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Enviado a las 08/12/2009 03:00:01
6 DE DICIEMBRE, DIA DE LA CONSTITUCION.

Hoy, 6 de Diciembre, Espaa celebra el da de la Constitucin. Hace 31 aos que los espaoles se rigen por esta ley mxima que iguala a todos los ciudadanos y garantiza sus deberes, derechos y libertades.

Tal aseveracin, en los tiempos que vivimos, refleja hasta qu punto nuestra sociedad, liderada por la clase poltica que la gobierna y dirige, prefiere esconder la cabeza bajo tierra para no reconocer los serios problemas que desgastan a diario a la nacin y a la convivencia social.

Espaa es poco ms que un enfermo terminal engaado. Enfermo que cree que todo va razonablemente bien, al margen de pequeos problemas cuya importancia exageran los catastrofistas. No deja de ser una paradoja la celebracin del Da de la Constitucin mientras las iniciativas de grupos independentistas, que se amparan a conveniencia bajo la constitucin del 78 cuando les interesa, promueven al mismo tiempo el ataque frontal contra la legalidad y la supuesta independencia del poder judicial.

Si bien es cierto que jams he odo a nadie celebrar el Da de la Constitucin como tal, en lugar de una fecha libre ms en el calendario laboral, prueba del escaso inters del ciudadano por la poltica y lo social, tambin es cierto que la clase poltica en general ha ofrecido durante estas dcadas de democracia el peor ejemplo que pueda darse.

Los polticos han transmitido a la sociedad la idea de que todo vale. Uno de los aspectos ms caractersticos de la Constitucin, que ensea que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, es absolutamente falso en la prctica. Ni los ciudadanos son iguales, ni las comunidades autnomas son tratadas por igual, ni los diferentes partidos polticos trabajan para que el principio de igualdad sea real y firme. En realidad, bajo mi punto de vista, es completamente contraproducente que una carta magna como la espaola hable de dicho principio en un pas cuyo jefe de estado reina, como as har su hijo por el hecho de ser su hijo, y cuya familia y allegados son tratados con unos privilegios sobre los que no tienen ningn mrito ni merecimiento y que les distingue del resto de espaoles.

El Estatuto de Catalua, pendiente de aprobacin por un Tribunal Constitucional que tampoco necesita de mucha presin para demostrar hasta qu punto est dominado por polticos, es como una cua que desestabiliza todava ms el precario equilibrio del Estado Espaol. Los separatistas catalanes, con el apoyo tcito de Rodrguez Zapatero y el Partido Socialista, buscan la creacin prctica del estado cataln; y uno de los pasos previos es la aprobacin definitiva de este estatuto, que podra llegar a ser el empujn definitivo hacia la desigualdad entre comunidades autnomas. Desigualdad que se ha dado durante las pasadas tres dcadas, en detrimento de aqullas que nunca supusieron un potencial vivero de votos para ciertos partidos polticos, y que no tenan un fenmeno de nacionalismo forzado e inventado al que agarrarse para justificar algn hecho diferencial que les hiciera parecer diferentes y, por tanto, merecedores de un trato de privilegio.

Jams he celebrado el Da de la Constitucin como tal. No ser yo quien defienda esta ley porque la considero tarada desde su nacimiento e instrumento de quienes se han servido de Espaa para sus propios intereses personales y de partido. No creo en una constitucin a la que se mantiene en pi como un dolo de barro ante el que dejar ofrendas sin valor, mientras sus valedores usan la ley a su antojo para promover el asesinato de los no nacidos, el ataque frontal y sin disimulo contra la institucin familiar, el menosprecio a las libertades individuales, el amparo del terrorismo de estado y sus secuelas actuales de intervencionismo en la sociedad civil.

Fuente: http://elrepublicanodigital.blogspot.com

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Enviado a las 02/12/2009 19:50:01
EL REY REINA, PERO NO GOBIERNA

No hace an una semana que me vi envuelto en un improvisado debate sobre la monarqua. No recuerdo el motivo de tal debate, ni quien comenz a hablar del asunto, pero la charla pronto comenz sonar como un concatenado rosario de tpicos sobre la casa real espaola.

Desgraciadamente para m, el resto de contertulios eran promonrquicos. Y, aunque ninguno de ellos supo contarme con exactitud de las necesarias bondades de ser gobernados por un rey, ante el cual debemos comportarnos como sbditos, no falt quien nombr aquello de que Espaa le debe al rey el haber salido con bien del golpe de estado del 23F, que ha sido un excelente relaciones pblicas en las relaciones internacionales espaolas y por supuesto, aquello tan repetido de el rey reina, pero no gobierna.

Como suele suceder, tuve que explicar a alguno que ser republicano no significa necesariamente ser comunista o socialista, ni compartir la defensa de la 2 Republica, desastre definitivo que finaliz en guerra civil. Hubo quien me record que la Unin Sovitica tambin se defini como repblica y que presuma de ser democrtica; a lo que contest con una cita de Ronald Reagan: La diferencia que hay entre una democracia y una democracia popular es la misma que existe entre una camisa y una camisa de fuerza

Con el ambiente ms relajado, decid atacar por la frase hecha sobre el rey, y pregunt: si el rey reina, pero no gobierna, para qu le necesitamos?

