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Enviado a las 30/06/2009 11:24:23
La hora de los enanos

 

Franco. Basado en el cuadro de Francisco Ribera (1939)

 

Ayer, el consistorio madrileño dio muestra de lo perfectamente que representa a la mezcolanza de canallas resentidos y de cobardes acomplejados que conforma a la mayor parte de la casta política que dirige hoy a España.

En un ejercicio de valor y guiado por el “noble” principio que dice: a moro muerto gran lanzada, el consistorio, por decisión unánime de todos los grupos políticos que lo constituyen −con las honrosas excepciones de los concejales del PP, señores Henríquez de Luna y Martínez Vidal−, despojó al general Franco de todos los títulos honoríficos que le había concedido durante la época de su dictadura.

Así es el populacho: henchido siempre de una mezcla asquerosa de soberbia intelectual y de miseria moral, hoy te encumbra para apedrearte mañana.

Ayer, tocó apedreamiento. Ayer, el consistorio, más populachero que el propio pueblo al que dice representar, dedicó la tarde a tirar piedras contra la figura del general Franco.

Ayer, el Ayuntamiento de Madrid, nos volvió a recordar, por si lo habíamos olvidado, que estamos en lo que José Antonio llamó la hora de los enanos.

Efectivamente:

Allí estaban todos, abigarrados, mezquinos, chillones, engolados en su mísera pequeñez. [...] ¡Cómo se agitan, cómo babean, cómo se revuelcan impúdicamente en su venenoso regocijo! ¡Hay que tirarlo todo! ¡Que no quede ni rastro de lo que él hizo! Y los más ridículos de todos los enanos −los pedantes− sonríen irónicamente. [...] Pasarán los años, torrente de cuyas espumas sólo surgen las cumbres cimeras. Toda esta mezquina gentecilla −abogadetes, politiquillos, escritorzuelos, mequetrefes− se perderá arrastrada por las aguas ¿Quién se acordará de los tales dentro de cien años? Mientras que la figura de él −sencilla y fuerte como su espíritu− se alzará sobre las centurias, grande, serena y luminosa.

Ayer tuvimos que volver a escuchar los ladridos de las fieras vesánicas que, considerándose herederas de aquellas otras a las que derrotó el Generalísimo, viven para, pequeñez tras pequeñez, miseria tras miseria, insultar la memoria de la última gran figura de la Historia de España ante el silencio cobarde y complaciente de los más.

Como digo, importa poco. Estos gestos simbólicos del populacho en nada van a poder cambiar la Historia.

No en su nombre, porque él −también en palabras de José Antonio−, goza ya del premio allá en lo alto, en los ámbitos de la perpetua serenidad, adonde no llegan ni los ladridos de las fieras ni llega, tampoco, el silencio cómplice y cobarde de la gentecilla acobardada por tales fieras, sino en el mío, le digo, con toda la tranquilidad del mundo pero, también, con toda rotundidad, al Ayuntamiento de Madrid que se puede meter sus distinciones honoríficas por donde mejor le quepan y le acomoden.

 

Vínculos:

 

El Ayuntamiento de Madrid retira las distinciones concedidas a Franco. Libertad Digital.

Madrid retira todos los honores a Franco. La Vanguardia.

Cautivo y desarmado, Franco se rinde a Gallardón. Crónicas Murcianas. Pablo Molina. 

La hora de los enanos. José Antonio Primo de Rivera. 

 

 

 

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Enviado a las 22/06/2009 11:08:06
Nonagésimo aniversario de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús

 

  

 

Sagrado Corazón de Jesús

 

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.    

Tras el precedente que la jerarquía católica española sentó hace tres años en su Instrucción Pastoral titulada Orientaciones morales ante la situación actual de España, ayer, el catolicismo, fiel a su responsabilidad de velar por el bien espiritual que significa España, tuvo el gozo inmenso de presenciar la celebración del nonagésimo aniversario de la consagración que el rey Alfonso XIII hiciera, en 1919, de ella al Sagrado Corazón de Jesús.

