LaVida de Esopoes un texto correspondiente a la literatura popular griega, que podría datarse entre el siglo I a.C. y el II d.C.. Una novelita que recoge la imaginaria vida del supuesto personaje, ilustrada con una serie de apólogos en consonancia con los de la célebre colección fabulística. Se nos dice en laVitaque Esopo fue esclavo de un tal Janto, filósofo. Un día éste se apostó su hacienda con un discípulo suyo que se bebería toda el agua del mar, entre otros motivos porque estaba harto de vino (cosa que ocurre hasta en las mejores familias, eso de hacer alardes cuando se estáenmulado, o sea, como un mulo). Al día siguiente, pasada la torcida y en plena resaca cantábrica, acollonóse mucho, pues no sabía cómo dar cabal cumplimiento a la apuesta. Mas, como cabría esperar, su esclavo Esopo lo saca del apuro dándole las trazas para zafarse de la irrealizable jugada. Y, en efecto, salió airoso ante los árbitros cuando llegó la ocasión.
El cuentecillo reaparece en el llamadoBanquete de los siete sabiosde Plutarco (Moralia, 151. B-D), en donde Amasis, rey egipcio, le cuenta al sabio Bías que el rey de los etíopes le ha propuesto que se beba toda el agua del mar. Y, faltaría más, pues pa eso era una lumbrera, Bías resuelve el problema de la misma forma que Esopo le aconsejó a Janto.
También está el tema en nuestra literatura. Y, así, lo hallamos en el cuento 22 delSendebar, o libro de los engaños de las mujeres:
Desí asentóse él, e perdió el mercador. E dixo aquel que ganó:
―Tú as de fazer lo que yo te mandare.
Díxol' él:
―Otorgo qu'es verdat.
Díxol':
―Pues mándote que bevas toda el agua de la mar, e non dexes cosa ninguna nin destello.
E dixo el mercador:
―Plázeme.
Dixo él:
―Dame fiadores que lo fagas.
Lo curioso de aquí que aquí es que quien ayuda al agobiado mercader en la misma línea citada arriba es una buena vieja (algo insólito, pues precisamente no abundan éstas en elSendebar).
Acabemos: empleando la lógica, ¿cómo se desembarazaron de sus ataduras los obligados en los tres casos?
Ciertamente, se muestra sabio nuestro querido Cualquie cuando asegura que plantear problemas lógicos es mucho más provechoso (y divertido, añado yo) que escribir de política. Por eso tengo aparcado lo de los feos, las putas y los demagogos. Ya sabéis que termino siempre arremetiendo contra FJL y R10, ¡Y no es plan…!
―Había ocho panecillos y los hemos dividido entre los tres, ¿no? Pues entonces hemos hecho 8x3=24 partes, comiéndonos 8 cada uno. Yo he puesto 5x3=15 partes; como me tomado 8, le he dado al tipo ese 15-8=7partes. Tú has puesto 3x3=9 partes; como te has jalado 8, le has dado 9-8=1parte. Por eso yo me llevo 7moneícasy tú 1.
LOS DOS PASTORES, o de como el desconocimiento de la Matemática engendra odios que, a menudo, devienen en riñas con resultado de alevosa muerte.
Cuentan de un matemático que perdióse en una abrupta sierra. Por toda pitanza portaba en el morral un suculento salchichón salmantino, amén de ocho flamantes monedas de a un euro cada una. Encontróse con dos pastores y les ofreció la tripa, demandándoles a cambio un poco de pan. Éstos tenían ocho panecillos, cinco uno y tres el otro; y, como era de esperar (pues de otro modo no habría cuento matemático), no tardaron en ponerse de acuerdo y repartirse las viandas. Acabada la colación, los pastores pusieron en buen camino al matemático, y éste, en prueba de amistad, les regaló los euros, dándole siete al de los cinco panecillos y uno al de los tres. El careto que se le puso a este último cuando el donante emprendió el regreso, os lo podéis imaginar: ─¿Cómo qué siete p'a ti y uno p'a mí? ¡Cinco p'a ti y tres p'a mí, pos esos eran los panes! ─decía amenazador─. El otro, que había estado en la escuela con un maestro de los de antes, le razonó la cuestión debidamente. Mas, como quiera que no le entraba en la mollera este reparto proporcional, lo miraba rojo de ira y muy aviesamente, a la par que crecía su indignación ante el discurso matemático por entenderlo como una burda pero bien urdida estafa. Y, agarrando un peñasco que hubo a mano, de un certero golpe le abrió la sesera al eminente razonador mientras le gritaba: ─¡Ni matemáticas ni pollas! ¡Toma!