La respuesta tard un poco en llegar: hombre, es que es como un smbolo, como una referencia que nos une a los espaoles

Y no podramos tener un smbolo que nos costase menos dinero y recursos que la casa real? No tenemos un ministerio de asuntos exteriores para que sea, entre otros cometidos, un relaciones pblicas con el extranjero?

Estuvimos debatiendo durante algo ms de media hora. Durante ese tiempo pude comprobar un curioso fenmeno. Ante la lgica de mis razonamientos a favor de un gobierno que debe existir para gobernar, sin la necesidad de una figura superior cuya utilidad yo cuestiono, no podan hacer otra cosa que darme la razn, pero seguan siendo partidarios del rey por mera simpata.

Yo no os pido que quemis fotos del rey, ni comportamientos extremistas de ese estilo; pero contestadme a esto: al margen de lo simptico que es para vosotros, est pagando vuestras hipotecas, para que salgis a la calle a aclamarle cada vez que se muestra en un acto pblico? Est asesorando o trabajando para reducir el desempleo? Tiene responsabilidad en la poltica econmica? En la educacin? Ha tomado partido por el esclarecimiento de los casos de terrorismo de estado de algunos gobiernos de Espaa? Defiende a la clase trabajadora? A los empresarios? Est a favor del aborto o est en contra? Qu opina sobre la poltica exterior de Zapatero, a favor de dictadores?

Es que el rey no puede significarse Contest alguien.

Entonces, para que est? Respond. El rey jur defender la constitucin del 78. continu - Qu est haciendo ahora para evitar que el estatuto de Catalua no reviente la constitucin y el principio de igualdad entre los espaoles y las distintas comunidades autnomas?

S, s, claro Si es verdad Pero no me vas a negar que Juan Carlos es muy campechano, y le cae bien a todo el mundo

FUENTE: http://elrepublicanodigital.blogspot.com
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Enviado a las 23/11/2009 19:50:01
ECONOMIA SOSTENIBLE
Yo creo que no pasa una sola semana que no recuerde, como ya he citado alguna vez, lo que me pregunt un conocido un par de das despus de la llegada de Zapatero a Moncloa, all por 2004.

Lo primero que le pediras a Zapatero?

Que no volvamos a los 80s. Que no revivamos el felipismo

Ayer, domingo, sin venir realmente a cuento, El Presidente Rodrguez Zapatero y su pandilla de incapaces fracasados ofrecieron una gran fiesta meditica para convencernos de que no pasa nada. Que todo est razonablemente bien. Que zapatero tiene la solucin a todos estos problemas que nos incomodan, tales como el desempleo o la crisis empresarial y econmica. Problemas que nunca llegaran a nuestra economa, economa de la champions, y que pasaran sobrevolando nuestro panorama laboral sin hacer apenas sombra.

El ltimo timo del mayor mentiroso de la historia reciente de Espaa se llama Economa Sostenible. Es la nueva ocurrencia de esta lacra de presidente que, todo hay que reconocerlo, puede presumir de mantenerse en el poder a costa de cultivar mensajes vacos entre su electorado de un modo tan eficaz que, an con lo que est cayendo, uno an encuentra a gente absolutamente convencida de que el desastre que vivimos es culpa casi exclusiva de los gobiernos de Aznar.

Hasta el da de hoy, de lo nico que podemos estar seguros, en lo que se refiere a las promesas socialistas, es de su nulo cumplimiento. Como se ha insistido tantas veces desde algunos medios, los resultados de las iniciativas promovidas por los gobiernos de Zapatero han sido, invariablemente, el fracaso y la discordia. Si de algo ha servido esta recesin que nos agobie ha sido para constatar que el mensaje de Rodrguez Zapatero, magistralmente dirigido a las masas en aquella campaa electoral previa a los atentados de Madrid, no era ms que un globo lleno de aire, rodeado de imagen y marketing y presentado con una absurda idea de necesidad de cambio.

No falt la lite de la demagogia a la fiesta socialista, adems de las viejas glorias, a las que nadie reprocha que aparezcan una y otra vez en los medios porque esos reproches son solo para Aznar. Viejas glorias que, en su da, dejaron Espaa arruinada, lo que no fue inconveniente para que Zapatero acudiera a ellos nuevamente, dejando bien patente con ello que no confiaba tanto en aquellas nuevas generaciones que en 2004 esperaban su oportunidad.

Un equipo de gobierno vaco, sin mritos, sin nada que aportar, pero radiante y orgulloso, hablaba ayer con los periodistas, mientras su lder clamaba desde su plpito contra una oposicin a la que culpa del aire de descontento que se respira en la calle. Quizs muchos espaoles no se den cuenta, o no quieran admitir, que las promesas de Zapatero no se cumplen. Ni las previsiones de la Vice Presidenta De La Vega, ni las del resto de comparsas, ministros, secretarias de organizacin y dems personajes que han prometido reiteradamente, cada mes y desde hace ms de ao y medio que la crisis mejorara en pocos meses.