La Iglesia católica española ha tenido el grandísimo acierto de recordar esta efeméride, en los momentos tristísimos que vivimos, mediante una bellísima Eucaristía concelebrada por

 

Monseñor Antonio María S.R.E. Cardinalis Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal española,

Monseñor Manuel Monteiro de Casco, Nuncio de SS en España y Andorra,

Monseñor Antonio S.R.E. Cardinalis Cañizares Llovera, Cardenal Prefecto de la Congregación para el Culto Divino,

Monseñor Carlos Osoro Sierra, Arzobispo de Valencia,

Monseñor Francisco Gil Hellín, Arzobispo de Burgos,

Monseñor Francisco Pérez González, Arzobispo de Pamplona,

Monseñor Santiago García Aracil, Arzobispo de Mérida-Badajoz,

Monseñor Agustín S.R.E. Cardinalis García-Gasco, Arzobispo Emérito de Valencia,

Monseñor Joaquín López de Andújar, Obispo de Getafe,

Monseñor Juan Antonio Reig Plá, Obispo de Alcalá de Henares,

Monseñor Jesús Esteban Catalá Ibáñez, Obispo de Malága,

Monseñor Gregorio Martínez Sacristán, Obispo de Zamora,

Monseñor Francisco Cerro Chaves, Obispo de Coria-Cáceres,

Monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, Obispo de Palencia,

Monseñor Ángel Rubio Castro, Obispo de Segovia,

Monseñor Amadeo Rodríguez Magro, Obispo de Plasencia,

Monseñor Joan Enric Vives Sicilia, Obispo de La Seo d’Urgel,

Monseñor Ramón del Hoyo López, Obispo de Jaén,

Monseñor Fidel Herráez Vegas, Obispo Auxiliar de Madrid,

Monseñor César Augusto Franco Martínez, Obispo Auxiliar de Madrid,

Monseñor Juan Antonio Martínez Camino, s.j., Obispo Auxiliar de Madrid y

Monseñor Rafael Zornoza Boy, Obispo Auxiliar de Getafe.

Desde nuestra fe, la Iglesia católica española, entroncada en la Iglesia católica universal, a través de la belleza sobria de su liturgia y mediante las palabras, respaldadas por milenios de sabiduría y de prudencia, de monseñor Rouco Varela, que debemos leer en su homilía y en la hermosísima oración de consagración, vuelve a consagrar a España al Sagrado Corazón de Jesús.

Dejo aquí un amplio aparato documental, tanto de la primera consagración como de esta conmemoración de ayer y, aunque quiero seguir estudiando el asunto, muy poco tengo que decir ahora fuera de expresar mi alegría y mi esperanza de que de este acto sólo podemos esperar bien para España y para la humanidad entera.

Pero de lo poco que pueda yo añadir a ello sí quiero enunciar aquí dos pensamientos:

En primer lugar, este acto, como tan bien ha expresado el señor cardenal, no es un acto de enfrentamiento sino de conciliación. Si en su homilía nos asegura que “tenemos la certeza de que el camino de la descristianización no conduce a ningún futuro de salvación ni de verdadera felicidad para el hombre” y duda tantísimo de que podamos encontrar “un futuro pleno de los bienes que constituyen y aseguran la dignidad de la persona” si abandonamos la fe de nuestros mayores, en su hermosísima oración de consagración, no invoca al Sagrado Corazón para que reine sólo sobre los “hijos fieles que jamás se han alejado de Él” sino, también, de los hijos pródigos que por “seducción del error o por espíritu de discordia” viven de Él separados.

Esta ponderación, esta mesura de nuestros pastores, que tiene detrás, como decía antes, milenios de sabiduría, nos hace reflexionar a sus ovejas que, quizá, en las formas hemos sido demasiado destemplados con nuestros enemigos, sobre todo en estos últimos tiempos de tanta turbación, de tanta discordia y de tan graves enfrentamientos.

Traspasado mi corazón por estas palabras como la lanza del centurión atravesó la del Sagrado Corazón de Jesús, pido perdón por la destemplanza, la acritud o el desabrimiento que yo haya podido tener hasta aquí al hablar de mis enemigos, enemigos que no lo son en sus personas sino en su doctrina.

El segundo pensamiento que quisiera dejar aquí afirmado es la pena que me ha causado ver la ausencia notable y sensible del rey de España en esta conmemoración de la consagración que su abuelo, don Alfonso XIII, hiciera de España al Sagrado Corazón. Otra veces he manifestado la imposibilidad que tengo de entender a España sin los dos pilares fundamentales que la han creado: la religión católica y la monarquía.

Ayer, la jerarquía y los fieles católicos supieron aprovechar de manera maravillosa los noventa años de la consagración para celebrar este acto pertinentísimo en los momentos que vivimos.

La monarquía no. La monarquía, ayer, brilló por su ausencia en el Cerro de los Ángeles.

Desde ayer tenemos por delante diez años de oración al Sagrado Corazón de Jesús para alabarle y para pedirle que, cuando se celebre el primer centenario, tengamos el gozo de ver al rey de España en el sitio que le corresponde en tan grandioso acto y el de ver el corazón de nuestros enemigos ablandado y llenado, al menos, de algún espíritu de comprensión y de conciliación.

