Y lo contrario de la confianza es el resentimiento, para el cual la felicidad es imposible y todo, motivo de protesta. Es propio de los que hayan carecido o tenido tales experiencias, durante su niñez o en la historia posterior, que les hagan imposible sentirse agradecidos a la vida. DifÃcilmente puede haber aceptación y reconocimiento en quien no ha sido aceptado en origen, “agraciado†hasta la confianza, acogido con amor en su propia vida
Motivos de esta breve entrada. Una constatación del sinsentido de la realidad, de la injusticia que curva su trayectoria, el silencio, la vecindad de la nada, la percepción de cómo nos está sustraído el curso del tiempo, el ritmo de nuestro propio destino y la configuración de lo real. También la necesidad de leer los comentarios.
La madurez que da color a los hombres, la sosegada ponderación de lo que la vida exige y arrastra consigo, ha de llevar inexorablemente a convicciones como éstas: la realidad no está constituída ni la historia está ordenada ni el propio ser o destino están configurados conforme a nuestros deseos.
Por ello la objetivación, es decir, el reconocimiento de la línea separadora entre el sujeto en su interioridad y el objeto en su exterioridad, es paso preliminar para la personalización.
Asomarse a los bordes de la vida o la muerte, a situaciones de angustia o a vistas irracionales puede ser necesario para asumirlo y hacer posible la comunicación en profundidad.
La impotencia y el desvalimiento permiten aceptarse, conocerse y, consiguientemente, proyectarse hacia el futuro, es decir, vivir. Y vivir alegres, libres y esperanzados, con una esperanza que va más allá de las cosas, ya que a esperanza no es anterior a la ingenuidad, sino posterior a la desesperación.
A Don Quijote no le venció ningún otro caballero, ni los leones, ni los ejércitos, ni los venteros ni los encantadores: él murió su propia muerte en su aldea, rodeado de los suyos.
Y la muerte es gloriosa, pues se sabe Alonso Quijano verdaderamente, tras haber vivido sus días intentando ser y siendo Don Quijote.
Esa sonrisa benévola y trágica al tiempo, compasiva y no desesperanzada, en la que el hombre se ríe de sí mismo manteniendo todos sus ideales a la vez que ironizando sobre ellos, quedará como la suprema aportación de España a la cultura humana.
The lark 's on the wing; The snail 's on the thorn; God 's in His heaven— All 's right with the world! (Robert Browning)
No siempre es fácil saber de que lado quedará la autenticidad profunda tras ese paso difícil de las musas juveniles, que proclamaban entusiasmadas tantos ideales, al teatro de madurez, consciente de la tela de araña de todo, que no se puede romper fácil o alegremente mientras sean libertades humanas las que la tejan, para el bien o para el mal. Y se comprende cómo no raras veces es el grito de violencia el que aflora a los labios de quienes ayer se llenaban la boca de “libertazzz”, pero ahí esta lo exigente de la situación humana: ¡ni siquiera la libertad se puede ofrecer o imponer desde la violencia!
Ya emergen en estos momentos, es verdad, difíciles, muy serios problemas. ¿Letales? Sigue siendo el principal la necesidad de aceptarse a sí mismo, reconocer la propia desgracia y las limitaciones arrojadas a la cara de los demás; en definitiva, nada visto en lo ajeno está ausente en uno mismo. Aceptarse a uno mismo… y amarse: ¿O más valdría estar loco? ¿Quién creyó jamás que el amor propio fuese tarea fácil? Amarse humildemente, verdaderamente, no avergonzarse de uno mismo ni esconder la impotencia, allegar luz a las interioridades y hacerse capaz de amar a los demás sin hacer de ellos objetos de deseo intercambiables, son tareas que van de consuno.