¿Cómo le razonó el interfecto antes de partir p’al Otro Mundo?
(Absténganse Cualquie y Lucio, que seguro se lo saben.)
[Hoy no tengo ganas de náa, y menos de política. Por cierto, que algún día nos enteraremos en que han consistido las manzanitas de oro que le ha tirado Freddy a la Chacona en el último tramo de la carrera...]
Llevo anonadado varias semanas contemplando claro que de lejos la sin par carrera hacia la Secretaría General del Partido Socialista Obrero Español. Los participantes son únicamente dos; es decir, que más que un open (¡toma inglés!) es un challenge (como no quieres caldo, ¡taza y media!), lo que en román paladino vendría a ser desafío, reto, justa, torneo singular o como cada quisque quiera llamar a la cosa (porque “la cosa”o the thing no tiene nombre). Aunque, precisando, por la mala baba que se gastan los corredores diríase más bien que es que es un duelo a muerte (nada de a la primera efusión de sangre) y con pistolas de avancarga. Además, viene a corroborar la idea del duelo el hecho de que los participantes hasta hayan elegido sus propios padrinos; y más aun, para asombro de propios y extraños, el que algunos pesoístas se hayan tirado a la arena, cual espontáneo al ruedo, para irrogarse padrinazgos sin que los duelistas les hayan dado vela en el entierro; y digo mortuorio, porque no cabe la menor duda de que el trasunto de la carrerita terminará con el sepelio del perdedor o perdedora, pues ya advertí de que la mala leche que se gastan ambos contendientes es inconmensurable, y así, hasta que el vencedor no remate y bien muerto a su oponente, no cejará en el empeño (vayamos a pollas: di tú que le de por revivir y le menee la silla…). ¡Primoroso espectáculo, vive Dios, el que gratis et amore nos ofrece esta chusma!
Los competidores son, en primer lugar, don Simplemente Rubalcaba, que en plan don Suero de Quiñones se le ha puesto en los compañones que la cosa esa de alcanzar el mangoneo de la Pesoe ha de hacerse a lo Passo Honroso en el puente sobre el Órbigo del Camino Jacobeo; en concreto, en las inmediaciones del Hospital de Órbigo y a unas 7 leguas de la capitalina León. El segundo, mire usted por dónde, es nada más y nada menos que una mujer (eso sí, curtida en marciales artes ya que pasó por el Ministerio del ramo) que le ha entrado desafiante al trapo rubalcabeño; o sea, que recogiendo el lanzado guante va directa sin canguelo al mortal duelo. La susodicha es doña María del Carmen (antaño Carme —dígase Carma— y hogaño, tras su visita al pueblo de su papaíto, Olula del Río (Almería), es Carmen, Carmela y Carmelita, que queda más cañí y sobre manera mu andalú; y aun Carmeliya, que eso sí que es caló chipén. Don Alfredo, por su parte, también ha sufrido variaciones nominativas, pues en menos de 15 días pasó por Pepunto, por llámame Alfredo, por soy señor Rubalcaba por Simplemente Rubalcaba y, llegado el 28 de julio de 2011 fecha en que cumplió los 60 años, quedose simplemente por pasquines y camisetas en este lindo batiburrillo de mayúsculas y minúsculas: RbCb (que lo mismo es rubidio, carbono y boro pues no hay que olvidar que es doctor químico, y hasta fue profesor de esa preciosísima ciencia concerniente a la composición de los cuerpos). En su caso, esto de los cuerpos adquiere gran relevancia, pues el gentil body (hala, más english) de don RbCb es importantísimo para la competición de la que venimos ocupándonos, ya que no en balde en su juventud se metió un día una galopada prodigiosa, llegando a correrse (que no eyacularse) 100 metros lisos en 11 segundos y 2 décimas, marca que para un estudiante de Ciencias Químicas fue bastante significativa. Así es que, a primera vista, no parece que la Carmeliya pueda alcanzar al rapidísimo Freddy, que más que correr hasta vuela, como un auténtico faisán (tóo se pega menos la hermosura, que decía mi abuela que en Gloria esté). Pero resulta que la Carmeliya, a la chita callando, ha arrastrado a las juventudes sociatas, tiene encandilados a los cataluces de L’Hospitalet, absortos a los andalanes de Cornellà, obnubilados a los Olulenses del Río, abducidos a más de varios por Madrit y los Països Catalans, esos que van desde la mismísima Perpiñán —la de la mantequilla en el culo de la Schneider— hasta La Manga del Mar Menor en Murcia, pasando por Castellón, Valencia y Alicante; vaya, el Levante de toda la vida de Dios; aunque ya puestos, el levante, levante, en donde primero en España da el soleil (ahora un poquito de française pa que se note la poliglotía), es en la menorquina península de La Mola; y ya, el recognoverun: ha enchochado hasta las trancas a don Griñán, ere, perdón, ele la grasia. Ante tal cúmulo de buenas resultas carmelitanas, plagadas de aclamaciones de charnegos y féminas, el químico realizador de los más variados y variopintos prodigios se nos ha acojonado vivo; y, claro, tomado las oportunas medidas, ha adquirido «tres manzanas de oro del Jardín de las Hespérides».
