiesto queunamayoría abrumadora de españoles tiene depositada su confianza en la familia.Pues si lo que importa es la familiay ésta se fundamenta en el matrimonio, la educacióny el respeto a la vida, la cosa se aclara bastante.
Se trata: de enterarse,a través de sus propuestas, de cuál es la formación que más y mejor defiende a la familia, y de cuál es su concepto de matrimonio, que sólo en la unión de hombre y mujer,tiene su origen. Se trata de interesarse por descubrir cuál es la que más y mejor respeta la vida: desde su concepción hasta su muerte natural. Se trata de averiguar cuál es la que se preocupa, de verdad, de la educación de los españoles y de sacarles culturalmente,por ejemplo, del lugar que ocupan, en estos momentos, en el “Informe PISA”.
Con este conocimiento, cuya adquisición puede llevar un poco de tiempo,estaremos en condiciones de hacer la mejor la elección posible. Vale la pena: nuestra elección importa y es decisiva, aunque no lo parezca.Nunca como en esta ocasión se cumple, a la letra el viejo refrán castellano: “Un grano no hace granero, pero ayuda al compañero”
Esta semana hemos asistido a una marca difícilmente superable en lo referido a la violencia contra la mujer: la muerte de cuatro de ellas en un solo día, producto de lo que ahora se ha dado en llamar violencia machista.
Ni la Ley promulgada, ni las denuncias, ni los mandatos de alejamiento, han conseguido, hasta ahora, frenaresta alocada carrera. Y siendo la mujer su víctima principal, en ella habría que poner y fijar la atención para descubrir qué cosas le podrían ayudar, qué detalles debería cuidar para evitar en lo posible, situaciones que acaban como sabemos, aunque el mediar sentimientos, todo se complica.
Para empezar, sería importante,- por aquello de “lo que pronto se aprende tarde se olvida”-, enseñar a los niños, desde pequeños, a hacerse respetar, respetándose a sí mismos y a los demás. De no hacerlo, más tarde, pueden ocurrir cosas como la que se relata a continuación.
El pasado invierno varias personas que caminábamos por una calle, observamos, cómo cuatromuchachos, se peleaban. Dos, en el suelo, recibíanel castigo de los otros dos que, a todas luces, los dominaban. Al aproximarnos acabó la pelea y los dos del suelo se levantaron.
Entonces comprobamos que quienes lo hacían y, mientras se recomponíanla ropa y echaban a andar, medio en serio medio en broma, decían “floridos piropos”,-entiéndanse gruesos insultos y no menores tacos-, a sus “atizadores”,… eran dos chicas.Al pasar junto a una de las personas espectadoras, les dijo: “Esto que ahora os hace gracia, puede acabar en violencia doméstica”.
La reacción primera fue una mirada entre incrédula y asombrada. Luego, otra agradecida concretada en la respuesta: “¡Pues es verdad!”. Cuando los chicos se les unieron, curiosos por saber qué les habían dicho, la respuesta de las chicas fue: “A vosotros no os importa”. Y echando a andar, les dieron la espalda.