Hace ya ocho días que no aparecía por aquí y me han parecido meses. El Bar ha sido y es una parte importante de mi vida y no quiero que deje de serlo bajo ningún concepto, aunque no siempre las cosas suceden como uno desea ni la vida transcurre tal como la soñamos o deseamos que sea.
El ser humano tiene situaciones que rasgan su alma, rompen su corazón y dejan su cuerpo mermado, casi reducido a la nada.
Los místicos lo han descrito como la noche oscura del alma, la ausencia de Dios, la pérdida de la esperanza...
Se pueden añadir todos los calificativos que queramos: nunca se podrá llegar a saber lo que representa para las personas que de alguna manera llegan a sufrirlo.
El otro día una buena amiga, Mamita, me decía que el Mal tienta al creyente...y es verdad.
Creo que el Mal no soporta la felicidad del hombre, su pertenencia a Dios, el que el ser humano se sienta medianamente dichoso.
En esa noche oscura todo se torna imposible, todo se hace una inmensa montaña que cuesta ascender, llena de piedras que se clavan en el cuerpo, lacerándolo sin compasión.
Intentas huir de esa oscuridad y ella te rodea como un canto tétrico de sirena.
Queda reducido a poco más que una piltrafa humana, incapaz de sacar cabeza, de pensar coherentemente, hasta de sentir aquellos sentimientos que han hecho palpitar tu corazón normalmente.
Y cada día te hundes más en la ciénaga oscura, pegajosa, helada. Braceas cada vez con menor fuerza y corres el peligro de dejarte ir hasta el fondo de la trampa.
Sólo puede salvarte la fuerza del Señor en forma de fe, de voluntad, de ánimo. Con dureza, con sequedad, con dolor, pero es el único camino, no hay otro.
Cuando tengamos cercano a alguien con esa oscuridad del alma, seamos capaces de comprenderle, de ayudarle, aunque su presencia nos sea dolorosa...
Nuevamente vuelvo al Bar a estas horas tempranas. El sueño no acompaña y al menos aquí se puede descansar mientras se lee a los amigos y compañeros de páginas.
El ser humano es el que más veces yerra. El que tropieza en la misma piedra por mucho que se le advierta, por mucho que vea el peligro. Es como si una fatal atracción le llevase al camino equivocado aún no queriéndolo.
Somos capaces de desperdiciar los mejores años de nuestra vida persiguiendo quimeras aunque la misma vida nos demuestre que el camino es otro.
No siempre somos totalmente culpables de iniciar esos caminos erróneos, aunque sí de no corregirlos, por más que parezca una labor de titanes.
Muchas veces nos creemos los Job del siglo XXI sin darnos cuenta que el santo Job era alguien con absoluta confianza en el Señor, de ahí su prueba y el salir victorioso de ella.
Cuesta salir de las arenas movedizas, pero si no se intenta estoy seguro que el hundimiento es cierto y definitivo.
Sólo querría, en esta madrugada, pedirle al Señor por todos los que andamos por el mundo, sorteando peligros y vadeando corrientes. Que su fuerza no nos abandone nunca.
Me he venido muy temprano al Bar. No lograba conciliar el sueño y al menos aquí siento paz.
He puesto en marcha la cafetera y me he servido un buen tazón de café solo, sin azúcar, caliente y he aprovechado para mirar a través de las cristaleras del Bar...
La mente ha comenzado a volar sola y se ha atrevido a plantear temas que en otro momento el consciente habría bloqueado.
Me siento libre para acusarme,como persona, de muchos errores, de muchas carencias y de rendiciones incontables.
De hacer sufrir a las personas que más quiero y que me quieren, no conscientemente, pero sí por cobardía.
Igualmente me doy cuenta de la fragilidad de mi confianza en Dios.
Ante todo eso y muchas más cosas no queda sino entonar un sincero mea culpa e intentar en lo posible subsanar los errores cometidos.
Parece que estamos en las rebajas, o esa es la impresión que da nuestro santo país...
Me ha llamado la atención la noticia de que a varios jugadores del R. Zaragoza a los que el club quiere dar la baja inmediatamente(¡tal como va clasificado no sé como no cierran!) les quieren pagar con pisos sus fichas.
¡Nada, que en lugar de cobrar te quedas con este adosado monísimo o aquél bajo e instalas una peluquería, campeón!.
No es una noticia especialmente sensacional, ni que aporte mucho pero a uno le da por pensar a que extremos estamos llegando a nivel económico.
¡Cualquier día nos pagan los sueldos con cromos de las tabletas de chocolate!.
Lo de este hombre no tiene nombre: o es tonto de remate o demasiado frío y hasta podríamos decir cruel y se pasa por la entrepierna lo que debería ser un buen gobierno.