 

 

Oración de consagración

 

 

 

«Hijo eterno de Dios y Redentor del mundo, Jesús bueno, Tú, que al hacerte hombre te has unido en cierto modo a todo hombre y nos has amado con tu corazón humano, míranos postrados ante tu altar. Tuyos somos y tuyos queremos ser y, para vivir más estrechamente unidos a Ti, todos y cada uno nos consagramos hoy a tu Sagrado Corazón.

De tu corazón traspasado brota el Amor de Dios hecho allí visible para nosotros y revelado para suscitar nuestro amor. Ante la generación del nuevo milenio, tan esperanzada y tan temerosa al mismo tiempo, la Iglesia da testimonio de la misericordia encarnada de Dios dirigiéndose a tu Corazón.

Muchos, por desgracia, nunca te han conocido; muchos, despreciando tus mandamientos, te han abandonado. Jesús misericordioso, compadécete de todos y atráelos a tu Corazón. Señor, sé Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Ti sino, también, de los hijos pródigos que te han dejado. Haz que vuelvan pronto a la casa paterna para que no perezcan de hambre y de miseria. Sé Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Ti: devuélvelos al puerto de la verdad y a la unidad de la Fe para que pronto se forme un solo rebaño de un solo pastor.

Concede, Señor, libertad a tu Iglesia; otorga a todos los pueblos y, en particular, a España, la paz y la justicia. Que del uno al otro extremo de la tierra no resuene sino esta voz:

Bendito sea el Corazón divino, causa de nuestra salvación.

A Él la gloria y el honor por los siglos de los siglos.

Amén.»

 

Vínculos:

 

Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, I. Biografía del Venerable Padre Francisco de Hoyos.

Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, II. Biografía del Venerable Padre Francisco de Hoyos.

Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. III. Biografía del Venerable Padre Francisco de Hoyos. 

Miserentissimus Redemptor. Carta encíclica sobre la expiación que todos deben al Sagrado Corazón de Jesús. Pío XI. 8 de mayo de 1928.

Haurietis Aquas. Encíclica sobre el culto al Sagrado Corazón de Jesús. Pío XII. 15 de mayo de 1956.

50º aniversario de la Encíclica Haurietis Aquas de Pío XII. Edward McNamara, profesor de Teología en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma. 

Sagrado Corazón de Jesús. Aciprensa.

Sagrado Corazón de Jesús. Devocionario Católico.

Homilía en la renovación de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús. ZENIT: el mundo visto desde Roma.

El Cardenal Rouco y la renovación de la consagración al Sagrado Corazón. ZENIT: el mundo visto desde Roma.

Orientaciones morales ante la situación actual de España. Instrucción Pastoral de la LXXXVIII Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española.

Cantemos al Amor de los Amores. Himno para la adoración del Santísimo Sacramento que se cantó durante la Comunión. Formato mp3.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Enviado a las 19/06/2009 21:06:08
La muerte no es el final

 

 

 

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Enviado a las 04/06/2009 20:52:33
¡Voto nulo!

 

 

 

Decidido: Voy a votar "nulo".

Yo tampoco he hablado con ningún policía ni con ningún guadia civil.

Pero las piedras hablan.

Dice el sr Mayor Oreja "No tengo ningún interés en saber nada".

Pues hasta aquí hemos llegado. ¡Voto nulo! ¡¡¡Voto nulo!!!

Si a la "Unión 'uropea'" el Golpe de Estado del 11M es asunto que no le incumba : ¡¡¡voto nulo!!!

¡Ah! Y dejemos de referirnos al Golpe de Estado del 11M como "atentados terroristas del 11m".

Un atentado terrorista lo es en tanto hiere, pero no mata, al Estado que combate. No es el caso del 11M.

El 11M mató al Estado contra el que atentó.

Primero provocando un cambio en el Gobierno y, luego, rematando, durante la legislatura que nació de él de forma espúrea, a la Constitución del 78. Como triunfó así, no lo podemos llamar 'atentado terrorista'; debemos de llamarlo 'Golpe de Estado' ¿Quiénes lo planearon? ¿Quiénes lo ejecutaron? no lo sabemos. Pero no nos puede caber la menor duda de que el 11M fue un Golpe de Estado. Si esto no le preocupa al candidato popular español en estas elecciones 'uropeas'.

¡¡¡VOTO NULO!!