—Oiga, lleva desbarrando desde que empezó, pero esto ya es el acabóse.
—¡Cállese la boca y no joda!
—Bueno, si se pone así...
Una de las historietas más curiosas de la Mitología Griega —y por el final creo que le gustará a don Alfredo saberla si es que la desconociera—, es la de Atalanta e Hipómenes (para Ovidio, Metamorfosis, X. vv. 660-707 [Cátedra, pp. 580-585], que es quien más profusamente se recrea en el relato; o Higinio, Fábulas, CLXXXV [Gredos, BCG, 380, pp. 268-269]; sin embargo, para Apolodoro, Biblioteca, III. 9. 2 [Gredos, BCG, 85, pp. 165-166] el protagonista es Melanión). Pero vayamos al tema: el papá de Atalanta quería tener varones y cuando vio que era niña la abandonó en un bosque. Ártemis, la diosa de los partos y la caza, se apiadó de ella, e hizo que una osa la amantara. Con el tiempo se convirtió en una gachí que ya la quisiera Cualquie pa ponérnosla por los blog, amén de una excelente y veloz cazadora; Atalanta, pues, corría como un auténtico gamo. Asimismo, la muchacha consagró su virginidad a su diosa protectora y pasaba totalmente de los tíos. Un día, Hipómenes (otro vanador y hermoso galán) la vio en pelota picada yendo de venación por un lindo prado de rosas e flores y se encalabrinó como un loco de la jai. Pero el caso (y aquí hay variaciones del porqué en los distintos autores del relato) es que pactaron que si se la quería hincar de por vida, es decir que hubiera himeneo, tenía el mozuelo que vencerla en la carrera del estadio; y si perdía, sería perseguido y muerto a flechazos por la güenísima Atalanta (que tenía poco de buena, incluso más bien era algo hijoputilla, como todas las tías que están muy ricas). Pero Afrodita, que siempre estaba al quite en estos menesteres, pues su divina misión era que el personal se refocilara sin cortapisas, a tóo meter (sensu stricto), a tóas las horas del día y bajo la fórmula del aquí te pillo, aquí te mato, le dio a Hipómenes, y para la crucial de la carrera, tresmanzanas de oro del Jardín de las Hespérides.
—Y ahora, ¿qué me dice, eh?
—¿Yo...? Nada, que...
—Pues... ¡a mamarla!
Total, que empezó la carrera e Hipómenes le tomó alguna ventaja; pero cada vez que Atalanta iba a adelantarlo el muchacho tiraba una manzanita de oro, por lo que al verla la codiciosa chica se paraba a recogerla. El caso es que Hipómenes, administrando a la perfección las pommes dorées (hala, en plan franchute) y controlando perfectamente la course como un Alonso cualquiera, llegó a la meta el primero. Mas, como el gachó estaba cachas y era agraciadito, Atalanta no sólo no tuvo inconveniente sino que inmediatamente se casó con él. Y cuenta la Mitología que se daban unas manos de quilar cosa fina, a tóas horas del día y en donde pillaban, porque iban en cueros a cazar por los bosques en plan bucólico-festivo. Un día se adentraron en las dependencias de un templo de Cibeles, y en uno de los jardines sagrados del mismo le entró al caballero un repente irreprimible, poniéndosele la cuestión como el pescuezo de un cataor —con las venillas saltáas—, y sin encomendarse ni a Zeus ni a Hades se calzó allí mismo a la riquísima Atalanta. Pero doña Cibeles, que era una diosa muy seria y con mucha malafollá, no le gustó ni admitió eso de que se echaran un folliclés en su sacra morada, por lo que le entró un cabreo morrocotudo; y, la muy vengativa, no se les ocurrió otra cosa que convertirlos en león y leona respectivamente, para que no jodieran más en su vida (hay que explicar que los griegos creían unas cosas rarísimas, y una de ellas era que los leones no se apareaban entre sí, sino con los leopardos). Pero no contenta con la fulgurante y felina metamorfosis, la señá Cibeles (como cantaba doña Celia Gámez en ¡Ya hemos pasao!) hizo que además fuesen ellos los que eternamente tiraran de su propio carro. ¡Ea, nunca un buen polvo tuvo tan fatídicas consecuencias...!