Nos esperan meses de Economa Sostenible. Por descontado, ni gobierno ni sindicatos quieren or hablar de una nueva estructuracin del mercado laboral, ni de bajadas de impuestos, ni de otras medidas que s han demostrado obtener resultados, pero que les son malditas por ser liberales. De aqu a unas semanas habr pasado el efecto de este ltimo show en las filas de militantes y votantes socialistas. Habr que buscar otra cosa. Algn escndalo de corrupcin, un nuevo debate sobre ampliacin de aborto. Lo que sea. A parte de que no funcionan en absoluto, las ideas de corto recorrido tienen ese inconveniente: hay que pensar muchas y deprisa. Es como mantener encendida una hoguera con papeles, en lugar de usar de quemar madera.
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Enviado a las 19/11/2009 09:40:02
ALZHEIMER ¿Y TU QUIEN ERES?

Mi esposa trabaja en una residencia de ancianos. Casi cada da me cuenta algn sucedido con alguno de los residentes. Sus ancdotas, sus tristezas, alegras, recuerdos.

A veces se indigna al ver el comportamiento de algunas familias, que aparcan al abuelo o a la abuela en un sitio donde no molesta, callando sus propias conciencias comentando a sus vecinos que estn pagando una buena residencia. A veces me habla de otras familias que ingresan a sus ancianos porque no pueden cuidar de ellos constantemente, pero que les visitan casi cada da, y se los llevan habitualmente de vuelta a casa para los das sealados.

Me describe la tristeza de algunos de los mayores, recordando sus tiempos de juventud con una nostalgia que no parece descansar ni en las horas de sueo. O me relata cmo otros se ilusionan por hacer cosas an. Cuidar plantas, querer a un gato, leer o pasear con los amigos.

Pero, si algo me sobrecoge, es escuchar como alguno de los ancianos que sufren alzheimer se adentra poco a poco en el tnel del olvido lento, progresivo y sin retorno, de la realidad que le rodea, de sus recuerdos y de sus afectos.

Hoy he visto una pelcula que tena pendiente desde hace un par de aos.

Y t quien eres? narra el prembulo al camino sin vuelta a trs del alzheimer de un anciano al que ingresan en una residencia para unas vacaciones de verano, de modo que el resto de la familia pueda disfrutar de unos das de hotel y playa. Manuel Aleixandre, como protagonista, interpreta al personaje principal, con la colaboracin imprescindible del recientemente fallecido Jos Lus Lpez Vzquez en el papel de compaero de habitacin. Dos maravillosos actores sobre los que descansa el argumento.

Y t quien eres no se adentra en el profundo y terrible mundo de la enfermedad. Narra los prolegmenos; los inicios. La recomiendo. Es fcil de ver, porque no se trata de una pelcula que incide necesariamente en la amargura. Parte del mensaje que transmite, tan necesario hoy en da, es la ternura y el amor que el abuelo despierta en su nieta, dispuesta a sacrificarse por l y permanecer a su cuidado.

Que sirva para concienciarnos de la tragedia que puede llegar algn da a nuestra familia, o a nosotros mismos.

http://elrepublicanodigital.blogspot.com




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Enviado a las 30/10/2009 18:20:02
CORRUPCION
Jared es un amigo de Idaho que visita El Republicano Digital a diario. Vivi durante casi dos aos en Espaa. Le gusta leer la prensa espaola, aunque poco a poco ha ido discriminando los diarios que prefiere consultar, dejando de un lado los que l llama manuales polticos. Esta maana, a eso de las 6.30, le un mail que l me envi unas pocas horas antes.

Me habla, casi con espanto, de tantos casos de corrupcin como ha conocido en los medios digitales espaoles. Lo que ms parece impactarle es el elevado caso de polticos que estn mezclados es asuntos turbios. Considera ms normal, por explicarlo de algn modo, que ciertos hombres de negocios entren en el mundo turbio del dinero sucio, an a riegos de ser descubiertos. Pero, en lo que se refiere a los polticos y sus partidos, confiesa que, visto desde fuera, este pas al que tanto le gusta presumir de lo bien que se hace todo aqu comparado con lo mal que lo hacen los dems, americanos y europeos incluidos, parece reproducir una pelcula de esas en las que los capos mafiosos dirigen una ciudad, por encima del alcalde y el resto de mximas autoridades.

Reconozco que la comparacin duele, sobre todo viniendo de un extranjero que conoce bien esta tierra y sus costumbres. Si fuera la opinin de un turista que viene por dos semanas a visitar playas y bares, para volver despus a su casa a contar a sus vecinos como de baratas son aqu las borracheras, y lo fcil que sale uno de comisara despus de haber provocado algn altercado, pues me dara completamente igual.

El caso es que un americano suficientemente objetivo y culto, a la vez que enamorado de lo bueno de Espaa, ms conocedor de su historia, costumbres y gastronoma que muchos espaoles, me plantea un anlisis que coincide punto por punto con lo que yo estuve hablando con otro amigo tan solo un par de semanas antes. l formula la siguiente pregunta: Cmo puede Espaa soportar todo esto?

La conclusin es muy interesante. Creo que muchos hemos llegado tambin a ella, pero no parece que seamos los suficientes como para mover las conciencias necesarias.

