Hacía tiempo que deseaba volver a escribir, pero me resultaba imposible. Hoy, al leer todos los comentarios, me he sentido con fuerzas para al menos poner unas palabras.
¿Qué decir de estos meses?. Simplemente que están siendo duros. Y reconozco que hay personas con mayores problemas que los míos. ¡Infinitamente mayores!.
Se puede decir que uno se enreda en el ovillo que le viene más a mano...
Si algo me sostiene es la pequeña luz de la Esperanza en el Señor y su manifestación en la gente que dedica un pensamiento, un instante, acordándose del Caminante parado ahora, confuso, sin encontrar salida.
Somos sumamente complejos. Miles de pensamientos pueden dañarte, pero hay que salir de esta.
Volver a sentir la sangre correr, contestar, preguntar, opinar...
Después de tantos días sin aparecer casi no sé como comenzar estas líneas.No están siendo tiempos fáciles para mí( los seres humanos tendemos a pensar que nuestro dolor es el mayor y el único), pero creo que el Señor aún me sacude de vez en cuando para despertarme de ese sueño indeseable que me pesa como un saco.
Hoy intento ponerme de nuevo en contacto con todos vosotros. No quiero dar el cierre a nada, y menos a esta página que supone mucho para mí.
Quiero hacer real el título que encabeza el escrito. Comenzar a andar, por mucho que el alma pueda quejarse o resentirse.
Reiteraros mi afecto, cariño y amistad. Sé que me repito, pero como la situación es esta, es lo que tenemos.
Os envío un fuerte abrazo como medio de expresión de lo que mi interior siente y agradezco todo lo que pensáis en vuestro amigo Caminant.
Son demasiados para mí los días que llevo sin comunicarme con vosotros. Supongo que sabéis perfectamente que es contra lo más profundo de mi corazón, pero que aún así os recuerdo y deseo que nuevamente las cosas vuelvan a sus cauces.
Los seres humanos somos capaces de lo mejor y a veces de lo peor, pero por nuestra parte siempre hemos de intentar que sobresalga lo mejor de nosotros.
Son las cosas buenas que damos y que recibimos las que nos hacen mejores, aunque eso nos pueda costar sangre, sudor y lágrimas.
Agradezco los comentarios, las llamadas, las muestras de cariño. Son para mí un bálsamo, aún dentro del escozor del alma.
Estoy pensando en estos momentos en la persona que han asesinado hoy.
La única manera es demostrarles que no van a vencer, que no les vamos a dejar.
Un abrazo fuerte y sentido a cada uno de vosotros en la esperanza de poco a poco volver por estos lares con fuerzas renovadas y las heridas cerradas.
No resulta fácil venir aquí, pero al mismo tiempo el corazón me lo pide. Me acuerdo de todos, y tan sólo deseo iniciar ese camino nuevamente, reiniciarlo sería lo correcto.
Hoy, aunque sea tan tarde, no quería dejar de desearos buenas noches.
Todo lo daré por bueno si la fuerza del Señor está ahí, sosteniéndome y que yo la sienta, que ando algo torpe.
Todos los caminos tienen piedras...Algunos parecen esconderlas bajo el asfalto, pero están ahí. Yo he querido que hoy, encontrase las que encontrase, me hicieran menos daño, o si me hacian el mismo encararlo de otra manera.
He salido temprano, sin un rumbo determinado y he ido pasando por calles que no recordaba, viendo rostros nuevos. Los miraba y habría querido conversar con ellos, preguntar, pero ya se sabe que si haces eso te toman por lo que no eres y puedes acabar hasta en comisaria.
Y esta tarde nuevamente he vuelto a salir...despacio, mirando a la gente y a las cosas.
Ese paseo es mi oración de hoy porque mil veces le he pedido al Señor que me envie más esperanza y fuerzas.
No me rindo, continuo en la brecha hasta disipar el temporal.
Llevaba ya un par de días sin acercarme por estas páginas, pero hoy quiero hacerlo doblemente: por deseos y porque sea el acicate que me ayude de nuevo a retomar el ritmo anterior.
He leído los comentarios, los agradezco. Aún no puedo valorarlos del todo en su profundidad, pero sí quiero deciros que estoy haciendo limpieza de muchas de las brozas que se ponen en mi camino.
Sé que Dios no desampara y que la luz aparecerá en cualquier momento, poco a poco. Le ofrezco lo que soy con todo lo que ello conlleva. Sencillamente un hombre.
Me duele el dolor de las personas que me quieren o me aprecian, pero sé que están ahí.
Este es otro paso, ninguno acaba siendo dado en falso.
Un abrazo con la mayor esperanza posible dirigido a todos vosotros.