¿Chuli, no? Pues si gana el Madrid la Liga, cuando se suba Casillas a ponerle la bufanda a la señá Cibeles y la cámara enfoque a los leones, decid fuerte y claro pa que se os entienda bien: —¡Mirad, ahí están Atalanta e Hipómenes! Seguro que quedáis más chulos que un ocho y el personal os admirará una bestialidad. Ahora bien, no entréis al trapo de quien es cada uno: que si Atalanta es el de la derecha, que si es el de la izquierda. Decid —porque no lo sabe nidiós— que continuamente los dos se metamorfean ora en el de la derecha, ora en el de la izquierda. (Hombre, y si os preguntaran con insistencia la fuente, tened un recuerdito para este vuestro incondicional Eutekós.)
—¿Ve usted por qué dije que le iba a gustar a Freddy? Él es merengue, y si ganamos la Liga seguro que verá los leones de Cibeles esa noche.
—¡Qué barbaridad! Su erudición me ha dejado turulato.
—Pues ya sabe, ¡no me vuelva a interrumpir!
En fin, que ya veremos qué doradas manzanas le tira el Freddy a la Carmeliya en lo que queda de carrera a la Secretaría sociata. Pero me apuesto 5 céntimos (no está la cosa pa dispendios desenfrenados) que alguna manzanita, aunque sea de purpurina, le echará a la gilipollas esa pa que al recogerla pierda un tiempo precioso. ¡Ya ves tú, el prodigioso químico que no se arredra ante nada...!
Pero hay una cuestión en toda esta historia que hay que aclarar debidamente: las bellezas de Atalanta e Hipómenes eran espectaculares; las fealdades de esto nuevos corredores son también espectaculares.
Alfredito, eres feo, feo-feísimo; y no porque tengas cabeza de huevo y seas calvo; o que por esas casualidades de la vida le des cierto aire al personaje de la etiqueta del Anís del Mono. La calva, como las canas, son majestuosos signos de una alcanzada y madurada edad. Ya Sinesio de Cirene (en la actual Libia), y con el tiempo obispo de la misma, escribió un tratadito al más puro estilo de la Segunda Sofística intitulado Elogio de la calvicie. El obispo era calvo y como tal se rebela, confeccionando por ende una loa a la alopecia;hasta el mismísimo Erasmo en el prólogo del Elogio de la Locura cita la obra y el autor. Mas, eres feo, porque llevas mintiendo veinte años; eres feo porque hiciste una ley para crear ignaros, torpes y fracasados, creando así a su vez legiones de paniaguados adeptos, potenciando en definitiva el voto cautivo; eres feo porque mentiste durante años respecto a los GAL, la mayor barbaridad criminal realizada por un Gobierno que se ha hecho en más de sesenta años; y digo bien, porque a partir de 1948 ni Franco se atrevió a tanto (eso sí, si contamos el 11M, entonces apaga y vámonos); eres feo, porque vulneraste la jornada de reflexión del 13M y además mintiendo, dándose el paradójico y vil caso que tú sí sabías la verdad y los otros estaban a la luna de Valencia; eres feo por haber sido el responsable del chivatazo del Faisán; y eres feo con cojones por haber llevado a España junto con tu amado Zapatero a la más soberana ruina, y encima, no contento con la hazanña, pretendes seguir gobernando, aunque sea ese tu mísero y miserable partido. ¿Eres consciente, pues, de tu fealdad...?
Y tú, Carmeliya, eres infollable (ni en tres años en una isla desierta sería capaz de conocerte; antes me echaba al coleto un leire todas las mañanas tras las cañaveras pa evitar tentaciones). Tu fealdad asquea, y no porque tengas una napia que pa morrearte haya que hacer juegos malabares con las cervicales con riesgo de luxación, sino porque tu halitosis recuerda el hedor de la vagina de una mula menstruando en plena micción. A parte de lospiños, que parecen una octava del teclado de un Steinway and Sons. Bien se te podía aplicar el carmen (¿o he de decir “carma”?) XCVII de Catulo, porque, ciertamente y salvando el sexo y lo anacrónico, pareciera que don Gayo estaba pensando en ti cuando lo escribió [sigo la traducción de Rodríguez Verger, Alianza, 1988, p. 129]:
Nunca pensé, por los dioses, que fuera importante
diferenciar si oler la boca o el culo de Emilio.