El espaol medio no tiene costumbre de ser, o no quiere ser, un ciudadano consciente de sus obligaciones, pero tampoco de su verdadero poder y derechos. El espaol medio no piensa como un ciudadano del que emana la soberana ni la facultad de elegir gobernantes a los que exigir dedicacin, honradez y diligencia. El espaol lleva siglos siendo vasallo de sus gobernantes, porque vive en un pas donde los primeros y principales derechos en tenerse en cuenta son los de el estado, el gobierno y los poderes que, dicho sea de paso, no mantienen la separacin e independencia deseadas.

El espaol paga sus impuestos porque pap estado, el omnipresente y omnipotente gran hermano que le tutela, le obliga a ello, ofrecindole despus la ilusin de que le regala los servicios necesarios por la intrnseca magnanimidad del sistema. El espaol medio no es consciente de que el bienestar del que pueda disfrutar en ocasiones proviene precisamente de su propio dinero, el que pap estado le resta de su nmina y dems impuestos que le cobra a diario, como tampoco termina de ser consciente de que un presidente, un rey, un alcalde o cualquier otro mandatario deberan estar obligados a servir al ciudadano antes que pasear en lujosos vehculos oficiales, vivir en mansiones, comer en restaurantes caros y veranear en lugares bien aislados del comn de la gente.

El espaol medio desprecia, pero solo de palabra, que sus dirigentes sean distantes como una casta superior a la que aclamar a su paso. Pero el espaol medio no se atreve a defender sus propios derechos, que deberan ser irrenunciables. Parece que le avergenza exigir atencin porque paga sus impuestos, que es cosa de extranjeros y queda muy bien en las pelculas americanas.. Soporta con enfado, pero soporta, que la clase poltica se vea salpicada a diario, casi literalmente a diario, por asuntos sucios. Para un espaol medio los sinnimos ms prximos a ayuntamiento, sea ste de un pueblo o de una gran ciudad, son trminos que definen delitos o conductas reprochables, como corrupcin, cohecho, prevaricacin, trfico de influencias, nepotismo, amiguismo, contrataciones irregulares, abuso de poder etc.
El espaol medio asume todo esto como un mal con el que hay que convivir, y renuncia a movilizarse para exigir a sus dirigentes lo que ellos deberan ofrecer por s mismos. Todo esto se ha hecho bien patente en estos dos ltimos aos de tremenda crisis, durante los cuales los poderes que deberan haberse contrarrestado por el bien y la estabilidad de la sociedad no han hecho otra cosa que protegerse entre ellos para asegurar sus intereses y modo de vida. Gobierno, sindicatos, partidos nacionalistas, oposicin, la corona, gran parte de los medios de informacin todos procuran mantener el tipo con buenas palabras, iniciativas intiles que no llevan a ningn sitio ni solucionan los problemas ms urgentes. Y lo seguirn haciendo, porque saben bien que la sociedad, el conjunto de ciudadanos que les sostiene, no ve ms all de sus propias quejas y lamentos, sin atreverse a ponerse en pi para exigir a los que viven su costa que tomen la direccin de este barco que va directo al abismo.

Yo coincido punto por punto, habiendo visto Espaa desde dentro y desde fuera. Y me ratifico en lo que dice Jared refirindose a los ltimos aos de crisis. El espaol medio se queja, no muy alto, pero no se mueve. Quizs, para llegar a ese extremo, el espaol medio tenga que ver su refrigerador vaco, la electricidad cortada y su propia casa embargada.

Y, an con todo eso, tengo mis serias dudas.
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Enviado a las 09/10/2009 09:30:01
ZAPATERO Y LOS SINDICATOS EN EL PAIS DE LAS MARAVILLAS
Si la clase trabajadora espera que los sindicatos mayoritarios la defiendan como necesita, puede esperar sentada. Los sindicatos son, desde hace tiempo, la punta de lanza del encabronamiento sistemtico del dilogo social.

Ni UGT ni CCOO, con sus ejrcitos de liberados sindicales, transmiten la confianza necesaria para quienes ms les necesitan ahora: los desempleados. Zapatero pidi cario a las centrales sindicales. stas le dan mucho ms. Estn dispuestas a arrasar a quien se atreva a dudar de su amado lder.

Piensen por un momento qu habra sucedido hoy en Espaa si, en lugar de un sindicalista garbancero, hubiera sido un derechista el que hubiese proferido la zafiedad de la que an horas despus se senta orgulloso quien la proclam . De nuevo se cumple la tcita mxima que asegura sin error que a la izquierda se le permite todo.

Para Jos Ricardo Martnez, sindicalista mononeuronal (por concederle alguna funcin cerebral, aunque sea primaria), Miguel ngel Fernndez Ordez no entiende nada de economa. Es exactamente la misma y reciente lnea de comportamiento que ha mostrado Elena Salgado, Vicepresidenta Econmica del gobierno, que ha logrado superar al anterior Solbes en ineficacia manifiesta. Salgado reconoci hace escasas horas que la recuperacin econmica de Espaa ser un camino arduo y largo; mucho ms complicado que para los pases que ya estn viendo signos de recuperacin. Es decir; reconoce ahora exactamente lo mismo que ya avisaron la semana anterior el FMI y otros organismos econmicos, adems de Fernndez Ordez, cosa que a ella tanto molest entonces.