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Enviado a las 30/04/2009 11:01:50
Quinto encuentro de "blogueros" de Librtad Digital. Murcia

   

¡Murcia, qué hermosa eres!

La Parranda. Francisco Alonso, Luis Fernández

 

Catedral de Murcia  

 

Mientras el discurrir de las cosas marchaba por los cauces que son ya habituales en los últimos años, esto es, mientras el energúmeno de Tardá preparaba su discurso parlamentario e intentaba hacer memoria para, del Rey abajo, no dejarse nada en el tintero que recordase remotamente a España para no dejarlo sin escupir el lunes siguiente desde la tribuna de oradores del Congreso; mientras el señor Bono, Presidente socialista de dicho Congreso, es de suponer, dedicaba el fin de semana a ejercitarse en mantener ese aire imperturbable y esa sonrisa que no se perturba por muchos chuzos que caigan de punta; mientras don Mariano daba los últimos retoques a su decisión de prescindir de don Luis Herrero en su carrera para conquistar el poder sobre un mundo de plástico, y, mientras, en fin, sobre el mundo se cernía la enésima peste, gripe porcina, dicen, de las que periódicamente afligen a la Humanidad (la Humanidad, al menos la Humanidad española, además de estas pestes naturales, tiene que soportar las que llevo dichas antes), mientras todo esto sucedía el pasado fin de semana, días 24 y 25, tuvo lugar en la hermosa capital murciana, a la sombra de su bellísima catedral, el quinto  encuentro de algunos de los que, en los últimos años, hemos venido echando nuestro cuarto a espadas como peones de a pie, al lado y a la sombra de tantas firmas tan ilustres como valientes, en Libertad Digital, ese rincón, como muy bien dice su nombre, de libertad de los pocos que van quedando en España.

Como Imperter ya ha dejado crónica pormenorizada y más que perfecta del evento, me limito aquí a dejar constancia del hecho, no por afán de protagonismo ni con ánimo de ser reiterativo, sino como deber de gratitud a tantos amigos que me invitaron a él y en él tan cordialmente me recibieron.

No recuerdo bien como vine a dar con Libertad Digital. Comencé a publicar en el espacio que cede a sus lectores con el único propósito de dar mayor publicidad a lo que escribía en mi blog personal. Por aquel entonces no contemplaba yo la idea de que aquello pudiera tener la consecuencia de que se fraguaran, a su través, relaciones personales ni de que éstas culminaran con eventos tan gratos como el encuentro al que me vengo refiriendo, en esta ocasión maravillosamente organizado hasta el último detalle por Imperter y su señora.

Así nos reunimos, como digo, a la sombra de la catedral murciana, el grupo de personas que Imperter relaciona en su crónica. Personas, indudablemente muy diversas y de muy diverso pensamiento pero, encontradas en Libertad Digital, unidas por un mínimo común múltiplo que se expresó en el único grito que dimos: ¡Viva España! al final de la comida con la que los dueños de la taberna Los Lebrillos, nos agasajaron con las mil glorias de la huerta murciana presentadas con la hospitalidad y con la bonhomía que aún queda del mundo de antes y que tan presto acabará desapareciendo en el mundo de plástico que Zapatero tan bien ha sabido colocar en suerte y al que don Mariano aspira a lidiar, quiero decir... a liderar. Mundo de plástico en el que no habrá tabernas  auténticas, como Los Lebrillos, sino establecimientos decorados al modo de Los Lebrillos, de la misma manera que no habrá Parlamentos en los que hablen los Padres de la Patria, sino decorados de parlamentos a cuya tribuna suban a berrear energúmenos y, de la misma manera que nos parecerá lo mismo Los Lebrillos que los pseudolebrillos, pulcros pero anodinos, nos parecerá que berrear es hablar y nos parecerá que tenemos un Parlamento y que somos libres.

Pero no.

Los que allí estuvimos, en ese mínimo común múltiplo que nos une sabemos que no y sabemos adonde nos llevan. Por eso nos reunimos.

Durante la comida me preguntaba a mí mismo qué sentido tenía todo aquello. Qué utilidad. Lo he hablado alguna vez con Alcides. Pertenecemos a un mundo que desaparece, nos damos cuenta de ello y nos duele. ¿Qué podemos hacer? Nada. Nada sino decirlo con claridad meridiana y sin miedo ninguno. Quizá seamos, no digo ya los que nos reunimos en Murcia, sino tantos y tantos que como nosotros piensan, los últimos especímenes de un mundo que muere.