No hay nada más limpio que éste, ni nada más sucio que aquélla,
aunque el culo es, si cabe, más limpio y mejor,
pues no tiene dientes, mientras la boca los tiene de pie y medio
y unas encías propias de la caja de un carro viejo;
además su boca abierta es igual a un coño abierto
de una mula en celo cuando mea en verano.
¿Y éste es el jode a muchas mujeres y se hace el presumido?
y no se le envía a un molino para que haga de asno?
Y si alguna lo toca, ¿no la creeremos capaz de
lamer el culo de un verdugo enfermo?
¿Pero sabes por qué, Carmeliya, estás retratada al completo en este poema (hasta los piños de mula Francis lo delatan)? Pues, porque cuando dijiste aquello de la puta España ese mismo día contrajiste la enfermedad bucal que impide que se te acerque alguien. Y no valen colutorios, sólo lavándote la boca con un millón de sinceros Vivas a España quizá algún día remitiese ese tu hedor. ¿Y tú pretendes o aspiras gobernar un partido Español? ¡Ay que risa, tía Felisa! Guárdate de recoger manzanitas, que llevan más veneno que la de Blancanieves; vete a tu puta casa caribeña y sumérgete en el jakuzzi entre vómitos, menstruos, orines y heces y a ser posible no salgas nunca de ese estercolero. Aprende, pues, que jamás de los jamases se puede tomar en vano el sacrosanto nombre de ESPAÑA.
¡VIVA ESPAÑA!
—¡VIVA!
—Caramba, me ha contestado usted.
—A eso, ¡SIEMPRE! Otra cosa es que haga el papel de mosca cojonera.
Pues eso, que no aguanto más que me hablen en inglés. Pero cual es mi sorpresa que fijándome con atención en lo poco que veo de televisión (y casi siempre la misma cadena), compruebo que en Intereconomía cuando termina la publicidad y se reanuda la programación una voz en off(¿lo veis?, hasta ya escribo en inglés) suelta un alarido y dice tras palabrotas incomprensibles. Llevo un mes largo intentando descifrar que quoniam dice la susodicha voz, que si estoy viendo El gato al agua precede al molesto y horrísono maullido que bien harían eliminándolo. Vamos, que voy a llamar al Club ese y les voy a decir que me hago socio yo, mi mujer y mis hijas con la condición de que supriman el felino grito; y además, si lo quitan de verdad de la buena, hasta me compro tres relojes de esos de a 10 euros al mes sin intereses cada cronógrafo (que dicho sea de paso no son más horteras porque no son más grandes; y encima, suizos, de Basilea pa más inri, con la que traigo con Suiza y el F.C. Barcelona).
En fin, y como iba diciendo, ando muy desesperado, pues no he tenido bemoles de enterarme aún de las tres palabritas de marras. Pero la otra noche, en un duermevela maravilloso que me provocó la cascada voz de don Alejo (y el que la pastilla me mitigara un poco el dolor de la pata, que tóo hay que decirlo) me despertó y me puso en alerta el gatuno aullido (literalmente, y como tengo un muy mal despertar, me cagé en toas sus putas madres); y cuando terminaron los anuncios, en una especie de pronto clarividente que me sobrevino (sin duda debido a los kilos de pastillamen que llevo tomados por lo de la serpentina esa, o culebrina, o como pollas se llame), me pareció creer que dice: NOW EVERY ???????
¿Tendría la bondad un alma caritativa de explicarme despacito, muy despacito, pa los torpes, vaya, qué carajo dicen en Intereconomía cuando terminan los anuncios y vuelven con el programa?
¿Es cierto que dicen NOW EVERY (lo que sea)? Es que me haría muchísima ilusión saber que he acertado el 66,66 (periódica pura) % del tripartito trabalenguas intereconómico.
Quedo a la espera de vuestros impagables comentarios, por lo maravillosos y cariñosos, que siempre me dejáis en esta vuestra casita...
Mil abrazos a todos y gracias anticipadas por socorrerme en mi desesperación.