El problema de este gobierno no es solo la inutilidad solemne de la que hace gala a la hora de tomar decisiones en tiempos de crisis. Es desesperante comprobar cmo las reas de trabajo, defensa, economa... son regidas por ministros y miembras que no dan una a derechas, que dilapidan el dinero que les asigna Zapatero con su extrao criterio. El problema que nos est costando a los espaoles el desmoronamiento diario de nuestro estado es que Rodrguez Zapatero, su gobierno, sus partidarios y los sindicatos viven apartados de la realidad, ms ocupados de flotar en su cuento de hadas, quizs seguros (y puede que tengan razn) de que su nicho de votos incondicionales les respaldan para conducir a Espaa del modo que lo hacen.

Mientras la economa segua funcionando bien, debido a la inercia de aos anteriores, Zapatero y su mundo eran felices, proponiendo, haciendo, deshaciendo y modelando nuestra sociedad a su antojo y al de los colectivos que tanto apoyaron a ZP en 2004. Hoy, como hace dos aos, el barco hace agua; pero el Presidente de Gobierno, y por contagio toda su corte, sigue pensando que la nave es insumergible. Lo mismo pens el armador del Titanic: "A este barco no lo hunde ni Dios".

Aviso a conformados, partidarios e indiferentes. Como habrn podido observar, no hay crisis. No hay recesin. No hay desempleo, ni ruina, ni cierre de empresas, ni prdida de poder adquisitivo, ni nada de eso que decan los crispadores que llegara. Todo est bien y Zapatero tena razn entonces, como la tiene ahora. As que el Sr. Ordez se vaya a su pxxx casa. Que el FMI no tiene ni idea. Que la subida de impuestos, primero temporal y ahora fija y bien agarrada a nuestras rentas, ser nuestra salvacin.

Lo ha dicho Zapatero. Y Zapatero nunca miente. Motivos para creer.


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Enviado a las 05/10/2009 09:00:01
CONSIDERACIONES SOBRE LA LEY DEL MENOR

Hoy nadie puede negar que buena parte de nuestros adolescentes y jvenes ya no son conscientes de que sus propias acciones deberan tener consecuencias. Es decir; que si agreden, roban, asaltan, violan o matan, no tienen porqu pagar mayor castigo que unos meses de internamiento en algn centro especial, libertad vigilada en sus propias casas y una posible bronca por parte de sus padres.

De acuerdo. Reconozco que no estn del todo faltos de razn quienes claman por hacer responsables a los padres de un anormal que quema un autobs, que golpea al dependiente de un comercio, o que viola a una nia. Yo soy el primero en sentir rabia con cada uno de de estos casos, que saltan a titulares con la misma celeridad con que desaparecen de nuestros recuerdos. Pero hay un matiz que me preocupa, matiz del que nadie parece hacerse cargo.

Sera siempre justo hacer responsables civiles a los padres de un bruto incontrolado? Rotundamente no.

Seguramente todos conocemos casos de algn joven que ha vivido en una familia que, en el mejor de los casos, le ha enseado el mejor modo de desvalijar la caja de un supermercado, o como cortar la cocana del modo ms rentable. Ante casos como este, no hay duda de que el propio entorno ha influido para crear un delincuente.

Pero reflexionemos sobre otros casos. Me consta, porque conozco algunas, que existen situaciones familiares de padres que se han esforzado en educar a sus hijos en principios correctos. Padres que no entienden por educar bien ni ensear a golpes, ni tampoco acomodarse a que su hijo crea que su familiar mas querido en casa sea la TV. Padres que se han esforzado durante toda una vida para que todos sus hijos tuvieran lo necesario, entendiendo por ello el deber de proveer para su familia, tanto en lo material como en otros aspectos trascendentes. Y en esos casos a los que me refiero, algunos adolescentes, pese al entramado de principios de unin familiar, de afecto por el estudio y el trabajo, de responsabilidad y hbitos sanos, sienten preferencia hacia lo srdido y lo malo.

En semejantes condiciones las leyes no pueden castigar a los padres por los actos de sus hijos. Sera exactamente lo mismo que culpar a alguien por los delitos de su hermano. Las leyes, que deben garantizar siempre los derechos del inocente, no pueden arremeter contra los inocentes padres de un asocial embrutecido.

Hace mucho tiempo que defiendo el siguiente concepto: El menor delincuente debe pagar siempre por sus actos malvados si est en edad de responsabilidad. Hablar a favor de esta tesis me ha merecido no pocos descalificativos por parte de personas con cierto modo de pensar, pero son esas mismas personas las que, en dos situaciones que yo recuerde, son las que se han vuelto completamente radicales contra jvenes delincuentes cuando stos les han perjudicado.