Pero quizá, como las esporas envueltas en mil capas resistentes a la intemperie renacen cuando aquella cede, nuestro pensamiento, revestido de firmeza y animado por actos como el de Murcia, algún día, vencidas la barbarie, la cobardía y la pusilanimidad, renazca por el mero hecho de haber sido mantenido tozudamente en su expresión.

Otras veces ha pasado en la Historia.

    

Café en El Parlamento.

A todos, un abrazo y ¡Viva España!

 

 

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Enviado a las 06/04/2009 12:36:05
El problema no es Federico

Como titula Luis del Pino en su entrada de blog de hoy. el problema no es Federico.

El problema es el acoso con que el poder político ayudado por el económico está persiguiendo al pensamiento de derechas a través de los medios audiovisuales como bien resume el propio Federico en su entrada de blog de ayer.

¡Ese es el problema!

Esto es intolerable y pasa ya de castaño a oscuro. Una democracia que sólo permite la expresión de un pensamiento uniforme a través de los medios audiovisuales (los únicos que llegan a la masa) no es tal democracia y, o esto se soluciona o tenemos que romper la baraja.

Las reglas del juego no son esas. En la base del sistema democrático está la libertad de pensamiento y la libertad de imprenta. No es de recibo que unos líderes de opinión estén siendo sometidos a un acoso sistemático por esos poderes desde el año 90 mientras esos poderes capitalizan desde la Cuatro, la Sexta, Antena 3... y aún de manera ilegal, el pensamiento borreguil único permitido mientras tales líderes deban, periódicamente, hacer las maletas a resultas de este ACOSO DEL PODER POLÍTICO A LA LIBERTAD DE PENSAMIENTO Y A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

 

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Enviado a las 10/03/2009 12:49:07
Grupo RISA: 'Zapatero deshoja la margarita vasca'

Desde que, hace cuatro años, el 'Grupo RISA' creara el mítico “Rap de Pedrojota” no recuerdo que hayan alcanzado tanta perfección en la caricatura de un personaje como en este 'rock de Zapatero' deshojando la margarita vasca tras las recién pasadas elecciones autonómicas.

Inspirándose en el reciente lapsus linguae del presidente cuando comentaba un convenio turístico con Rusia nos lo presentan aquí con toda su volubilidad, con toda su inconsistencia, con toda su capacidad su inmensa capacidad de entusiasmarse diciendo hoy digo donde ayer decía Diego.

Si aquel repetitivo “rap” (hoy imposible de encontrar en Internet) nos remachaba de manera insuperable la constancia de Pedro Jota, la obsesión que tiene por su profesión y por “su periódico” y su discurso firme, íntegro y permanente a través del tiempo, este “rock” zapateril nos coloca ante la personalidad contraria, voluble, cambiante pero, al mismo tiempo, convencida de que tiene razón tanto cuando dice una cosa como cuando afirma la contraria y capaz de entusiasmarse con ambos antagónicos discursos.

Dos finísimas caricaturas creadas por el Grupo RISA.Como digo, la primera ya no se puede encontrar en Internet pero la segunda, publicada ayer mismo, puede escucharse aquí.

 

 

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Enviado a las 19/02/2009 09:28:10
El 'puñao' de rosas

 

 

 

 

 

 

Con perro, escopeta,

morral y canana,

salí esta mañana,

serían las tres.

Subiendo y bajando

peñascos y cerros,

detrás de los perros

¡Suando!

¡Aspeao!

¡Cansao!

lo menos

diez leguas andé. 

Y ustés me dirán:

'¿Y qué ha cazao usté?'

¡Pues no he cazao na!

¿Na?

¡Na!

Pero to se puede sufrir con valor

por el gusto que da que te digan:

¡Ahí va un casaor!

***

El perro, de muestra,

nos puso un conejo,

tiramos y un viejo

ar punto gritó:

«No tiren, señores,

que es un disparate,

que está con tomate

y lo he guisao yo».

Corrío, abroncao,

me fui avergozao,

y ustés me dirán:

'¿Y que ha cazao usté?'  

¡Pues no he cazao na!

¿Na?

¡Na!

Pero to se puede sufrir con valor

por el gusto que da que te digan:

¡Ahí va un casaor!

¡Ahí va un casaor!

¡Ahí va un casaor!

 

 

El Puñao de Rosas.

Arniches, Asensio, Chapí. 1902

 

 

Referencias:

Garzón.

Bermejo.

 

 

 
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Enviado a las 01/02/2009 18:20:02
Sherlock Holmes (reflexión en torno a la novela)

 

 

    

   Novela es el arte de crear a un hombre. Biografía es el arte de resucitarlo.