A nadie se le escapa lo que representó para los católicos el señor Calvino en esa entelequia denominada actualmente Confederación Helvética, o sea, la Suiza de toda la vida de Dios. Suiza, o Confederación Helvética —que como acaba de decirse da lo mismo que lo mismo da—, es bastante coñazo, por muy lindas que sean sus casitas colgadas de los valles alpinos y esas sin par cajitas de música que indefectiblemente todas tocan Edelweiss, Para Elisa o la nana de Brahms, Wiegenlied, op. 49 nº 4 (menos mal que permitió el Altísimo, en su infinita Sabiduría, que estuviese escrita en alemán y no se entiese un carajo, porque la letra es más cursi que un pato con ligas). Mas esa opinión de Suiza (reitero, o Confederación Helvética) no la digo yo, sino que la inmortalizó don Alexander Korda, a la sazón guionista de ese peliculón que se llamó en España El tercer hombre, cuando le hace decir a Henry Lime eso tan florido y exacto (dicho sea por la alusión al tipo de cronómetro): En Suiza pasó lo contrario: hubo quinientos años de amor, de democracia y de paz; ¿y cuál fue el resultado...? ¡El reloj de cuco! Adiós, Holly. (También un porcentaje elevadísimo de esos helvéticos artilugios acústicos interpretan la partitura de don Anton Karas y The Entertainer —vulgo horterizado, El Golpe—).
Y como será la cosa esa coñacísima de Suiza (o Confederación Helvética) que hasta su banderita de la cruz griega blanca en campo de gules está en el escudico del F.C. Barcelona, ese que se parece a la cabeza de Manolochaves (o el cabezón de Manolochaves se parece al broquel del Barça, que p’al caso da lo mismo). Y claro, como dos que duermen en un colchón se vuelven de la misma opinión, el Mesqueunclub, debido a su helvética tradición y siguiendo las enseñanzas de don Calvino, leo que ha empezado a arremeter contra la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Es decir, que como no tienen bastante con dar por culo con lo de la putaespaña, madrit y el mesqueunclub ahora les ha dado a lasGuardiola’s Children por ciscarse en la Iglesia. Pues que no sigan por ahí porque yo no soy Pepe; yo, directamente, les piso los huevos a todos los mesqueunclubes del carajo y me quedo tan pancho.
Pa que nos entendamos: que estoy hasta los cojoncillos de Suiza y el Mesqueunclub (cómo será la cosa que hasta he aborrecido los bollos suizos). Y ya, de los culés que no paran de dar el insufrible coñazo escribiendo tesis doctorales futboleras en los blogs, ni te cuento.
¡Señor, qué cruz! (la griega blanca en fondo rojo, por supuesto).
En estos tiempos que corren (casi despegan, o sea, que un día de estos se echan a volar) darse un paseo por los periódicos digitales —o las ediciones digitales de los periódicos, que p’al caso...— es una cuestión apasionante. Las noticias, y sobre manera los comentarios del personal que se tira al ruedo con un valor temerario y un desparpajo arrollador, te descojonan vivo. Hoy me topo con que un cretino pilla el camino y se encarga por la Internet un alargador de pene. Y el día de Reyes (según La Voz de Pontevedra
recibe un paquete conteniendo una lupa. Hasta ahí, el cretinismo endémico y de nativitate del pontevedrés era poco menos que aceptable; pero lo que raya en gilipollez-patrón, digna de ser exhibida en el Museo de Pesas y Medidas de París, es que agarre el instrumento óptico y se persone en la primera Comisaría que encontró a mano. Un servidor, que se ha pateado bastantes comisarías de su oppidum, amén de alguna que otra casa-cuartel de la provincia, conoce por ende el tipo de personal que en ellas ejercen su misión. Me imagino el descojone de unos funcionarios el 6 de enero (de bastante mala leche por haberle tocado guardia una mañana tan señera), cuando apareció el gilipollas-patrón (su figura de cera asimismo debiera exponerse en dicho museo parisién) dando el coñazo con su mini-picha, la Internet, el alargador y la lupa. Vamos, las carcajadas debieron de retumbar hasta en el último calabozo (al fondo a mano izquierda).
—Buenas.
—Buenas.
—¿Las denuncias?
—Aquí mismo.
—Pues vera. Yo es que soy corto de vista y de picha y como me gustaría tener el pollón de Villegas vi en la Internet que vendían agrandadores de cilindroejes. Pagué, añadí al carrito y mire lo que me han mandado: una puñetera lupa.