Bajo mi punto de vista, el menor no puede ser irresponsable de sus delitos, por el simple hecho de ser menor. Un nio de ocho aos, edad en la que en la mayora de los casos ya se posee un mnimo de responsabilidad para discernir entre lo bueno y lo malo, sabe perfectamente que pegar a alguien o robar en una tienda son malos comportamientos. Lo peor que se puede hacer, si esto ocurre, es crear en el joven delincuente la seguridad de a l no le suceder nada, que no tendr que cargar con las consecuencias de su accin, porque otros, sus progenitores, sern penados por las autoridades. Semejante error cometido por los adultos fomentar en el nio y el adolescente un sentimiento de impunidad que, posteriormente, ser muy difcil corregir, precisamente por que el delincuente crecer creyendo que todo le est permitido.

Frente a quienes piden que los padres se hagan cargo de los desmanes de sus hijos, pero ms an contra quienes pretenden sobreproteger al menor delincuente frente a sus responsabilidades, yo aseguro que es posible aplicar una ley justa y restitutiva frente a los delitos cometidos por esta nueva generacin de asociales que protagonizan las noticias de los medios con demasiada frecuencia.

Si buscamos el ejemplo de un nio de catorce aos que ha causado daos en una propiedad privada o publica, no habra peor castigo para l que tener que responder con su trabajo para la reparacin del dao causado. Y si para esa reparacin es necesario que este nio de catorce aos tenga que trabajar dos horas diarias, cinco das por semana, ,durante siete aos, para que el cmputo de su trabajo sea equivalente al destrozo causado, no veo la razn por la que nadie pueda asegurar que tal tratamiento pueda suponer una humillacin para dicho nio; al contrario, es muy posible que, ya con veintin aos, y durante todo ese tiempo de esfuerzo, l haya tenido la oportunidad de aprender que, verdaderamente, sus actos tienen consecuencias, y los daos deben ser reparados, adems de la labor ejemplarizante que todo ello pueda ejercer sobre otros individuos.

Normalmente, defender este punto de vista obtiene decenas de comentarios contrarios, por no hablar de insultos, por cada palabra de apoyo. Esta la otra cara de este horrible problema. Mientras por un lado los jvenes delincuentes cargan con castigos consistentes en dos o tres meses de no salir con los amigos, con la lstima de desnaturalizados padres que, contra el juez, opinan que es una pena impuesta demasiado dura para sus hijos, otra parte de esta sociedad tarada en la que vivimos cree que imponer al delincuente un justo castigo es poco menos que una actitud fascista.

Ante nuestros ojos est el fruto de este modo de pensar y de actuar, esa actitud de esconderse ante una realidad que ellos han contribuido a crear.. Los padres que no conceden ninguna autoridad al profesor que les avisa que su hijo es un completo gamberro, son los que luego niegan a la polica que su hijo se emborracha y crea desordenes en las calles, aun estando registrado en un vdeo. Pocos aos despus son los que tolerarn, con su silencio, que sus propios hijos puedan ser maltratadores en su matrimonio, o cosas an peores.

En definitiva, estoy completamente convencido de que si nos ponemos a corregir los problemas y errores que nos han llevado a la situacin que vivimos hoy en da, no podemos pasar por alto la reforma de nuestro sistema legal y la educacin de los padres, educadores y legisladores en verdadera responsabilidad. Creo que el concepto de reinsercin, en el que algunos tanto hacen hincapi, no debe ser el principal en esta cuestin. Antes que reinsertar a alguien del que no se tiene a priori ninguna garanta de arrepentimiento, es necesario atender al agredido y procurar restituirle el dao recibido. Y esto, en Espaa, no sucede tantas veces como sera necesario. En Espaa, la vctima suele quedar con sensacin de indefensin e injusticia, mientras contempla cmo su agresor es protegido por conceptos legales que evitan, precisamente, que ste tenga que hacer frente a sus responsabilidades.

Como segunda consecuencia, queda la desconfianza, bien ganada a pulso, que sienten los que han buscado amparo en las leyes y se han encontrado con la burla de los delincuentes que, incluso ante el juez, se jactan de ser menores para pagar por sus delitos.

Hemos odo muchas veces decir a ciertos polticos, justo despus de haber sucedido alguna tragedia causada por nios o adolescentes, que no es bueno legislar en caliente. Pero son estos mismos polticos los que, en fro, tampoco son capaces de tomar decisiones que puedan costarles los votos de padres de conciencia tan elstica como la de muchos legisladores. En realidad no se trata tanto de legislar en caliente o fro, como de legislar con discernimiento y al margen de tpicos y extraas pedagogas que parecen diseadas por enemigos de la vida familiar.

Ahora, en este ltimo prrafo, djenme contarles un pequeo secreto. Escrib este artculo el 27 de mayo de 1998. Nada a cambiado a mejor desde entonces.




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Enviado a las 24/09/2009 16:20:01
ZAPATERO: EL CAMBIO CLIMATICO ES UNA DE LAS CAUSAS DE LA

La carrera de modernizacin que emprendi Espaa a principio de los 80s no acab con todos los tpicos del espaol medio. Alguno queda, aunque hace ya veinte aos que los nios desayunan tantos cereales con leche como galletas con Colacao y el bocadillo de calamares haya perdido la batalla contra los burgers.