André Maurois

 

 

Mi apreciado compañero en estas lides de escribir blogs, Alcides, con quien tengo un inmenso deber de gratitud por el interés que se toma por estos escritos, comenzó hace tiempo una ingente labor intelectual −una labor de esas que tienen comienzo pero que, por su misma naturaleza, no tienen fin− en su página web esunmomento.

Cualquiera que se tome la molestia siquiera de mirar su página principal podrá darse cuenta del entusiasmo que se precisa para enfrentarse a la imponente empresa de asomarse, aprehender y presentar, de manera personal, campos tan vastos como la Literatura, la Historia, el Pensamiento, el Arte, la Pedagogía y la Ciencia.

Alcides, en esta su página, a mi modo de ver, más que pretender exponernos de manera cargante una relación exhaustiva y fría, lo que nos muestra es su curiosidad por la universalidad del conocimiento característica del hombre renacentista. Frente a la emotividad del romanticismo, al que le preocupa muy poco fijarse en las cumbres del pensamiento humano, el clasicismo de Alcides ha tenido el coraje de dar inicio a la tarea, ingente como digo, de llevar tales cumbres a esunmomento y presentárnoslas allí de manera sencilla y sin mayor pretensión que mostrar su curiosidad y su cariño hacia estas cosas.

Visitando, pues, esunmomento y, aconsejado por él, ojeando sus enlaces, he ido a dar con el blog de Hilaire, Gilbert y Frances y, en él, con su última, entrada dedicada a sir Arthur Conan Doyle y, más concretamente a su personaje de ficción, Sherlock Holmes en un estudio de su novela Estudio en escarlata (A Study in Scarlet).

Comoquiera que Las aventuras de Sherlock Holmes fueron, sin ninguna duda, la más importante y asidua lectura de mi primera juventud y, durante ella, me absorbieron con el mismo grado de adición con el que los jóvenes de hoy en día se aplican a la play-station, no ha podido menos que conmoverme tal encuentro, evocar aquellos tiempos e inspirarme las reflexiones que siguen para las que lo que acabo de decir, al tiempo que un gesto de gratitud hacia Alcides, de reconocimiento para Hilaire, Gilbert y Frances y de homenaje hacia Conan Doyle y su obra, quiero que sirvan de prologuillo y de explicación.

 

***

 

En efecto, con todo lo que me va fallando la memoria, recuerdo como si fuera hoy la tarde en que mi padre se presentó en casa con los dos tomos, encuadernados en piel roja, de Las aventuras de Sherlock Holmes, traducidas y prologadas por Amando Lázaro Ros y que la Editorial Aguilar publicaba en su colección El Lince Astuto. Después de mucho tiempo los acabo de recoger de su estantería para tenerlos delante de mí al tiempo que escribo estas líneas y un sentimiento de infinita melancolía me embarga al hojearlos.

Una de las anécdotas que me impresionaron de la lectura del Diario de Ana Frank −anécdota menor, si se quiere, en libro de tanta enormidad− es el cuidado con que sus padres se ocupaban de sus lecturas y del que nos podemos dar cuenta en varios pasajes de la primera parte de la obra. Así era entonces −dudo mucho que lo siga siendo− pero, antaño, los padres, efectivamente, se ocupaban y preocupaban por que sus hijos, en la edad infantil y juvenil, conocieran y disfrutaran de los clásicos de la literatura dirigida a estas épocas de la vida.

Así, el caso fue que mi padre, una tarde, llevó a casa los dos tomos que digo y en cuya lectura me envicié. Leía y releía con fruición Las aventuras de Sherlock Holmes con tal desmesura que, un día, me preguntó mi padre: −Pero, hijo ¿como puedes leer tantas veces lo mismo cuando lo interesante de una novela policiaca es saber quien es el asesino? Una vez conocido éste ¿qué satisfacción, qué goce, se puede sacar de su relectura?

No supe entonces qué responder a la pregunta de mi padre. Con el paso de los años he comprendido muy bien el por qué de mi fruición en Sherlok Holmes.

La novela, como dijo André Mourois, es el arte de crear un hombre. No encuentro mejor definición para el género novelístico. En él puede haber, y hay, subcategorías, en las que prime el argumento sobre el dibujo preciso, minucioso, de una persona creada de la nada, pero la esencia de la novela, lo importante de la novela, lo grandioso de la novela es esa creación ex nihilo de un ser humano. Por eso El Quijote es la mejor y más grande novela que se haya escrito nunca, porque dibuja con tanta precisión a un hombre −a dos hombres− que se nos hace entrañable. A un hombre al que, de existir realmente, reconoceríamos al momento si nos lo encontráramos por la calle y no por su apariencia externa sino por el dibujo espiritual que tan bien supo hacer de él el novelista que lo creó.