—Hombre, eso es para que se la vea más grande y lustrosa; claro, que le aconsejo que si alguna vez tiene a la vista un aparato conyugal lo mire con unos gemelos del revés. Así, ambas ilusiones ópticas lo dejarán con una satisfacción tremebunda—. Y como el policía era muy aficionado al Mundo clásico añadió: —Vamos, como se quedó Heracles después de desvirgarse en una sola noche a las cincuenta hijas de Tepsio.
—¿Pero es que no va a escribir mi denuncia....?
—Pues, mayormente... no. En primer lugar, lo que se dice agrandar, una lupa agranda lo más grande, y a tenor del diámetro y la convergencia que tiene su distancia focal ha de ser asimismo grande, por lo que el aumento obtenido será muy considerable, dado que M es igual a Zeta sub f partido por Zeta sub i —el poli también era un experto habilísimo en eso de la Óptica—. Además —continuó inasequible a los continuados ataques de risa que se le iban y venían—, el día de la vista, si es que llega abrirse Juicio Oral, se puede poner la Sala de Audiencias a la rebose, y todiós descojonaíto de la risa floja. Piénseselo bien, figúrese el disgusto que se va a llevar su mamá.
—Eso sí, ¡madre no hay más que una!
—Y a usted lo encontré en la calle.
—¿Cómo dice?
—No nada, que está tranquila la calle; que no ha habido incidentes, digo.
—Ah...
—¡Be!... ¿ve como llevo razón? Comprenda lo que van pensar sus compañeros de trabajo. ¿Y las compañeras? ¡Esas son las peores! Así que, agarre su lupa y dedíquese a buscar gente en el listín de teléfonos; ya verá como los encuentra a porrillo y todos con unos nombres así de gordos.
—En fin es que yo... ¡vamos, que yo he venido a denunciar... y denuncio!
—Ya, pero como le digo, las lupas alargan las cosas; y como dice mi amigo Nicomedes, parece mentira lo que la picha estira.
—¿Eso dice Nicomedes?
—Sí, y su hermano Nibebedes también; es que son gemelos, y ya sabe como son de suyos los gemelos.
—¿Y los prismáticos también? —preguntó el fulano viendo que el policía estaba hecho un hacha en eso de la cosa óptica.
—También, también...
—Bien, pero yo he venido a denunciar y no me voy sin denunciar, ¡ea!
—¡Crisóstomo, trinca a éste y ponlo de patitas en la rue!
—Cristóbal, ahora no; es que nos estábamos tóos descojonando...
Lo dicho: pa el Museo ese de París. Por cierto, que hay que ver las informaciones que filtran algunos policías a las prensas locales: ésos no se andaron (jodido Word, ¿pues no que me lo pone en colorao?) con chiquitas:
—Oiga, ¿La Voz de Pontevedra? Que manden un reportero que le vamos a dar una noticia más jugosa que un melón de secano. Y fresquita, fresquita; como que si se dan prisa todavía trincan al fulano de la lupa por los alrededores de la calle Joaquín Costa...
Señor don Federico Jiménez Losantos, vuelvo a la carga: ¿alguien en España, sin estar harto de Ribera del Duero, ve totalmente normal que una hermana suya se largue a Guachintón y no pregunte por qué? Según usted, todos los días millones de españoles ven como la cosa más natural del mundo mundial que una de sus hermanas se vaya a vivir a Guachintón; vaya, como si se fuera con el marido a tomarse unas cervecitas un sábado al mediodía.
Veamos, don Federico, ¿cómo es eso de que "es el príncipe Felipe el que está aguantándolo todo solo"? ¿Nos toma por gilipollas a 47 millones de españolitos? ¿Quién LE paga por decir semejante imbecilidad, amén de mentira podrida? Vamos, que ahora resulta que Felipito Tacatún es un desgraciado al que sus papás y sus hermanitas lo tienen engañado, lo maltratan con sus mentiras y está solo, de toda soledad, entre una harca de sinvergüenzas. ¡Por favor, deje de engañar a media España con el dinero de Santander, Telefónica y El Corte Inglés!
Don Felipe de Borbón y Grecia SABÍA PERFECTAMENTE ad ovo que su cuñado (¡cuñao, ji, ji, ji...!) era un poca lacha de tomo y lomo y su hermanita también; y por encubridor merece NUNCA SER Rey de España (así de claro, así de simple).
Don Federico, ¡YA ESTÁ BIEN DE GILIPOLLECES! Los timos de la estampita no son de recibo. ¡Porca miseria, esRadio latro!