Parece que todo le da igual. Ahora suelta en el Parlamento Europeo que él tiene las medidas conducentes a solucionar la crisis y habla de lo de siempre, es decir, sostenibilidad y sus cuatro conceptos de aire.
No ha tenido suficiente con cargarse la economía española y estar a punto de cargarse a España que se atreve a intentarlo con toda Europa.
¡Si señor, con un par!.
Menos mal que me parece que nuestros vecinos europeos tienen las cosas claras y le van a poner las peras a cuartos.
Digo yo que nos podríamos ir animando nosotros y hacer lo mismo aquí con él.
Hay cosas que uno no entiende por mucho que se las expliquen...o a lo peor es que uno ya no se fía. Me refiero al viaje de la sra. Fernández de la Vega a Haití.
Realmente, como decía ayer aquí mismo Josechu, no sabemos muy bien a que puñetas va, como no sea a estorbar.
Yo pensaba que en caso de personarse allí,el indicado era el famoso presidente suplente de la UE, sr.Rodríguez, pero se ve que este viaje es de los que no le apetecen, mira por donde.
Los antaño odiados yanquis han sido más expeditos: mandan 10.000 soldados para controlar la cosa tan ricamente y se dejan de zarandajas.
Va a ser que no aprendemos por mucho que hayamos tropezado en la misma piedra.
Estaba despierto a las 4'54 cuando el móvil ha sonado recibiendo un mensaje. Era muy escueto, pero sus palabras me han llegado a lo profundo de mi alma.
¡Eli,Eli!...¿lama sabactaní? (¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?)
Es el grito desgarrador que relata S.Mateo en su Evangelio de las palabras que Cristo dice en la Cruz poco antes de expirar.
Mucho se ha dicho y escrito sobre estas palabras. Hay quien las une al Salmo 22, hay quien ve en ellas el dolor y el abandono que pudo sentir Jesús en esos momentos, e incluso han servido para que se utilizasen como argumento de que el Crucificado se rinde, abandonado por Dios...
Tengo la duda si las dice el Dios-Hombre o el Hombre-Dios. Sea como sea son, desde la fe, un lamento de todas aquellas situaciones que nos rebasan, que no entendemos, que nos ponen en el límite de nosotros mismos como seres humanos.
Muchas veces, casi siempre, vemos nuestros problemas como los más grandes del Universo. Nuestro dolor es el dolor más lacerante y nuestra angustia, la más absurda y dolorosa.
Han de ser palabras de esperanza, de asumir aquello que no entendemos...
Sea nuestro dolor o el de los demás. Sea en Haití o en Carabanchel, en los países ricos o en los pobres.
Ha de ser el grito que nos haga levantar una y otra vez tras la caída, por mucho que nos duela, que nos sintamos incomprendidos, no amados, despreciados o cualquier otro sentimiento que nos llene.
Quiera Dios que sepamos verlo así siempre que esta sea su voluntad.
Sé que existen los milagros. Por eso mismo me atrevo a escribirles esta carta a los Reyes Magos aunque sea casi fuera de fecha. El milagro seguro que puede producirse.
No les pido a SSMM de Oriente ni riqueza, ni dinero, salvo lo justo para vivir dignamente, ni poder, ni reconocimiento social de ningún tipo.
A estas alturas de mi vida mis peticiones se concretan en un poco de fuerzas para ir tirando, algo de alegría en el transcurrir del día a día y en ver a los míos felices y contentos.
Por eso he venido tan temprano al Bar. Quizá pasen por aquí y, al verlo abierto entren a tomar algo caliente o simplemente descansar mientras hacen su reparto de ilusión.
Mantendré la esperanza de que es posible que aún lean mi carta...
Pasad un buen día de Reyes,amigos y que se cumplan vuestros deseos.
Esta noche ha sido de insomnio y me ha dado por recordar las fiestas de Navidad de mi infancia. Aquellos días que solías vivir con una ilusión especial, que culminaba la noche del 5 de Enero, cuando SSMM los Reyes Magos te dejaban el regalo, en singular, que habías merecido.
Recuerdo las excusas que me solían poner mis padres para escapar a comprar el modesto regalo sin que me diese cuenta de ello ni sospechase.
Recuerdo con cariño un Fort Apache de madera unidas estas por cuatro clavitos y los buenos ratos que pasaba jugando con él, llenándolo de indios de plástico o de soldados de caballería.
O aquella pistola con cachas de nácar(falso,supongo) que te hacia sentir el sheriff del mismo Carson City...
Igualmente la preparación de royos de pascua y el amasar de algunos otros dulces.
Para mí fueron tiempos muy felices.
No sé si ahora los chicos tienen las mismas sensaciones. Pienso que no, serán distintas.
De una un otra forma deseo a todos una buena noche de Reyes y que nos traigan lo que más nos convenga.
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