Quizs ya no exista, tierra adentro, el prototipo de cateto espaol. Pero en el extranjero, sobre todo en pocas de vacaciones y en poltica internacional, el cateto, el palurdo, el ignorante que da lecciones de todo aunque nadie se lo pida, el que pretende arreglar las cosas o ensear a cocinar a los que viven en otros pases, ese tipo de cateto se ha multiplicado por muchas cifras en los ltimos treinta aos.

Leer que Zapatero asegura en Estados Unidos que el cambio climtico (ya no existe el calentamiento global, claro) es, en parte, culpable de la recesin, y recordar cierta ocasin que viv en Zurich, viendo a un buen grupo de espaoles vaciando una maquina de tabaco, en la calle, usando las antiguas monedas de cinco pesetas, que coincidan en tamao y peso con las de un franco, llevndose casi gratis todo un cargamento de cigarrillos cuyas marcas eran carsimas en Espaa, ha sido todo una concatenacin de sentimientos y recuerdos. Quizs porque tambin asoci la sensacin de vergenza por ver a aqul montn de catetos vociferantes, dando la nota en plena calle, adems de defraudando a los hierticos suizos, con la perplejidad, y tambin cierta vergenza, por asistir de nuevo a espectculo de ver a Rodrguez Zapatero, nuestro cateto por excelencia (solo igualado por Moratinos), en Pittsburg, clamar por la alianza de civilizaciones con el Islam ese Islam que respeta lo mismo a occidente que a las musulmanas adornando el discurso en esta ocasin con un toque medioambiental ecologista con el que busca concienciar a la humanidad de que el clima global conspira contra la economa mundial.

Mucho cuidado. O, como deca un profesor de mi adolescencia en Santa Cruz de la Palma, pocas tonteras con la cosa esta. Como el discurso de Zapatero comience por estos derroteros econmico climatolgicos, no pasar mucho tiempo antes de que, con uno de sus decretos ley al estilo TDT de pago, abandonar el laicismo beligerante para instaurar en Espaa el culto evomoralista a la pacha mama como religin oficial y de obligado cumplimiento. Pocas tonteras, que la cosa esta se ve venir. Aunque, si nos referimos a futuribles sobre el gobierno socialista, ms que se ve venir, esta cosa es de temer.

La locuacidad del presidente espaol ha desaparecido en cuanto algunos periodistas le han preguntado por las inminentes subidas de impuestos. Solamente se ha expresado para reiterarse en su mensaje de que sern las rentas altas las que contribuirn con un mayor esfuerzo para proveer las arcas pblicas. Lo que en economa prctica se traducir, pese a las negativas socialistas, en mayor presin sobre las clases medias y trabajadoras, dndose adems la paradoja de que los grandes patrimonios se vern exentos de los prximos incrementos fiscales.

Si algo ha quedado absolutamente claro durante este ltimo mes es que pagaremos ms por muchas cosas. Nos ser an ms caro vivir en lo que nos quede de recesin, que ser bastante ms que a otros pases con los que nos gusta compararnos, posiblemente para que no nos comparen con los pases a los que no nos gusta parecernos. Espaa sigue exportando catetos. De hecho, hemos logrado apalancar, como invitado en Pittsburg a nuestro cateto mximo. Al que rompe todas las reglas y teoremas. El nico cateto espaol que podra exceder a la suma de dos hipotenusas sin apenas esfuerzo. El delirio de Pitgoras.
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Enviado a las 19/09/2009 20:10:01
EL REGIMEN DE EVO MORALES SUBVENCIONADO CON DINERO DE TODOS LOS ESPAÑOLES.

Un recuerdo rondaba por mi memoria durante la corta, afortunadamente corta pero suficientemente rentabilizada visita de Evo Morales a Espaa. No acababa yo de localizar en mis recuerdos cmo fue exactamente la cosa, as que no me decida escribir sobre el particular.

Pero mi aficin a la lectura me dio la solucin el recuerdo ms bien de aquella incgnita que yo no acababa de solucionar. Y es que, cuando no tengo ningn libro nuevo que llevarme al intelecto, como hubiera dicho un amigo que ya no est, elijo uno al azar entre los que ya he ledo. No es un mal sistema. Les confieso que tengo algunos ejemplares ms que reledos. Los libros son, en eso, como las buenas pelculas; cada vez que los repasas descubres nuevos matices.

Durante esta semana, a ratos libres, vuelvo a leer, creo que por cuarta vez, De la noche a la maana, el milagro de la COPE. El ejemplar corresponde a la cuarta edicin, de octubre de 2006, y en sus pginas 570 y 571 Federico Jimnez Losantos explica un suceso protagonizado por el Grupo RISA, en el que uno de los humoristas telefone a Evo Morales, recin vencedor entonces de las elecciones generales bolivianas, y elevado a los altares del indigenismo antiespaolista.

El humorista, genial imitador de Rodrguez Zapatero, felicit a Evo, que respondi agradecido. De pronto, en medio de aqul dilogo alucinante, el boliviano desvel algo que en pocas horas se convertira en un autentico escndalo, reducido despus a la nada mediante una agresiva campaa progresista contra Grupo RISA, Losantos y COPE, orquestada por el Gobierno y sus medios sirvientes, empeados todos en que Evo Morales protestara diplomticamente contra los autores de la broma; cosa que no lleg a suceder.