Porque El Quijote, lo que menos es es una novela de aventuras. El Quijote no es más que las conversaciones de dos hombres que, mientras caminan, hablan de lo divino y de lo humano. Hablan y, hablando, se nos aparecen como dos personas que, si no existieron, merecerían haber existido.

Las ‘aventuras’ que enmarcan estas conversaciones, ciertamente, no tienen mayor interés. Sirven sólo para eso: para enmarcar y dar disculpa a la relación entre don Quijote y Sancho Panza y, lo mismo que fueron las que escribió Cervantes podrían haber sido otras cualesquiera.

De la misma manera, si Cervantes no hubiera tenido el genio de diseccionar hasta lo más profundo de su alma a don Quijote y a Sancho, El Quijote habría pasado sin ninguna gloria y nadie recordaría hoy tales aventuras. Por eso me producen pavor las versiones del Quijote hechas en películas o en dibujos animados, porque no es eso, no es eso...

Con Sherlock Holmes y el doctor Watson viene a suceder lo mismo que con don Quijote y Sancho. Siendo el argumento de sus novelas algo más trabajado, no son sino dos seres humanos nacidos de la nada gracias al genio de Conan Doyle. Tan humanos que el lector que los haya acompañado en todas sus aventuras, desde Estudio en escalata, la primera de ellas, hasta la última, El epílogo de Sherlock Holmes (An Epilogue of Sherlock Holmes), cuando los dos amigos, ya ancianos, se despiden sabiendo que nunca más se volverán a ver:

Sopla viento del Este, Watson.

Creo que no, Holmes. Es un viento muy caluroso.

¡Mi bueno y querido Watson! Es usted el único punto inconmovible en una época en que todo cambia. A pesar de lo que dice, sopla viento del Este como jamás sopló con tanta violencia sobre Inglaterra...

el lector, digo, que hasta aquí los haya acompañado no puede evitar que se le salten las lágrimas. Yo, al menos, no podía.

 

***

 

Se ha dicho, también, que la novela es, con las excepciones de rigor, obra de la madurez del escritor. No puede ser de otra manera. Si el ansia juvenil puede muy bien explotar en un soneto lírico, es muy difícil inventar con arte y verosimilitud la figura de un ser humano sin haber avanzado mucho trecho por el camino de la vida y del conocimiento del hombre... de los hombres. Y, sin embargo, es hoy el pan nuestro de cada día el caso del niño o de la niña con ínfula de escritor que desea pasar a la posteridad escribiendo una novela sobre, digamos, la vida en los barrios bajos de Singapur, se gasta un dineral yéndose a Singapur a documentarse y vuelve para largarnos una supuesta novela en la que no hay nada, absolutamente nada, ni siquiera, muy seguramente, una concepción cabal por parte del escritor de la vida externa en los barrios bajos de Singapur y, en cualquier caso, ni rastro de la más mínima vibración realmente humana.

Por eso puede conmigo la novelística moderna ocupada en la novela histórica o en la novela de, dicen ellos, denuncia social, documental y todas las zarandajas en las que anda metida. Me aburren tantos y tantos títulos que nos sonríen desde los expositores de las librerías y que lo mejor que tienen, en la inmensa mayoría de los casos, es la ilustración de la portada. Me duele ver a todo el mundo −y cuando digo todo el mundo me refiero a todo el mundo− enfrascado en tales lecturas y no ver a nadie −y cuando digo nadie quiero decir literalmente a nadie− que lea un clásico, dígase El Quijote, díganse Las aventuras de Sherlock Holmes.

Por eso me indigna la indecencia con la que algunos novelistas utilizan la Historia para hacer novelas históricas. Y me indigna, más aún, que el único conocimiento que el público tiene de la Historia sean las elucubraciones, muchas veces malintencionadas, de autores de novelas y guionistas cinematográficos. No es que desprecie el subgénero de la novela histórica ni que deje de reconocer que ha dado grandes obras a la literatura universal, pero me indignan obras tales como El pedestal de las Estatuas, “novela” en la que Antonio Gala, de quien ya he hablado en otra ocasión en este sentido, tiene la osadía de pretender −nada menos− “levantar las faldas a la Historia de España” y demostrar que Isabel la Católica era una asesina. Es pura trampa.