También irán de consuno la opción y la renuncia. Descubrir el sentido de la opción necesaria y realizarla no como pérdida irreversible sino como acceso a lo universal por adhesión a lo particular, porque es lo único que puede dar cohesión o coherencia a la vida. En la exploración, reconocimiento y aceptación de los límites, y en la renuncia a lo que desborda, el humano cristaliza en persona. No reconocer y aceptar la otredad de cuanto desborda al propio ser ni ser capaz de conmoverse en presencia de seres y destinos negados es vivir todavía respecto del mundo a nivel de gravitación natural o de instinto animalesco, sin pisar tierras personales. O sea, muy malamente.
“Solamente aquel que construye el futuro tiene derecho a juzgar el pasado.” – F. Nietzsche.
Forma y figura históricas no son la verdad, son cristalizaciones de ella. El sustrato bioquímico de nuestra identidad ha ido variando a lo largo del tiempo e igualmente debemos reapropiar toda la materia expresiva en la que sucesivamente hemos existido, desde la inicial del nacimiento a la residual del fallecimiento.
Las quiebras profundas acontecen por una doble vía: cuando la inercia impide la expresión de la verdad y cuando la renovación se hace de forma violenta, artificial, con contenidos, métodos o intenciones ajenas; sólo comprendemos aquellas preguntas que nosotros mismos podemos responder.
Cuando se haya hecho todo eso, prepararse para ser rechazado como innecesario o peligroso.
"Has puesto tanto en el umbral de las tumbas / y ahora te encuentras la última y más miserable" - Ch. Peguy.
Cuando ya has dejado de contar con los absolutos del ser, la verdad, el hombre, el futuro, el deber, el espíritu…caes en la cuenta de que eran rostros de Dios (Y mientras tanto, entre las tumbas, algo crece como hierba en la noche).
Los inanes levantan un inmenso muro para contener las aguas devastadoras de ese océano que ya arroja sus olas mortíferas sobre la superficie de Europa.
Es el esfuerzo heroico de un gigante que por vez primera duda de su talla al enfrentarse a un ejército infinito; o tiene el sesgo trágico del payaso que, tras haberse declarado fuego en el circo, pide a las gentes de la aldea que vengan a apagarlo pero, por ser el payaso de siempre, no le creen, y al final se encuentran todos entre las llamas y sus casas en cenizas.
No existe la respuesta particular a todos los problemas del mal, que resuelva su dificultad teórica o que capacite para dar razón del mal que cada uno sufre.
Hay un resto incognoscible por la inteligencia, inasimilable en ningún sistema e insuperable por acción alguna.
La solución no es absolutizarlo como un principio absoluto de la realidad, porque aún menos podemos apoderarnos de ella ni esclarecerla con una penetración intelctiva que solo puede tener quien le haya dado el ser.
La libertad sólo es verdera y real cuando un amor la hace posible y cuando, a su vez, se realiza ofreciendo amor.
La libertad está enmarcada en un universo de hechos, poderes, ajenas libertades y, sobre todo, sorpresas, que se nos escapan, que pueden caer como una tonelada de ladrillos sobre nostros y que no podemos programar ni dominar de antemano.
Liberarse no es difícil, sólo tedioso. Lo difícil es ser libre.
El anonimato, la soledad de la vida, las muchedumbres, la multiplicidad de gentes y situaciones... el oscurecimiento de la existencia personal...
...todo eso resta confianza en uno mismo, impide tomarse absolutamente en serio, creerse dotado de valor y dignidad suficientes para mantenerse erguido, limpio, veraz.
No terminas de creerte que estás delante de álguien y cuentes para álguien, álguien que te reconocería entre miles, que te ama sin esperar nada a cambio y que recordará tu nombre.
Cuando el hombre ha perdido la referencia y la aquiescencia al existir, se pregunta si hay confianza suficiente para perdurar.
El placer sólo es posible desde la idea de instalación o de transgresión de la realidad. Cuando ésta no está puesta, ni el placer, ni la culpabilidad, ni la virtud, ni la marcha hacia adelante mantienen su realidad sustentadora.
Cuando borran del horizonte del hombre lo que han sido sus fundamentos: la fe, la verdad, el sentido, el fin, el prójimo, entonces ya nada consiste. Y se puede instaurar toda la realidad de nuevo.