Ironía taurina
A un servidor, me gusta la ironia. Confieso que me gusta, y admito que es peligrosa, puesto que es un camino al filo de la verdad, con el peligro de no dibujar una buena comprensión de los conceptos a transmitir.
Sin embargo, cuando esta se produce y otros la entiende, produciéndose una correcta transmisión, el gozo intelectual es importante.
Digo que me gusta la ironía, al tiempo que observo que en esta Avenida transitan muchos de idéntica opinión, así como en el Bar se concentra más de uno.
Dicho esto de la ironía, me explico lo del título, por la afirmación taurina.
Resulta que a Franciso Rivera, le conceden la medalla de Bellas artes, e inmediatamente otro compañero de los ruedos José Tomás monta o en cólera o en celos o vayamos todos a saber, porque la venturosa medalla la prendieron en el pecho de Fran Rivera, que es bisnieto, nieto, e hijo de toreros. Una dinastía en el mundo de la tauromaquia.
Su abuelo, fue un torero muy discutido, con aficionados incondicionales a su toreo y otros que lo renegaban, por su porte. Su fama se popularizó por la peculiar manera de matar, de tal manera que se le dio el nombre del rincón de Ordóñez, con lo que su estoque adquirió renombre.
Ahora, a José Tomás se le ha otorgado en Málaga, el estoque de plata de Antonio Ordóñez, abuelo de Fran.
A mí se me antoja un cariñoso juego irónico.
Se me antoja, porque equivocado seguro que estoy.