Pero no quería envenenarme hoy el alma. Empecé el escrito, únicamente, para rendir homenaje y recordar a Sherlock Holmes. Olvidémonos pues, por hoy, de Gala y constatemos sólo que, a pesar de todo, dentro de cincuenta años los clásicos seguirán siendo clásicos mientras que de las obras nacidas al compás del marketing editorial no se acordará ni la madre que las parió.

 

Vínculos:

 

Es un momento, página de Alcides

Blog de Hilaire, Gilbert y Frances.

News and updates on the World of Sherlock Holmes, by Sherlockians for Sherlockians.

Antonio Gala. De Conceptos Esparcidos.

Antonio Gala: “Fuera los pedestales...”. De Diario de Córdoba.

 

 

 
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Enviado a las 20/01/2009 21:51:47
Tolerancia, transigencia y franciscana paciencia

 

  

El odio al pecado está en razón inversa del odio al pecador.

Miguel de Unamuno

 

Corregir al que yerra.

Sufrir con paciencia las flaquezas de nuestros prójimos.

Tercera y sexta obras de misericordia espirituales.

 

...y al prójimo como a ti mismo.

 

 

 

Transigencia y tolerancia,

tolerancia y transigencia;

pilares del Catecismo

y basa de la doctrina

del Sacro Liberalismo.

 

Transigencia y tolerancia:

es solecismo

que disuelve la conciencia;

aunque moleste, lo pienso,

y si lo pienso, lo digo,

y si le disgusta a alguno,

que le eche azúcar al trigo.

 

Tolerancia y transigencia,

salvo para lo que digan

Nuestra Señora la Ciencia,

la Santísima Razón

o Nuestro Padre el Dinero,

las tres personas distintas

que hacen un Dios verdadero.

 

Tolerancia y transigencia;

transigencia e inmutancia;

inmutancia e indolencia;

indolencia y cerramiento;

cerramiento y egoísmo,

y ser tú mismo

para ser como son todos,

transigentes,

tolerantes,

inmutables

e indolentes;

copias del mismo patrón

que ha cortado el Catecismo

del Santo Liberalismo

y dicta la televisión.

 

Ser tú mismo

y no cuidar

de que puedes ser mejor,

pues ser mejor es fascista

y es mejor no jorobar.

 

Ser tú mismo y no cuidar

de lo que sean los otros,

pues que te viene muy bien

que ellos sean lo que son:

 

transigentes,

tolerantes,

inmutables

e indolentes;

incapaces de indignarse

mientras no se lo señalen,

porque indignarse está feo

si no se ha enfadado antes

el Parlamento Europeo.

 

Tolerancia y cerramiento

para hacerte una atalaya;

levantarte una muralla

y excavarte un abismo

que te ciña en derredor

y adonde nadie se meta

a turbar tu egocentrismo,

que tú te estás bien contigo

y no precisas doctrina

para poder ser tú mismo.

 

Transigencia, tolerancia

y poquísima vergüenza,

mas mucho miedo de hablar

salvo que no digas nada,

que es mejor quedar callado

y mirar para otro lado,

que tener que lamentar

luego, por haber hablado,

que te indiquen con el dedo;

 

mejor es no molestar

e ir a raparse las plumas,

e ir a lijarse los callos,

que te los pueden pisar

y, o te tienes que callar,

o ya la hemos ensuciado.

 

Tolerancia y mucha flema,

y no asombrarse de nada

que, aunque llueva para arriba,

inmutarse queda feo

si no miras inmutarse

al flemático europeo.

 

Transigencia y tolerancia;

tolerancia y transigencia,

y si, en las venas,

te queda humor diz que humano:

transigencia, tolerancia

y franciscana paciencia.

 

 

 

De Mis Poemas, c. 1995

Carlos Muñoz-Caravaca Ortega

 

 

 

 

***

 

 

Este poema lo escribí hará como diez años en un entorno político muy distinto del que nos rodea hoy pero que, en cierta medida, lo presagiaba.

Preparando últimamente la publicación de mis poemas, inéditos en gran parte a excepción de los que lo fueron en la revista Milenio, gaceta del Círculo de Amigos de la Poesía de Valencia, me ha parecido bien traerlo a colación en estos blogs que uno, que ya no va teniendo la cabeza como la tenía, tiene medio olvidados. Perdóneseme lo que en ello haya de vanagloria. 

 

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–Eso creo yo muy bien –dijo el cura–, que ya yo sé de esperiencia que los montes crían letrados y las cabañas de los pastores encierran filósofos. –A lo menos, señor –replicó el cabrero–, acogen hombres escarmentados; Don Quijote de la Mancha; I, 50.

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