Y si quiere «verdades» dígaselo al ex-caoboy de medianoche don Eduardo Torres-Dulce Linfante, a la sazón Fiscal General del Reino de España...
P.D. ¡Pues no que tóas las putas tardes me pone de mala leche este tío...!
Ya te dije (perdóname el tuteo) por activa, pasiva y perifrástica que te esperaban críticas feroces si ganabas las elecciones (y si no las ganabas también). Pero que esas mancillas no vendrían de los sociatas, comunistas y separatistas, sino del centro derecha, precisamente la zona política que te ha aupado a la Moncloa. Pero no de toda ella, sino sólo de un pequeño barrio (plateado por la luna, rumores de milongas...); de un barrio (reo, mi viejo amor, oye el gorjeo, soy tu cantor...), arrabal chiquito pero vociferante de esa demarcación; en concreto, de dos de sus manzanas: el agnosticismo y el evangelismo. Es decir, sin circunloquios: de esRadio.
Lo curioso es que las buenas gentes de España que sintonizaban la COPE y escuchaban a sus multimillonarios comunicadores con frenesí orgasmático (yo el primero) han sido en los últimos dos años y medio los más ENGAÑADOS, los más traicionados y llevados al huerto; y lo han sido por sus eminencias eminentísimas don Federico Jiménez Losantos y don César Vidal Manzanares, a las que creyéndolas leales al catolicismo, han resultado sus más retorcidos traidores. Uno, agnóstico, sigue sus comunistoides principios disfrazados de rosáceas implicaciones izquierdistas; el otro, machacando a la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana a fin de trincar pasta de esa organización mercantil llamada http://www.protestantedigital.com (lo de económica baste comprobarlo con el .com).
Pero vayamos al grano... Ahora resulta, por lo que <a href="http://www.esradio.fm/2012-01-11/federico-a-que-viene-que-mariano-se-haga-el-sorprendido-1276446538/">AQUÍ</a> leo, que Libertad Digital es el mismísimo Paráclito, o el Oráculo de Delfos, y todas sus opiniones han de creerse a pies juntillas, pues son verdades de fe (tiene cojones que un agnóstico crea en esas cosas y más cojones todavía un evangelista recalcitrante). Es decir, Mariano, que la mala leche sobre ti vertida es porque no hiciste caso a lo que publicó LD el 15 de noviembre, siendo, como deberías saber, que LD no es un simple periódico digital sino las mismísimas conclusiones del Concilio de Trento. Manda recojones que un evangelista que odia Roma desde los más profundos recovecos protestantes de su alma tenga “dogmas de fe”, y ya, que los tenga el agnostiliput es el recojostio. Verdaderamente, la base argumental de don Federico pa machacar a Rajoy es apelotante. (Que deje de engoar al personal, ya lo ha entontecido bastante haciéndose pasar por Caperucita RoSa o Blancadíez.)
En fin, como nadie escarmienta en cabeza ajena, Mariano, agárrate los machos... Cometiste una gran torpeza: la tontería de no escucharme cuando te lo dije en su día, pero los tontos solo aprenden a base de ostias. Y esto no lo digo yo, sino Platón en Banquete: para que no te dejes engañar por este hombre, sino que, instruido por nuestra experiencia, tengas preocupación y no aprendas, según el refrán, como un necio, por experiencia propia. [222 c] Y Hesíodo en Trabajos y Días: la justicia termina prevaleciendo sobre la violencia, y el necio aprende con el sufrimiento. [217-218] Y Homero en Ilíada: lo hecho hasta el necio lo comprende. [XVII, 32]
Si tan solidario es don Federico con los mileuristas masacrados por Rajoy que venda cuanto tiene y se lo dé. ¿O es que como la subida es EQUITATIVA —SÍ EQUITATIVA— le jode por el pastizal que se embaúla echando hiel por la boca todas las esmañanas? ¡Acabáramos! A mí la subida me la trae un poco floja: un poquito de un poco es casi nada; pero un algo de un muchísimo le cabrea a don Federico. ¿Por qué será? O es que quería otra subida del IVA —que joroba a las rentas más paupérrimas— pero que no LE tocaran el último tramo del IRPF? ¡No te jode! Vamos, que no quiere pagar el rosáceo-comunista que gana cientos de miles de euros al año. ¡Coño, qué asco!
Por cierto lo de volar por los aires la TV Valenciana, ¿también lo suscriben doña Rosa y don Federico...?