El secreto desvelado entre risas y complacencias que se dirigan el indigenista y el falso presidente del talante no fue otra cosa que la maniobra de Bernardino Len, segundo a bordo del Ministerio de Exteriores, quien haba prometido a Morales que, de ganar ste las elecciones, el Gobierno ZP condonara, como mnimo, la mitad de la deuda que Bolivia tena contrada entonces con las arcas espaolas. Una rastrera maniobra, con el dinero de los contribuyentes espaoles, que buscaba participar en la campaa electoral de un pas extranjero, favoreciendo a uno de los candidatos. Y los hechos dieron la razn, no hace muchos das, a quien la tena.

Ah est el recuerdo que yo no acababa de recuperar. La visita de Evo Morales, a quien hay que reconocer el mrito de haber eclipsado, con sus propias gansadas, la inmediatamente anterior visita del indeseable Chvez, ha sido rentable. Ya sea por haber sacado dinero a los espaoles a los que desprecia, o por no tener que devolverlo; tanto da. El caso es que la poltica internacional de Moratinos, y de su jefe Zapatero, colocan de nuevo a Espaa frente a la humillacin de tener que soportar las veleidades de un tipo que, al final y para variar, nos chulea la pasta.

Dinero perdido, del que no andamos sobrados. Dinero malgastado para favorecer a uno de esos antiespaoles que tanto gustan a la derrochadora progresa espaola.


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Enviado a las 16/09/2009 23:50:01
17 OCTUBRE DE 2009. MANIFESTACION EN DEFENSA DE LA VIDA, LA

Que Zapatero menosprecie a quienes defendemos los derechos del no nacido es algo tan normal, que lo contrario sera un suceso digno de un largo documental monogrfico sobre sucesos paranormales. Poco ms, bien poco, se puede esperar de este socialismo disfrazado de socialdemocracia a la hora de defender derechos fundamentales del individuo, a no ser que la percepcin de esos derechos pase por la indefensin del inocente, el ataque sistemtico a las familias y el desarraigo moral y tico de la infancia por medio de planes educativos delirantes.

Pero que Mariano Rajoy, quien debera asistir como lder del PP, aunque solo fuera por fingir que defiende una ideologa de cuyo peso no puede prescindir el Partido Popular, haya adelantado que no estar presente en la manifestacin pro vida de Madrid del prximo 17 de octubre, supone una nueva declaracin de intenciones que despeja muchas dudas sobre la actitud de Rajoy y sus partidarios en cuanto a asuntos tan importantes y crticos como el aborto y la utilizacin meditica y partidaria que de ello hace el Gobierno, el PSOE, y sus medios afines y advenedizos.

Este comportamiento parece acercar un poco ms la posicin de Rajoy al centrismo de Galardn. En palabras del lder popular, no piensa asistir a la concentracin de Madrid para que sta no se politice. Mal asesorado est. El acto de Madrid ya est politizado. Para el diario El Pas, quienes organizan el encuentro y quienes asisten son ultras, que es como gusta denominar la izquierda a todo el que se desve del pensamiento nico que se intenta imponer en todas las capas sociales desde hace mucho tiempo. Para la cadena SER, Cuatro y La Sexta, la noticia pasar casi desapercibida, o la enfocarn hacia los tpicos que la totalidad de la derecha espaola tiene que soportar, acomplejada y sin mostrar el valor suficiente para quitrselos de encima. Quizs sean esos complejos los que han pesado ms en la balanza de Rajoy, tomando ste la decisin de no hacerse presente para que su imagen no aparezca en los medios asociada a los anticuados, franquistas y todo tipo de extremistas que los medios de izquierda resucitarn el 17 de octubre, para restar importancia al hecho de que una cantidad ingente de espaoles de toda la nacin se manifieste contra las decisiones arbitrarias y sin sentido que este gobierno socialista est tomando sobre la vida humana con la misma ligereza con la que se elije el color de una cortina o una talla de pantaln.

La Manifestacin en defensa de la Vida, la Mujer y la Maternidad, est tan politizada que solo asistirn quienes se esfuerzan en defender principios que solo parecen tener verdadera importancia para ciertas opciones polticas, las cuales se dejan la piel por reivindicar los derechos de los indefensos no nacidos, de las madres que no desean abortar, y de las familias que tienen mucho ms derecho que un grupo de polticos mediocres a decidir sobre las menores de edad que puedan estar embarazadas.

Si Rajoy no se desdice, si no rectifica, habr fallado a muchos que an le ven como lder de una alternativa al socialismo infanticida de Zapatero, De La Vega, Pajn y Ado. A otros no nos habr sorprendido con su decisin de desmarcarse de un asunto tan importante y trascendente como el que motiva esta movilizacin en Madrid, porque tampoco ha demostrado el valor ni la voluntad suficientes para incidir en otros captulos de la historia reciente, dejando que sean periodistas y comunicadores quienes peleen solos ciertas batallas en las que l y su equipo inmediato deberan estar al pie del can. Pero ya se sabe que en la historia reciente de Espaa, en ciertas ocasiones, ha hecho ms el periodismo libre que los polticos dciles.

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