Lo decía en el post anterior, alguien tiene que defender seriamente a los aplastados, a las víctimas, y ese alguien lo tiene que hacer por encima de lo que puedan decir los demás y por encima de que lo que pueda ocurrir. Y, es curioso, ni aun teniendo poco que perder es fácil.
Cuando nos vemos en el fondo del pozo todos deseamos que alguien se juegue la vida echándonos una mano; pero fuera se está muy bien, muy seguro; y, claro, qué vida nos importa más que la nuestra.
Sabemos que hacemos mal o a veces no sabemos si nuestra decisión puede convertirse en un acto de temeridad inconveniente, a más de que un cepo en nuestra cabeza, una tenaza, sujeta nuestros actos y nuestras palabras.
Aparte de esto, algunos tenemos conciencia. Si logramos jugárnosla diciendo las palabras más duras a quien se las merece y comprometiendo —quién sabe— quizá nuestra vida, luego podemos sentir pena de esa persona aunque sea una bestia y ella nunca llegara a sentir remordimientos
Anoche yo también pinché en ese enlace de Youtube que Telesfor ponía en su post; en el que salía hablando la viuda del policía. Entre los comentarios al vídeo se encontraban unos bastantes irrespetuosos —procedentes del sector separatista vasco— que encendieron mi sangre; yo no me callé. Entré, y a uno que se metía con España y que decía que había que matar a todos los españoles, le desee la muerte de corazón, le desee que muriera quemado y sin ojos, le llamé hijo de puta y niño mimado medio homosexual... Me contestó y yo le respondí aún más ácidamente. Esta vehemencia era tanta que apunto estuve de citarle en algún sitio con el objeto de matarle con mis manos personalmente; y creo que lo hubiera hecho en ese momento; más bien me hubiera matado a mí, porque yo no tengo fuerza, pero hubiéramos sobrevivido uno u otro, eso seguro, alguno de los dos se hubiera ido al hoyo (si miráis los comentarios enseguida sabréis cuáles son y si miráis el canal de ese usuario... pues enseguida veréis que soy yo).
Ahora, no me siento bien y, sin embargo, parece que Dios quería que pasara eso. No me siento bien, no, porque esperaba que me amenazara de muerte, que fuera un terrorista, que fuera, quizá, uno de los asesinos, esperaba que me respondiera de otra forma; pero el etarra verbal me contestó en plan "políticamente correcto"; y ahora me da pena de él, lo que son las cosas.
Pero, lo dicho, estaba de Dios. Estaba de Dios, tal vez, porque hasta Cristo, Ése que también cogía el látigo y maldecía a su generación con voz resonante y con una saña terrible que se antoja terrible al leer sus palabras, hasta Cristo debe de estar harto de tanta oveja que no bala ni siquiera cuando la están matando.
Esta gente, estos asesinos, tienen que saber que los odiamos a muerte, tienen que sentirse odiados y en peligro, tienen que probar su propia medicina; no se pueden ir de rositas una y otra y otra vez.
Desde luego, delante de mí nadie va a despreciar la vida de un hombre que ha sido abrasado vivo ni se va a meter con los españoles.
Juzgadme como queráis, pero soy humano, peco y digo mis pecados: yo odio a los que matan y creo que mucha gente, aunque se calle, siente cosas así.
Va a haber mucho dolor si no se pacta con ETA; ¿es una amenaza, señor, Sastre? Pues yo también amenazo, a lo mejor el dolor viene de que te diagnostican un cáncer, ¿has visto a gente morir de cáncer lentamente en la UVI? Generalmente es mucho más doloroso que morir de un bombazo. Todos tenemos que morir antes o después, ¿crees que te a va doler menos? Nunca se sabe, Sastre, no vuelvas a decir esas cosas, tú no dominas el mundo ni lo que te puede pasar; no las digas, a no ser que tengas una sincera falta de miedo a la muerte. Todos estamos condenados a morir, no te preocupes, todos, juguemos o no a las gilipolleces de la política, los idiomas, y las banderitas ridículas. Pero vosotros poco creéis en banderitas, vivís del miedo de las personas, pues sólo sois la mafia española, vivís del miedo a perder algo que tarde o temprano perdemos todos; sí, coméis del miedo de los demás, lo mismo que las hienas comen carroña.
Te juro que todas las mañanas voy a estar pidiendo a Dios o al mismísimo Satanás que te mueras dolorosamente y pronto, juro por Dios que prefiero tu mal antes de que me toque la lotería; y el de todos los que son como tú y el de todos los jueces cobardes que no son capaces de encarcelar a los asesinos y a los valedores de los asesinos; que es lo que tú eres. Ojalá tengáis desgracias horribles, nada me haría más feliz, cambio ahora mismo mi propia vida por verlo, ojalá, ojalá. Te lo juro, no me lo voy a quitar de la cabeza.